—¿Que quieren?—pregunto asustada Matsuri, mientras sentía un agudo dolor en todo su cuerpo. Las chicas sonrieron, crueles.
—¿Nos pedirás perdón?—cuestiono Temari, con un tono burlón. Matsuri hizo una mueca.
—No.
Esa respuesta altero los nervios de las chicas. Hinata sorpresivamente le dio una patada a Matsuri, produciendole más dolor del actual.
—Mira niñata, discúlpate o si no no sabría como reaccionar.—amenazo la Hyuga, furiosa. El resto del grupo se sorprendió de la actitud de su amiga.
—No.—insistió Matsuri. Ino le dio una cachetada.—Pueden pegarme todo lo que quieran, no me disculpare.
—¿Y si la matamos?—dijo Temari, relajada. Todas la miraron extrañadas.
—¿Te mancharías las manos por una pelea?—pregunto Sakura, sorprendida.
—Ya tenemos las manos manchadas—aclaro Ino, seria. Sakura y Tenten la miraron, incrédulas.
—Sí, pero no de esa forma—argumento Tenten, nerviosa. No podía creer que pensaran en algo así.
—Así terminaría todo—apoyo Hinata a Ino. Ino le sonrío.
—¡No!—protesto Sakura, asustada.—¡Claro que no!
—Sakura—hablo Temari, con un firme tono de voz. La de ojos jade la miro temblando. —Este es nuestro tema, nuestra pelea. Estamos en esto juntas.¡Deja de ser una cobarde y apañanos!
—Es suficiente...—murmuro Tenten.—Si lo van a hacer, háganlo ya.
—Sí—le apoyo Hinata.—Sakura, no tengas miedo.
—Claro—dijo Sakura, con sarcasmo—matémosla, así se arregla todo.
—¡Esa es la actitud!—exclamo Ino. Matsuri estaba aterrada.
—Matsuri—hablo Tenten mientras la desataba—Solo lárgate, y vive. Lamento todo esto, pero olvídalo y no lo cuentes a nadie. O si no realmente estarás muerta.
Por alguna razón, a Matsuri le agrado Tenten por ese momento. O sea, era la más comprensiva de ellas. Y aunque ella se porto pésimo con ellas, no deberían tratarla tan mal.
—Gracias—dijo Sakura, mas calmada.
—Son algo cobardes—comento Kisame, con una sonrisa burlesca. Sasori lo miro.
—Pero con una gran técnica—comento el pelirrojo.
—Sí, son útiles—agrega Itachi, frío.—Pero esta no era la misión.
—La misión era traer personas útiles.—dice Deidara, defensivo.
—Pero son mujeres—dijo el Uchiha.
—¿y que?—opino Hidan, autoritario—Ya convivimos con Konan, esto no sera nada.
—De todas formas me gustaría observarlas un tiempo más—añadió Sasori. Todos lo miraron de reojo. —Por seguridad.
—Esta bien.
Ino iba caminando junto a Tenten y Temari cuando se encontraron con Shikamaru, Sai y Lee.
—Hola—saludo la rubia, sonriente.
—Hola Ino-chan, ¡que bella estas hoy!—le alabo Lee, histérico.
—Eh, sí. Gracias Lee—contesta Ino, nerviosa. Sai lo empujo levemente.
—Tiene propietario, amigo—dijo burlonamente el pálido pelinegro. El resto solo río, incluido Lee.
—Hola problemático—bromeó Tenten con una dulce sonrisa.
—Hola problemática—contesto Shikamaru, mientras le besaba la frente.—Mi problemática...
—Temari-chan, al parecer somos los únicos sin pareja—dijo Lee, mientras jugueteaba con sus dedos.—¿Que tal si intentamos...?
—¡Lee!—grito la chica de la aldea de la arena—¡Idiota!
Temari lo iba a golpear, pero justo antes llego Sakura y Hinata.
—¡Hola chicos!—saludo Sakura, eufórica.
—Ho-Hola...—saludo Hinata, tímida como siempre.
El grupo de chicos y chicas le dedico una sonrisa y las otras 2 se unieron al grupo mientras caminaban por la aldea.
—Por cierto, ¿donde está Naruto?—cuestiono la chica de cabellos rosados.
—Perdiéndose de todo esto—dijo Sai, relajado. —¿no te vas a preocupar de ellos ahora, verdad, fea?
—No, solo que es sospechoso...—respondió Sakura, dudosa.
Y así paso el día, con las bromas e infanterías del grupo de amigos.
Los Akatsuki se repartieron a las integrantes. Hidan iba a seguir a Temari; Sasori a Sakura; Itachi a Hinata; Kisame a Tenten y Deidara a Ino.
Deidara observaba a Ino con un jutsu de transparencia que le permitía pasar desapercibido por la casa del clan Yamanaka. La rubia se encontraba en su habitación viéndose fijamente en un espejo. Que superficial... Pero entonces observo como la rubia de ojos turquesa golpeaba su estomago a través de cachetadas y le caían lagrimas de los ojos. Impresionante... las princesas también lloran...
—No es lo suficientemente plana, no es lo suficientemente delgada. ¡No es suficiente!—grito la Yamanaka, alterando al rubio.
Observo aterrado como la hermosa rubia corría desesperada al baño de su habitación, se arrodillaba frente al toilet y metía sus dedos a su garganta... vomitando... auto-provocándose vomito.
Las mujeres son curiosas... mientras más hermosas más complicadas... pensó el rubio, sorprendido de tal escena.
Tenten caminaba tranquilamente por los bosques a pesar de que fuera muy tarde y estuviera la noche totalmente oscura. Kisame la seguía a un paso ligero y bien camuflado desde unos metros de distancia, que obviamente la castaña no notaba. Ella finalmente llego a una casa bastante amplia y entro. Kisame solamente se acerco a una ventana y se volvió transparente.
Tenten tomo una vela y la prendió, mientras ella se sentaba frente a ella, mientras cerraba los ojos. Kisame solo observo curioso la escena.
—Neji, por favor si puedes oírme... por favor no me abandones, te amo demasiado para dejarte ir... prométeme tu llegada Neji, te necesito... nada ha vuelto a ser tan feliz y sincero desde que te fuiste y nunca más volviste... he sonreído falsamente como me enseño Sai, pero simplemente ya no aguanto más. Por favor escúchame, ¡no me dejes Neji! ¡No me dejes! ¡Te amo demasiado, Neji! ¡Te amo!...— grito desesperada la chica. Kisame observa espeluznado la escena.
Es una bonita muy complicada... y gritona...
