That Day
Capítulo Dos: "Broken Puppet" (Muñeco roto)
"POV: Uchiha Sasuke" (Punto de Vista: Uchiha Sasuke)
~Advertencia: Este capítulo contiene escenas de sexo explícito. ¡Tengan mucho cuidado! ¡No me hago cargo de ustedes!. Si desean continuar con la lectura; es bajo su propia responsabilidad.
Al oír esa voz, me levanté inmediatamente, sobresaltado. Sé que eres tú, mi princesa, pero...aún así, no puedo evitar estar nervioso. Con mi cuerpo temblando incontrolablemente, levanté mi cabeza; quiero verte. Cuando mis ojos lograron conectarse con los tuyos, temblé. Tú, mi Sakura, eres hermosa. Tus ojos, brillantes, de un bello color verde esmeralda, me miraban con deseo. Un deseo que yo te correspondía, incluso te entregaba mucho más que ese simple deseo que tú, princesa, sientes por mí.
Me sonreíste, y yo sólo pude quedarme paralizado por tanta belleza. Tus largos y sedosos cabellos rosas se mecieron al compás de la suave brisa que entraba por la ventana. Te ves tan hermosa. Con una sonrisa traviesa en tu delicado y suave rostro, te acercaste a mí, contoneando tus finas caderas.
Cerré mis pecaminosos ojos al sentir la suavidad de tu piel tocar mi sonrojada mejilla. Temblando levemente, entreabrí mis labios, reviviendo con gusto tus suaves y cálidos labios. En tu beso, a pesar de ser hermoso, sólo demostraba deseo. No existía ninguna clase de sentimientos que no fuera la incontrolable pasión que irradias. Pero...yo no me puedo quejar. Te tengo a ti. O...tú me tienes a mí. No importa eso, sólo sé que te amo. Y también sé que tú sientes el amor que yo te profeso con cada beso y caricia. Y...lamentablemente, sé que tú rechazas mis sentimientos verdaderos y puros hacia ti. Destrozas mi corazón. Destruyes cada pedacito de él. Yo sólo veo...como disfrutas verme sufrir y retorcerme, internamente, del dolor que me consume.
Mis temblorosas manos tomaron tu fina cintura, aferrándote a mí. Tus manos se enredaron entre mis oscuros cabellos, halabas y tironeabas de ellos con diversión, mientras su lengua se entrelazaba con la mía. Lentamente, bajaste tus suaves y tersas manos hacia mi pecho, pasando anteriormente por mi cuello. Tú, traviesamente, rasguñaste mi pecho, colando tus manos entre la camisa escolar. Inmediatamente, un ardor invadió mi pecho. Lograste lastimarme...como siempre haces.
—Sasuke...—Murmuraste, separándote de mí. Un intenso frío me recorrió al no tener tu calidez cerca. Instintivamente, me moví hacia ti. Tú notaste esa necesidad que siento por ti hace mucho tiempo, y no dudaste en utilizar tus dotes de manipulación. Te entregué mi corazón y tú, mi princesa de hielo, tomaste sólo lo que te sirvió de mí. Pero, aún así...te amo.
—Vaya. Estás realmente desesperado...Sasuke-kun.—Dijiste, con una sonrisa burlona en tus finos labios color carmesí. Mi mirada de desesperación me delató. Con un ademán, me indicaste me me acercara a ti, me diste ese privilegio. Nuevamente, nuestros labios se encontraron en una apasionada danza erótica.
Gemí suavemente en tu boca. Y, con vergüenza, descubrí que sonreíste en el beso. Luego de unos momentos de estar así, te separaste. Cuando abrí mis enamorados ojos me encontré con tus bellos ojos verdes. Tus esmeraldas brillaban de bizarra diversión. Eso no era una buena señal, y yo lo sabía muy bien.
En unos efímeros segundos, mi rostro se encontraba contra un pupitre. Tu suave, pero fuerte mano apresaba con fuerza mis cabellos, estrellando con fuerza mi rostro contra la dura superficie. Obviamente, me dolió. Sin embargo...no puedo decir nada, no debo. A mi princesa le gusta causarme dolor. Y...si a ti te gusta, si yo te puedo entretener...
...Puedes hacer lo que desees conmigo.
Tu risa, tan pura a mis oídos, pero tan cruel a los oídos de los demás, me hizo sonreír. El dolor...no importa. Todo está bien...mientras mi princesa lo esté. Lentamente, tu tersa mano se dirigió a mi erección, apretándola, acariciándola, causándome un intenso placer.
—Esta vez, seré amable contigo, Sasuke.—Susurraste a mi oído—Te daré ese placer.—
Con cierta brusquedad, me arrojaste hacia el suelo, bajando con rudeza mis pantalones y mi ropa interior. Yo sólo sonreí, agradecido. Mi erección, necesitada, rebotó al sentirse liberada de su prisión de tela. Suspiré al sentir el frío del salón contra mi caliente cuerpo, produciéndome un escalofrío. Rápidamente, olvidé el frío, al sentir como me acariciabas con suavidad, con fingido cariño. Sonreí, gimiendo con suavidad. Tú sólo me ilusionas, para, luego, utilizarme como siempre haces. Pero...
...Está bien.
—¡S-Sakura!.—Gemí con desesperación. Lentamente, metías mi miembro en tu boca, causándome un inimaginable placer. Tus labios me envolvían, llenándome de una exquisita calidez. Calidez que tu corazón de hielo desconocía. Pero...¿quién soy yo para decir algo al respecto?.
Sólo soy...tu esclavo.
Soy tu marioneta, tu muñeco de ojos de vidrio. Y tú, mi amada princesa, eres mi hermosa marionetista. Tú me controlas, me manipulas, pero...aún así, yo, tu fiel marioneta, sigue con la sonrisa pintada en su rostro de madera.
Después de todo...
"Soy feliz".
—¡A-Ah!.—Cerré mis ojos, lamías cada parte de mi miembro, succionando con profesionalismo. Eso me hería—De seguro no soy el único privilegiado, ¿verdad?.—Pensé con dolor. Por mi propio bien, decidí, únicamente, disfrutar de tus expertas y deliciosas caricias, olvidando, por unos momentos, que tú, no eras mía.
Succionaste con fuerza arrancando de mi garganta roncos gemidos. Tu mano apretó con dolorosa y placentera fuerza mis testículos. Yo gemí descaradamente, agitando mis caderas, anhelando sentirte con más intensidad. Unos minutos más, llegué a mi orgasmo, invadiendo tu húmeda boca. Para mi sorpresa...lo tragaste. Tú...¿rompiste una regla, Princesa?.
—"Cuarta regla: "Nunca te correrás en mi boca, ni mucho menos en mi interior. ¿Entendido, Uchiha?".—Lo recuerdo. Aún recuerdo tu voz, tan cruel, susurrándome "las reglas" de nuestro pequeño juego, mientras me besabas con lentitud. Pero, el punto es, ¿por qué lo hiciste, Princesa?.
—S-Sakura...¿Por qué has-...?.—Me indicaste que no siguiera hablando con un pequeño ademán. Yo obedecí inmediatamente, algo confundido. Pero...¿por qué cuestionarte, Sakura?. Tu eres la marionetista, yo sólo soy la marioneta. Rápidamente, volviste a tomar el control. Me quitaste la camisa y chaqueta, sentándote sobre mi abdomen.
Suspiré al sentir la calidez de tu cuerpo sobre mí, se sentía muy bien. Me encantaría estar así siempre. Lentamente, te quitaste la chaqueta y toda tu ropa, exepto la interior. Aún así, te observé con adoración, admirando cada detalle de tu exquisito cuerpo.
—Quítame el sostén, Sasuke.—Ordenáste, sonriendo. Con una tímida sonrisa, acaté la orden con mucho gusto, liberando tus pequeños y suaves pechos. Soltaste un suspiro, para luego desnudarte completamente. Rodeaste mi cuello con tus finos brazos y te acercaste a mi oído.
—Ahora compláceme, Sasuke.—
Con cariño, acaricié tu cintura, repartiendo besos húmedos y delicados sobre tu blanco cuello. Lentamente, y con extremo cuidado, me posé sobre ti, besando todo tu rostro, excepto tus labios; tú nunca me permitías besarlos, sólo tú podías besarme a mí, yo no debía iniciar el contacto que mi corazón tanto anhelaba.
Solté un suspiro al contemplar tus delicados y firmes pechos. Mis manos los apretaron con suavidad, apreciando su delicada textura. Mi nariz se enterró entre ellos, mientras yo trataba de llenarme completamente de tu suave aroma a cerezos. Tímidamente, rocé con mi lengua la punta de uno de tus pezones, haciéndote gemir. Me aferré a tu cintura, mientras mi lengua recorría el contorno de sus pezones, succionándolos con extremo cuidado y suavidad.
—Sasuke...—Susurraste, con voz ahogada. Yo sólo me aferré más a ti, temiendo perderte. Pero...
...¿Es posible perder algo que nunca fue y nunca será tuyo?.
Cuando los pensamientos negativos comenzaron a deprimirme, intenté distraerme, bajando mis labios hasta tu plano vientre, besándolo con cariño y suavidad. Mis manos acariciaron tus finas y estilizadas piernas, mientras mis labios se perdían entre tus muslos. Los besé y mordí con cuidado, sin lastimarte ni un poco. Con suavidad, deposité un pequeño beso en tu pequeña entrada al paraíso, escuchándote jadear.
—S-Sasuke.—Tus finas y afiladas uñas se enterraron en mis hombros, demostrando el placer que yo te causaba. Y, con delicados roces en tu entrada, hice que llegaras a tu clímax. Di un último besó en tu "lugarcito especial" y alcé mi mirada. Sonreí. Te ves tan hermosa. Así, pareces ser una tímida y dócil chica, con las mejillas sonrojadas y una expresión tranquila, de extrema satisfacción. Sin embargo, tú no eres así. Tú apariencia engaña, eso lo sé muy bien. Después de todo, ya caí en el juego, como todas las personas que te rodean.
Para mi sorpresa, te reincorporaste con rapidez, empujándome directamente al piso. Ahí, recostado, te miré con sorpresa, mientras tú rebuscabas algo entre tu camisa, que estaba a un lado. Sin siquiera mirar supe lo que era. Un condón. Con rapidez, me lo colocaste. Yo gemí, y tu aprovechaste a acariciar mi erecto pene con suavidad. Solté un ronco gemido, suplicándote que te detuvieras. En ese momento, sentía que me correría, con tan sólo unas pequeñas caricias.
Temblorosamente, acaricié tu mejilla con la punta de mis dedos. Tus ojos esmeralda me dedicaron una rápida mirada, para luego sentir tu estrechez envolver mi miembro.
—¡S-Sakura! ¡Ahh!.—Gemí, enloqueciendo completamente. Mis manos se aferraron a tu cintura, ayudándote en el rápido "sube-baja" que mantenías. Temblé al sentir tus suaves manos apoyarse en mi pecho, aún cubierto por mi camisa, mientras te impulsabas. Arriba, abajo, arriba, abajo. Se...se sentía tan bien.
—Mmh...¡Ahh!.—Gemiste de placer, acelerando el increíble movimiento de tus caderas. Y, soltando roncos gemidos, te miré fijamente, hasta que tus labios me besaron con pasión. Unos momentos más, y tu liberaste un fuerte grito, mientras yo te acompañaba en tu orgasmo. Salí con extrema delicadeza de tu interior, quitándome el preservativo. Tú te recostaste a un lado, encima de mi ropa, respirando de manera agitada.
—Vaya, Sasuke, al parecer lo disfrutaste mucho.—Susurraste, abriendo tus profundos ojos esmeralda. Yo asentí, aún bajo los efectos "post-orgásmicos". Lentamente, me apegué a ti, acariciando tu suave mejilla. Tu cuerpo se tensó, y me sentí herido. ¿Tanto asco te provoco?. Y, como un reflejo, intenté cubrir más mi cuerpo, a pesar de que aún llevaba la ropa puesta. Te mantuviste callada, sólo mirando interrogante. Me incliné hacia tu oído y murmuré las palabras que siempre quise decirte:
—...Te amo.—Y besé tu mejilla...
¡Hola a todas/os!
~Primero que nada, estoy muy feliz y emocionada. ¡Sus comentarios son muy bonitos!. Gracias a todas por su apoyo e interés. Ah, y, por cierto, ¿cómo puedo activar los comentarios anónimos?. Porque recibí mensajes de personas que no están registradas, y me gustaría sus comentarios en "Reviews". Intenté algo ahí, pero no estoy muy segura de lo que hice ._. xD. Desde ya...¡Gracias!.
~También quería aclarar que no va a haber mucho NaruHina. Lo siento por las fan's de esta pareja pero, personalmente, no me agrada mucho. Ya veré más adelante qué hago con nuestro pequeño Naru-chan xD. Ah, y una lectora me lo había pedido también. Igualmente, no iba a poner mucho NaruHina xD.
~Bueno, sí les gustó el capítulo: comenten.
~Sin más que decir, ¡me voy! ¡ya no las aburro con mis palabrerías! xD.
¡~MUCHOS BESOS Y ABRAZOS~! ¡Gracias por leer!
~Amy-C.
