-No sabes cuento te amo.
-No, dímelo.
-Mucho, por ti daría todo, tu eres mi vida.
-¿Enserio? Que lindo eres, yo por ti también daría todo, nunca pensé durar tanto tiempo con un chico, eres lo mejor que me ha pasado.
Entre besos y caricias las cosas fueron avanzando. Las manos tocaron partes nunca antes exploradas, hubo besos jamás antes dados.
-Espera. ¿Estas segura?
-No lose, ¿tu lo estas?
-Si, contigo quiero experimentar todo. Te deseo más que a nadie.
Así se fue dando todo. Las cosas no fueron tan mágicas como esperaba, no sentí los fuegos artificiales, las mariposas, ¡Nada! Solo un intenso e incomparable dolor, creo que para él fue maravilloso pero para mi no. Aun así me sentía feliz, por que lo que amaba y era el hombre de mi vida. Lo adoraba y admiraba, este hombre era mucho para mi o eso creía, en mi ignorancia sentía que yo era muy poca cosa para el.
En fin, mi madre nos encontró. Ese fue mi apocalipsis, mi mundo se derrumbo, mi vida dio un giro total y drástico. El chico que tanto amaba no dijo nada, solo observo como mi madre me reprendía e insultaba. Yo no sabia que hacer tenia la mente en blanco, ni siquiera llore, solo tenia un deseo Morirme.
En mi loca cabeza solo existía una opción y era matarme a como diera lugar, entonces aproveche que mi madre acababa de salir de la habitación y corrí desesperadamente, halle unas pastillas y me las tome, busque en otro lugar y me tome otras. El intento acercarse a mi y tratar de calmarme pero yo le dije "no me toques" "no te me acerques". Vi por el rabillo de el ojo como él se tiraba en el piso y comenzaba a llorar, a suplicarme que no hiciera eso, que podría morir, pero no me interesaba nada solo quería morirme.
Mi madre llego de nuevo a la habitación, cogió del brazo a mi chico y lo echo de la casa. Comenzó a decirme un sin numero de groserías y barbaridades, de la decepción tan enorme que sentía. Empezó a llorar y a preguntarse por qué le había echo esto, si a mi no me faltaba nada, mi padre se esforzaba mucho para darme todo lo que necesitaba y mi madre me cuidaba en las buenas y malas. Nunca me falto amor ni dinero, no éramos ricos pero tampoco pobres, sino un tono intermedio.
De un momento a otro entre tanto jaleo comencé a sentirme mal, me dolía la cabeza, el estomago, tenia mareo y ganas de vomitar, trate de disimularlo pero no pude, estaba como una boba, ya no podía mantenerme en pie. Comencé a vomitar exageradamente, mi madre se alteró y comenzó a caminar en círculos, a gritar, a llorar, estaba como una loca, ella se imaginaba que yo estaba embarazada y que me había arruinado la vida. Yo sabia que no era así, sino que estaba sintiendo los efectos de lo que me tome.
Mi madre me dio el sermón más grande de la vida, no podría estudiar, tendría que trabajar y dedicarme a mi hijo, quien sabe la gente que ira a pensar de su hija, la cual tenía un futuro prometedor y se tiro todo por un simple deseo sexual. Yo en cambio solo me sentía en otro mundo, ya no veía casi, no podía hablar ni daba para caminar.
Entonces de un momento a otro sentí que mi vida se iba y no quería eso, yo debía demostrar que yo no era una mala persona que solo pensaba en sexo y en satisfacerme sexualmente, que yo solo me deje llevar por que lo amaba y quería que el fuera mi primer hombre, con el cual quería estar toda mi vida.
Agarre fuerzas de adonde no las tenía y le dije a mi madre lo que realmente estaba pasando.
-No mama, no estoy embarazada.
-¿Entonces que es lo que tienes? ¿Acaso no sabes que cuando uno tiene relaciones sexuales no esta expenso de quedar embarazada o de contagiarse de una enfermedad así sea que se hallan protegido?
-Me tome varias pastillas, lo siento.
-Que… Pastillas, ¿como así? ¿Porque hija? ¿Porque me haces esto? ¿Porque te haces esto?
No había tiempo para dar explicaciones ni de responder a sus preguntas.
Mi madre actuó rápidamente, comenzó a darme mucha leche y a obligarme a vomitar, de modo que votara todo lo que me trague. Gracias a Dios yo salí viva de esta, bueno solo con una secuela, sufro de gastritis intensa que pueda que no se me convierta en cáncer.
Pasaron los días, mi madre fue tan buena que no le conto nada a mi padre, pero el rencor hacia mi se le notaba, creo que hasta mi padre llego a percibirlo. Eran momentos en los que nos sentábamos a comer y no nos dirigíamos la palabra, claro mi papa sospechaba, nos preguntaba que pasaba y solo respondíamos "son cosas de chicas". A veces me pregunto que hubiera pasado si mi mama no le oculta la verdad, creo que esta seria otra historia, tal vez con acontecimientos mas graves.
Ojala los problemas hubieran parado hay, pero no. Paso una semana que me llegaba el periodo, claro mi madre estaba más pendiente de eso que yo. Volvió a lo mismo de antes, a recordarme lo que ocurriría si estaba embarazada, como si fuera poco todo lo mal que me sentía por lo de mi amor, ahora también me preocupaba si de verdad estaba embarazada. Lo confieso me entro el miedo, mi mente me comenzó a jugar malas pasadas, ahora sentía un latido en mi vientre, un bulto, hasta llegue a hablarle a mi barriga. Es increíble como la mente puede jugar con nosotros, cierto?
Ya no podía mas, eran dos semanas y nada que me llegaba, ¿era verdad? ¿Si lo estaba? Y si, si lo estaba, ¿Qué haría?
¡Si! Eso pensé, abortar. No tenia otra opción ¿o si? Claro criar un niño a mis 15 años, dejar de estudiar y comenzar a trabajar ¿Cómo haría eso, si mi sueño era ser una profesional, como lo seria si tenía ya un hijo? ¿Cómo lo tomaría mi padre? ¿Me perdonaría o me odiaría de por vida? ¿y mis amigos? ¿Me verían igual? No lo creo.
¡Abortar! ¡Abortar! ¡Matar! Eso era lo que haría, mataría a un hijo mio. No podía hacerlo, estaba en contra de mi religión y de mi moral, pero estaba dispuesta.
Gracias al cielo, un día normal de colegio, me desperté y ya me había llegado la menstruación. No se imaginan lo feliz que estaba, creo que nunca me había sentido tan feliz por que me llegara la menstruación, mi madre hasta lloro de la felicidad.
Bueno, luego de estos traumáticos días, todo parecía estar bien de nuevo y así fue hasta cierto día. Era el, me estaba buscando y yo accedí a que me encontrara. Quería volver conmigo, hablar con mi madre para tener una relación seria, claro después de todo lo que sufrí el aparecía y quería que todo siguiera como si nada. Yo de idiota le dije que también quería eso.
Carlos como se llama mi enamoradito, vino a mi casa, a pedirle a mi madre que lo dejara estar conmigo. Pero que va si pronuncio dos o tres palabra es mucho, por supuesto mi madre no acepto. Lo cual agradezco profundamente, claro en ese entonces no fue así, sino que llore y rogué por que me dejara estar con el.
Hay,¿ por qué será que nosotras las mujeres nos enamoramos tan profundamente? Somos tan idiotas que nos la jugamos el todo por el todo, por un simple hombre que al final no nos quiere ni valora de verdad.
