Advertencias del capítulo: m-preg se me ocurrió, ya verán porque :3, Esto ahora esta bajo la perspectiva de Dipper, quiero agregar

Capítulo 2.

Eso no estaba bien, de hecho y para ser sincero ¿Qué lo era? Ya no estaba seguro y esa vacilación era la que me estaba torturando, era como estar ciego, indefenso ante las inmensas probabilidades del futuro. Tenía que poner las cosas en orden, ver que paso mal, tal vez podría ayudarme.

Antes de llegar a la conclusión de mis propios sentimientos errados, quise recurrir a escapar por la salida "fácil" y decidí salir con Bill Cipher. Hacia un tiempo que no paraba de seguirme y aunque ante los ojos de todo eso no era más que con el afán de fastidiarme, la razón principal distaba demasiado con la realidad: yo lo atraía. Claro, yo tampoco había llegado a esa conclusión hasta que un dio había tomado el valor de confesármelo y darme un tiempo para que le diera mi respuesta.

Yo no tenía problemas con que me confesara un chico su amor, la verdad es que lo que menos me interesaba era su género. La razón del porque no acepto rápidamente sus sentimientos y él mismo me dio tiempo para aclarar no era más que empezar mi negación a lo que realmente sentía.

Pero vamos, tenía que ser muy estúpido e iluso para pensar que fuera correspondido. Digo ¿Quién sería tan imbécil para corresponder lo sentimientos incestuosos de su trillizo? Si, estaba enamorado de Tyrone. No tenía nada de sentido.

Por eso mismo acepte la declaración de Bill; a pesar de ser tan molesto sentía que realmente me quería y yo quería olvidar esos sentimientos. El me ayudaría a superarlo, tenía mi fe puesto en eso.

Y funciono, al menos un tiempo. El comportamiento terco y agresivo de Bill cambio y se podía decir que nuestra relación iba como miel sobre hojuelas. Poco a poco mi cariño hacia él iba convirtiéndose en algo genuino.

Hasta que ocurrió.

Cuando entre a la habitación cierto día note a Tyrone nervioso, algo que no pasaba tan seguido por lo que me preocupo. Tardo un poco en confesarme que la causa se debía a unos sentimientos que creía no ser correspondidos; y aunque no pudiera admitirlo, sentía que me dolía ese hecho. Pero no tenía que flanquear, si realmente amaba a alguien y ahora pedía mi consejo, mi deber era dárselo, después de todo somos hermanos. Trate de ser lo más específico que podía- el amor no era precisamente una de mis debilidades- y justo cuando sentía que todo lo tenía bajo control y el acerco. Demasiado. Yo me quede helado, sin ninguna posibilidad de mover el más minúsculo musculo. El tibio aliento de su rostro me alerto de cuál sería su siguiente movimiento poniéndome nervioso ¿me quería besar? Era acaso que ¿él estaba hablando de mí? No, eso no podía ser cierto.

La puerta se abrió dejando entrar a nuestra hermana, Mabel. Como la quise en esos momentos. Me separo rápido, ella no noto que estábamos haciendo, perfecto. La razón de su tan inesperada visita era solo para avisarme que Bill me estaba esperando. O no, se me había olvidado ese detalle, jamás le había contado a Tyrone.

Le mire unos segundos, su rostro era el mero reflejo de la perplejidad. No podía verlo más y salí.

¿En qué me estaba metiendo?

Después de eso todo cambio, todo hizo un giro drástico y yo no pude hacer más que presenciarlo como un testigo mudo, sin opinión ni voto. Un mero observador.

En primero lugar estaba mi hermano. Nuestra relación que siempre había sido unida simplemente se desvaneció, ya no existía. Si cruzábamos palabras tal vez era porque era algo sumamente necesario. Después de eso, solo parecíamos dos extraños muy parecidos que compartían la misma habitación. No debía haberle hecho, lo lamentaba tanto, pero no quería herirlo más.

Después estaba Bill...él es más complicado. Si con mi hermano estaba consciente de lo que sucedía con él no.

Poco a poco empezaron las discusiones. Desde el típico reclamo de un retraso a una cita a plantones descarados. No me gustaba discutir con Bill, pero parecía que él lo amaba. Peleábamos, después de un tiempo volvíamos a ser la pareja feliz de siempre. Conforme pasaba el tiempo la primera situación sucedía más que la segunda. Y eso dolía, no pensé que Bill pudiera así conmigo. Había sido lindo, incluso ¿Por qué cambio de repente?

Pero no quería decir nada. Sabía que estaban al tanto de nuestras discusiones- al menos en parte- pero siempre negaba que eran sin importancia. Que no dolían. Y por supuesto que no dolía, puesto que después de varios insultos verbales vinieron los golpes y esos vayan que si dolían.

¿Por qué me deje? No lo comprendo y tampoco quiero pensar en eso. Simplemente ya no importa, no vale la pena intentarlo. Lo moretones en mi cuerpo no iban a desaparecer si buscaba una causa. Simplemente me calle hasta el punto de no poder más.

Ya no quería más de Bill. Sus palabras de amor que se convirtieron en insultos que me herían, en aquellas caricias que se transformaron en golpes que dejaban marcas y en aquellas noches en las que hacíamos el amor y se volvieron en otra forma de humillación y placer por parte suya.

Terminaría con eso. Había decidido hacerlo un viernes en la noche, casi toda mi familia- a excepción de Tyrone- habían salido por lo que mi ausencia no sería tan llamativa.

Fui al departamento de Bill. Vivía solo y debo de admitir que aquello me daba miedo, pero no tenía otra opción. Llegue y toque a su puerta sin recibir respuesta alguna. Estaba en casa, estaba seguro, había visto la ventana encendida. También escuchaba el lejano ruido de una televisión. Toque de nuevo con insistencia y en esta ocasión abrieron a la puerta.

No me esperaba eso.

Era una mujer de la edad de Bill, bastante bien proporcionada y con ropa que dejaba ver eso. Cabellos de un colorido rosa. Estaba al lado de Bill que solo tenía puestos unos bóxer negro.

—Lamento importunar, nos vemos Billy— la mujer beso la mejilla de Bill y pasando al lado mío abandono el edificio.

—Nos vemos Pyronica— se despidió Bill con una sonrisa cínica antes de borrarla y mirarme— ¿Qué demonios haces aquí?

—Me estas engañando— susurro, sentía mis mejillas húmedas por las lágrimas que estaban empezando aparecer— ¡Me has estado engañando, Bill!— grite bastante fuerte. Después de todo lo que he soportado el muy desgraciado todavía se acostaba con alguien más.

Bill se quedó quieto antes de jalarme del brazo con una rapidez para hacerme pasar al departamento. No pude hacer nada. Sin aviso me soltó haciendo que perdiera el equilibrio y cayera de nalgas contra el suelo. El solo se limitó a cerrar la puerta con seguro. Estoy acabado.

—Pino— murmuro volteando a verme, yo solo pude retroceder aun en el suelo— ella no significa nada para mí, sabes que te amo— su voz era calmada, me estaba dando miedo— ¿Por qué no te relajas y hablamos de esto? Tengo te si quieres.

—No quiero— murmure, sentí la pared contra mi espalda— Bill, no quiero estar contigo, quiero terminar la relación contigo.

El semblante de Bill cambio y antes de que pudiera hacer sentí el impacto de su pie en mi cara en una patada que me hizo caer totalmente al suelo. Eso dejaría un buen moretón.

—No entiendes, pino— dijo antes de agacharse y tomándome de los cabellos me jalo para quedar a su altura, me dolía demasiado— tú no puedes terminar conmigo, me amas lo sé— puso una sonrisa de oreja a oreja— es más te lo voy a demostrar.

Me aventó de nuevo contra el suelo lo que provoco que me golpeara en la cabeza y quedara aturdido. Aprovechando eso me empezó a quitar la ropa. Trate de quitármelo de encima, pero nada funcionaba.

—Por favor Bill, no lo hagas— no supe cuando comencé a sollozar.

—Eso, llora, me estas excitando más— susurraba ronco a la vez que se quitaba su ropa— se que lo gozaras— rio mientras me jalaba hacia él.

No, no quería esto, pensé y en un momento de desesperación y suerte logre patearlo en la entrepierna haciendo que se separara de mí para llevar sus manos en su intimidad. A diferencia que cualquier persona cuerda haría, el empezó a reír.

—Como me encantas— se retorcía en el piso— sabes cómo me pongo cachondo en el sexo.

Yo ignore eso, estaba demasiado aterrado. Sabía que la puerta principal estaba cerrada con llave por lo que la única salida era la cocina, si podía atravesar una gran ventana que había esta me conducía a unas escaleras de emergencias y podría salir. Sin tardar corrí hacia aquella habitación.

Pude ver la ventana, apenas entreabierta que dejaba correr una corriente de aire. Seria libre.

—No vas a irte Dipper— escuche una voz a mis espaldas haciendo que soltara un grito. Era Bill. Venia por mí.

Me adentre a la habitación mirando a la puerta hasta que entro ¿Qué hacía?

—Debo de admitir que me estoy divirtiendo Pino ninguna puta me ha puesto como tú, por eso me encantas.

Mire a mi alrededor, a mi izquierda estaba le estufa. No mentía cuando se refería que estaba preparando te. Estaba ahí, puesto en el fuego a llama baja en una tetera que parecía lista. Sin dudarlo lo tome, estaba caliente y me lastimaba la mano.

—No te me acerques— amenace pero solo sonrió y avanzaba.

—No te atreves— se burló de mí.

No supe también que sería capaz de mí. Con fuerza lo golpe haciendo que la tapa de la tetera se abriera dejando que el líquido caliente se derramara sobre Bill. Este grito de dolor, un dolor que para mi satisfacción, no gozaba. Echándose en el suelo empezó a retorcerse del dolor. Pase encima de él y fui de nuevo a la sala. Necesitaba aprovechar eso.

— ¡Maldito bastardo! ¡Me las pagaras!— escuchaba sus gritos pero para ese entonces yo me había puesto su ropa y hui, sus llaves estaban en al pantalón.

Jamás me podre arrepentir de lo que hice después.

Fui a casa sin demora. Como esperaba solo Tyrone estaba lo que me alegro, algo que no paso lo mismo, él se enojó al ver el moretón que crecía.

No quería que hiciera preguntas, no quería decir nada. Sin embargo, si podía hacer algo. Lo bese y para mi enorme sorpresa el me correspondió. Todo aquello que viví se esfumaba. Solo quería pensar en Tyrone y en nadie más.

El me confeso su amor a lo que yo correspondí con gusto. Quería demostrarlo así que reparos lo lleve a nuestra habitación y apague las luces para que no notara tanto las marcas que tenía.

Me entregue a él haciendo el amor. Sus caricias, sus besos, nuestros cuerpos fusionados a tal punto que no sabíamos cuando empezaba uno y terminaba el otro. Eso era sencillamente era delirante. Lo amaba, ni en los momentos más bueno con Bill me hizo sentir tan completo.

Sentía que las cosas estarían bien.

Otro error.

—Dipper ¿estás bien?— escuche la voz de Tyrone que me estaba esperando afuera del baño de nuestra casa, no conteste, no tenía valor—Dipper, me estas asustando ¿Qué pasa?

Y ahí, sentando en el retrete miraba pálido y temblando como un cobarde aquella prueba de embarazo que no solo mostraba que el test había resultado positivo si no que me mostraba que tenía dos meses. Dos meses sosteniendo una vida dentro de mí.

Y deduciendo que la primera vez que había tenido relaciones con mi hermana solo había sucedido hacia dos semanas antes eso significaba que el padre era solo uno. No podía ser eso cierto.

...

—Dipper, me alegras tanto— escuchaba la voz de Bill que me abrazaba— no puedo creer que sea padre, no te preocupes, yo cuidare demasiado bien de ti y nuestro pequeño hijo— toco mi vientre que aún se encontraba plano.

¿Por qué demonios le había contado sobre eso? No tenía idea.

—Ven Dipper, necesitamos decirle a tu familia, digo, solo eres un adolescente, tal vez vayas a vivir conmigo— sus ojos brillaban, pero no pude decir nada. El miedo me ganaba así que solo obedecí.

Lamentablemente al primero que vimos fue a Tyrone. Antes de que le hablara se agacho un poco para susurrarme al oído.

—Yo sé que ustedes dos son unos malditos incestuosos, no soy un idiota— dijo — solo lo dejare en claro quién es tu dueño— se separó un poco de mi pero sin quitar el agarre. Luego lucio una de sus mejores sonrisas.

Por suerte – o desgracia- solo conto que habíamos vuelto- mire la cara de decepción de mi hermano, eso me rompió el corazón y antes de que pudiera explicar, de querer darle mis razones, él se fue.

Me abandono.

No lo culpo.

Continuara... (¿?)