Avanzamos en el auto. Silencio. Oigo la respiración enojada de Christian pero se niega a hablar, yo tampoco lo hago. El camino se hace eterno. Estamos a unas cuadras de llegar a mi casa cuando de pronto Christian explota.

-¡¿ME VAS A DECIR QUIEN MIERDA ERA EL!? – carraspeo mi garganta para que no me delate mi voz.

-Un amigo. Ya te lo dije.

-José es tu amigo, y JAMAS te vi tan cariñosa con el como con ese imbécil.

-Sam es diferente – Sé que mi respuesta lo haría enojar más. No lo pensé antes de decirlo.

-Me vas a explicar ahora mismo que hay entre ustedes dos. – Ya no gritaba, pero su voz sonaba igual de amenazadora.

-Porfavor...—Mi cabeza estaba a punto de explotarme, quería llorar y a la vez no quería sentir nada. Quería estar sola. No estaba de humor para explicarle a Christian de Eric ni de Sam…no tenía ánimos de nada.

-¡ME VAS A EXPLICAR ANA!

-No… hoy no. TE lo suplico, te lo diré todo Christian de verdad, pero…ahora no…no tengo cabeza. —Me sentía del asco, quería vomitar, quería dormir, quería desaparecer.

Bajamos del auto en cuanto llegamos a mi casa Christian se mete furioso a mi habitación, en menos de nos minutos sale con su playera ligera y una almohada, se va a mi sillón dispuesto a dormir y no se a molestado en dirigirme la palabra ni en voltear a verme. Sé que está enfadado, y no quiere empeorarlo diciendo cosas de las que nos podamos arrepentir. En otro momento probablemente intentaría encontentarlo, o habría buscado la forma de reconciliarnos. Pero hoy no… hoy en verdad le agradecía que se alejara de mí, no quería estar con nadie en este momento.

Me dirijo a mi habitación dispuesta a dejar las cosas como están, pero sé que en el fondo Christian no se merece esto, él no sabe absolutamente nada y tenía derecho a una explicación. Me detengo en el marco de mi puerta, me volteo a verlo de espaldas en el sillón y me duele lo que ha pasado, por lo que solo le digo "Perdóname Christian. Te amo". Y entro a mi cuarto, me quito la ropa y me pongo solo una playera vieja que está a la mano. No me desmaquillo, no me cepillo el cabello ni me lavo los dientes, ni siquiera quito la sabana de mi cama. Solo me quedo ahí…tendida en el colchón llorando en mis adentros….

Cuando me despierto veo el reloj y con casi las 12 del día ¡Mierda! Ahora si eh dormido, seguro que Christian no se ha dignado a venir a despertarme. Me levanto esperando encontrarlo de un mejor humor, pero cuando salgo al comedor veo una nota de él.

"Te veré el lunes después del trabajo. Christian".

Ni un te amo ni dulces palabras, estaba enojado, y no solo eso… estaba sufriendo por mi culpa. Arrugo el papel en mi mano y maldigo. Todo me lo estaba complicando yo sola, sé que tenía que hablarle a Christian de esto pero… jamás le había dicho esto a nadie, era demasiado doloroso para mí y temía que si Christian me veía sufrir, solo provocara lo mismo en él.

Me meto a la ducha y me tumbo en mi sofá todo lo que resta del día, me quedo en pijama y duermo más veces de las que puedo contar. Sé que me veía patética y era como si me diera por vencida, pero no era así… necesitaba esto, necesitaba sentirme miserable un poco y retomar fuerzas para los días que venían.

Suena mi celular en la noche. Tengo la esperanza de que sea Christian, pero veo un número desconocido en la pantalla…

-¿Diga?

-¿Annie? Te oyes pésima enana, ¿Qué ha pasado? – Sam… mi sonrisa vuelve al rostro, hace mucho que no me decía enana.

-Nada enano, hoy ha sido un día de flojera máxima, no me he quitado mi pijama en todo el día, con eso te digo todo.

-¿Ni siquiera te has bañado? ¡Serás cerda Annie! – Puedo oír su risa burlona y juguetona al otro lado del teléfono.

-¡No soy tan sucia tonto! Solo que hoy la cama no me ha dejado salir, además sabes que estos días siempre me dan mucho en que pensar, que mejor que hacerlo en mi cama.

-Tienes razón en eso, yo no eh podido pegar un ojo desde que nos vimos, ese magnate amigo tuyo nos ah jodido el reencuentro, aun teníamos demasiado que platicar…

-Lo sé, me quede con todas esas palabras y emociones en la punta de la lengua, y por cierto… te pido otra disculpa por lo que paso con Christian… no lo malinterpretes Sam, porfavor.

-Te mentiría si te dijera que me gusto ese magnate para ti Annie, no lo conozco pero ese tipo no dejaba de marcar su territorio contigo y odie ver cómo te trato, eres la mejore chica que conozco y odiaría verte terminar con un sujeto que no te valore. Tú mereces algo mejor.

Sam era 100% sincero siempre, él era de esas personas libres que no le daban explicaciones a nadie y no hacia algo si no quería, es por eso que confiaba tanto en el… él era autentico en cada aspecto de su vida.

-Te prometo que yo estoy bien enano, Christian tiene su temperamento como todos, venga ya ¿acaso no confías ni un poco en mí? – le digo cambiando mi tono de voz a uno más alegre para demostrarle a Sam que estaba bien y feliz de hablar con él.

-¡Por supuesto que no! Eras terca como una mula- Su humor como el mío también había cambiado, ahora los dos reíamos como adolescentes al teléfono como en los viejos tiempos.

Quedamos de vernos el martes, espero mañana arreglar las cosas con Christian y así poder ver a Sam sin preocupaciones. El lunes llega y como quien no quiere la cosa, me dispongo a trabajar y cometo uno que otro error, mi cabeza esta distraída pero por fortuna, nadie se da cuenta.

Christian y Taylor llegan por mí al salir del trabajo, pido a Dios que Christian este de mejor humor, pero al entrar al auto veo a Christian hablando por teléfono y no se digna a mirarme, ni si quiera a hacerme un gesto de saludo con la mano, está seco y distante. Me duele sentirlo así… pero en el fondo creo que me lo merezco por lo que no le reprocho absolutamente nada y lo dejo castigarme. Bajamos del auto y vamos al Escala en completo silencio e indiferencia, entramos a la sala y saludo a Gail normal, ella parece darse cuenta del humor de su jefe por lo que nos deja solos.

Sé que seguramente Christian querrá dormir solo de nuevo por lo que me voy automáticamente al cuarto de sus sumisas, cuando oigo como llama mi nombre…

-¡Ana!—No noto enojo en su voz, si no cansancio y preocupación. Me volteo intentando parecer normal y tranquila.

-¿Qué pasa?

-¿Qué mierda te pasa? Desde el sábado estas rara, no tienes color en las mejillas y parece como si no hubieras dormido en días… ¡Me estas volviendo loco maldita sea! ¿Qué ha pasado con ese imbécil del restaurante? Ese día incluso dormiste arreglada y se ve que habías llorado toda la noche... Necesito que me expliques, ¡Necesito respuestas Ana!

-Christian…- cierro los ojos y comienzo a moverme de un lado a otro como si estuviera a punto de estallar de enojo y llanto. ¿Cómo podía explicarle algo así a la persona que más amaba? Odiaba admitirlo pero me sentía culpable…y no sabía de qué exactamente.

-¡DIMELO ANA!

-Christian yo…- me trago el llanto y el nudo en la garganta y comienzo a caminar por la cocina intentando encontrar las palabras. —Sí. Tienes razón. No estoy bien… no estoy bien desde hace días pero lo que tienes que entender Christian es que esto NO ES POR TI. Tu…eres perfecto y sé que no te mereces esto, sé que te debo una explicación y te la daré Christian, solo te pido que no me presiones porque no es fácil para mí – Comienzan a llenarse de lágrimas mis ojos, Christian lo nota y da un paso hacia mí, pero yo me alejo y hago mi cabeza hacia atrás esperando que las lágrimas encuentren el camino de regreso, y suspirando fuertemente. – Porfavor solo… dame tiempo, es todo lo que pido, y…

-¡Maldita sea Ana! –pasa una mano por su cabello y al igual que yo comienza a dar vueltas por la casa- Sabes que yo no puedo estar así, no sé qué pasa por tu cabeza ni que es lo que te tiene tan mal, me estoy volviendo loco de solo pensar en que es lo que te pasa, y me frustra no poder hacer nada por ti, ¡¿Cómo te puedo ayudar si no sé qué mierda te pasa?!

-Esque no necesito que me ayudes Christian, eso es lo que no has entendido… Estaré bien, siempre logro dejar esto atrás… per…

-¡¿Siempre?! ¿Ósea que esto te ha pasado más de una vez?

-No es…- cierro mis ojos y me llevo una mano a la frente frunciendo mis ojos para impedir que las lágrimas salgan, pero es inútil. Odiaba hacerle esto a Christian… él era al que menos quería hacerle daño.

-¿QUE ANA? ¿NO ES QUE…? Termina de decirlo maldita sea.

-Ya te dije que no…no es fácil Christian… ¡Entiéndeme!

-¿Y TU ME ENTIENDES A MI? ¿EH?

-Christian…- intento acercarme a él pero ahora él es el que se aleja de mí, y me parte el alma verlo hacer eso pero sé que yo me lo eh buscado.

-¿Sabes que Ana? Si no estás dispuesta a decirme lo que te pasa no quiero estar contigo ahora, puedes quedarte en el cuarto de las sumisas o puedes regresar a tu casa, pero no quiero verte ahora. – sonaba completamente herido y furioso, sé que odiaba pensar que no confiaba en el y sobre todo no sentir el control sobre las cosas… acaba de correrme…el jamás había hecho esto. Me duele que no sea capaz de darme un poco de espacio y de tiempo…

-Solo te eh pedido tiempo Christian… te lo contare todo te lo prom…

-¡VETE! – y dicho esto se marcha a su despacho y azota la puerta. Sabía que no saldría de ahí por nada…

Decido que lo mejor para ambos es estar lejos unos días, así que me voy a mi casa, Taylor ofrece llevarme pero yo me niego, lo que necesito es espacio para aclarar mis ideas y por ahora no quiero tampoco nada que me recuerde a Christian.

Llega el martes y recibo un mensaje de Sam, dispuesto a verme después del trabajo. Acepto, creo que Sam es con la única persona con la que puedo desahogarme ahora, sé que es el único que comparte mi dolor y no me juzgara nunca. Le digo que nos veamos en el parque cerca de la plaza y de ahí nos pasemos a cenar. Llega la hora de la salida y me dirijo al lugar del encuentro, cuando localizo a Sam sentado en una barda del parque, mirando al espacio… su expresión es como la mía, y sé que probablemente estemos pasando por lo mismo…

-Disculpa... ¿Qué no eres tú aquel chico guapo y loco que corría con autos hace unos años? – me acerco por atrás sin que me vea y le cubro los ojos con mis manos, puedo sentir inmediatamente su sonrisa y como me toma una de las manos y me jala para que quede enfrente de él.

-Pero claro que soy yo guapa, ¿has venido por un autógrafo?—me dice siguiéndome el juego y con esa sonrisa que tanto recordaba. Se la devuelvo e inmediatamente me siento junto a él, me volteo para mirarlo…

-Hola—le digo mirándolo a los ojos y sonriendo amistosamente, el hace lo mismo y puedo ver que está conteniendo una risa cuando de pronto se para frente a mí.

-¿Hola? ¿Cómo que HOLA? ¿COMO QUE HOLA?—y me envuelve en un abrazo estrujándome hasta sacarme el aire y dándome vueltas como en los viejos tiempos. Los dos reímos y tonteamos por unos minutos, hace mucho que no me reía de esta forma tan sencilla e infantil… como me hacía falta. Era como volver a aquellos días donde todo se nos hacía más fácil.

-¡Basta tonto! Que ya no soy tan joven ni tu tan resistente –le doy unas palmadas en el abdomen para molestarlo y puedo escuchar su risa mientras me pasa un brazo por mi nuca, y caminamos por el parque abrazados como los amigos que éramos antes.

-Vaya que te has puesto bellísima Annie, seguro que ese magnate tuyo tiene competencia ¿Verdad? – me dice cerca del oído para hacerme reír. Nos dirigimos a una pequeña cafetería cerca y nos ponemos cómodos.

-La verdad es que no… ¿Sabes? Yo no eh salido con nadie en estos 4 años… hasta que apareció Christian hace unos meses fue cuando decidí darme otra oportunidad.

-Te entiendo mi niña, para mí el primer año fue el más difícil… me aleje mucho del mundo y de todos…- su expresión se nubla.

-Lo sé, incluso te alejaste de mi bobo, ¿Cómo pudiste?—le doy un manotazo y él toma mi mano y me da un beso en los nudillos tiernamente.

-Lo sé. Lo siento enana, pero de alguna forma sentía que debía dejar absolutamente todo atrás…

-Te entiendo enano, a final de cuentas… termine haciendo lo mismo, al cabo de unos meses me di cuenta de que no resistía estar con mi mama en las Vegas, me mude con mi papa y después termine viniéndome a vivir con Kate aquí.

-¡Uh! Tu amiga Kate, ¿Sigue estando igual de guapa que tú?

-Más. Pero lamento decirte que ese arroz ya se coció, tiene novio ahora… Si no hubieras desaparecido talvez se hubiera dado algo entre ustedes. —le doy otro manotazo inofensivo.

-Igual no habría funcionado, no era exactamente mi tipo, demasiado ególatra. —frunce el ceño haciendo una mueca de terror que me hace reír.

-Me apoyo mucho… en ese entonces pues… mi mama y Kate fue todo lo que tuve. ¿Qué hay de ti? ¿Francia te ayudo a despejar tu mente?

-La verdad es que no, el primer año como te dije fue horrible… cada que conocía gente nueva o chicos con los que me llevaba bien… no podía evitar compararlos con Eric o sentir que alguien estaba a punto de ocupar su lugar de mejor amigo y…. me alejaba.

-Lo se… era tan especial que no podías evitar No querer traicionarlo… Como si él nos estuviera viendo. —Los dos miramos nuestros vasos divagando en aquellos tiempos…- Oye y ¿Qué paso con tu brazo? Ese mismo día te habías lastimado, ¿Todo está bien ahora?

-SI, tuve que tomar dos terapias a la vez. De mi brazo y con el psicólogo por todo lo que paso, pero deje de ir a la segunda sesión.

- Mi mama quería enviarme también pero me negué…

-Yo no fui capaz de abrirme con el terapeuta, simplemente me resistí.

-¿Y cómo estas ahora?—lo tomo de su mano y le doy un apretón. El la toma y me mira a los ojos, las lágrimas están a punto de desbordársele.

-Aun duele. Pero decidí regresar y enfrentar todo de una vez. Estas fechas me ponen mal, no estoy así todo el tiempo eh… - me da una sonrisa tímida y carraspeando su garganta. Rio y continuo.

-Lo sé, yo tampoco soy así todo el tiempo, es solo que estas fechas y luego…verte a TI... es como si me hubieran dejado caer de golpe todos los recuerdos, o si hubieran abierto una puerta de la que escondí la llave hace mucho tiempo y ahora no puedo cerrarla.

-Has cambiado Annie – me toca rápidamente mi mejilla – aparte de ser aún más bonita te noto más madura y segura.

-Tu también has cambiado Sam, no puedo decir que estas más guapo porque ya no puedes serlo más – le sonrió y veo que él me devuelve la sonrisa de oreja a oreja. – Pero igual te siento más maduro, y más centrado. Ya sabes antes… andabas por el mundo en carro o moto intentando ligar chicas, con tus chaquetas de cuero y lentes de sol. Creo que los años y sobre todo… lo que paso nos han hecho crecer más rápido ¿no lo crees?

-Puedes apostarlo. Aunque bueno, eso de ligarme chicas estoy viendo si aún se me da – y me guiña un ojo. Los dos reímos recordando viejas anécdotas de él y sus flechazos de un día.

-Me da gusto ver que aun uses el collar Sam—lo señalo con mis ojos alrededor de su cuello, sin duda ese collar era especial para los tres.

-Te dije que no me lo quitaría por nada del mundo mi niña, el collar me hacía sentir que estabas conmigo.

-¡Mas te vale! Por cierto… ¿Sabías que yo vivía por aquí? Es por eso que me mandaste el correo ¿o no?-

-Claro que sí, regrese a las Vegas a ver si mi familia aun recordaba que tenían un hijo, pero me arrepentí al último minuto y mejor pase a buscarte con tu madre, ella me dijo que estabas aquí con Kate y me dio tu número, correo y dirección.

-¿Mi dirección? ¿Ósea que planeabas sorprenderme de cualquier forma eh?

-De hecho si, en el correo te preguntaba si podía ir a tu casa un día de estos, y lo del bar fue una casualidad, estaba cerca de tu casa porque estaba buscando tu dirección, me canse y decidí ir por un trago y la fortuna me favoreció poniéndote en mi camino. No lo esperaba para ser sincero.

-Ni yo, me has dejado sin habla en cuanto te vi, quería correr y abrazarte pero mis piernas no me respondían.

-Ni a mí, creo que los dos tardamos mucho en reaccionar.

-Pero dime, ¿No hay alguna chica especial? Debe haber alguna que te haya gustado para algo más, tienes un corazón enorme doy Fe de ello. Podrías tener algo formal si tú quisieras.

-La verdad es que solo he pensado en una de esa forma pero, no creo que ella me acepte. —me lanza una extraña mirada.

-¿Por qué no?

-Creo que no soy su tipo, además al parecer tiene novio y…. no eh sido sincera con ella. – sus ojos de pronto parecen sufrir.

-¿Ella sabe lo que sientes?

-Aveces creo que sí, pero con ella soy un cobarde para atreverme a decírselo de frente.

-Enano no seas tonto, si ella te conoce de verdad podría apostar que no te diría que no. Mira yo te conozco y se cómo eres, se lo que has pasado y tú te has abierto a mí. Eres una persona increíble pero si no dejas que nadie más se dé cuenta estas perdido.

-El problema es que soy mus desconfiado y me cuesta demasiado abrirme con las personas Annie, creo que… en el fondo tengo miedo de volver a querer a una persona y volver a perderla.

-Y no te culpo, no sabes el trabajo que me costó adaptarme a Christian, y aun tengo miedo de perderlo, demasiado pero… me arrepentiría más de no haberlo conocido.

-¿Vas en serio con el magnate? – frunce su ceño.

-A veces creo que sí, lo quiero pero cuando tenemos problemas, podría jurar que no durara…aveces tengo miedo de no ser lo que el necesita - inclino mi cabeza y doy un suspiro.

-Veo que los dos cojeamos del mismo pie entonces. —vuelve a tomar mi mano y me da una sonrisa reconfortante.

-¿Y qué pasa con tus padres Sam? ¿Por qué te arrepentiste de ir a verlos?

-Cuando estuve mal lo único que hicieron fue mandarme lejos Ana, sabes que nunca se han preocupado exactamente por mí y que dan por hecho que soy un caso perdido, solo me mandan dinero para que ellos crean que hacen un buen trabajo. Hubiera preferido su apoyo y comprensión en vez de sus dólares.

-¿Hace cuánto que no los ves?

-EL mismo tiempo que a ti. 4 años, solo un par de llamadas de vez en cuando y nunca decimos mucho, la última vez mi madre intento preguntarme como estaba… ¡Pff! Como si a estas alturas eso ayudara.

-No debiste haberme apartado así de ti Sam, necesitabas un amigo y alguien que te apoyara en todo esto, ambos lo necesitábamos. Yo estaba dispuesta a ayudarte – le tomo su mano.

Terminamos de comer y seguimos platicando, vamos abrazados por la calle como amigos, su brazo está en mí nunca y su mano queda colgando en mi hombro. Le ofrezco ir a mi casa a tomar unos tragos, el acepta de inmediato, aún es temprano.

Le digo que yo puede quedarse a dormir si quiere pero que yo mañana debo ir a trabajar temprano. Él me dice que no hay problema y que él se va conmigo mañana temprano. Platicamos un rato más y decidimos que ya es hora de dormir.

Le doy una almohada y una sábana para que se acomode en mi sofá, nos despedimos con un largo abrazo y un beso en la frente, me voy a mi habitación y de pronto caigo en cuenta de que no he visto mi celular en bastante tiempo ¿Y si Christian me llamo? Corro a mi bolsa y lo saco y tengo 5 llamadas perdidas del y 3 mensajes. ¡Mierda!

"No te has regresado del trabajo con Taylor, no hagas niñerías"

"¿Por qué no contestas mis llamadas?"

"¡¿EN DONDE ESTAS?!"

Su intensidad de enojo fue subiendo en cada mensaje, sé que si se entera que estuve con Sam me hará otro escándalo. Quiero llamarle pero finalmente me decido por un mensaje de texto diciéndole que estoy bien y que no había escuchado mi celular, pero que mañana iré al trabajo por mi cuenta de nuevo. Al final le pongo que lo extraño y que lo amo. Apago mi celular en cuanto lo envió porque sé que me llamara y será buscar otra pelea.

Despierto temprano e intento hacer el menor ruido posible para no despertar a Sam, que duerme perdidamente en mi sofá, quien diría que puede ser tan rudo y lindo a la vez. Preparo el desayuno y le hago Pan francés, sé que le dará risa cuando lo vea, le hago leche con chocolate porque sé que a él y a Eric les fascinaba. Estoy sumida en la cocina preparando mi almuerzo cuando siento unas manos en mi cintura haciéndome cosquillas. Sam sin duda despertó.

-¡Pero que madrugadora! ¿Qué me estás haciendo de comer?

-TE hice pan francés y tú siempre efectiva leche con chocolate, y ME estoy haciendo un poco de pasta para mi trabajo. —le digo mientras le arrimo su desayuno, el me mira conteniendo su risa.

-¿Pan francés? ¿Acaso pretendías recordarme Francia? – siento su mirada intentando hacerle reír, y yo intento con todas mis fuerzas contener mi risa pero no tengo mucho éxito.

-Ah…lo siento ¿Te la recordé?—muerdo mi labio y en cuanto lo veo a los ojos me gana la risa. EL me avienta un trapo y oigo como ríe conmigo.

Estamos listos para salir, tomo mis cosas y salgo de mi casa con Sam, el me brinda su brazo para que yo me tome de él y vamos caminando para tomar un taxi. Cuando oigo el puertazo de un carro, me volteo y veo a Taylor salir de él y llamándome para que me suba con él.