· Envidia·
Envidia es lo que ensucia mi mente y corroe mi alma, mientras te veo partir junto a él, los ademanes de un caballero, el cuerpo de un atlante y la lengua viperina de una asquerosa serpiente que vino arrastrándose paso a paso hasta terminar por meterse de cuerpo entero en nuestro antaño jardín del edén.
Previo a su presencia, sólo éramos tú y yo contra el mundo, tu mente policial animada por mis halagos, tu sonrisa ensanchada por mis deducciones, tu cuerpo, siendo encaminado por mi mano y la de nadie más.
Ahora solo te vas con él, a la escena del crimen mientras yo voy entretejiendo otra más, Sally no sospecha nada, ¿por qué habría de hacerlo? le entregué una manzana y a cambio ella me concedió su pecado.
Ojo por ojo dicen en los bajos mundos.
Si yo te cambiara por alguien más, si yo me entregara a alguien más, dime amor mío, ¿sentirías carcomer desde adentro este infame veneno? o seguirías junto a él, arrastrándote por su labia, dejándote seducir por su magia, los cabellos rizados, la mirada incolora y el corazón del alguien que solo usa pero jamás ama.
Philip Anderson.
