Hola de nuevo! Antes que nada gracias a todos los que me animaron con sus comentarios y me agregaron en sus alertas. No puedo explicar lo feliz que eso me hizo!
Segundo: Aquí les traigo el segundo y último cápitulo de esta pequeña historia. Lo tenia escrito hace meses asi que como respeto a mi musa Lira no lo modifique, aunque me dieron muchas ganas de hacerlo.
Disclaimer: Ningun Personaje me pertenece, todos ellos son propiedad de J. R. Rowling (si fueran mios las parejas finales serian muy diferentes jujuju)
Advertencia: Es slash, o sea relaciones entre personas del mismo sexo, en este caso dos hombres. Si no te gusta no sigas leyendo. Ademas contiene M-preg, sino te gusta esta idea tampoco, DEJA DE LEER...
Sin mas, espero que lo disfruten! ^^
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No sabía como había llegado a esto. Ahí frente a él, a punto de cruciarlo hasta la muerte estaba su Harry…. No, no, no... no suyo, solo Harry; es más, ni siquiera Harry… Potter, ahí frente a él estaba Potter, en un claro e inconfundible ataque hormonal.
- Ten cuidado Draco – Había dicho Pansy cuando se entero – es sabido que en los ataques hormonales las madres se desquitan con los padres.
Ese día había comenzado como cualquier otro. Se había levantado exactamente a las 6.23 hs, había realizado sus ejercicios matinales y luego había tomado una larga y bien merecida ducha. Un Malfoy siempre debe estar presentable. Luego, mientras subía a desayunar, lanzó algunas amenazas y maldiciones a las personas indicadas; después de todo tenía una reputación que mantener.
Al entrar al Gran Comedor no le sorprendió no ver a Har… a Potter, las ultimas semanas había estado más cansado de lo normal. No era que lo estuviese vigilando… no… solo se entero por casualidad.
Al terminar se dirigió a su clase de Pociones, la cual, como siempre, compartían con los insufribles leones. Potter llego 10 minutos tarde: se había vuelto a dormir…
Ni siquiera intento disculparse y espero a que Snape le restase los primeros de los muchos puntos que siempre le quitaba en su clase. Cuando paso a sentarse al fondo del salón ni siquiera volteo a verlo, tampoco lo estaba esperando, y no pudo evitar notar su redondez, tal vez debería hacerle algún comentario sobre lo importante que era una dieta equilibrada. Lo buscó al finalizar la clase, pero había salido disparado apenas sonó la campaña. Le había oído a la comadreja -solo porque hablaba muy fuerte y no porque él estaba pendiente- que había ido a la enfermería para arreglar su problema de peso. Bien, un problema menos que solucionar, a veces ser un Malfoy era tan agotador….
Fue en la hora de Runas Antiguas cuando su vida cambió radicalmente. Peeves había atravesado la pared vociferando
- ¡Extra, extra! Harry Potter el niño-que-vivió es ahora el niño-que-se-embarazó! Y había salido disparado hacia el aula continua.
Después de eso fue imposible seguir la lección, y aunque la profesora hubiese conseguido controlar la clase, yo no estaba en condiciones.
Su brillante mente marca registrada Malfoy no había tardado ni dos segundos en sumar dos más dos, todas las piezas estaban ahí, como no las había visto? El cansancio, los mareos, el aumento de peso, las ganas de comer dulces a todas horas, el dolor de espalda recurrente que parecía afectar a Har… Potter últimamente… Y tampoco había tardado en sacar las cuentas…
Ese día, hace varios meses ya, lo había seguido a las duchas siguiendo los consejos de una molesta voz en su cabeza y lo que vio le dejo de una sola pieza. Sabía que Potter era sexy, todos los sabían, hasta un condenado Troll se hubiese dado cuenta! Ya no quedaba nada de ese niño delgado, de gafas rotas y cabellos desordenado. Bastaron unos cuantos años en la sociedad mágica, unas cuantas visitas a la cueva de las comadrejas y unos rigurosos e intensivos entrenamientos físicos y mágicos para despertar al león dormido. Si lo quisiera podía tener a todo el mundo mágico a sus pies y él lo sabia….
Oh si, claro que lo sabia… y se aprovechaba de ello siempre que podía. Que perdiese toda su fortuna si Potter no se comportaba como toda una serpiente cuando de conquistar se trataba! Un gryffindor no actuaba así!
Sabía como ser irresistible o solamente encantador. Sabía que media sonrisa bastaba para que medio colegio babeara detrás suyo. Sabía que ni los muggles se resistían. Y sabía que él, Draco Malfoy, había quedado atrapado en sus redes hace tiempo. Lo sabía y no hacía nada. Jugaba con él, como si de un ratón se tratase. Lo provocaba con cada movimiento, con cada palabra, cada gesto; en todo lo que hacía, había mensajes que solo él podía entender.
Una noche Blaise regresó completamente en éxtasis luego de haber sido el "postre" de Potter y le contó con lujo de detalle todo lo que esa serpiente disfrazada de león le había hecho y él se vio obligado a correr al baño para una sección privada extra. Blaise no lo sabía, o no le importaba, pero Potter lo estaba usando…
Y allí estaba duchándose, el dueño de todas sus fantasías y noches en vela, quien se sabía observado, mejor dicho sabia que él lo estaba observando y hacia cada movimiento lo mas provocativamente posible. No lo resistió mas, sino lo hacía con ese maldito iba a estallar. Potter se dio la vuelta con una sonrisa triunfante, su orgullo Malfoy no se sintió resentido al saber que había caído en su trampa, si ese infeliz creía que iba a estar debajo estaba muy equivocado. Ambos eran dominantes, pero Potter no lo iba a vencer ahora, no esta vez….
-…co, Draco… Draco!- Pansy lo sacudía de los hombros violentamente.
-¡Maldición! ¿Pan me quieres quebrar?
- Entonces… ¿quién creen que sea el padre? –Blaise siguió su conversación.
-Es mío.
- ¡QUE! -Ambos gritaron al mismo tiempo haciendo que el resto de la clase se callara momentáneamente.
- ¿Acaso no hablamos el mismo idioma? Que el bebe de Potter el mío.
- Es imposible… tú y él….¿estas seguro?
- Tan seguro como que me llamo Draco Lucius Malfoy y te voy hacer crecer raíces en la cabeza sino te convences de una vez!
Estaba completamente seguro, le constaba que Harry no había vuelto a ceder su posición, lo había seguido cada vez… después de todo debía asegurarse que nadie más poseyera algo que le pertenecía y lo que sentía cuando lo veía con otro no eran celos… no, para nada, solo era un malestar estomacal crónico. Y que la persona de turno apareciera al día siguiente en la enfermería solo era una coincidencia, nada más.
- Debo ver a Potter -y había salido del aula lo más rápido que pudo. Afuera los pasillos estaban revolucionados, seguro ya todos sabían la noticia. Blaise y Pansy lo siguieron y ella aprovecho para darle una lección acelerada y algo confusa sobre paternidad.
- ¿Cómo sabes todo eso? -un Blaise tan confundido y consternado como él la había detenido justo cuando comenzaba una explicación sobre el momento de dar a luz.
- Soy mujer… ¡y voy a ser tía! - Respondió Pansy como si eso fuera la solución a todos los problemas de la humanidad.
- ¿Crees que Potter nos va a dejar acercarnos a su hijo?
- ¡Si Potter no lo hace lo voy a hacer yo sino comienzan a serme de utilidad y me ayudan a encontrarlo! ¿Creen que se haya ido a su Sala Común?
- No, ahí viene y parece que va a volar el colegio de un momento a otro… No me gustaría ser tu en estos momentos.
Y se fue lo más rápido que pudo junto con Pansy no sin que antes ella me diera una barra de chocolate - ayuda a calmar las hormonas -había dicho
- ¿Se te antoja un chocolate Potter?
Harry se lanzó encima dispuesto a matarlo cuando se quedo helado en su sitio, su rostro se puso terriblemente pálido y se llevo rápidamente una mano al abultado vientre. ¿Esta mal? ¿Le duele algo? ¿Algo le pasa al bebe? Qué tenia que hacer…
- Harry…
- Se movieron
- ¿Qué?
- ¿Eres retrasado? ¡Que Se movieron, los gemelos se movieron!
- Los…? Oh… ¡Harry!
Acortó la distancia que lo separaba de su Harry y puso una mano sobre su barriga. Y los gemelos, como si supiesen quien era la otra persona, se anunciaron con bombos y platillos. Harry reía como un niño en Navidad y… qué diablos, él también. Con los ojos llenos de nuevos y renovados sentimientos se acerco más todavía y lo beso tiernamente en los labios. Harry sonrió satisfecho, feliz y algo sonrojado.
- Draco, tenemos que hablar.
Porque eso era real. Tan real como esas dos pequeñas vidas que el destino les había regalado y ahora dependían de ellos y a quienes nunca iban a dejar solos. Harry lo sabía y él, Draco Lucius Malfoy, no podía estar más de acuerdo…
- Te dije Fawkes, esos dos tenían que terminar juntos. Solo necesitaban un poco de ayuda. O en este caso… unas insistentes vocecillas en sus cabezas.
Y un Albus Dumbledore muy orgulloso de si mismo y de los resultados de su trabajo se alejo tarareando por los pasillos con el Fénix en su hombro. Después de todo, había un pelirrojo y cierta castaña que necesitaban sus servicios….
._.-* FIN *-._.
Como ven a Draco no le disgustó la idea de la paternidad... Ahora bien, quiero continuar esta historia, pero depende de ustedes, ¿Les gustaría una continuación?
