-Touya ayuda a Syaoran a subir sus cosas a la habitación, por favor – Pidió Fujitaka a su hijo mayor.

El aludido fulminó con la mirada al niño, quien tampoco le daba una amistosa mirada mientras tomaba algunas maletas y se dirigía escaleras arriba.

-Ieran ¿necesitas ayuda con tus cosas? – Dijo Sakura apareciendo en la sala con una gran sonrisa.

-Estas maletas son muy pesadas, hija – Respondió Fujitaka – ¿Podrías encargarte de la cena mientras ayudamos a Ieran y a Syaoran a instalarse, por favor?

-Claro papá – Dijo ella, pero antes de partir camino hacia la cocina su madrasta le habló.

-No te preocupes Sakura, si quieres luego de cenar podrás ayudarme a guardar las joyas en alhajero y mi maquillaje, sé que te gusta mucho – Dijo Ieran.

-Está bien – Respondió la niña dirigiéndose a la cocina para empezar a ocuparse de la cena.

Ieran y Fujitaka se habían casado hacia menos de una semana en una sencilla boda, no querían hacer mucho alboroto debido a que todo había sucedido muy rápido, por lo que decidieron casarse en el ayuntamiento de la ciudad de Tokio y lo celebraron con una pequeña cena con todos sus hijos.

Las hijas de Ieran habían regresado a Hong Kong dos días después de la boda debido a que sus vacaciones de la universidad estaban por terminar, además de que solo unos días posteriores a la boda Ieran y Syaoran se mudarían con los Kinomoto.

Todo parecía relativamente normal en el nuevo matrimonio, sin embargo, la relación entre Sakura y Syaoran era aún un asunto preocupante para sus padres ya que desde el día que los presentaron no se hablaban prácticamente para nada e incluso pudieron notar que el día de la cena en Tokio estuvieron mandándose miradas fulminantes y ligeras patadas debajo de la mesa. Evidentemente, ambos habían hablado con sus hijos e intentaron persuadirlos, pero ellos sabían que esto era algo que sus hijos debían arreglar por sí mismos, o por lo menos eso esperaban.

Sakura cortaba la lechuga mientras escuchaba las pequeñas peleas que tenían Syaoran y Touya en el piso de arriba, cosa que le hizo reír por debajo. No podía imaginarse a esos dos compartiendo habitación hasta que Touya se fuera a la universidad en un par de años, la verdad es que pensaba que en cualquier momento alguno de los dos tiraría al otro por la ventana.

Unos minutos después dejaron de escucharse voces y fue sustituido por el ruido de pisadas provenientes de las escaleras, y unos segundos después Syaoran entraba a la cocina mirándola tan seriamente como el primer día.

- ¿Necesitas algo? – Preguntó Sakura tratando de sonar lo más amable posible.

-Sólo vine por un poco de agua – Respondió él acercándose al refrigerador.

Sakura lo miró por unos segundos mientras él tomaba agua, y al sentirse observado volvió su mirada a ella – ¿Se te perdió algo?

Sakura se sintió avergonzada por haber sido descubierta, pero también se sintió sumamente furiosa por la actitud de él – Sólo estaba pensando.

-Me parece una forma muy extraña de pensar, digo lo hacía mientras me mirabas.

- ¿Por qué tienes que ser tan odioso? – Preguntó enojada.

-Porque así soy – Respondió acercándose a ella.

Sakura apartó la mirada de él para seguir cortando la lechuga y volvió a hablar – Estoy tratando de ser amable contigo porque no quiero que nuestros padres se preocupen ¿por qué no puedes intentarlo tú también?

-Lo intento, solo que a mi manera – Respondió él despectivamente – ¿Es suficiente para ti?

-Siento que no lo intentas en lo absoluto, Syaoran – Dijo ella aun cortando la lechuga – Nos pasamos toda la boda y la cena dándonos patadas bajo la mesa.

- ¡Tú me pisaste! – Se defendió él.

- ¡Estabas pateándome durante la boda! Tenía que desquitarme.

-Eres demasiado vengativa.

- ¡Pues traté de ser amable desde el principio y no funcionó!

- ¡Porque no soporto los escándalos!

- ¿Ah sí? Pues yo… – Sin embargo, Syaoran no pudo saber que diría Sakura porque ésta dio un grito – ¡Auch! ¡Me he cortado por pelear contigo!

- ¿Por pelear conmigo? – Dijo él indignado mientras veía a la niña agitando su dedo índice ensangrentado – No me metas en eso.

Aunque él iba a seguir la pelea, se dio por vencido al ver que Sakura ya no le respondía ya que su dedo seguía sangrando, por lo que él volvió a hablar – Déjame ver.

Sakura apenas y había escuchado lo que él había dicho – ¿Qué?

Pero no obtuvo una respuesta rápida ya que en el instante siguiente Syaoran la tomó se la muñeca y miró la cortada y lo siguiente que hizo fue poner el dedo en su boca para impedir que saliera más sangre. Sakura estaba atónita ante aquella acción, pero la verdad es que ella no lo pensó en un primer momento.

Al cabo de unos minutos Syaoran sacó el dedo de su boca y vio que la sangre estaba parando de salir, por lo que miró a Sakura – Deberías ser menos distraída y prestar más atención cuando estas cortando cualquier cosa.

-Gracias – Respondió ella aún atónita ante aquella situación.

- ¿Por qué no pusiste tu dedo en tu boca de inmediato para detener la sangre?

-Lo siento, no soporto ver la sangre – Contestó ella.

Syaoran la miró seriamente – Deberías lavar la cortada y luego ponerte una bandita para que se cierre en los próximos días.

Sakura iba a decir algo, pero fue interrumpido por la voz de su padre quien recién entraba a la cocina con Ieran y Touya.

- ¿Qué sucedió, hija?

-Escuchamos un grito y nos asustamos mucho – Dijo Ieran.

-Oh – Dijo Sakura sonrojada por haber causado tanto alboroto – No se preocupen, solo me corté el dedo mientras cortaba la lechuga, pero Syaoran me ayudó a que dejara de sangrar.

Todos los ojos se dirigieron hacía el niño de cabello marrón, quien sin darse cuenta aún seguía sosteniendo la muñeca de Sakura y al fijarse no dudó en soltarla de inmediato. Sin embargo, Touya ya le estaba dando la peor mirada que había visto desde que lo conocía – Genial, primer día en esta casa y lo más probable es que mañana no amanezca vivo –.

-No fue nada – Dijo Syaoran saliendo de la cocina apresuradamente y dirigiéndose a su habitación para terminar de desempacar con un poco de paz.

- ¿Estás bien, querida? – Preguntó Ieran a la niña mirando su dedo.

-Sí, no te preocupes, ahora mismo voy a poner una bandita – Respondió Sakura.

-Debes ser más cuidadosa, monstruo – Dijo Touya – Está vez fue tu dedo, pero la próxima podría ser tu mano y los monstruos con una sola mano no sirven de mucho.

- ¡Agh hermano! Para de molestarme – Dijo ella saliendo de la cocina.

Touya decidió salir también de la cocina y tomar un poco de aire fresco, dejando al nuevo matrimonio a solas, ambos sonrieron y fue Ieran quien habló primero – Veo que por fin se están llevando bien.

-Roguemos para que sigan así – Respondió Fujitaka antes de continuar haciendo la cena que su hija había dejado a la mitad.

oOo

-Déjenme presentarles a su nuevo compañero, Li Syaoran – Dijo el Profesor Terada mientras escribía su nombre en el pizarrón – Él viene de Hong Kong, espero que sean todos amables con él.

Al presentarlo no se hicieron esperar los murmullos en el salón de clases, aunque la única que no murmuraba era Sakura, ya lo conocía bastante bien y sabía que vendrían a la misma escuela, y para su buena suerte – O más bien mala suerte – lo habían puesto en su salón.

Sakura estaba ocupada mirando su pupitre cuando percibió un ligero chasquido de boca proveniente del puesto de al lado, se trataba de su mejor amiga quien poseía unos ojos amatista y un largo y espeso cabello oscuro, Tomoyo Daidoji, ésta murmuró – ¿Es él?

La niña de ojos verdes asintió con cara de aburrimiento, obviamente le había contado a su mejor amiga todo aquello del matrimonio de su padre y el hecho de que ahora su nuevo hermanastro estudiaría en su misma escuela.

-Puedes sentarte detrás de Kinomoto – Dijo el profesor Terada mientras se disponía a comenzar la primera clase del día.

Cuando Syaoran pasó por al lado de Sakura se miraron de reojo y luego él se sentó, aunque estuviera detrás de ella Sakura podía sentir la mirada penetrante y el ceño fruncido del niño que ahora era su hermanastro – ¿También tengo que tenerlo tan cerca en la escuela? Me pone los nervios de punta –.

Al finalizar aquel día Syaoran podría concluir que las cosas no habían estado tan mal después de todo, sorpresivamente se había hecho amigo de un niño llamado Takashi Yamazaki quien resultaba contar buenas historias, aunque una niña llamada Chiharu llegaba a tiempo para decir que era mentira. Esta última al igual que Rika, Naoko y Tomoyo eran parte del grupo de amigas de Sakura, sin embargo, ninguna era tan gritona como su querida hermanastra.

Sakura caminaba en silencio junto a Syaoran de regreso a su casa, la verdad es que no habían hablado en lo absoluto desde la noche anterior cuando la ayudó con su cortada. De hecho, en ese momento Sakura había visto una parte de Syaoran que pensó que no existía, él si podía ser bueno con otras personas y se sentía un poco mal por haberlo juzgado.

-Syaoran – Dijo ella llamando su atención – ¿Te importaría que habláramos en el parque?

Él la vio un poco raro – ¿Sobre qué?

-Solo quiero decirte algo, además aún no conoces el parque del Rey Pingüino, es un lindo lugar.

-Está bien – Dijo no muy convencido.

Ambos niños caminaron en silencio hasta llegar a su destino, la verdad es que Syaoran no había pasado por ahí aún, estaba atardeciendo por lo que no había muchos niños en el parque. Sakura se sentó en un columpio, y él decidió imitarla tomando asiento en el que estaba al lado.

Sakura empezó a mecerse ligeramente antes de empezar a hablar – Sabes Syaoran, creo que empezamos con el pie izquierdo, hablo de ese día de la cena cuando nos conocimos.

Él no veía venir aquello por lo que no pudo más que estar de acuerdo asintiendo con la cabeza y dejando que ella siguiera hablando – La verdad es que te juzgué solo porque fuiste muy reservado, y anoche me di cuenta de que puedes llegar a ser muy bueno cuando te lo propones.

-No fue para tanto – Dijo él restándole importancia – Solo fue una cortada.

-Lamento haberme comportado como lo hice – Dijo ella sin más – Quiero que seamos buenos amigos, bueno… hermanos.

Syaoran la miró extrañado por un momento, no esperaba que lo hubiese citado al parque para decirle todo aquello, pero la verdad es que él también había sido un poco duro con ella – Lamento haber sido tan odioso contigo, estaba nervioso por mudarme a un nuevo país, la escuela nueva y la familia nueva también.

-Disculpas aceptadas – Dijo ella mientras alzaba su dedo meñique dejando anonadado al niño – Ahora prometamos que siempre intentaremos llevarnos mejor, y si volvemos a pelear entonces lo resolveremos.

Syaoran la miró un poco dudoso, pero luego levantó su dedo meñique y lo estrechó con ella haciendo la promesa y dándole una pequeña sonrisa ladeada

- ¡Oh por Dios! – Dijo Sakura haciendo sobresaltar a Syaoran – ¡Sonreíste! ¡Sabes hacerlo!

Syaoran al principio estuvo a punto de darle una de sus tradicionales miradas con el ceño fruncido, pero no pudo evitar reírse ante aquello último que dijo la niña, a lo cual ella volvió a hablar – Lamento haber hecho un alboroto, pero es que pensé que no sonreías.

-No te disculpes – Respondió él aun riendo – Tus alborotos son divertidos.

- ¡Sabía que no te molestaban del todo! – Dijo ella mirando su reloj de muñeca – ¡Oh! Tenemos que volver a casa de inmediato, me toca hacer la cena de nuevo porque ayer no la terminé.

Syaoran puso los ojos en blancos – Eres muy distraída.

Sakura no lo tomó como un insulto, simplemente se apresuró a correr a su casa seguida por Syaoran, la verdad es que se sentía más tranquila de que ahora fueran amigos, tal vez no fuesen muy abiertos el uno con el otro en ese momento, pero quizás en el futuro las cosas fuesen diferentes… Y vaya que lo serían.

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N/A: Hola chicos, me alegra que me hayan hecho saber por los comentarios que les gusta el concepto de esta historia, y pues aquí está el segundo capítulo y espero que les haya gustado. Sigan dejándome sus opiniones, sugerencias y teorías, me encanta leerlos. ¡Un beso enorme!