Chapter II: Mi Nuevo Problema

Nunca aparte los ojos de él, seguía sin poder creer que Granger me dejaría aquí sin ningún tipo de información, pero esto no se quedaría así, la buscaría y arreglaríamos este embrollo. Daniell seguía comiendo el cereal y cada vez que se metía una cucharada a su boca hacia la misma expresión que yo al comer algo que le parece sumamente delicioso, cerraba los ojos, arrugaba su nariz, soltaba un sutil gemido y seguía comiendo, me negaba a creer que ese niño era mi hijo, no importaba si este era una copia exacta de el cuando era pequeño, no lo asimilaba seguía en completo shock.

-Papi ¿Cuántos días estaré contigo?- su voz me saco de mis cavilaciones, alcé la vista y lo vi con la cuchara a medio camino de sus labios, ¿qué le podría responder? Que esperaba que solo fuera hasta este día, pero la respuesta no quiso salir de mis labios, su mirada me enternecía -¿papi?-.

-En realidad no lose, ¿no te dijo tu madre?-.

-Mami me dijo que me portara bien, que ella regresaba después de arreglar los problemas con Iván- se levantó de la mesa y llevo su plato al fregadero -entonces ¿Qué haremos?-.

-Daniell toma tu mochila vamos a buscar a tu madre- él volteo a verme sorprendido.

-No creo que a mami le gustara verme en su trabajo nunca me dejo ir con ella- se acercó sigiloso hacia mí y compuso una cara de completa seriedad que solo había visto en Hermione -ya le he causado muchos problemas- sus ojos se empezaron a llenar de lágrimas, sabía que el niño estaba tan confundido como yo y ¿quién rayos era ese tal Iván?, aunque diga que ella ya no me interesa, estaría engañándome a mí mismo, cada vez que salgo con Blaise por algún lugar siempre busco alguien parecida a ella o si no alguien completamente diferente, solo para obligarme a mí mismo de que hay muchas castañas con las que me puedo revolcar o que hay rubias mejores que las castañas y ahora que sé que esto no solo quedo en un revolcón, si no que de ello nació una vida y eso provoca un extraño hormigueo en mí pecho, como el que sentía cuando estaba con ella pero un poco diferente.

-Vamos creo que aun estará en el Ministerio- tome mis llaves y una túnica no tenía tiempo para arreglarme más el tiempo se agotaba y lo único que quería saber es que estaba pasando.

Daniell tomo rápido su mochila ya con una chaqueta puesta, tomo mi mano cosa que me sorprendió y salimos de mi apartamento, solo esperaba que no me topara con ningún vecino, por qué si no tendría que mentirles, ellos no deben saber que Draco Malfoy tenía un hijo con Hermione Granger heroína de la guerra, salvadora del mundo mágico, la mente maestra detrás del niño que sobrevivió y no le importaba lo que dirán los demás pero esto correría como pólvora por toda la comunidad mágica hasta llegar a su madre y si eso pasaba, se desataría el mismo infierno.

Recorrimos todo el pasillo hasta llegar al elevador, las puertas de esta se abrieron, apreté el botón que lleva hasta el último piso ese era un buen lugar para desaparecerse sin que algún muggle te mire, aunque este edificio sea habitado por magos la ubicación es rodeados de muggles, maldita cosa no se puede ir mas rápido y esa cancioncita de fondo me está hartando, me pregunto si Daniell ya se ha desaparecido antes, después de todo él es muy pequeño para eso.

-Daniell ¿ya te habías desaparecido antes?-.

-No, ¿Tú sabes hacerte invisible?-.

-Cuando lleguemos a la azotea solo abrázame ¿estás bien?- el solo asintió, ya faltaban dos pisos cuando el elevador se detuvo y justo allí entro una de las amigas que frecuentaban a mi madre, me miraba entre confundida pero curiosa, estúpida vieja cotilla, este día cada vez se pone peor.

-Buenos días Draco querido-.

-Buenos días Señora Trainor- ella miraba de mi a Daniell, sabía lo que ella quería y podría ser maleducado, pero ahora tengo de mejores cosas de las cuales preocuparme.

-¿Y este hermoso niño? - me dirigía miradas que claramente decían ¿es tuyo? La voz de mi hijo llego muy despacio como si no querían que lo escucharan pero a la vez queriendo arreglar algo.

-Soy Daniell Granger- la señora Trainor abrió los ojos sorprendidas al percibir el apellido Granger, en este tiempo ese apellino no escapa de nadie.

-Su madre es mi amiga, justo ahora voy a entregárselo, le estoy haciendo un favor- llegamos al penúltimo piso y ella bajo mirándonos por última vez, ya sabía que no me creyó, al llegar a su destino, salí rápido junto a Daniell, pero al atraerlo hacia él sintió los espasmo que venían del pequeño cuerpo, lo separo un poco para verlo a la cara y se dio cuenta de que estaba llorando -¿Qué te pasa? ¿Te has lastimado?- empecé a ver si seguía completo y al parecer no tenía nada.

-Quiero regresar con mi mamá, no me está gustando estar contigo, mi mami me dijo que no te llamara papi, pero, ¿no entiendo? Todos mis amigos le llaman así a su papá ¿Por qué yo no puedo?- pequeñas lagrimas cayeron de sus ojos por sus mejillas -Mami me dijo que no te gustaría, pero tú si me dejas decirte así, no te molesta ¿verdad? Tú no eres como Iván, creo que mami se enojó con él por mi culpa- y volvía a surgir ese tal Iván, tome su cara y comencé a tranquilizarlo como recuerdo que lo hacia mi mamá cuando era un niño.

-si puedes llamarme así, no me molesta y ¿Iván era el novio de tu mamá?- el susurro un sí -bien vamos a ir con tu madre-lo apreté más junto a mí y sentí tirón en el ombligo todo paso muy rápido abrí los ojos para asegurarme de que Daniel había llegado con bien y cuando los vi él tenía los ojos brillando de curiosidad al parecer Hermione no le había dicho que podíamos hacer esto, lo alcé en brazos mientras caminaba hacia la oficina del ministro de magia que era Harry Potter, la recepcionista pregunto si tenía cita, la ignore y me adentre en la oficina y allí estaba Hermione y Cara rajada, junto a ella estaba un pelinegro alto, de ojos azueles, todos nos quedamos mirando sin decir una palabra.

-Mami mi papi nos tele transportó hasta aquí- Daniell corrió hasta Hermione, quien lo recibió con los brazos abiertos, pero, no era estúpido al niño si podían engañarlo a mí no, sabía que algo andaba mal aquí y ese hombre tal vez era Iván.

Lamento mucho el error que cometí, cuando escribí este capítulo no me acordaba de lo que puse en la primera, ya que no era mi computadora la que estaba usando y no tenía internet para revisarlo.

Pido disculpas por fastidiarles la historia, soy nueva en esto, pero de igual forma pido una muy sincera disculpa.

Espero y me sigan apoyando, prometo esforzarme más para no cometer otro error.

Gracias por sus aclaraciones, enserio muchas gracias.