ANTES! de que empiecen a echar tierra y pestes, las advertencias: Este fic fue realizado por RutLance -CrystalFairy, South Park y otros detalles no son míos ni me interesan, solamente publico con la aprobación y consentimiento de la autora. No gano nada excepto pasar un rato más en la pc haciendo esto (en lugar de escribir xD) ¿Dudas? Las haré llegar a la autora. El crédito de esta historia no es en absoluto mío.

Nota aclaratoria de la autora: Los personajes de la serie de South Park no me pertenecen; hago esto por el simple hecho de entretenimiento, más que nada para entretenerme yo. Les agradezco de antemano a todos los que lo leen.

Bien, ya está aquí el siguiente capítulo, a ver qué sorpresas nos tienen los chicos.

Ahora pasemos con los review's:

~*~Gall: ¡Muchas gracias por los comentarios! Nos levanta un poco el ánimo, ¿a poco no? Y aquí está el siguiente capítulo. Gracias nuevamente. n.n

~*~IxSaku-Chan: Pues aquí está, sólo espero que sea de tu agrado. n.n

~*~sol_yuki_uzumaki: Bueno, cada quién va a destacar a su manera, pero aún no han visto nada. Es en serio. Gracias por el comentario. n.n

Por cierto, llámenlo patético, pero yo nunca he estado en un club nocturno, discoteca, o parecido. ¡Cielos! ._.

Disfruten el siguiente capítulo. n_n

¡Feliz día del niño! =3 ¡Hay galletas para todos! =D


Stop-Killer's.

Capítulo 2: Previo al entrenamiento básico.

De un momento a otro, sus vidas habían cambiado. Ya no eran los jóvenes con sueños y esperanzas de tener un futuro mejor, sino más bien era personas incompletas en un falso estuche tamaño familiar, sin idea de lo que sería de ellos...

- Tengo hambre.- Se quejó el moreno de cabello castaño mientras se rascaba el estómago.

- ¡Carajo, Cartman!- El pelirrojo le gruñó.- Estamos pasando por una situación difícil de digerir y sólo piensas en tragar.-

- Cállate, judío estúpido. Si digo qué tengo hambre es porqué lo tengo. No todos somos gorriones migajeros ni pobretones como Kenny.-

- ¡Hey!-

- Chicos, mejor dejen de pelear y busquemos una salida o algo.- Stan lo que menos quería era que todos se pelearan en ese momento.

- Pues, ese señor dijo que alguien vendría a recogernos y a darnos unas mierdas.- Les recordó Kyle.- Así que no tenemos qué hacer más que esperar.-

- Pues que no se tarde un carajo, porque me estoy muriendo de hambre.-

- Y sigues con la misma mierda.- El ojiverde posó su mirada en el rubio.- Kenny, ¿qué estás haciendo?-

Los otros dos voltearon a ver sólo para encontrarse con que el aludido se inspeccionaba...

- ¡Ah! Nomás le echaba una miradita al Pequeño Kenny.- Volteó a verlos.- ¿Ustedes ya vieron los suyos?-

- Kenny, no hay necesidad de hacer eso.- El pelinegro se sintió incómodo por la pregunta, haciendo a un lado la mirada.

- ¡Oh, vamos, Stan!- Kenny se le acercó y le bajó los pantalones junto con la ropa interior.- ¿No quieres saber quién es más grande del Pequeño Kenny y del Pequeño Stan?-

- ¡Kenny!- El ahora joven adulto pelinegro se volvió a subir la ropa molesto.- ¡Déjame en paz, con un carajo!-

- ¡Oh, por favor! Vamos a compararlos, ¿sí?- Dirige su mirada a Cartman y a Kyle.- ¿Y ustedes? ¿No quieren comparar?-

- Kenny, si tú me tocas con esas manos de mierda, te voy a partir el culo, pobretón.- Lo amenazó el castaño.

- ¿Kyle?- Posó su vista en el judío.

- ¡No!- Gritó molesto mientras se alejaba de él.- Ni se te ocurra, Kenny.-

Momentos después, una especie de puerta se abrió y un tipo se acercó a los cuatro...

- ¡Veo que se están divirtiendo, chicos!- Les dijo el recién llegado al ver qué Kyle sujetaba con fuerza sus pantalones, a Kenny se los quería bajar, a Stan que intentaba quitarle al rubio de encima de su mejor amigo y a Cartman dando vueltas de un lado a otro.

- ¿Quién es usted?- Le preguntó el pelirrojo al tiempo que todos se detenían para verlo.

- ¿Qué no se los dijeron? Vine por ustedes, así qué vámonos.- Les dijo mientras les señalaba la puerta por donde entró.

- Oiga, ¿no lo vemos visto en alguna otra parte?- Preguntó Stan un poco pensativo.

- ¡Claro!- El tipo se rió y después tosió un poco.- Ejem, "Sólo tienen qué llenar un pequeño cuestionario y les daremos palomitas y refrescos gratis."-

Los cuatro se le quedaron viendo sorprendidos al reconocerlo, ya que era un poco más bajo que ellos, de cabello gris corto, ojos pequeños color negro, y de ojos boca pequeña...

- ¡Usted, usted es el tipo de la dulcería!- Lo señaló Kenny.

- Así es, muchachos y a partir de hoy, seré el encargado de ustedes.- Les respondió.

- ¡Oiga!- Cartman avanzó hacia él, empujando a los demás.- ¿Donde carajos están mis cosas?-

- Con mucho gusto les contestaré eso y todo lo que quieran saber en el camino.- Les dirigió una sonrisa.- No nos podemos quedar más tiempo aquí.-

Los condujo por el pasillo por el cuál atravesaran momentos atrás, transportándose en una especie de vehículo, que tras un par de vueltas, se detuvo frente a una enorme puerta que se abrió...

- Por aquí.- Les dijo el tipo saliendo del vehículo y traspasó la puerta.- Vengan.-

Los cuatro bajaron y se reunieron con el sujeto, dándose cuenta de que se encontraban ahora en una especie de estacionamiento subterráneo...

- ¿No es una belleza?- Les dijo al tiempo que le daba una palmada a un auto convertible color negro.- Suban, que los llevaré a su nuevo hogar.-

Kyle se sentó en el copiloto, mientras Stan, Kenny y Cartman iban en el asiento trasero; el tipo encendió el coche y pronto estaban en las calles iluminadas de Chicago...

- Disculpe.- El pelirrojo volteó a ver al sujeto.- Pero usted nos dijo hace un rato que sería nuestro encargado, señor...-

- Llámenme Óscar.- Le contestó sonriente.- Cómo les habrán dicho, no hay necesidad de que sepan los apellidos de los integrantes de nuestra Organización.-

- ¡Ja!- Cartman se rió.- ¿A poco? ¿Pues qué mierda de apellido tiene usted? ¿Óscar Mayer como el de las salchichas?-

- Cómo dije anteriormente, no hay necesidad de saber los apellidos.- Le contestó irritado de que le atinara en el nombre.- Lo mismo para ustedes; digamos qué es un asunto de seguridad personal.-

- Oh, vaya.-

- Y sí, yo seré el responsable de ustedes, ya sea en entrenamientos, misiones, y uno que otro problema en el que ustedes se metan.-

-¿Quién era el tipo con el qué estábamos platicando hace un rato?- Le preguntó curioso Stan.- Lucía bastante serio y responsable.-

- Se llama Alphonse y es el jefe de toda la Organización.-

- ¿Ese loco de mierda, hijo de puta, era el jefe?- El castaño frunció el ceño.

- Claro, él es el más capacitado de todos. No a cualquiera lo ponen al mando.-

- Ya veo.- Inconscientemente, se frotó donde el jefe sujetara al moreno, ya que le dolía un poco.

- Ustedes no tienen porqué preocuparse de nada, cuando lleguemos al apartamento les daré los documentos qué tenemos para ustedes.-

Continuaron el viaje en silencio, luego de un par de vueltas y semáforos, llegaron a un complejo departamental. Tras estacionarse, subieron por el ascensor varios pisos arriba; una vez que llegaron al suyo, salieron a un lujoso pasillo bien iluminado y decorado, llegando hasta una puerta del fondo. Óscar sacó una tarjeta y la deslizó por el candado electrónico que tenía la misma, oprimió una clave, y entró al lugar...

- Bienvenidos a su nueva casa, chicos.- Encendió las luces para iluminar el lugar.- Espero que se sientan cómodos.-

- ¡No jodas!- Kenny no cabía en su sorpresa al observar el sitio.- ¿En esta mansión vamos a vivir?-

- Y no han visto nada, muchachos. Esto es sólo el recibidor.-

Era bastante amplio, los muebles eran modernos, había dos televisiones de plasma perfectamente distribuidas, un mini-bar con las mejores selecciones de licores, el mejor equipo de sonido que hayan podido ver a lo largo de sus miserables existencias, entre muchas otras cosas más que jamás imaginaron tener en ésta u otras vidas...

- ¡Esto es genial!- Cartman corrió hasta una mesa-comedor, en el cuál había algunos platillos preparados.- ¡Al fin! Tenía hambre.-

- Vengan, les mostraré sus habitaciones. Tienen baño personal.-

Lo siguieron por el corredor, llegaron de inmediato a las habitaciones, había dos por lado...

- Muy bien, éste es de Kyle, aquél es el de Stan, enfrente está el de Kenny y el del fondo es de Eric.- Les dijo mientras los señalaba.- Adentro de sus habitaciones encontrarán ropa, sus documentos personales y sus llaves, además de la tarjeta qué necesitarán para entrar a este lugar.-

Cartman, Stan y Kenny corrieron de inmediato, entrando a sus respectivos cuartos, haciendo un gran barullo por lo qué hallaron dentro. El judío apenas iba entrando al suyo, cuando Óscar se metió con él y cerró la puerta...

- Esto.- Sacó algo de sus ropas.- Es una súper computadora pórtatil.- Le entregó el pequeño aparato que cabía en la palma de su mano.- Está enlazada con el sistema maestro de nuestra Organización, además de que contiene la base de datos de todos aquellos a quiénes les toque atrapar. Nunca lo sueltes ni permitas que alguien más lo use. Es exclusivamente para tu uso personal, por lo qué deberás ser sumamente cuidadoso y protegerlo a toda costa.-

- ¿Y porqué yo y no los otros?-

- Digamos que eres el más calificado de los cuatro. Y créeme, no a cualquiera le damos una computadora de éstas.- Le explicó.- Así qué, por favor, no dejes que los demás lo usen.-

- Ah, ok.- Le contestó el pelirrojo, y tras una pausa agregó.- Disculpe, pero sobre el video de nuestro funeral.-

- ¿Sí?-

- ¿Podría obtener una copia? Es que me gustaría verlo completo.-

- No hay problema, mañana mismo lo tendrás.-

Los dos salieron de la habitación, reuniéndose con los demás...

- Bueno, si necesitan algo o quisieran saber alguna otra cosa, háganmelo saber.- Óscar se estaba preparando para irse.

- ¿Cómo?- Preguntó Stan.- No tenemos ningún número al cuál llamarle, ni tampoco conocemos manera alguna de poder comunicarnos.-

El hombre de cabello gris avanzó hasta donde se encontraba una pintura de un paisaje natural, y no habló hasta que se aseguró de qué los cuatro lo estuvieran viendo con atención...

- Aquí.- Presionó una esquina del cuadro, que se partió en dos y se abrió como una ventana, dejando ver una especie de artefacto.- Si oprimen el botón azul podrán comunicarse conmigo sin importar la hora o el lugar en donde esté.-

Luego presionó una minúscula compuerta que se deslizó hacia abajo...

- Y de aquí vendrán los mensajes o recados qué deberán acatar.-

- ¡Oh! ¿Y si necesitamos mandar algo por escrito?-

- Lo meten aquí mismo, vuelven a presionar y luego oprimen el botón blanco. Inmediatamente llegará a las Oficinas Principales.-

- ¿Y para qué carajos es el botón rojo?- Preguntó Cartman.

- Sólo en caso de emergencia, Eric, aunque no creo que lo vayan a usar.- Soltó un resoplido.- Bien, los dejo para qué descansen, ya que mañana iniciará su entrenamiento básico.-

- ¡Hey!- Kenny lo detuvo antes de que saliera.- ¿No habría manera de ir a algún lado y conocer algunas pollitas para celebrar?-

- Mmm, no. No creo que sea buena idea.- El tipo arqueó una ceja.

- Por favor, además.- Jaló a Stan de un brazo.- Aquí nuestro cuate está pasando por un mal momento ya que su novia lo volvió a engañar.-

- Kenny, no quiero ir a celebrar.- Le contestó apesumbrado Stan por el recuerdo de la traición de aquella.- No sería lo correcto.-

- ¿Ve? Necesita en calidad de urgencia, ir y coger con alguien, ¿por favor?- Juntó sus manos a modo de súplica.- Nomás sería esta vez.-

Óscar los vio por un rato, lo pensó un par de segundos y dejó la perilla...

- De acuerdo, nada más por esta vez.- Miró su reloj.- Les daré 15 minutos para qué se den un baño y se arreglen.-

- ¡Genial!- Y el rubio, llevándose al pelinegro, corrió a su cuarto.

Cartman también se fue a su habitación; Óscar tomó asiento y el ojiverde se le acercó preocupado...

- ¿Habrá algún problema si salimos en este momento, Sr. Óscar?-

- No, al contrario, les servirá bastante. Además, la noche es joven y ustedes aún tienen mucho qué aprender.- Le da una palmada.- Ándale, ve y date un baño para que te vayas con los demás. A partir de ahora, van a tener qué estar más juntos que nunca.-

- De acuerdo.- Y el joven adulto se dirigió a su habitación, mientras el hombre pensaba si todo no terminaría en fracaso.

Momentos después los chicos salieron de sus habitaciones completamente arreglados, siendo Kenny el que más se tardara por estar buscando su mejor ángulo...

- ¿Ya están listos?- Les preguntó Óscar al verlos.

- ¡Claro, compañero!- El rubio estaba extasiado por sus posibles conquistas.- A la hora qué digas.-

- Bien, vámonos.-

Dejaron el complejo departamental, volvieron a circular por las calles mientras las luces de neón llamaban su atención como pequeños insectos. De pronto, se detuvieron frente a un antro llamado "Crazy Disco Night Club", el cuál se veía que era muy popular por la cantidad de personas que estaban formadas para entrar...

- ¡Este lugar se ve genial!- Kenny veía embobado el exterior y luego rodeó el cuello de Stan con un brazo.- ¡Mira a esas nenas ardientes, Stan!-

- ¡Ugh! ¡Suéltame, Kenny!- Le suplicó el otro ante la falta de aire.- ¡Me asfixias!-

- ¿Trajeron sus identificaciones, chicos?- Al no recibir respuesta, el tipo sacó cuatro carteras, repartiéndoselas.- Recuerden que siempre deben cargar con ellas aunque sean falsas.-

- ¡Tienen dinero!- Comentó Cartman y se puso a contar los billetes.- ¡Genial!-

- Claro, nunca se les ocurra ir a ningún lado con los bolsillos vacíos.- Se bajó del vehículo.- Vengan.-

- ¡Oh, mierda!- Se quejó el moreno.- Odio las filas.-

- ¿Y quién dijo qué van a hacer fila? Esperen hasta que les indique que se acerquen.-

Los dejó solos en lo que platicaba con el guardia de la entrada, de pronto Cartman se echó a reír...

- ¿Qué es tan gracioso, Cartman?- Le preguntó Stan.

- El judío.- Le contestó mientras se llevaba una mano a la boca.

- Oh, no me digas, "los judíos no pueden entrar a los clubes nocturnos porqué no saben bailar y son unos maricas."- Le dijo imitando su voz.- Ya madura, estúpido. Ya no somos unos jodidos niños.-

No le contestó, lo veía de reojo y siguió carcajeándose, haciendo enojar más al ojiverde...

- ¡Deja de reírte, culón!- Y con eso, el castaño estalló en carcajadas.- ¿Te parece gracioso?-

- ¡Sí!- Se llevó las manos al estómago.- Es que... es que esos... esos jeans negros... te... te...- Se siguió riendo.

- ¿Qué?- Le preguntó molesto.

- ¡Te alzan mucho el culo, judío!- Se apoyó en Kenny para no caer de espaldas por la risa.- ¡Te ves tan, tan pomposo!-

- Oh, vamos, Cartman.- Stan quiso evitar una posible pelea al ver que el rostro de Kyle pasaba de rojo a morado por la ira.- Eso no es gracioso.-

Y antes de qué pudiera contestarle, Óscar les hizo una seña para que se acercaran...

- Listo, chicos. Ya pueden pasar.- Les dijo sonriente.

- ¡Genial!-

- ¿Y usted, Sr. Óscar?- Le preguntó Kyle.- ¿No va a venir con nosotros?-

- No, tengo cosas qué hacer. Así que disfruten y hagan lo que quieran esta noche.- Les guiñó un ojo.

- De acuerdo.- Se despidió de él y entró al lugar.

Después de cruzar el recibidor, pasaron al interior del Club. Tenía tres pistas de baile grandes, dos de ellas en el piso inferior y uno hecho de mica transparente gruesa estaba en el piso superior sirviendo a la vez para alumbrar el piso de abajo; el bar estaba al fondo, rodeado por algunas mesas y sillas forradas en cuero que estaban distribuidas a lo largo de la construcción. Numerosas figuras alusivas a las discos y fiestas adornaban el lugar siendo remarcadas por delgadas lámparas de neón de distintos colores; en el piso superior se encontraba el DJ que tocaba música para ambos pisos, sin faltar claro, las luces centelleantes y giratorias, el humo que caía de unas rendijas colocadas en el piso superior y caía como cascada por las paredes hasta tocar el suelo...

- Chicos, creo que estoy en el paraíso.- Dijo con solemne seriedad Kenny.- Este lugar es el paraíso. Mi Paraíso.-

- Kenny, es como cualquier otra discoteca.- El pelirrojo se reía de la seriedad inusual del rubio.- No exageres.-

- Busquemos un lugar para sentarnos.- Sugirió Stan.- Y algunas bebidas.-

Tras encontrarse unos asientos disponibles y algunas bebidas lo suficientemente agradables a su paladar, los cuatro bebían mientras oían la música...

- Y esa sería la futura Señora de McCormick. ¡No! ¡Esa sí sería la futura madre de mis hijos!- Kenny volteaba a ver a todas partes y hablaba de cada chica que veía.- ¡Oh, oh! ¡Esa sería...!-

- ¡Ya cállate, pedazo de mierda!- Cartman dio un puñetazo en la mesa metálica.

- Déjalo en paz, Cartman.- El judío salió en la defensa de su amigo, que seguía buscando con quién ligar.- Además, es más fácil que él consiga una chica que tú, bola de manteca.-

- ¿Quieres apostar, judío estúpido?- Los ojos cafés brillaron a la sola mención de la apuesta.

- No hay necesidad de hacerlo, culón.- Kyle hizo un ademán de desprecio y se rió.- Ya sabemos que tú no conseguirías ni un carajo.-

- ¿Y Kenny sí?-

- ¡Claro!- Le contestó el pelirrojo.- A ver, Kenny.-

- ¿Sí?- Contestó el rubio sin voltear a verlo.

- ¿Ves a esa chica de vestido verde, de sandalias cafés, la que está parada como esperando a alguien?-

- Sí.-

- Ve por ella.- Le ordenó el ojiverde.

- ¡A la orden, capitán!- Se levantó de la mesa y se dirigió a ella.- Hola.- Le sonrió seductoramente atrayendo la atención de la chica.- ¿No te gustaría que te untara mi crema en tu piel?-

¡PLAFF! Una sonora bofetada aterrizó en la cara del rubio, mientras Cartman y Stan se reían en la mesa...

- Pelado éste.- Refunfuñó la mujer y se alejó.

- ¿Cómo te fue, Don Juan?- Le preguntó Cartman una vez que volviera a la mesa.

- Pega muy duro la perra esa.- Dijo mientras se frotaba la mejilla.

- Es que eres un pendejo, Kenny.- Le dijo Stan.- A una chica hay qué decirle algo bonito y no vulgar.-

- ¡Oh, claro! De seguro con esos consejos Wendy aún sigue contigo.- Le contestó con remarcado sarcasmo el rubio haciendo sentir mal al pelinegro.

- ¡Kenny!- El ojiverde lo regañó por recordarle su tragedia a Stan.- Eso no se dice.-

- Ah, lo siento, Stan. No fue mi intención.- Se disculpó.

- No hay problema.- Contestó cabizbajo.

En eso, una mujer de piel aperlada, cabello negro, vestido azul rey y zapatos de tacón negro, se acercó a la mesa y puso su mano en el hombro del castaño...

- Hola, guapo.- Inclinó su rostro acercándolo al de él, mientras su mano se deslizó por el brazo para después hacer círculos con el dedo en su pecho.- ¿No quieres bailar conmigo y después tomarnos una copa para pasarla bien, a solas?-

Las bocas de Stan, Kenny, y sobre todo la de Kyle se abrieron desmesuradamente al ver semejante escena, la cuál no la creerían si no fuera porqué lo estaban presenciando. Más Cartman tenía otra cosa en mente...

- ¡Claro!- Le sonrió burlonamente.- Después de que mis deliciosos acompañantes bailen conmigo en mi apartamento, linda.-

La chica se alejó molesta, diciendo groserías por lo bajo, dirigidas a los cuatro...

- ¡Cartman! ¿Qué carajos fue eso?- Kenny estalló.- ¡Esa hermosura quería pegar chicle contigo! ¡Y te diste el maldito lujo de rechazarla, pendejo!-

- Kenny, es una puta barata. Cállate.- Le dio un sorbo a su bebida.- ¡Oh, ya se me terminó! Voy por otra bebida, cuiden mi lugar, maricas.- Se levantó y se fue directo a la barra.

- ¡Maldito gordo de mierda!- El judío estaba molesto y con los brazos cruzados.- ¡Mira qué tacharnos de maricas para no salir con esa mujer!- Resopló.- Creo que iré a bailar un rato para calmarme, ¿no vienen?-

- Por supuesto.- Le contestó Kenny.- De seguro hay una nena con mi nombre tatuado en ella.-

- Como sea.- Giró los ojos ante la testarudez del rubio pervertido.- ¿Y tú, Stan?-

- No, yo estoy bien. Vayan ustedes.-

- De acuerdo.- Se pusieron de pie.- Nos vemos al rato.-

No muy bien se habían mezclado entre la gente, un hombre de cabello café oscuro se le acercó...

- ¡Hola! ¿Vienes muy seguido a este club?- Le preguntó.

- No, no soy de aquí.- Le respondió Stan.- Apenas llegamos hoy.-

- Ah, ¿y vienes solo?- Se sentó en una silla, a un lado de él.

- Eh, no. Pero mis amigos fueron por tragos y salieron a bailar.-

- ¡Oh, vaya!- Le puso una mano encima de la rodilla.- Tienes unas piernas muy fuertes.- Eso ya no le gustó al pelinegro.- De seguro, haces ejercicio todos los días.-

Kyle estaba bailando al ritmo de la música, o al menos lo intentaba, ya que eso era lo único que quería hacer, bailar. Pero Kenny no desaprovechó la oportunidad para ligar y tener acción esa noche...

- ¡Hey!- Disimuladamente se acercó a una chica de vestido café.

- ¡Hey!- Le contestó sin dejar de bailar.

- ¿No te gustaría medir tu profundidad conmigo?- Así de descarado le dijo.

La mujer dejó de bailar, obviamente ofendida por la vulgar propuesta, y antes de que dijera o hiciera otra cosa, el sujeto que estaba a un lado de Kenny, que al menos era treinta centímetros más alto y le doblaba la masa muscular, ofendido a la vez por el insulto hecho a su novia, tomó al rubio de la cabeza y lo volteó hacia él...

- ¿Así qué quieres medirle la profundidad a mi novia, eh?- Le preguntó el tipo poniendo cara de no amigos admitidos.

- No, yo no fui.- Se excusó el rubio tratando de liberarse.- Ella que bailaba como si le urgiera un...-

- ¡Ah!- Tanto la chica como el tipo se ofendieron más.

- ¿Vas a dejar que ese hijo de puta me insulte? ¡Pégale, Heráclito! ¡Pégale!- Demandó la chica.

El sujeto aventó a Kenny hacia el otro lado de la pista, que chocó con Kyle, quién a su vez se tropezó con una chica, quedando ambos en una posición incómoda...

- ¡Fíjate, pendejo!- Le gritó la mujer al ojiverde mientras se lo quitaba de encima.

- ¡No me llames pendejo, puta!- Le gritó a su vez molesto por el insulto.

De pronto sintió que alguien lo sujetaba por detrás de la camisa y lo ponía de pie...

- ¡No le llames puta a mi chica!- Dijo un sujeto que estaba pegando chicle con ella y le soltó una trompada.- ¡Pelirrojo marica!-

El judío se puso de pie, ya estaba enojado antes y eso definitivamente no mejoró mucho su humor...

- ¡No me llames marica, cabrón!- Le soltó un derechazo a la mandíbula.

Mientras con Stan, el hombre ya casi lo tenía a su merced, sino fuera porque justo en ese momento llegó la caballería armada...

- Disculpa.- Jaló al tipo por detrás y lo sostuvo un momento.- Pero estás interviniendo en MI cita, ÉL es MI compañero y ESE es MI lugar, por consiguiente, es MI asiento.- Le suelta una patada.- Así qué piérdete, idiota.-

El tipo se alejó casi corriendo de ellos; por lo qué Cartman volteó a ver a Stan...

- Marica.-

- Ese tipo no quería platicar.- Le contestó asustado.

Cartman se llevó una mano al puente de la nariz al ver la reacción tan idiota de su amigo, más oyó el barullo proveniente de las pistas de baile...

- ¿Qué carajos está pasando allá?- Señaló hacia el zafarrancho.

Stan volteó a ver y se puso de pie al divisar al resto de sus amigos en medio de la trifulca...

- ¡Kyle! ¡Kenny!- Y corrió hacia donde ellos.

- Y luego se preguntan porqué carajos los llamo maricas a esos pendejos.- El castaño se tomó su trago de un jalón y persiguió al pelinegro.

La pelea estaba muy desigual por parte de Kenny, ya que éste le tiraba golpes al grandulón y no lograba ni hacerle cosquillas. En cambio, Kyle estaba muy a la par con el otro tipo...

- ¡Maldito hijo de puta!- Ninguno de los dos cedía ante el otro.

Sin embargo, el pelirrojo sintió que le rompían algo en la cabeza quedando con la guardia baja y sin defensa ante el otro sujeto, que lo sujetó del cabello dispuesto a golpearlo en la cara...

- ¡Kyle, no!-

Stan logró llegar y taclear al tipo, provocando que soltara al judío y los tres cayeron al suelo...

- ¡Ja! ¿Crees que esos golpecitos me van a hacer algo, maldito gusano de mierda?- Se rió el fortachón ante los intentos inútiles de Kenny.

De pronto, el tipo cayó de bruces al suelo cuando sintió que algo lo golpeó por la espalda. Se incorporó de inmediato, tratando de ver a su agresor...

- ¿Quién fue el pendejo hijo de puta que osó golpearme?- Gritó enfurecido haciendo retroceder a la gente a su alrededor.

- Fui yo, ojete.- Le gritó Cartman y luego le sonrió.- ¿Por qué? ¿Te dolió?-

El grandulón apretó fuertemente los puños, acercándose peligrosamente al castaño y comenzó a tirarle varios golpes, los cuáles el otro esquivaba como si fuera un boxeador profesional. Lo cuál confirmó cuando, al momento de evadir un golpe certero, le soltó un gancho al hígado, haciendo que el tipo cayera de rodillas tratando de tomar aire...

- Pendejo.- Le dijo tras ver que la supuesta novia le gritara al sujeto.- Vámonos, estúpido.-

- ¿Donde están Kyle y Stan?- Le preguntó el rubio.

- ¿Yo qué carajos sé? Tenemos qué irnos antes de que llamen a la policía.-

Sin embargo, Kenny posó su atención en la otra pista, donde varias personas ya se encontraban peleando unas contra otras...

- ¡Allá están!- Y salió en su rescate.

- ¡Mierda!- Gruñó el castaño cansado de ir a rescatar a los otros.

Otros tipos imitaron lo mismo que Stan y salieron en ayuda de su amigo, por lo que el pelinegro estaba en clara desventaja de tres a uno. Y el pelirrojo tampoco se encontraba muy bien, ya que estaba mareado por el golpe recibido en la cabeza...

- ¡Oigan, idiotas estúpidos!- El rubio saltó sobre uno de los tipos que estaban golpeando a Stan.- ¡Dejen a mis amigos en paz, mojones!-

Aún con la intromisión de Kenny, los otros tenían la ventaja sobre ellos tres, a lo que Cartman sujetó a uno de ellos y lo estrelló contra una de las mesas...

- ¡Cuidado, detrás de ti!- Oyó decir a alguien el castaño antes de que lo golpearan en la espalda con una silla.

- ¡Ya verán, malditos hijos de puta!- Gritó furioso por el golpe.- ¡Tomen esto, pedazos de mierda!- Levantó una mesa y la aventó sin fijarse si eran amigos o enemigos.

- ¡Vámonos!- El ojiverde sintió que alguien lo sujetó de un brazo y se lo llevaba con rapidez.- ¡Código B-1532! ¡Zona Y-23AZ!-

Al instante se apagaron todas las luces del lugar al igual que la música, siendo reemplazada por las sirenas de las patrullas que comenzaron a llegar al club. Toda la gente dejó de pelearse y se atropellaban tratando de encontrar una salida...

- ¡Hay qué irnos, chicos!-

- ¡No podemos!- Gritó Stan asustado.- ¡No veo a Kyle por ningún lado! ¡Kyle! ¡Kyle!-

Stan y Kenny trataban de encontrar de entre la gente a su amigo, cuando sintieron que eran alzados por los aires...

- ¡Cartman! ¿Qué carajos haces?-

- ¡No podemos dejar a Kyle aquí!-

Como pudo, subió con ellos al piso superior buscando la salida de emergencia, cuando la halló, la derribó de una patada y salió al exterior del edificio. Ahí en las escaleras de emergencia dejó caer a Stan y a Kenny, quiénes querían volver adentro pero Cartman no se los permitía...

- ¡Déjanos pasar, culón estúpido!- Le gritó furioso Stan.

- ¡No! ¡Tenemos qué irnos!-

- ¡Maldita sea, Cartman!-

De pronto, el claxon de un auto los hizo detenerse en seco...

- ¡Vámonos, chicos!- Óscar les gritó.- ¡Tenemos qué llevar a Kyle al apartamento!-

- ¡Kyle!- Y de inmediato bajaron por las escaleras.

Una vez que subieron al vehículo, arrancó a gran velocidad por un atajo que los llevó directamente al centro de la ciudad...

- ¡Uuh!- Gritó de pronto el conducto haciendo saltar a los demás.- ¡No hay nada como una peleíta para sentirse en casa! ¿No lo creen, muchachos?-

- Sr. Óscar, ¿Kyle se encuentra bien?- Le preguntó temeroso Stan.

- Claro, sólo le inyecté algo para el dolor. Nada de qué preocuparse.- La explicación calmó un poco a los chicos.- No lo hicieron tan mal, chicos, para ser la primera vez que trabajan en grupo. Aún así, les falta algo de entrenamiento.- Los volteó a ver.- Las técnicas de pelea que les inducimos por medio de sugestión necesitan ser pulidas todo el tiempo par qué funcionen adecuadamente.-

- Momento.- Stan se movió en su asiento.- ¿Usted nos estaba viendo?-

- Sí, los estaba observando a lo lejos. No podía intervenir a menos que la situación se tornara peligrosa. Al menos, Eric alcanzó a oírme cuando saqué a Kyle.-

- ¡Oh!-

- Pero no se preocupen, ahora nada más ocúpense por dormir un poco y limpiar esas heridas, ya que mañana iniciará su entrenamiento básico.-

- De acuerdo.-

Los dejó en el estacionamiento, Cartman llevaba cargando a Kyle sobre su espalda y sólo lo soltó cuando lo depositó con cuidado en la cama, más que nada para evitar oír a Stan y a Kenny...

- Hasta mañana, maricas.- Les dijo antes de entrar a su habitación.

- Kenny, ¿tú crees que nos meteremos en problemas?-

- No lo creo, Stan. De seguro ni se enteraron de nada.- Luego agregó soltando una risilla.- El gordo de mierda tiene razón, esos pantalones le alzan el culo a Kyle.-

A la mañana siguiente, desvelados, adoloridos y formados en fila, los cuatro estaban en la oficina de Alphonse...

- ¡LO PRIMERO QUE SE LES DIJO ERA QUE NO SE METIERAN EN DISTURBIOS PÚBLICOS! ¡Y EN UN CLUB NOCTURNO! ¡TUVIMOS QUÉ CORTAR LA LUZ DEL SECTOR Y SOBRECARGAR LOS GENERADORES DE LUZ DE EMERGENCIAS, BORRAR TODOS LOS VIDEOS DE SEGURIDAD, ASÍ COMO TAMBIÉN DESVIAR EL TRÁFICO PARA QUE LA POLICÍA SE TARDARA MÁS DE UNA HORA PARA QUE LLEGARA AL CLUB!-

- Lo sentimos, Sr. Alphonse.- Comenzó a decir Kyle.- Pero le pedimos permiso al Sr. Óscar para salir a divertirnos un rato y...-

- ¡ÉL NO ESTÁ AUTORIZADO PARA ESO!- Dio un puñetazo a la mesa interrumpiendo al judío.- ¡NI SIQUIERA TENÍAN PERMISO PARA NADA!-

Juntó sus manos y soltó un gran suspiro...

- Pero lo hecho, hecho está.- Se llevó una mano a la frente.- Ahora, como parte de su disciplinamiento, aumentaré su entrenamiento básico a un mes.- Se giró dándoles la espalda.- Pueden irse ya y qué no se vuelva a repetir.-

Los chicos salieron de la oficina, pronto Óscar los alcanzó...

- No estuvo tan mal el regaño, ¿eh?- Tras una pausa, agregó.- Bien, síganme. Los llevaré hasta el lugar de entrenamiento.-

Y sin decir más, lo siguieron...