Disclaimer: los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto y la historia basada en el fic El Auror de Griffindor de Anelis Evans (3156389)
Cap.2 La llegada de un extraño
Esa mañana había amanecido especialmente soleada. Su querida isla se veía todavía más hermosa cuando hacía tanto sol como hoy. Así que Hinata decidió aprovecharlo y se dirigió a los jardines del convento con Shizune, monja del Convento de la Santa Sakura (N/A: eso no lo veían venir)
Como era su costumbre; se dedicaba a cuidar las flores, los caminatas de piedra, los setos.. y por supuesto disfrutar de las ocurrencias de las monjas.
-Lady Hinata, Lady Hinata! -gritó un chico
Hinata interrumpió una discusión sobre la mejor manera de realizar perfumes con Shizune, se volteó y vio al joven Konohamaru que lo saludaba con una bolsa de chucherías.
-¿qué pasa Konohamaru-chan? -preguntó un tanto curiosa
-Ha desembarcado un gran destacamento de hombres, Lady Hinata. Avanzan hacia el pueblo -avisó emocionado Konohamaru
-¿quién ha venido? -preguntó preparándose para la respuesta. Todos los habitantes de Byakko excepto por ella por supuesto, llevaban semanas esperando la llegada del primer candidato.
《Al menos, puedo elegir. 》-pensó. Era más de lo que podían esperar muchas mujeres en su misma situación.
-Es el primer aspirante enviado por Jiraiya-sama- gritó Konohamaru metiéndose un puñado de chucherías en la boca -Dicen que es un poderoso Sannin, Lady Hinata. Gekko Hayate dice que tuvieron que utilizar la mitad de los barcos de Chūsei para meter todos los hombres, caballos y equipaje.
Un curioso estremecimiento hizo que se le cortará la respiración. Se había prometido que cuando llegara el momento mantendría la calma. Pero ahora estaba mucho más inquieta de lo que esperaba.
-¿Un magnífico ejército? -preguntó frunciendo el entrecejo y tratando de disimular su nerviosismo.
-Sí -contestó Konohamaru con rostro resplandeciente -Y los caballos son enormes. Hayate dice que hay uno, un gran semental de color naranja fuego, que hace temblar el suelo con sus cascos cuando pasa.
-Pero si no pedí que vinieron con muchos caballeros ni soldados ¿Qué voy a hacer con un montón de soldados? ¡Y además, con caballos! ¡con lo que comen!
-No te preocupes, Hinata-san! -la tranquilizó Shizune sonriendo 《hombres mmm! Con la falta que hacen..》 -Lo que el joven Konohamaru interpreta como un gran ejército puede que no sea lo que tú imaginas -《con unos mil hombres.. tantas almas que salvar!》
-Tienes razón- dijo Hinata- ¡Por Santa Sakura! ¡Sólo es el primer candidato!
-Tranquila Hinata-san -le pidió Shizune 《muchos hombres! Muchos hombres!》-a lo mejor han llegado a la vez los tres candidatos que solicitaste. Eso explicaría porqué tantos hombres y caballos.
Hinata sonrió ante la idea.
-eso debe ser -dijo más animada con un tinte nervioso- Todos los aspirantes han venido juntos..
-Sí – sonrió Shizune
-Espero que no se queden mucho tiempo, alimentarlos me costaría una fortuna
-Puedes permitírtelo, Hinata-san 《no seas tacaña niña.. son hombres》- los ojos de Shizune centellearon 《que importa! Si se quedan un mes o dos.. así podrían venir y alegrar el convento》 -Una vez que hayas elegido entre los candidatos, los otros simplemente se irán..
-¡Por el pie de Santa Sakura! Tendré que decidirme pronto para no gastar más comida y heno del que sea necesario.
La excusa más tonta que se había inventado, más claro que el cristal, pero estaba tan ansiosa que fue la primera que abordó su mente.
-Muy justo -concretó Shizune mirándola detenidamente 《solo lo dije por que la hermana Chiyo está cerca 》 ¿estás muy nerviosa?
-No~.. claro que no -mintió deliberadamente con una sonrisa nerviosa -Solo tengo ganas de que acabe todo.. hay mucho trabajo que hacer y no puedo perder el tiempo en elegir marido. Confío en que Jiraiya-sama sólo haya enviado candidatos que cumplan mis requisitos.
-Seguro que lo ha hecho -murmuró Shizune 《si solo pediste al hombre perfecto.. seguro apareció》-tus cartas lo especificaban claramente
-Es cierto -suspiró Hinata, que había pasado horas redactando las condiciones para el nuevo señor de Byakko, aunque ese tiempo que no era nada en comparación con el que había invertido en pensar miles de razones de porqué NO necesitaba un marido.
En los meses que siguieron a la muerte de su padre, Hinata había desarrollado un discurso contra la necesidad del matrimonio, con apoyo total de Tsunade-sama, la esposa de Jiraiya-sama y su principal cliente. Su principal razón la segura situación de isla Byakko, cuando sobrevino el desastre..
Su vecino en tierra firme, sir Inuzuka Kiba-san, la había raptado mientras hacía una corta visita en Chūsei. Furiosa con él por haber echado todo a perder al demostrar su vulnerabilidad, Hinata había hecho que la vida en Chūsei fuera un infierno para él. Al final de su forzada estancia, Inuzuka-san confesó alegrarse de verla partir. Pero era demasiado tarde. Hinata sabía que tarde o temprano los rumores llegarían a oídos de Jiraiya-sama. Éste pensaría que no era capaz de proteger Byakko.
Su madre Hanamei, que había fallecido cuando Hinata tenía doce años, le había enseñado que los deseos de la dueña de aquel feudo estaban por debajo de las necesidades de su pueblo y de las tierras que lo alimentaba. En su isla no había guardias ni hombres de armas. Los pocos que habían regresado. La primera carta de advertencia de Senju Jiraiya había llegado hacía seis semanas (Tsunade-sama ya le había advertido dos semanas antes de dicha advertencia), sin embargo ella trató de pasarla por alto. Pero la segunda carta dejaba bien claro que debía casarse. Para su gran disgusto, ella había llegado a la misma conclusión, era inevitable..
-Se acercan, Lady Hinata -gritó Konohamaru desde la entrada
Hinata se limpió la tierra negra del jardín que ensuciaba sus manos -le ruego me excuse.. tengo que ir a la casa para cambiarme antes de que lleguen mis invitados
-Por supuesto -contestó Shizune 《si niña, porque estás muy sucias, y mira tu cabello, arregláte las pestañas》-recuerda que seguramente habrá tres candidatos. Harás una buena elección
-¿Y si no me gusta ninguno de los tres pretendientes que me envía Jiraiya-sama?
-Entonces tendremos que averiguar si eres demasiado exigente -respondió la monja con tono un poco cortante
En la calle, al otro lado del muro del convento se oyó un grito. Las voces crecían en asombro y entusiasmo conforme los habitantes del pueblo se reunían para contemplar a los recién llegados. Konohamaru guardó sus chucherías que le colgaba del cinturón y fue corriendo (en realidad tambaleándose, porque para serles sinceros, estaba gordo) hasta un banco que había pegado al muro.
Hinata se dio cuento demasiado tarde de sus intenciones 《¡tendría que recibirlos así! ¡toda llena de tierra!》
Konohamaru se puso de pie en el banco y comenzó a subir su cuerpo encima del muro de piedra (toda una hazaña!, según la monja Shizune)
-¡Konohamaru-kun!¡tendrías cuidado!- le gritó Hinata -si Konohamaru se cae, Anko no me perdonará nunca
-Una día de éstos tendrá que empezar a dejar de mimar al joven- aseguró Shizune encogiéndose de hombros- Sí sigue estando encima de él como una madre con su polluelo, acabará siendo un joven miedoso, angustiado y sumamente gordo 《y mantenido, y fofo, ¡una verdadera molestia!》
-Ya lo sé, pero no puedo culparla -añadió Hinata con voz queda -Ha perdido a todos sus seres queridos, no puede arriesgarse a perder a su hijo también..
-¡Los veo! -gritó Konohamaru pasando una pierna por encima del muro -Ya están en la calle!- se hizo sombra en los ojos para protegerlos de la luz del sol de primavera -¡El caballo gigante de color naranja fuego va al primero y juro que el caballero que lo monta es tan grande como su montura!
Hinata frunció el entrecejo.
-Pedí hombres de tamaño y corpulencia normal.. -intrigada, Hinata recogió las enaguas de su vestido y avanzó rápidamente por el sendero del jardín para ver a los recién llegados.
-Es muy raro, Lady Hinata. Todo en ese caballero es negro, gris y un poco de naranja, incluso su vestimenta.
La curiosidad de Hinata aumentó -¿cómo es de grande ese caballero?
-Es muy, muy grande -contestó Konohamaru desde su elevada posición -Y el caballero que va detrás de él es casi tan grande.
-¡No puede ser! -Hinata se acercó a la puerta y miró hacia la calle, pero la multitud de entusiasmados aldeanos le tapó la vista. Eso se ganaba por ser pequeña; 1,60 poquito, pero 1,60 llenos de coraje y valentía, admitió en sus adentros.
Gekko Hayate, Shiranui Gemma, Usuki Yugao la tabernero y tres fornidos granjeros estaban delante. Todos eran más altos que ella.
-No te inquietes por el tamaño del caballero negro -dijo Shizune acercándose a Hinata con mirada risueña 《¡Sólo recuerda que todo es proporcional!》
-Sí, lo sé. Con todo, me gustaría verlo -dijo Hinata calculando la distancia desde el banco a lo alto del muro -¡dame la mano!
Konohamaru volvió la vista hacia su señora.
-¿quieres subir aquí conmigo, Lady Hinata?
-Sí -aseguró levantándose las faldas de su vestido de talle largo y subió al banco
Shizune lanzó un ligero gruñido de desaprobación 《¡porqué no se me ocurrió a mí!》
-La verdad, Hinata-san, me parece en extremo impropio. Piensa en la vergüenza que pasarás si uno de tus pretendientes te ve comportándote como mono ahí arriba.
-Nadie me verá. Por la algarabía que oigo, nuestros invitados están demasiado ocupados haciendo una GRAN demostración pata el pueblo y quiero ver el espectáculo -Hinata se encogió de hombros al de ir lo último, agarró el borde del muro, encontró una grieta con la punta de sus suaves botas de piel e intentó ponerse al lado de Konohamaru.
-Tenga cuidado, mi lady- Konohamaru se inclinó para agarrarle el brazo
-No te preocupes -dijo mientras pasaba primero una pierna y luego la otra sobre el ancho muro de piedra -puede que sea una solterona de veintitrés años, pero todavía puedo trepar a un muro -sonrió a Konohamaru mientras se enderezaba y se ajustaba la frondosa falda -¿has visto? Lo he conseguido.. Ahora dime dónde está el caballero negro.
-Al final de la calle -señalando hacia el puerto -escuche el estruendo de los cascos de los caballos..
El estrépito de los cascos sonaba cada vez más cercano. Los aldeanos estaban inmóviles por la expectación.
De repente Hinata vio al caballero y al escudero vestidos de negro y gris, aunque el que iba delante tenía rastros naranjas similares al color de su corcel. Contuvo el aliento y entendió porqué se había quedado impresionado Konohamaru.
Hombres y caballos parecían estar hechos con todos los elementos de una furiosa tormenta: viento, lluvia y rayos. Sólo hacía falta echarles una mirada para saber que su sombrío enojo, una vez despertado, sería capaz de destruir cualquier cosa que se interpusiera en su camino.
Por un momento, la visión del caballero negro dejó tan muda a Hinata como lo estaban los aldeanos de la calle. Una desesperada sensación se agolpa en su estómago cuando se dio cuenta de que no cabía duda de que estaba contemplando uno de sus pretendientes.
《Muy alto》 Pensó 《demasiado. Y muy peligroso. Decididamente, no es el hombre adecuado》
Hinata contemplaba aquella extraña visión con la misma sorpresa que todo el mundo. No prestaba mucha atención a los murmullos que provenían de una pequeña celda de piedra en la que habitaba la anacoreta del pueblo.
Hinata miró por encima de su hombro hacia la celda, construida en el muro del convento. Yamanaka Ino, la anacoreta, vivía allí desde que hacía diez años enviudó de Yamanaka Sai, por lo que había decidido convertirse en ermitaña. Según el dictado del camino religioso que había elegido, jamás salía de allí.
Se suponía que debía dedicarse a la oración y la meditación, pero la verdad es que se entregaba a los chismes del pueblo. Nunca le faltaban, porque durante el día prácticamente todo el pueblo pasaba delante de su ventana. Muchos se detenían para hablar con ella o pedirle consejo. Cuando alguien lo hacía, Ino le sacaba hasta la última gota de información con lo que poder chismorrear.
También desempeñaba las funciones de su vocación, que incluían dar consejo con gran fervor a todo el que se acercara a ella. No pocas veces se lo ofrecía hasta a los que no se lo habían pedido. Era partidaria de las predicciones de oscuros presagios y no tardaba en advertir sobre inminentes muertes y desastres. A veces acertaba. Como su predecesora Tenten.
-¿qué dicen? -le preguntó Shizune a Hinata
-No lo sé -contestó ella esforzándose por oír la creciente marea de susurras -Konohamaru dice que es algo sobre un sannin. Creo que la anacoreta ha sido la que ha empezado el rumor.
-Entonces es de buena fuente -aseguró Shizune 《esta Ino-dono tiene las mejores fuentes informativas》[N/A: en nuestro país lo llamamos 'radio so'o' ;P]
-Escuchen! -la interrumpió Konohamaru -Ahora se distinguen las palabras.
La cresta de los murmullos avanzaba por encima del mar de gente.
-…el Sannin Vengativo de Konoha?
-…eso es, Konoha. Así lo llaman, el Auror Vengativo de Konoha.
-...dicen que porta una espada poderosísima llamada 'El canto del Rasengan'
-…porqué la llamaría así?
-¿Lo ha oído Lady Hinata? -preguntó con la boca llena de chucherías -¡Sannin Vengativo de Konoha!
-Sí.. -contestó ésta que se había dado cuenta de que algunas personas se santiguaban cuando se enteraban de la noticia
《Una reputación que está muy bien, a menos que una esté obligada a casarse con él》 un suspiro mental de reflexión de la pelinegrazulada le rememoró lo que sabía del asunto. Sobre todo le trajo a la memoria su querido primo, Hyuuga Neji, quien le había dicho que los sannin son los caballeros de élite, conocidos como los mejores con la espada. Konoha, ésa era su tierra, el valle de Senju Hashirama, tenía la fama de poseer los mejores sannin del mundo. La tierra de valientes, la llamaban.
Ahora sí que estaba nerviosa.
-¡Me gustaría saber dónde están los otros! -exclamó Hinata, intentando mirar más allá de aquel imponente caballero negro que por alguna razón la hacía cosquillear su tic corporal.
-¿qué otros?
Hinata frunció el entrecejo ante los jinetes que se aproximaban.
-Se supone que debían venir al menos otros tres caballeros entre los que tendría que elegir un marido, pero todos esos hombres parecen cabalgar tras una sola bandera.
-Bueno, el Sannin de Konoha es casi tan grande como tres juntos -afirmó Konohamaru con gran satisfacción -No hace falta que vengan más..
Hinata entornó sus ojos de luna. Aquel hombre no era tan grande, ahora que lo meditaba, pero si tenía un aspecto formidable. Y muy atrayente: las ropas eran hechas en cuero y seda, aunque no era nada parecido a lo que ella imaginaba. El kimono en colores negros y gris humo era cubierto por su armadura tõsei gusoku con detalles en negro, plata y oro naranja.
-Hinata-san, deberías ir inmediatamente a la casa. Si sigues en el muro no te dará tiempo de recibir a ese gran caballero como es debido -le señaló Shizune 《y así me subo yo.. vamos déjame Hinata-san》
-Demasiado tarde, Shizune-san -contestó Hinata volteando se y alzando la voz sobre el estruendo de voces y el sonido seco de los cascos -tendré que esperar hasta que hayan pasado, antes de poder bajar a la calle. Anko y los criados tendrán que encargarse de recibir a nuestros visitantes.
-¿qué estás diciendo? -la reprendió la monja con evidente disgusto -Anko y los criados no pueden ofrecerles el tipo de bienvenida que espera el futuro señor de Byakko.
-Todavía no sabemos si el caballero negro será el futuro señor de Byakko ¿no? De hecho, dudo mucho que lo sea. Por lo que he visto, no tiene el tamaño adecuado.
-El tamaño es lo de menos, mi niña -murmuró Shizune contrariada 《¿a quién engaño?》
El ruido de los cascos y de los arneses cesó de pronto. Un grito de sorpresa de Konohamaru y el repentino silencio de la multitud hicieron que Hinata dejará su conversación con Shizune y volviera la cabeza rápidamente.
Se asombró de que la formación de hombres a caballo estuviera directamente frente a ella. Tragó saliva con dificultad cuando se dio cuenta de que el caballero negro la estaba mirando. Su primera intención fue dejarse caer por el borde del muro y escaparse sin ser vista hacia el jardín. Pero era demasiado tarde para huir.
De repente, se dio cuenta de lo sucio que estaba su vestido y lo alborotado que llevaba el cabello. Cuando se agarró al borde del muro de piedra, tibio por el sol, notó que tenía húmedas las palmas de las manos. Luchó con todas sus fuerzas contra su tic corporal de jugar con sus dedos frente de su boca. Seguro que no la estaba mirando.
No podía estar haciéndolo.
No habría manera de que él supiera que era ella. No había razón para haber llamado la atención del caballero. Era simplemente una mujer sentada en un muro, observando el espectáculo, junto con el resto de los aldeanos.
Pero sí la estaba mirando.
Una extraña quietud se apoderó de la situación mientras el Sannin la miraba pensativo durante un interminable momento. Tuvo la impresión de que la brisa había cesado de soplar. No se oía ni un sonido, ni siquiera el ondear de una bandera. El tiempo se había detenido para la señora de Byakko.
Hinata rezó por que el Sannin de Konoha la tomará por una campesina.
Obedeciendo una orden misteriosa, el gran semental color naranja fuego, se dirigió hacia el muro del convento. Los que se hallaban ante el caballo se hicieron a un lado rápidamente para dejarle paso libre. Todos los ojos se posaron en ella.
-¡Viene hacia aquí, Lady Hinata! -chilló Konohamaru -A lo mejor la ha reconocido..
-Pero si no me ha visto nunca -le aclaró con los dedos clavados en la piedra, resistiendo más que nunca contra su tic corporal -no puede saber cómo soy..
Konohamaru abrió la boca para decir algo más, pero la cerró súbitamente cuando el imponente caballo de guerra se detuvo justo delante de Hinata. La mirada del caballero estaba a la misma altura que la de ella.
Hinata miró fijamente unos ojos azules brillantes. Y se dio cuenta de inmediato de que el caballero sabía quien era ella. Contuvo la respiración intentado desesperadamente pensar en alguna forma de salir de aquella situación. Jamás había pasado por una experiencia tan embarazosa.
-Busco a la dama de la Isla de Byakko -dijo el caballero
Un curioso estremecimiento la recorrió al oír su voz. No sabía por qué reaccionaba de una forma tan extraña, porque la verdad es que encajaba perfectamente con su aspecto. Era profunda y grave.
Se agarró a la piedra para que le dejarán de temblar los dedos, consciente de que al soltarlos indefectiblemente caería en su odioso tic corporal. Después levantó la barbilla e irguió los hombros. Era la señora de su feudo e intentó mantener un comportamiento incluso si se encontraba frente al hombre de aspecto más formidable que había visto en su vida.
-Soy la persona que busca, señor. ¿quién es usted?
-Uzumaki Naruto de Konoha
Hinata recordó los cuchicheos 'Sannin Vengativo de Konoha'
-Le doy la bienvenida a la isla Byakko, sir Uzumaki-dono.. permítame que le dé las gracias en nombre de todo el pueblo por el magnífico espectáculo que nos ha ofrecido..
-Me alegro de que le haya gustado lo que ha visto, señora. Espero que disfrute lo mismo con el resto de la representación
La luz del sol no la dejaba ver bien su rostro, solo sus profundos ojos. El resto eran sombras y sonidos de telas. Lo estaba tratando de estudiar con una curiosidad que no pudo disimular, ni siquiera por educación.
Realmente era muy alto, metro ochenta, metro ochenta y dos, pero ese defecto no parecía tan alarmante ahora como cuando redactó los requisitos que debía cumplir su marido. La razón era obvia: no quería un conquistador bruto 'solo músculos'
Uzumaki Naruto de Konoha era sin lugar a dudas un caballero ejercitado, conocía la guerra, pero no era un bruto, lo veía en su cara.
La luz del sol brilló en su enmarañada melena de pelo dorado, como si parte de ese resplandor solar descansara como una corona. Y unas curiosas marcas en su rostro, como bigotes de gato o un astuto zorro.. había algo en sus facciones.. que le hizo perder el hilo de la conversación… a pesar de la inteligencia que reflejaban sus ojos azules como el cielo, presintiendo que podía ser implacable e inflexible.
Miró a Lady Hinata mientras ésta lo observaba. Parecía que no le molestaba el minucioso examen. Simplemente permaneció sentado en Kurama, su fiel caballo naranja fuego, esperando tranquila y pacientemente un juicio, en una forma que sugería que el veredicto no le preocupaba.
A Hinata se le ocurrió que se había fijado unos objetivos y tenía intención de conseguirlos sin importarle su decisión o conclusión. Aquel pensamiento la horrorizó. No sería fácil rechazar al Sannin de Konoha una vez que éste se había fijado una meta.
Pero también ella podía mostrarse igual de firme en la consecución de sus propios objetivos. Prácticamente había estado al mando de la isla y de todo lo que había en ella desde los doce años.
-¿Y bien, mi Lady? ¿le satisface su nuevo señor? -preguntó Naruto
《¿su futuro señor?》parpadeó Hinata sorprendida como una lechuza. No sabía si reírse o reconvenirle por su impresionante arrogancia y se decidió por una educada, pero fría sonrisa.
-No podría decirlo, aún no he visto al resto de aspirantes al puesto.
-Se equivoca, mi Lady. Solo somos dos, Inuzuka Kiba de Chūsei y yo.
Los labios de Hinata se abrieron por el horror.
-Pero, eso no es posible. Solicité una selección de al menos tres o cuatro caballeros.
-No siempre tenemos lo que pedimos, ¿no es verdad?
-Aun así, usted no cumple ninguno de mis requisitos, señor -farfulló Hinata acalorada por el disgusto -no quiero ofenderle, pero no tiene la talla adecuada. Y da la impresión de ser más un hombre de guerra que de paz y además, no parece ser un hombre de carácter alegre.
-Es verdad que he sido bien entrenado en el arte del Sannin, pero le juro que busco una vida tranquila y pacífica. En cuanto a mi carácter, ¿qué debo decir? Un hombre puede cambiar, ¿no?
-no estoy tan segura -contestó cautelosa mente
-Sé leer
-Bueno, al menos es algo -murmuró Hinata contrariada por lo dicho -no obstante
-Mi Lady, por experiencia he aprendido que todos tenemos que arreglarnos con lo que tenemos.
-Nadie lo sabe mejor que yo -dijo Hinata con frialdad -Señor, seré franca. Ha venido desde muy lejos y nos ha ofrecido un maravilloso espectáculo. No quisiera ofenderle, pero, a decir verdad, me temo que no tiene ninguna posibilidad de ser el señor de Byakko. Creo que sería mejor que usted y todos sus hombres se fueran en los mismos barcos en los que han venido.
-No, mi Lady. He esperado mucho y recorrido un largo trecho. Estoy aquí para reclamar mi futuro. No tengo intención de irme -aseguró decidido Naruto, con una fiera mirada determinada
-Pues debo insistir en..
Se oyó un suave y mortífero suspiro, y la espada de Naruto apareció en su mano. El rápido y aterrador movimiento provocó un grito ahogado en la multitud. Hinata se detuvo a mitad de su frase con los ojos muy abiertos.
El joven Konohamaru consiguió romper el hechizo.
-¡No debe herir a mi señora! -le gritó a Naruto -¡No lo permitiré!
-¡calla, Konohamaru-kun! -le susurró aterrada Hinata
Naruto miró al joven con una ceja elevada.
-Eres muy valiente; los hay que huyen espantados cuando ven 'El canto del Rasengan'
No cabía duda de que Konohamaru estaba asustado, pero su expresión mostraba una obstinada determinación. Le devolvió la mirada.
-No le haga daño.
-No se lo haré -le aseguró Naruto -De hecho, como su futuro señor estoy muy contento de que haya tenido un protector tan valiente hasta mi llegada. Estoy en deuda contigo, joven.
La cara de Konohamaru adoptó una expresión de incertidumbre. Naruto ofreció su espada a Hinata en un gesto de homenaje y respeto. Esperó, al igual que todo el mundo, a que ella comiera el arma ofrecida.
Un murmullo de asombro y aprobación se elevó de la multitud. Hinata lo oyó, sentía el entusiasmo apenas contenido de Konohamaru, y la expectante tensión del ambiente era abrumadora.
Rechazar la espada era un acto que albergaba un gran riesgo. No había forma de saber cómo reaccionaría sir Uzumaki Naruto ni que represalias tomarían sus soldados. En cuestión de minutos podían destruir el pueblo.
Sin embargo, aceptarla era dar al sannin todos los motivos para pensar que su petición sería bien recibida. Era una trampa. Muy limpia, tuvo que admitir, pero era una trampa al fin y al cabo.
Observó la empuñadura de la espada y luego se fijó su mirada en la de Naruto.
Sabiendo que no había forma de salir de la trampa, eligió una de las dos opciones que tenía. Extendió la mano lentamente y cogió la empuñadura de la espada.
La muchedumbre profirió un grito de júbilo. Konohamaru sonrió abiertamente. Los vítores inundaron el ambiente.
Hinata posó su mirada en la de Naruto, su estómago se encogió y tuvo la sensación de haber caído de uno de los altos acantilados de Byakko.
Naruto se acercó más a ella, extendió sus manos, la asió de la cintura y la bajó del muro para sentarla junto a él sobre Kurama. El mundo giró a su alrededor y caso se le cae la espada. Levantó la vista y vio que los ojos de Naruto brillaban con satisfacción. Hinata se preguntó por qué sentía que seguía cayendo. Naruto levantó una mano para llamar a un caballero. Un guerrero de severa expresión con una cicatriz que le cruza el puente de la nariz se adelantó.
-¿si, sir Naruto?
-Iruka -levantó la voz para que su segundo al mando pudiera oírle por encima de los atronadores vítores de los aldeanos -escolta al noble protector de la dama, como corresponde.
-Sí
Iruka detuvo su montura cerca del muro y estiró un brazo para alzar a Konohamaru por la cintura. Lo levantó para bajarlo del muro y lo acomodó en la silla de montar. Hinata de dio cuenta con disgusto de que Naruto acababa de ganar un leal vasallo de por vida.
Oyó los gritos de su pueblo mientras el Sannin de Konoha avanzaba con su corcel naranja fuego por la abarrotada calle, junto con ella. Volvió la vista por encima del hombro y vio a Shizune, que estaba de pie en la entrada del convento.
La monja agitaba la mano alegremente 《¡que dichosa!》
Apretó con fuerza 'El canto del Rasengan' y pensó, en la trampa perfectamente dispuesta en la que había caído.
Buenas nakamas!
Gracias a todos los que han puesto en favorito y seguimiento está historia que con cariño les voy a ir trayendo.. en mi perfil de Facebook con el nombre de álbum Sannin de Konoha están todos los capítulos que voy a ir subiendo en esta plataforma.. aquí podrían darme sus reviews.
Ahora contestando a los nobles que han dejado sus palabras en la caja de reviews
Luna Uzumakii: por supuesto que los publicaré todos aquí también.. gracias por tu apoyo
Monica135: gracias a ti por tus palabras
Kathy Silva: ya subi el ultimo cap en mi perfil de Facebook.. hay quien dice que se vive más veces al leer nuevamente la historia, No? Gracias por el apoyo
Jhon-Namikaze: como Dije, es una adaptación del fic Auror de Gryffindor, la autora Anelis Evans (cuyo nro de cuenta en esta plataforma es 948878) publico en el año 2006 y siempre lo considere una hermosa historia y cuando vi ciertos paralelismos con Naruto me anime a adaptarla.. creo que no hice tan mal trabajo, no? Espero que continuar siguiendo.. gracias
Dejen sus reviews.. nos vemos en el Cap. 3: Con respecto a los requisitos
Ja Ne
Regina Alba Blossom
