Capitulo II: ¿Un devorador de Chakra?, el origen de Janemba.

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Las calles de Konoha estaban demasiado transitadas, no hacía más de cuatro horas que el Sol había salido, y con ello, la temperatura había aumentado, llegando a los 42, los habitantes parecían muy acostumbrados a ello, pero ellos no. Venían de un lugar donde la temperatura era fresca todo el tiempo, ideal para las actividades de Sadala, la temperatura más alta que habían alcanzado fue 25 Celsius, y la más baja de -25 Fahrenheit. En esos momentos, Sōn y Sakura estaban bajo la sombra de un roble, bufando como ballenas, tendidos completamente en el pasto. Los aldeanos les veían con curiosidad, ya fuese por ser desconocidos, su vestimenta o el simple hecho de tener curiosidad. Sōn se había quitado la capa, las botas y la camisa, permaneciendo únicamente con una camisa color blanca de mangas corta y sus pantalones, los cuales había subido arriba de las rodillas, al igual que Sakura, quien se había recogido el cabello en un moño chino, se despojó de sus botas, su camisa de manga larga y su pantalón, quedando en su top blanco y sus short cortos, los cuales agradecía haber llevado debajo de sus pantalones.

Volvieron a bufar, acalorados, sentidos, sedientos y hambrientos, seguramente Vels esta cómodo en la oficina del Hokage, con una bebida en mano, o lo más seguro, habría terminado de comer algo, mientras ellos morían a la interperie, pensaron resentidos.

Curiosamente, sintieron la sombra más fresca, como sí algo tapara directamente el orgulloso Sol que parecía querer rostizarlos, como sí fuesen pollo…

El sonido de sus tripas exigiendo comida les hizo jadear de impotencia.

—¡Te odio Vels! —exclamaron los dos, sin abrir sus ojos, con los puños en alto.

Sus tripas volvieron a rugir, como un dragón anunciando su llegada, y con ello, tres carraspeos varoniles y una suave risa femenina.

Se levantaron de golpe, como Drácula con los brazos cruzados sobre sus pechos y vieron con hambre a la hermosa mujer arrodillada delante de ellos.

—Hola —saludo la mujer amablemente — Mi nombre es Uchiha Mikoto, me acaban de informar que su compañero tardará más en la oficina de Hokage-sama, por lo tanto, me gustaría que descansarán cómodos en mi casa, sí no es mucha la molestia.

—¡Waa, un ángel! —gritó Sakura mientras abrazaba a la mujer con sentimiento, conmovida por su amabilidad, deseosa de estar en la sombra y comer.

—Vamos entonces —Mikoto acarició suavemente la coronilla de la chica, en un amable consuelo.

Sōn y Sakura se levantaron, juntando sus pertenencias, los varones veían divertidos y resignados la actitud infantil de los dos, no parecían a los que acababan de ver hace algunas horas atrás, entrecerraron la mirada al verlos caminar descalzos, decidieron no preguntar, y entonces, mientras Sōn caminaba junto a Fugaku y su esposa, Sakura caminaba junto a los hijos, con ojos cerrados, murmurando cosas como «me voy a derretir» «no puedo caminar» «que alguien me cargue», entonces chocó con alguien y se sintió dejar el suelo, abrió los ojos y vio una cabellera alborotada, al instante reconoció a Sasuke, el hijo menor del matrimonio Uchiha, se dejó llevar, el calor la irritaba mucho.

Sōn sonrió con amabilidad, pero su mirada era dura, esperaba no durar más de algunas horas en la aldea, Sadala quedaba desprotegida y aunque sus hijos y el de Vels estaban ahí y nunca, nadie, jamás, había querido atacarlos, no se sentía seguro. Quería regresar rápido a casa, y dejarse consentir por Chi, su cariñosa esposa.

Llegaron al barrio Uchiha, y ambos veían con curiosidad la calle, era como estar en una mini Aldea dentro de otra aldea, las viviendas, las personas que portaban orgullosos el símbolo Uchiha. Pensaron con los ojos entrecerrados que marcaban todo con el símbolo del clan, seguramente, la ropa interior también. Y Sōn se llegó a preguntar, sí el papel sanitario también lo marcarían.

La residencia de la familia principal era enorme, y tradicional, con jardines inmensos llenos de flores, un estanque de peces dorados y nenúfares de varios tamaños, puertas de madera corredizas. Era simplemente espectacular.

Sakura, quien había recargado su barbilla en el hombro de Sasuke, contaba los segundos para llegar a la sombra, por supuesto, había visto la hermosa residencia y se había admirado, pero se encontraba más cansada y acalorada que otra cosa.

Suspiró con cansancio.

—Oe, Sasuke —llamó Sakura con curiosidad, el pelinegro dejó de caminar para mover levemente el rostro y verle con una ceja arqueada, ella lo interpretó como «Mande» o «dime» —. ¿Por qué marcan todo con su símbolo?. Es decir, puertas, cortinas, casas, sus ropas…

El moreno se sorprendió un poco, no esperaba una pregunta así, y también, se sintió curioso por que la chica fue observadora todo el camino. Decidió encogerse de hombros, acción que notó Sakura y le vió expectante.

—Es una manera de hacernos distinguir de los demás, de individualizarnos—comentó el —. Cada clan tiene su símbolo, y es colocado en sus vestimentas para saber a que clan pertenecen, únicamente se coloca en las propiedades Uchiha, como puestos de mercado y la policía Uchiha.

—¡Ah, te refieres a la estrella azul de cuatro picos con el símbolo Uchiha en el centro! ¿Verdad? —dijo, sonriendo satisfecha por la respuesta.

—Sí —respondió Sasuke reanudado la caminata hacia su hogar.

—Tu eres miembro de la policía junto a tu padre, ¿verdad? Lo se por que ambos poseen en su vestimenta dicho símbolo.

—Sí —volvió a responder el moreno —. Sí quieres, más tarde cuando baje un poco el calor, puedo llevarte a conocer la Villa.

En el momento que su boca se cerró quiso golpearse mentalmente, ellos solo estarían ahí de paso, y además, nisiquiera los conocían. Aun debía aprender a conectar su lengua con el cerebro.

—¿Eh? ¡Sí! ¡Sería genial! —aceptó ella, agradecida por poder conocer una aldea Ninja.

Llegaron a la entrada de la casa y bajo con cuidado a Sakura quien se estiró con pereza, vió expectante a Sasuke, quien solo levantó una ceja en confusión, Sakura vió la entrada de la casa y a el, ahora levantó las dos cejas, pero captó el mensaje, le invitó a pasar mientras se quitaba sus sandalias Ninja, pasó por delante de la chica para guiarla a la cocina donde se encontraban todos, Mikoto la invitó a tomar haciento mientras veía a Sōn que comía como sí no lo hubiese hecho en meses.

—Como consumen muchas calorías y energía en sus entrenamientos su cuerpo exige mucha comida —explicó Sakura —. Estamos acostumbrados a comer casi el doble de lo que consumimos en energía. Las mujeres en Sadala hacemos grandes cantidades de comida, lo que usted hace para ustedes, nosotras lo hacemos para una sola persona.

—¡Dios mio! —exclamó conmocionada Mikoto —. ¿No comerás tu, cariño?.

—Sí no es mucha la molestia, me gustaría tomar una ducha primero —pidió tímida mientras se rascaba la mejilla derecha.

Mikoto la condujo hacia la habitación de huéspedes donde podría descansar un poco y tomar una ducha larga sin ser interrumpida.

Cuando llegó a la cocina Sōn le explicó que las mujeres en Sadala eran demasiado vanidosas y orgullosas, por eso había tomado su ducha primero. Mikoto lo entendió, ella hubiera hecho lo mismo en su lugar.

Media hora después apareció una relajada y fresca Sakura, vistiendo una camisa azul rey que le quedaba algo grande, esta era de Sasuke cuando tenía doce años, pensaron los varones con resignación, Mikoto y su afán de guardar cosas viejas, vestía también un short blanco de algodón que le quedaba bien, el cual no dudaban que era de Mikoto cuando era más joven. Sakura se sentó junto a Sasuke que curiosamente era el único lugar disponible, todos comieron en silencio, o eso intentaban pues el sonido de Sōn al comer era muy notorio.

Cuando acabaron de comer Sōn exclamó lo satisfecho que estaba mientras colocaba sus manos sobre su estomago, y agradecía a Mikoto por la comida y a Fugaku por dejarlos estar en su casa.

Mientras Mikoto y Fugaku conversaban con Sōn sobre algunas costumbres y cosas triviales sobre Sadala y Konoha, Sakura estaba en el jardín de Mikoto, esperando que bajase un poco el calor para poder ir a conocer la villa con Sasuke. Canturreando una canción vieja fingía hacer figuras en el estanque con sus dedos, provocando que los peces se movieran del lugar. Cuando sintió la temperatura más fresca, casi llegando a ser como en su hogar, Sakura se levantó para ir a buscar a Sasuke pero se topó con él justo al voltear. El moreno le entregó un suéter ligero, suyo, y unas sandalias Ninja, y se dirigieron al centro de Konoha.

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En el despacho del Hokage, Minato y Vels se encontraban en silencio, Vels con una expresión de fastidio, recargado con elegancia en el respaldo del asiento, a su vez, Minato se encontraba recargado en su silla, viendo al líder de Sadala con seriedad. Vels le había pedido, a su pesar, que le permitiera tomar una ducha y un poco de comida, Minato no le negó lo pedido, después de todo, era un Hokage noble.

La cuestión era, lo que Vels le acababa de decir.

—Un devorador de chakra —repitió Minato, incrédulo.

—Tsk —murmuró Vels —. Escúchame bien que no lo pienso repetir una segunda vez. Janemba no es humano, no en su totalidad, era un simple civil en Sadala, pero el deseaba poder, quiera tomar mi lugar y a mi mujer, así que para hacerse más poderoso que Sōn y yo, utilizó el pergamino prohibido que se resguardaba celosamente en la bóveda de mi despacho, para poder realizar el jutsu prohibido, se debían sacrificar cien personas, por supuesto que no fueron de Sadala, así que fue asesinando personas hasta terminar con los sacrificios y una vez realizado, se le otorgó el Burakkuhōru no In, una habilidad que consume gran cantidad de tu chakra por lo cual se deben consumir el doble de energía gastada, pero te permite robar la energía de tu adversario y hacerla tuya, nos dimos cuenta que el pergamino fue robada y en ese momento nos llegó a la aldea una información alarmante, habían aparecido en una aldea vecina, los cuerpos sin vida de sus habitantes, ninguno mostraba señales de haber sido atacados, hasta que se realizaron las autopsias, ahí, escondidas en diferentes partes de cada cuerpo, se encontraba una marca oscura y completamente redonda, donde su vida fue robada. Inmediatamente Sōn y yo realizamos de búsqueda de aquel abominable ser, Saike, mejor conocido como Janemba, decidió que era más poderoso que nosotros y nos enfrentó, pero nuestro poder va más haya que el chakra, nosotros hemos dominado el Ki, la energía espiritual que habita dentro de cada ser, lo derrotados y cuando estábamos por capturarlo escapó. Sakura comenzó a rastrearlo, encontrándolo aquí, por eso decidimos intervenir antes que Konoha fuera la siguiente Ginger. Pareciera que el estar aquí le hizo perder sus ganas por poder pero no me confío del todo, hará lo posible por escapar y comenzara a robarse chakra de nuevo. Ustedes son su nuevo banquete.

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En la residencia Uchiha, Fugaku veía con hostilidad a Sōn, no podía creer lo que acaba de decirle, habían vivido entre un hostil monstruo, no sabiendo quien o que los había salvado hasta ese momento, ¿debía comenzar a evacuar a los civiles? Debía tomar una decisión pronto.

—No hay mucho que pensar —dijo Sōn levantándose —. Vels y Minato deben estar pensando que hacer, pero Janenma debe morir, ese despreciable ser no debe seguir con vida.

—¿Qué sugieres hacer? —preguntó Fugaku, levantándose de su asiento con rudeza.

—Lo que pienso hacer no te gustará mucho.

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Sakura y Sasuke se encontraban sentados en una banca alejados de las personas, fue un acuerdo mudo, ambos habían disfrutado del momento, Sasuke quien no era un hablador nato, había hablado sin parar, contando la historia de cada monumento, de cada cosa que consideraba interesante. Y Sakura, que era una parlanchina nata, graduada con honores, se había mantenido callada, hablando cuando consideraba necesario. Ambos estaban relajados Sasuke disfrutaba del silencio mientras Sakura disfrutaba del delicioso Dango que Sasuke, muy amablemente, le había insistido en comprar.

—Sasuke-kun….

El sonido de hojas secas al ser pisadas llamó su atención, pero aquel que ocasionó el ruido fue muy rápido, atrapando a Sasuke del cuello con fuerza, la piel fría del atacante fue impactada por la cálida piel del Uchiha que batallaba por respirar.

—Te comeré a ti primero, para poder comerme a la mocosa —la risa cruel de Janemba heló la piel de Sasuke, el grotesco ser se relamía los labios, como sí se lo saboreara, iba a activar su Sharingan cuando este ser le lanzó algo a los ojos, que le obligaron a cerrarlos, ardía como el infierno, comenzó a sentir más presión sobre su garganta, no podía ver, no podía defenderse, estaba a merced de ese monstruo —. No te muevas muñeca, que después de comerlo a el, te comeré a ti y así, podré derrotar a Sōn y Vels, obtendré su kekkei Genkai, y tu fuerza, seré el guerreo perfecto.

Sasuke gimió de dolor al sentir como algo se colocaba en su pecho, justo donde estaba su corazón y sintió como empezaban a succionar su chakra. La mano con la que intentaba quitar la del grotesco ser comenzó a temblar, estaba perdiendo su fuerza.

Por su mente pasaron los recuerdos tan preciados de su niñez, así como su juventud, vio a su madre, a su padre y hermano, a sus amigos y a sus maestros, Orochimaru y Kakashi.

Así que es verdad, cuando te vas a morir vez lo que más amas, pensó resignado. Iba a morir ahí, bajo un ser asqueroso y enfrente de una completa pero adorable desconocida.

Su mano cayó, no le quedaba más fuerza para luchar.

Iba a morir ya.

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Si, sé que dije que actualizaría cada dos semanas pero no me resistí a subir el segundo capítulo.

Ahora sabemos por qué están Vels, Sōn y Sakura en Konoha, ¿que hará Minato para evitar que Konoha sea la nueva Ginger? ¿Que es lo que tiene planeado Sōn? ¿Que pasará con Sasuke y Sakura?.

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Besos.