Disclaimer: Todo el universo de los Juegos del Hambre es propiedad de Suzanne Collins.
Capítulo 2: Lo que realmente quieres
-…probamos con esa idea el año pasado, y fue de lo más complicado -continuó explicando Casiuss, mientras subían la escalera hacia el cuarto de control- Además no le gustó al presidente, tuvimos que hacer demasiados ajustes de última hora. Pero no había otra forma. ¿No crees?
Lucius Snow solo movió la cabeza y no dijo nada, Casiuss Regis III era un imbécil, no importaba que perteneciera a una de las más importantes familias de Pamen, ni que de acuerdo a comentarios en los más altos círculos políticos, fuera el primero en la línea de sucesión
-nada de eso le quita lo imbécil…-pensó con los labios apretados
Y él hacía tiempo que había aprendido que la única forma de tratar con un imbécil era ignorarle.
-este año las cosas irán mejor… -comentó Cassius Regis III cuando llegaban a la puerta-… porque tenemos…nuevo cuarto de control– canturreó con voz chillona antes de abrir la puerta
A Snow le costó un poco ajustar la vista, ante él se encontraba la sala de control de los juegos en toda su gloria
-¿Es una maravilla, verdad? -preguntó Casiuss-. ¿Verdad que es una auténtica maravilla?
-Sí -contestó Snow sin demasiado entusiasmo-…veo que tomaste en cuenta las sugerencias de la comisión
-Sí, claro aunque le puse mi toque personal
A su alrededor la nueva sala de control de los juegos del Hambre brillaba con luz propia
-luces brillantes, sonido estrambótico….y aberraciones de la naturaleza, sí, es muy de tu estilo –pensó en su interior con fastidio bien disimulado
-Hoy los muchachos de la secundaria vendrán de visita, ¡ya verás lo impresionados que quedarán!
-Por supuesto
-¿te comenté que mi hijo fue elegido portavoz de su curso? – comentó con paternal orgullo
-Sí, un par de veces…-retrucó Lucius Snow fijando su vista en uno de los paneles más cercanos, donde se podía observar el último aditamento a los cercanos decimosextos Juegos del Hambre, un tipo muy especial de mutante creado por ingeniería genética…..un muto
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En el tercer piso del edificio, un grupo de estudiantes de secundaria iniciaba la visita guiada
-Miss James…..Miss James…-Coriolanus llamó la atención de la maestra a cargo
-¿Qué quieres Coriolanus?- preguntó ella, sin dejar de garabatear sobre unos papeles que le habían pedido llenar en la puerta a último momento
-Lo siento mucho, Miss James – murmuró Coriolanus a la ocupada maestra – creo que olvidé mi infopad en el bus
-¡DIABLOS!
Las risas generales fueron acalladas por un fuerte carraspeo de Miss James
-¡QUÉ HACES QUE NO VUELVES INMEDIATAMENTE POR ÉL!
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El presidente Marcus Flagg hizo acto de presencia y Cassius comenzó la verborragia acerca de las dificultades que había conllevado el proyecto, los niveles de seguridad, etc.
- desde el hacha de piedra hasta la ingeniería genética es increíble lo mucho que ha progresado la técnica... y lo poco que han variado las intenciones. –murmuró para sí Lucius Snow
-¿Decías algo Lucius? – preguntó el presidente
-No, nada importante, señor
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Coriolanus retornó a los pocos minutos
Caminó por unos de los largos y solitarios pasillos, arrastrando los pies y leyendo todos los carteles a su paso,esperando que alguien apareciera de un momento a otro, para indicarle dónde estaba su clase
-... Departamento de desarrollo, Sala 5-S…. Miss James disfruta gritarme. …Sala de control 1-A….Miss James no subiría su voz delante de mi padre…Almacén A-4…..Miss James se deshace en halagos y risitas tontas cuando está junto a él
Apretó los labios con molestia
-Es una maldita hipócrita – pensó – todos en el capitolio lo son…
-Laboratorio G….Área Restringida….prohibido el ingreso
Una luz parpadeante roja, remarcaba la advertencia
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Lucius Snow se paró en seco y se volvió, para mirar fijamente a las dos personas que hablaban cerca de él. ¡Cómo los odiaba! ¿Pero eso era suficiente?
Apretó los puños
¡No tenía por qué hacerlo!
No, no tenía por qué hacerlo, pero sus manos parecían tener voluntad propia. Miró hacia todos lados. Nadie lo observaba, tenía el panel de control a su alcance.
-Solo un par de teclas….nunca volveré a tener otra oportunidad así….
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Tiempo después, Coriolanus sería incapaz de recordar lo que sintió en aquellos momentos, ni cómo se sucedieron exactamente las cosas. Cada vez que trataba de analizarlas acabaría confuso.
- la luz indicadora se ha puesto en verde…
La curiosidad… la sensación de que dentro de ese laboratorio estaba ocurriendo algo extraño.
Abrió la puerta lo suficiente para espiar
El hedor. El abrumador hedor lo rodeó por ó contra una caja descuidadamente dejada en medio del pasillo.
Maldijo por lo bajo, se recompuso casi de inmediato, pero al mirar hacia adelante…lo vio
-¡UN TIGRE!
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- ¡UN MUTO!...es lo último en ingeniería genética, señor presidente
- Estoy realmente impresionado – comentó el presidente Flagg –pero… ¿no es peligroso?
- En absoluto….me preocupé hasta del último detalle en cuestión de seguridad, no dejé nada al azar – dijo con convicción
– bien hecho
De pie en el escalón superior de la sala de control, Lucius Snow aspiró el aire tibio a grandes bocanadas, aferrado al pasamano.
Una mano fuerte y cálida cayó sobre su espalda. Al volverse vio que era Jard Flickerman, su buen amigo. El encargado de comunicaciones, lucía una expresión preocupada.
-¿Te sientes bien? -preguntó Jard.
-Si. Por un momento me he mareado….debe ser el calor.
-También estoy molesto de que como siempre se esté dando todo el crédito -respondió Jard.-…gusano rastrero…con gusto lo lanzaría frente a una de sus creaciones
Lucius sintió que sus labios se curvaron en una involuntaria sonrisa.
-Sí…eso sería algo digno de verse….- dijo Lucius Snow, no sin un toque de malicia.
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Coriolanus aspiraba el aire a bocanadas. Tratando de tranquilizarse
Quizás había imaginado lo del tigre
-Era grande, con los ojos de un verde resplandeciente, con manchas y rayas oscuras en su piel, parecía una especie de tigre…..pero los tigres no son verdes…. ¡Y SU PIEL NO DERRAMA BABA!
Sentía que el corazón y el estómago subían a su garganta. Sacó su pañuelo para limpiarse el sudor
Repentinamente una mano rodeó su cuello.
Snow lanzó un grito sofocado y por un momento, tuvo la espantosa sensación de que iba a morir.
Una risa desdeñosa lo sacó de su error
Era Casiuss Regis IV, "Regie" sonriendo displicente
-Me ha mandado la maestra porque te tardabas demasiado, "Snowy"
-Sí, estaba buscándolos-dijo Snow tratando de recomponerse y odiando nuevamente al muchacho que gustaba ponerle motes
-¡¿estabas buscándonos y terminaste aquí?! –Preguntó Regie riéndose-….no eres el tipo más listo del mundo ¿verdad?...Espera a que les cuente a todos que encontré a "Snowy", muerto de susto…y casi llorando… en un inmundo sótano
- ¡NI SE TE OCURRA! -dijo Snow molesto - Además, no estaba perdido. Solo me llamaron la atención unos ruidos y quise averiguar que había dentro de este cuarto.
-¿Y qué hay? -preguntó Regie -.¿Algún prototipo interesante?
-Si…algo increíble -murmuró Coriolanus apretando los labios-….casi me hizo temblar de la emoción- se echó a reír casi histéricamente completando el comentario
-¿en serio?...–preguntó Regie, desconcertado-….eso tengo que verlo
-No….es tarde, ya nos tenemos que ir, Miss James y tu padre se molestarán
-Oh, vamos -insistió Regie, cogiéndole del brazo con una mano y empujando la puerta con la otra-… ¡yo también quiero ver!
Entraron antes de que Snow, pudiera soltarse
-¡¿Un tigre?! -exclamó Regie -…dices que aquí dentro hay un tigre
-Sí…..o eso creo…..está del otro lado.
-No te creo….no dejarían algo así en este lugar…no sin vigilancia…..haré que Miss James te castigue por mentiroso
Regie empezó a andar por el pasillo, mirando hacia todos lados en busca de lo que había asustado tanto a Coriolanus
-No soy un mentiroso
-Si quieres asustarme pierdes el tiempo...¡PERDEDOR!
-No miento… ¡míralo está ahí!...!CORRE!
Repentinamente el animal salió a su encuentro, escupiendo sali va y bufando de la manera más aterradora.
Regie lanzó un chillido, pero ya era demasiado tarde, una de las garras estuvo a punto de vaciarle un ojo, y un mordisco del felino se llevó parte de una oreja.
Coriolanus hechó a correr sin mirar atrás
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Las náuseas, el vértigo eran intensos. Apretó sus sienes con todas sus fuerzas
-No fue mi culpa….no fue mi culpa….no pueden culparme….¡NO DEBEN CULPARME!
Las náuseas fueron pasando poco a poco y finalmente pudo dominar el impulso de correr por el pasillo gritando por ayuda.
Su rostro se volvió absolutamente inexpresivo.
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¿Sucede algo?- preguntó Lucius Snow, fríamente cuando las primeras sirenas empezaron a sonar
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-¿Dónde estabas? -preguntó Miss James con furia contenida
Coriolanus se alisó el revuelto cabello con una mano.
-Disculpe, Miss James…este lugar es demasiado grande, me perdí
-¿Viste a Regie?….él fue a buscarte
Coriolanus tosió quedamente antes de responder con total calma
-No, Miss James.
-Vuelve a la formación Coriolanus….yo buscaré a un Agente de Paz para que me ayude a buscarlo
-Como usted diga, Miss James...
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A las seis en punto de la mañana del día siguiente, Lucius Snow estaba sentado en el comedor desayunando, cuando bajó su hijo vestido de riguroso luto
- Buenos días, padre- dijo Coriolanus, sentándose en la silla frente a él, siendo servido inmediatamente por una de las sirvientas-….las clases se suspendieron….hoy todos acudiremos al funeral del pobre de Regie
Lucius gruñó algo sin levantar la vista del informe que revisaba
- ¿Quiere algo más, señor? – preguntó la sirvienta
- No, gracias
- Poco apetito hoy, ¿eh?
- No mucho.
- El accidente de ayer nos afectó a todos
- tal vez sea eso.
- Si…tal vez sea eso…. ¿qué dirías si te contara que no fue del todo un accidente, padre?...al menos levantarías la vista de esos papeles y me mirarías ¿no es cierto?
Necesitaba a su padre, lo necesitaba para que él le dijese qué era lo bueno, qué era lo malo. Pero él continuaba indiferente, demasiado concentrado en su trabajo
-Sería algo como…. Ah, por cierto, ¿sabías que el hijo de tu buen amigo Regis III murió porque lo llevé al cuarto del muto? ….y que pude llamar por auxilio, pero no lo hice…. ¿Serías capaz de denunciarme a las autoridades, padre?….Creo que eso no te convendría, tú también te meterías en muchos problemas, ¿verdad?
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Mientras se dirigían al funeral bajo una fría y apacible lluvia de otoño, Jard habló incansablemente de los detalles acerca de la muerte del muchacho. Parecía querer acostumbrarse a la idea. Afirmó que no creíaposible una falla de seguridad a ese nivel
-¡aún no puedo aceptarlo!...
-lo aceptes o no….así son las cosas.
-Regis está devastado...y no solo por lo de su hijo. ¡Marcus está tan molesto!
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El grupo de deudos y amigos que se apiñaban bajo paraguas negros en forma de flor. Coriolanus descubrió que una cosa era recordar la arrogancia e insolencia de Regie.
Y otra cosa muy distinta era ver a los padres, con sus trajes negros, ambos parecían totalmente aturdidos
Todos los deudos y amigos estaban enterados de cómo habían encontrado a Regie, solo retazos de carne y sangre
La garganta de Coriolanus se convulsionó. Se inclinó hacia adelante bajo la lluvia fría, luchando contra esa sensación.
-No quiero estar aquí — dijo Coriolanus—. ¿Podemos irnos?
- Sí, por supuesto —respondió Jard. Él también estaba pálido
Se alejaron del grupo
-Es tremendo para los padres - comentó Jard - Me refiero al escándalo.
-Ellos... esto... ¿recibirán ayuda? –preguntó Coriolanus
—Muy generosa, desde el punto de vista económico —contestó Lucius, con voz casi monótona.
– la necesitaran….con la familia ha quedado en desgracia, Marcus no perdona errores de este tipo….aunque el afectado haya sido de su familia…-comento Jard-….!aun no entiendo cómo pudo pasar!...necesitamos averiguar sin falta qué fue lo que realmente ocurrió
-La investigación está en marcha— respondió Lucius. -No te preocupes….yo me haré cargo
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Ya solos en su casa, Lucius mandó a su hijo al despacho, necesitaba hablar con él.
Lo mandó sentar frente a él y lo observó en silencio por unos minutos que se antojaron eternos, casi aquilatándolo.
Coriolanus experimentó una certidumbre súbita ¿su padre sabría lo ocurrido?
- Coriolanus - dijo su padre por fin con una voz que le pareció más fría y más in humana de lo de costumbre - Te he dicho cien veces que cuides tus cosas… ¡¿perdiste este pañuelo?!
Coriolanus palideció, su padre lo había descubierto.
-….yo….perdóname - se disculpó, temeroso de enfurecerlo si agrega ba algo.
- La próxima vez ten más cuidado. No siempre estaré cerca para cuidarte…
El momento que tardó en llegar la comprensión le pareció casi eterno; mientras miraba los ojos fríos de su padre, le pareció comprender muchas cosas por primera vez; la menor de ellas, que Lucius estaba mucho más hambriento de poder de lo que él había imaginado.
-Voy a la cama….buenas noches.
-Buenas noches - respondió su padre.
Subió a su cuarto, afirmando en su mente que el mundo no era bueno…y sobre todo que él no era bueno, y eso no estaba del todo mal.
- Ser una Mala Persona…hay quienes tienen que serlo, supongo….después de todo soy un Snow
