¡Buenas! Aquí está el segundo capítulo, el cual es mucho más largo y ya aparecen escenas más suculentas. Aún no he traducido el tercer capítulo, que lo tengo escrito en inglés, así que supongo que tardaré mucho más que una semana en publicar pero el primer capítulo era muy cortito, para abrir boca, así que no quería dejaros mucho tiempo solo con ese primer capítulo.

¡Sin más dilación, aquí está el segundo capítulo!


Capítulo 2: El segundo hijo

"La persona, ya sea dama o caballero, que no encuentra placer en una buena novela, debe ser intolerablemente estúpida." – Nothanger Abbey (1817)

"A veces, la última persona en la Tierra con la que quieres estar es la persona más indispensable para ti." – Orgullo y Prejuicio (1813)


La casa de Lady Sigyn no era tan imponente como el Reino Eterno, pero vivía con todas las comodidades que correspondían a su título. Todas las habitaciones estaban decoradas con buen gusto y el servicio estaba bien cualificado. El cocinero era todo un artista, Jane nunca había probado delicias semejantes.

Su anfitriona era muy generosa y se había tomado bastantes molestias para asegurarse de que Jane se sentía como en casa. Incluso le dio algunos privilegios que Jane no tenía en Midgard, como una criada personal. Su nombre era Darcy y Lady Sigyn la había contratado expresamente para Jane. Era una joven alegre y algo hiperactiva.

- He escuchado varias cosas sobre ellos, pero nunca les he visto. ¿Cree que vendrán aquí de visita?

- Supongo. Son buenos amigos de Lady Sigyn.

- ¿Pero vendrán a verla a usted?

- ¿A mí particularmente? No lo creo – respondió Jane, intentando contener un sonrojo. La verdad es que no le sorprendería si el señor Odinson decidía venir a visitarla solo para verla a ella. Había sido muy atento con ella durante el baile.

- ¿Puede contarme algo sobre ellos?

- Darcy, son caballeros normales. No son dioses, ni héroes, ni criaturas mitológicas. – Jane se rió, pero la curiosa mirada de Darcy la empujó a describirlos. – Bueno, si insistes. Loki Odinson es… un hombre bastante peculiar, tiene bastante talento con las palabras, es muy difícil hacer que cambie de opinión y no sigue las normas impuestas por la sociedad. Eso no significa que sea honesto, no es tan transparente. Creo que elige sus palabras con mucho cuidado, y es inteligente, tanto que podría resultar peligroso…

- ¿Peligroso?

- No, peligroso no es la palabra adecuada. No sé por qué he dicho eso. Supongo que me refería a que es peligroso porque es insolente y solo sigue sus propias reglas. Creo que es capaz de leerte la mente y no tendrá reparo alguno en airear tus secretos, los compartirá con el mundo entero solo para disfrutar de tu vergüenza.

- ¡Vaya villano!

- ¡Un villano! Quizá, ¿quién sabe? Es posible que esté siendo injusta con mi descripción. Mi tío siempre me dice que mis descripciones son demasiado poéticas. Veo el mundo como si se tratara de un cuento con héroes, villanos y dragones.

- ¿Y cómo es el otro señor Odinson?

Jane sonrió y pensó que a Loki Odinson le hubiera encantado escuchar a alguien refiriéndose a su hermano como "el otro Odinson", como si él fuera el oficial.

- Thor Odinson es todo lo contrario. Tiene buen temperamento, es divertido, transparente y caballeroso. El héroe de cualquier historia.

- ¿Y son muy apuestos?

- Sí, ambos son apuestos. Cada uno a su manera.

Fue una simple coincidencia cuando, por la tarde, justo después de esa conversación, los dos hermanos vinieron a verlas. Estas visitas resultaban muy común después de un baile en el que se habían hecho presentaciones y era el turno de Lady Sigyn de ofrecerles té y galletas. Ella eligió el salón más grande, uno que estaba hermosamente decorado con paredes del color del vino.

Jane se alegró al notar que el señor Odinson se apresuró a coger asiento junto a ella, incluso con cierta urgencia, como si temiera que su hermano tuviera la misma intención. Una preocupación sin fundamento alguno pues Loki Odinson se sentó inmediatamente junto a Lady Sigyn y comenzaron a entablar una conversación. Ambos tenían una amistad bastante curiosa y Jane supuso que se había formado gracias al buen ánimo de Lady Sigyn, que parecía disfrutar de su insolencia cuando la mayoría de las personas le habrían regañado, Jane incluida.

El señor Odinson cruzó sus piernas y le preguntó por su familia. Era un tema de conversación bastante normal para la mayoría de la gente, pero este siempre hacía que Jane se sintiera muy sola.

- La única familia que me queda es mi tío Erik.

- Lamento oírlo. – dijo Thor – No debería haber preguntado.

- No podía saberlo. Pero por favor, permítame que le pregunte lo mismo. Hábleme de su familia.

- Bueno, ya conoce a mi hermano – dijo, señalando a Loki. Jane asintió y miró a Loki, que estaba inmerso en una conversación muy interesante con Lady Sigyn. Ambos parecían muy concentrados y Jane se preguntó si estaban intentando encontrar una solución para todos los problemas del mundo.

- ¿Quién es el hermano mayor?

- Yo, y heredaré la abadía cuando mi padre fallezca. Espero que eso no ocurra en mucho tiempo. Afortunadamente, mi padre tiene una salud de hierro.

- ¿Elegirá su hermano una profesión, entonces?

- Mi padre quería darle una rectoría… - empezó a decir Thor, y al ver la expresión de incredulidad de Jane, Thor se rió y asintió – Sí. No era su profesión ideal, así que la rechazó. Creo que está pensando en unirse al ejército. Es una profesión muy noble y le dará la oportunidad de viajar, que es algo que él adora.

En un impulso, Jane meneó la cabeza de forma efusiva.

- Veo que no está de acuerdo con mi decisión de unirme al ejército, señorita Foster. – Dijo una voz a su izquierda. Jane miró a Loki y Lady Sigyn. Su conversación había terminado y ahora la miraban atentamente.

- Debe haber otra forma de viajar en la que no ponga en riesgo su vida. No me gustaría que acabara en una zanja. – respondió Jane.

- ¿Le preocupaba mi seguridad? – preguntó Loki, como si ella hubiera dicho algo gracioso.

- La guerra es un desperdicio de vidas jóvenes. ¿No está de acuerdo? – Preguntó ella, evitando responder a su pregunta.

Había dirigido su pregunta a Loki, pero fue el señor Odinson quien respondió – Yo estoy de acuerdo, pero siempre y cuando tengamos enemigos, necesitaremos guerras, y siempre y cuando tengamos guerras, necesitaremos soldados.

- Como ve, mi hermano es muy belicista. – dijo Loki y Thor abrió la boca, probablemente para negarlo, pero Loki continuó hablando. – El destino ha sido muy injusto con nosotros. Él debería haber sido el segundo hijo, habría sido feliz con una vida en los campos de batalla.

- Y a Loki le hubiera encantado encargarse del manejo de Reino Eterno, mandaría a todos como si de un rey en su trono se tratara. Y en pocos días, tendría a todo Asgard comiendo de su mano. – dijo Lady Sigyn con tono de burla.

- Bromeas, pero también sabes que yo habría administrado esas tierras con eficacia.

- ¿Está infeliz con sus circunstancias, señor? – preguntó Jane, indignada – Eso demuestra que sabe muy poco del mundo en el que vive.

- ¿De qué me acusa ahora?

- Proviene de una familia de buena estirpe, es rico, es joven, es inteligente, es apuesto… Tiene todo lo que podría desear y, sin embargo, no es suficiente para usted. – Jane meneó la cabeza – Y eso no es todo: Usted es un hombre, puede elegir su destino.

- Ahí se equivoca, señorita Foster. El destino ya está escrito. Solo podemos seguirlo con ojos cerrados. ¿Y dónde nos llevará? Bueno, lo único que puedo decir es que estoy seguro de que no me llevará a un campo de batalla.

Jane suspiró aliviada, aunque no entendía exactamente por qué se sentía aliviada. Inmediatamente después, se sintió frustrada porque una vez más Loki Odinson había manipulado la conversación, ignorando el mensaje real que ella quería transmitirle para modelar la conversación a su antojo.

- ¿Has cambiado de opinión en cuanto al ejército? – preguntó Thor, sorprendido.

- En realidad, nunca tuve intenciones de unirme al ejército, pero para evitar discusiones, decidí mantenerme callado. Nuestro padre se ha mostrado muy insistente con el tema, supongo que está esperando con ansias mi muerte en manos de nuestros enemigos.

- No digas eso. – dijo el señor Odinson, con una voz quejumbrosa que sugería que no era la primera vez que Loki compartía impresiones tan perturbadoras. – Sabes que nuestro padre te quiere.

- No aburramos a la señorita Foster con nuestros problemas familiares. Estoy seguro de que se muere por oír tus hazañas heroicas, Thor.

Por supuesto, esas hazañas heroicas no eran tan heroicas como había declarado. Simplemente eran los logros que Thor había conseguido con orgullo en su infancia. Según había contado Loki, Thor siempre había superado las expectativas de su padre, al contrario que él.


Los entretenimientos de Asgard eran tan variados como Lady Sigyn había prometido, y Jane nunca se aburría ni se sentía sola. La mayoría de los vecinos las habían visitado para darle la bienvenida a Jane, y los Odinson siempre eran el centro de cualquier actividad de ocio. Eran figuras tan prominentes en la sociedad asgardiana que nadie se atrevía a organizar nada sin invitarlos primero.

Por esa razón, cuando la nueva tetería de la calle principal abrió sus puertas al público, Jane no se sorprendió al encontrarse al señor Odinson allí, pero sí le sorprendió ver que Loki Odinson estaba ausente. Era inusual ver a uno sin el otro.

- ¡Señorita Foster! – Thor Odinson exclamó, saludándola con la mano. Él estaba compartiendo una pequeña mesa con la señorita Sif y otras personas que Jane no conocía.

Jane se acercó a ellos - ¡Qué sorpresa encontrarlos aquí! – dijo – Aunque me resulta más sorprendente no ver a su hermano a su lado. ¿Dónde lo ha escondido?

- Está visitando a un amigo en el norte – respondió Thor.

Estas palabras sorprendieron a Jane. ¿No estaba en Asgard? ¿Por qué no había dicho nada la última vez que fue a visitarlas? ¿Cuándo tenía pensado regresar? El porqué de estas preguntas eran mera curiosidad, el más joven de los Odinson aún era un hombre insoportable, pero tenía el tipo de humor que hacía las fiestas más entretenidas.

- ¿Cuándo va a regresar? – preguntó Jane.

- Ahora ya sabe tanto como nosotros, señorita Foster. – contestó la señorita Sif, aunque la pregunta no iba dirigida a ella. – Él odia ser predecible. A veces ha desaparecido durante meses solo para fastidiarnos. – La señorita Sif se giró hacia Thor con una sonrisa coqueta. – Afortunadamente para nosotras, usted es más constante que él. Dudo que Asgard pudiera soportar dos Odinson como él.

Thor se rió, aparentemente feliz con ese cumplido sutil. Jane dudaba que Loki se marchara de Asgard para fastidiar a la señorita Sif, cuando su ausencia le daba más oportunidades para flirtear con Thor sin los comentarios sarcásticos de Loki. Aun así, había algo en su respuesta que le sorprendió para mal: ¿Meses? ¿Iba a estar fuera de la ciudad durante meses? Jane solo estaba preocupada por Lady Sigyn, que tenía a Loki en alta estima.

- Estoy seguro de que volverá la semana que viene, como muy tarde. – dijo Thor. – Las obras de teatro están comenzando y él nunca se las pierde. – No resultaba sorprendente que a Loki Odinson le encantara el teatro, con lo melodramático que era. – Pero por favor, señorita Foster, siéntese con nosotros.

Jane no dudó en aceptar. Siempre disfrutaba de la compañía del señor Odinson, y él siempre parecía alegre de verla. Jane se preguntó si Loki estaba en lo cierto cuando decía que el señor Odinson se había encaprichado con ella. Jane se dio cuenta de que no le importaría en absoluto casarse con alguien como Thor Odinson. Él era apuesto, amable, pertenecía a una buena familia y su fortuna les permitiría casarse con quien él quisiera.

Era verdad que cada vez que Jane entraba en una habitación en la que él estaba, él no tenía ojos para nadie más. Lamentablemente para la señorita Sif, Jane comenzó a conversar con el señor Odinson sobre diferentes temas: las diferencias entre los bailes privados y los públicos, las cualidades curativas del mar y la ópera.

- Tengo que hacer una horrible confesión: Aún no he estado en ninguna de las librerías de Asgard. – dijo Jane, exagerando sus palabras deliberadamente. – Y les aseguro que es algo bastante inusual en mí, pero aquí hay tantas cosas que hacer que no me queda mucho tiempo para leer.

- Asgard nunca decepciona con sus entretenimientos, es verdad, y yo he vivido aquí toda mi vida. Quizá esa sea la razón por la que nunca he sido un buen lector.

Jane sonrió, aunque se sintió extrañamente decepcionada con su respuesta. Si Loki hubiera estado allí, se habría burlado de su hermano por su aversión a la lectura y le habría dejado saber a Jane – con toda su gloriosa insolencia – que no visitar las populares librerías era un insulto a todos los asgardianos.

Jane se prometió que iría a alguna librería mañana, pero una vez más, no pudo ser. Lady Sigyn había organizado una semana bastante ocupada visitando a distintos amigos, e incluso algún que otro viajes a pueblos cercanos. Finalmente, a la semana siguiente, Jane encontró algo de tiempo libre para sí misma y le informó a Lady Sigyn que pretendía visitar las librerías ese mismo día. Lady Sigyn se sentía demasiado ocupada para acompañarla, pero a Jane no le importaba algo de soledad, especialmente si estaba rodeada de libros.

El destino, sin embargo, tenía otros planes para ese día, y la soledad no era parte de esos planes. En cuanto Jane entró en la librería más grande de la calle principal, reconoció una figura familiar consultando algunos grandes tomos. Era Loki Odinson. Había vuelto a Asgard.

Jane inmediatamente sintió la contradictoria necesidad de huir con la misma urgencia que quería acercarse a él. Había estado ilusionada con su propósito de pasar una tarde sola con sus propios pensamientos, pero si era completamente honesta consigo misma, también había echado de menos a Loki y sus inteligente conversaciones.

Al final, no fue realmente un debate, porque Loki Odinson se giró y la miró con una expresión de burla.

- ¿Por qué me mira como si fuera un fantasma, señorita Foster?

Jane lo saludó con torpeza antes de caminar hasta colocarse frente a él. – Su hermano dijo que estaba en el norte.

- Lo estaba y ahora he vuelto. – Cerró el libro pesado que tenía en sus manos y la miró como si ella fuera una enciclopedia interesante. – Mis amigos en el norte fueron muy atentos conmigo, y aun así, yo estaba deseando regresar a Asgard… y todo por usted, señorita Foster.

Por un segundo, Jane se preguntó si él iba a confesarle que estaba desarrollando cierto afecto por ella, y antes de que pudiera plantearse cómo se sentiría con esa posibilidad, Loki le mostró una de sus sonrisas mordaces y ella comprendió al instante de que se estaba burlando de ella.

- ¿Por mí? – preguntó Jane, asegurándose de que su tono estaba lleno de incredulidad e indiferencia.

- Me intrigaba el acontecimiento que seguramente estaba siguiendo su curso natural en mi ausencia. Su presencia en Asgard, señorita Foster, se ha convertido en una fuente de misterios para mí. – Se calló durante un segundo, seguramente esperando que ella le preguntara a qué misterio se refería, pero Jane solo levantó sus cejas. – No puedo evitar pensar: ¿Será mañana el día en el que se convierta en mi hermana?

- Es muy insistente con sus falsas conjeturas, supongo que es así porque disfruta burlándose de mí.

- Disfruto burlándome de todo el mundo, señorita Foster. Así que aún niega su interés en mi hermano.

- Su hermano es un buen hombre con muchas virtudes y cualquier dama sería afortunada siendo su esposa.

Su frase parecía prevenir un 'pero', así que Loki añadió – Menos usted, presupongo. – Parecía realmente interesado en su respuesta.

- No, incluyéndome a mí, pero soy consciente de mi lugar en este mundo. El primer hijo de un duque no suele casarse con una chica provincial con una pequeña dote, aunque sea la hija de un caballero.

- Y ahora tiene que vivir con la cruel certeza de que sus sueños nunca se harán realidad. Perder a Thor antes incluso de tenerlo, ¡qué calamidad! ¿Me equivoco?

- Se expresa de forma melodramática, pero no, no se equivoca. – dijo Jane, encogiéndose de hombros. Le gustaba Thor Odinson, aunque no estaba tan enamorada como Loki pensaba. Había visto a los dos hermanos las suficientes veces como para saber que Loki se tomaba cualquier cumplido que su hermano recibía como un insulto personal. Y ahora ella estaba de humor para un poco de venganza inocente. Al fin y al cabo, su insolencia aún resultaba imperdonable.

Ella se sintió victoriosa cuando Loki frunció el cejo, contrariado por su "confesión". Él meneó la cabeza, y una vez más, se escondió tras una máscara de indiferencia.

- ¿Busca algún libro en particular? ¿Los misterios de Udolpho, por ejemplo? – preguntó Loki, cambiando repentinamente de tema.

- No me gustan tanto los misterios y los romances como parecen gustarle a usted. No, busco un libro de astronomía.

Ella caminó hacia el final del pasillo, alejándose de él. Loki Odinson la siguió de cerca, y Jane supuso que él no había terminado de burlarse. Por fin, Jane encontró un libro que encajaba lo que estaba buscando. Sacó de la estantería un pequeño libro titulado: Astronomía para mujeres.

- Ese no es un libro para usted, señorita Foster – dijo la voz de Loki detrás de ella. Estaba leyendo la portada del libro sobre el hombro de Jane, y ella podía notar su aliento en su oreja derecha, lo cual la azoró brevemente.

- Puede que no se haya percatado aún, señor Odinson, pero soy una mujer.

Su pequeña carcajada fue un pequeño triunfo para Jane. – El autor tiene una pobre opinión del intelecto de las mujeres. El título adecuado habría sido: "Astronomía para niños". Él negó con la cabeza, se echó a un lado y sujetó un libro más grande con una portada verde. – Creo que este le gustará más.

Loki le tendió el libro y ella asintió, sorprendida y agradecida. – No sabía que le gustaba la astronomía.

- Me da curiosidad la mayoría de las ciencias. ¿Mi hermano no se lo contó?

- ¿Su amor por la ciencia? No. Esto puede que le sorprende, pero mis conversaciones con su hermano no giran en torno a usted. – Pero era ella la que realmente se sorprendió al darse cuenta de que no estaba siendo sincera del todo. Mencionaban a Loki de forma muy frecuente, especialmente cuando habían gastado todos los temas típicos de conversación. Y Thor no era siempre el primero en mencionarlo.

- Pero debió haberle hablado de su amor por la astornomía y entonces, él le habría recomendado que me buscara cuando necesitara una conversación inteligente. Después de todo, mi hermano no es exactamente brillante.

- Siempre disfruta insultándolo, y al mismo tiempo, es evidente que ambos se aprecian mucho. – Jane alzó el libro que Loki le había recomendado, colocándolo a la altura de su vista – Pero sí, me encantará discutir este libro con usted en cuanto lo termine.


Terminó el libro cinco días más tardes, en un viernes nublado. Se había llevado toda la mañana leyendo las últimas páginas en su cama, leyendo más rápido que nunca. Normalmente, saborearía cada palabra, imaginándose constelaciones e incluso planetas lejanos, pero sabía que iba a ver a Loki por la noche en el teatro y quería intercambiar sus impresiones con él.

Su recomendación había sido excelente, no podía parar de leer y contenía mucha información sobre las estrellas que Jane no había conocido.

Lady Sigyn y Jane llegaron al teatro media hora antes del comienzo de la obra, y su balcón estaba ya ocupado por sus amigos. Ambos señores Odinson estaban presentes, al igual que la señorita Sif y el señor Fandral. Como había ocurrido desde el momento en el que se conocieron, el señor Odinson se levantó en cuanto vio que ella se acercaba.

- ¡Señorita Foster! ¡Lady Sigyn! ¿Cómo están?

Ellas saludaron a todos con amable cordialidad, incluyendo a Loki que inmediatamente después de saludarlas se sentó a leer el panfleto de la obra, no parecía interesado en conversaciones banales en ese momento. Jane miró el asiento vacío junto al señor Loki Odinson con interés. Quizá pudieran hablar del libro de astronomía durante los interludios. Ahora mismo, parecía bastante ocupado con el panfleto de la obra e ignoraba a todo el mundo. El señor Odinson se apresuró a monopolizar toda su atención antes de que ella pudiera dar un paseo en dirección contraria. Y ahora, se sentía atrapada en un insípido intercambio de trivialidades:

- ¿Qué tal su día, señorita Foster?

- Tan bueno como cualquier otro, señor Odinson. ¿Y usted tuvo un buen día?

- Sí, así fue. Y estoy seguro de que solo puede mejorar. – dijo el señor Odinson con una encantadora sonrisa.

Jane comprendió inmediatamente que se refería a su llegada, pero decidió ignorar el elogio. - ¿Y a qué se debe? ¿Le gusta mucho el teatro?

- Bueno, he disfrutado de una o dos obras en el pasado. Especialmente tragedias épicas.

- El inmejorable humor de mi hermano no se debe a los actores ni a sus historias, señorita Foster. – La voz sedosa de Loki se unió a la conversación. Jane dio un respingo, solo sorprendida porque pensaba que él estaba sumido en su lectura, ya que interrumpir conversaciones ajenas era algo muy propio de él. – Le ha guardado un asiento.

Thor no parecía avergonzado por la revelación de Loki, así que asintió con una pequeña sonrisa. Resultaba impresionante cómo nunca parecía avergonzado u ofendido, quizá fuera un síntoma normal de tener a Loki como hermano.

- Mi hermano dice la verdad, me gustaría contar con su compañía. – dijo Thor Odinson.

- Oh, bueno, muchas gracias, pero pensaba… - Jane intentó encontrar una excusa que no ofendiera a nadie y se dio cuenta que Loki estaba sentado en la primera fila, mientras que el señor Odinson estaba de pie justo detrás de él, en la segunda fila. – Quería sentarme en primera fila, así que si este asiento no está ocupado… - dijo señalando el asiento vacío que había junto a Loki.

- El asiento es todo suyo, señorita Foster. Me sentaré a su otro lado – dijo el señor Odinson.

Jane asintió, contenta con la solución. La señorita Sif, sin embargo, no estaba tan contenta:

- ¡Señor Odinson! Prometió que se sentaría junto a mí – Dijo, exagerando la ofensa. El señor Odinson pestañeó, confundido, y Jane tuvo el presentimiento de que él no había prometido nada semejante.

- Esto se está convirtiendo en todo un juego de sillas. – Dijo Loki con una sonrisa de satisfacción. – Puesto que soy un caballero, le cederé mi asiento, señorita Sif. Mi hermano puede sentarse entre ambas, de esa forma ninguna tendrá que privarse de su compañía durante varias horas.

Jane frunció el ceño, ¿por qué estaba Loki aprovechando este momento para comportarse como un caballero? Era un gran inconveniente para ella. Se puso de pie al mismo tiempo que Loki.

- Estamos siendo muy injustos, señor Loki Odinson. Usted fue el primero en llegar y le estamos robando los mejores asientos.

- No importa. He perdido un asiento en primera fila, pero he ganado la compañía de Lady Sigyn. Como ven, soy el más afortunado. – Extendió su brazo hacia Lady Sigyn, que hasta ese momento había estado hablando con el señor Fandral.

Lady Sigyn se rió - ¡Eres todo un adulador, Loki! – dijo y aceptó el brazo que le ofrecía.

Jane volvió a sentarse, algo decepcionada, pero se prometió que intentaría entablar conversación con él durante el interludio. Después de todo, su asiento estaba colocado justo detrás del suyo. Él no se iba tan lejos como para no poder discutir sobre un libro.

Al final, Thor Odinson se sentó entre la señorita Sif y Jane en la primera fila, y Lady Sigyn se sentó en la segunda fila, entre Loki y el señor Fandral. La obra comenzó y un cómodo silencio inundó el balcón.

La obra era una divertida comedia que hizo que Jane se riera más de una vez, y el interludio llegó antes de lo que ella se imaginaba. El señor Odinson abandonó el balcón para ir a buscar bebidas refrescantes para las damas, y la señorita Siff y el señor Fandral lo acompañaron porque necesitaban ejercitar las piernas.

Jane aprovechó el momento para girarse y dirigirse al más joven de los Odinson.

- Señor Odinson, quería decirle que he terminado el libro de astronomía que me recomendó.

- ¡Espléndido! ¿Y qué opina?

Jane comenzó su diatriba sobre los temas que más le habían emocionado del libro. Sus palabras salían de su boca en una nerviosa verborrea, y Loki la miraba con una pequeña sonrisa (casi dulce), como si ella fuera una niña pequeña describiendo un mundo mágico que había encontrado por casualidad. Discutieron largamente sobre las teorías del autor y sobre sus constelaciones favoritas.

- Habláis con tanta pasión de algo que suena insoportablemente aburrido para mí. – Dijo Lady Sigyn, riéndose. – Y eso hace que me sienta bastante tonta.

- No tienes ni un pelo de tonta, querida Sigyn – dijo Loki. – Simplemente sientes más curiosidad por la Tierra que por las estrellas.

- Está mostrándose tan cordial hoy que apenas le reconozco – dijo Jane, bromeando solo a medias – Me temo que si no usa su sarcasmo o contradice a alguien antes de que acabe el día, le entrará fiebre.

- Pocas veces enfermo, señorita Foster. Y yo siempre me comporto de forma cordial con la señorita Sigyn, es una de las pocas personas que lo merece.

- ¿Y qué pasa con la señorita Sif? ¡Le cedió su asiento! Y según lo que tengo entendido, nunca se han llevado bien.

- Piénselo, señorita Foster. Puede que usted tenga asientos en primera fila para la obra de teatro, pero yo no tengo asientos en primera fila para ver una comedia romántica en la que dos damas se pelean por la atención de mi hermano.

Jane sacudió la cabeza. La obsesión de Loki sobre su supuesta relación con el señor Odinson la exasperaba. – No puedo hablar por la señorita Sif, pero le aseguro que yo sólo presté atención al escenario.

- Lo sé. ¡Y qué decepción me llevé! Esperaba que fuera más competitiva, pero supongo que la comedia era tan entretenida que no podía apartar los ojos. – Se encogió de hombros. - Quiero que sepa que si esto fuera una apuesta, yo apostaría por usted. ¿Qué piensas, Lady Sigyn? ¿Es la señorita Foster lo suficiente inteligente para ganar esta batalla?

Jane puso los ojos en blanco, encontrando su melodramático carácter gracioso a su pesar. Lady Sigyn le sonrió dulcemente. – Ella es mi participante favorita, y tengo grandes esperanzas para su futuro.

- Entonces, ¿cuándo piensas que mi hermano le pedirá la mano?

Las mejillas de Jane se sonrojaron ante la descarada pregunta. – Es demasiado pronto para asumir que él siente ningún afecto…

- Pero desea que así sea. – la interrumpió Loki Odinson.

- Eso poco importa. – Días atrás, le había dejado creer que ella estaba enamorándose de su hermano, así que esta incómoda conversación era únicamente su culpa. – Además, es poco civilizado insinuar que…

- ¿Civilizado? Las normas sociales son solo para la clase baja, señorita Foster. Cuando uno dispone de un noble linaje, se puede comportar tan escandalosamente como quiera.

- Las palabras de Loki están adornadas con su peculiar humor, pero lo que intenta decir es cierto. Es obvio que el señor Odinson la considera su favorita, pero la señorita Sif es una joven inteligente y se conocen desde que eran niños. Si no le demuestras que correspondes a sus sentimientos, pueda que se rinda y ponga sus ojos en una dama más receptiva. – Le aconsejó Lady Sigyn.

Jane abrió la boca para rebatirlo. Entendía que ellos estaban acostumbrados a hablar de forma tan cruda y directa, seguramente eran amigos gracias a eso, pero Jane se había criado en un lugar muy diferente donde las mujeres debían ser discretas y sencillas. Además, ella no estaba en busca de un matrimonio aventajado, no estaba intentando atrapar al señor Odinson (aunque él le gustaba) y no podía entender por qué Loki y Lady Sigyn habían asumido tal cosa.

Sus quejas murieron en su garganta cuando vio al señor Odinson regresando al balcón, con la señorita Sif colgando de su brazo. El señor Fandral le ofreció vasos de agua a Lady Sigyn y a Jane, y se sentó en su asiento.

- ¡Fandral! No trajiste ningún vaso para mí. ¿Quieres que me muera de sed? – exclamó Loki.

- Yo solo sacio la sed de damas hermosas, Loki, y de eso, tú no tienes nada.


La señorita Sif había dicho en varias ocasiones que quería disfrutar de un picnic en el valle, y finalmente había convencido al señor Odinson, quien se había empeñado en convencer a todos los demás. Como resultado, dos días después de la obra de teatro, los mismos seis vecinos prepararon sus cestas de comida y sus mantas y se marcharon al valle.

Estaban andando en pares y, una vez más, el señor Odinson había reclamado la compañía de Jane. A ella no le importaba. El señor Odinson era una hombre agradable y ella se sentía alagada por sus atenciones. Sin embargo, su tío Erik hubiera juzgado al señor Odinson por ser tan evidente en su favoritismo con una dama inferior a él en clase. La historia de una chica ingenua que era seducida y manipulada por un hombre rico y encantador que no tenía intenciones reales de casarse con ella era una moraleja bastante común. Pero Jane no esperaba nada del señor Odinson. Sabía que los hombres de la aristocracia no se casaban con chicas provinciales como ella.

- Es asombroso cómo los asgardianos les tratan como si fueran príncipes y Asgard fuera su reino. – Jane dijo con honesta curiosidad.

- De alguna forma, mi padre, su padre y su abuelo antes que él, siempre han cuidado de esta ciudad. Cuando mi tatarabuelo se mudó aquí y construyó la abadía Reino Eterno, Asgard no era más que un pueblo rural y sus gentes vivían en la pobreza.

- Y ahora tienen mucho que agradecerle a su familia.

- Mi padre siempre ha dicho que Asgard es nuestro verdadero hogar. La abadía son solo piedras y buenas memorias.

- Parece un hombre sabio. – dijo Jane. Le daba curiosidad su padre porque había escuchado que todo el mundo lo llamaba simplemente Odin, sin ningún título propio, y nadie sabía con certeza sin Odin era su nombre de pila o su apellido. Solo tenía un nombre, como los Dioses.

- Demasiado sabio, a veces. Tendrá la oportunidad de conocerle pronto. – dijo Thor. Jane le miró sorprendida. – Me encantaría que le conociera.

- ¿Ha regresado ya de sus viajes?

- Sí, al igual que mi madre. Estoy seguro de que se llevará bien con ella.

Lady Sigyn había conocido a Loki y a Thor desde que era una niña y siempre disfrutaba contándole a Jane las aventuras de su infancia, que a veces incluían las participaciones estelares de los padres de Thor. En estas anécdotas, Odin parecía un hombre serio y Frigga siempre se mostraba dulce y comprensiva.

Al pensar en ese recuerdo, Jane giró la cabeza, buscando con la mirada a Lady Sigyn. Ella estaba distraída mirando al lago que se encontraba a su izquierda. Ella estaba señalándolo y sonriendo como una niña pequeña. En ese momento exacto, parecía incluso más joven que Jane. Junto a Lady Sigyn, Loki hablaba con gestos muy exagerados. Jane no podía oír qué decía pero eso no le impidió que sonriera, enternecida por su carácter melodramático.

De repente, el señor Odinson agarró las manos de Jane, probablemente para robar nuevamente toda su atención y Jane dio un pequeño respingo, sorprendida. Al mirarle, se dio cuenta con cierta confusión que la expresión de su cara nunca le había parecido tan vulnerable.

- Señorita Foster, debe preguntarse por qué deseo que conozca a mis padres. La verdad es que…

- ¡Lady Sigyn! ¿Qué está mirando? – gritó la señorita Sif, alzando la voz más de lo necesario.

Estas palabras hicieron que Jane se girara de nuevo, empujada por la curiosidad que le despertaba la escena frente a ella. El señor Odinson suspiró y también se giró, su rostro extrañamente serio.

- He visto una rana, pero Loki no me cree. – contestó Lady Sigyn.

- Eso no es completamente cierto. Dije que era probablemente un sapo.

La señorita Sif se colocó junto a ellos, al borde del lago – ¿Y qué los diferencia? Para mí son exactamente iguales. – dijo, inclinándose sobre el lago, intentando encontrar debajo de sus aguas la rana o el sapo que Lady Sigyn había visto.

- ¡Señorita Sif! – exclamó Lady Sigyn con tono preocupado, - Tenga cuidado o se…

Antes de que Lady Sigyn pudiera finalizar su aviso, la señorita Sif se cayó al lago. Todo el mundo se acercó al bordo del lago, visiblemente preocupados. Excepto Loki que, por supuesto, decidió compartir un comentario ingenioso:

- Lady Sigyn, estoy seguro de que posee los talentos de una adivina.

Todo el mundo lo ignoró y Jane vio cómo la señorta Sif por fin sacaba la cabeza del agua – Señorita Sif, ¿se encuentra bien?

- Sí, pero me duele el tobillo y el vestido me pesa tanto que no puedo nadar. – Dijo, intentando mantener la cabeza sobre la superficie. Esas palabras fueron suficientes para que Thor Odinson reaccionara y comenzara a quitarse la chaqueta, cuando su hermano le paró colocándole una mano en el hombro.

- Espera, hermano. Esta vez es mi turno salvar a la dama en apuros.

- ¿Esta vez? No sé a qué otro momento te refieres pero… - comenzó a decir Thor, pero antes de que pudiera terminar, Loki se tiró al lago sin preocuparse por quitarse la chaqueta o los zapatos. El resto del grupo miró la escena como si se tratara de una obra de teatro y les intrigara la resolución.

- Supongo que debería haberme presentado voluntario para esta hazaña heroica, pero todos sabemos que nunca seré tan caballeroso como ustedes. – dijo el señor Fandral, en tono bromista, puesto que no parecía envidiarle a Loki su "heroica hazaña".

- ¿Usted? – le preguntó la señorita Sif a Loki, como si nunca se hubiera imaginado tanta generosidad de su parte. - Mi vestido mojado y mis joyas pueden ser demasiado pesadas para usted. El señor Odinson es más fuerte… ¿no cree que él es el hombre indicado para esta tarea?

Jane contuvo las ganas de reírse. Parecía que la señorita Sif no quería ser rescatada.

- Sé que parezco muy delgado, señorita Sif, pero soy más fuerte de lo que parezco. Y ya estoy tan mojado como usted, si quería elegir a su rescatador, podría haberlo dicho antes de que me tirara al agua. – Nadó hacia ella y se colocó a su derecha. – Coloque sus brazos alrededor de mi cuello.

La señorita Sif le envió una mirada de desconfianza, esperando ser la víctima de una de sus bromas. Tras algunos segundos de duda, por fin asintió con la cabeza y se abrazó a él. Loki la llevó al borde del lago sin mucho esfuerzo y el señor Odinson ayudó a la señorita Sif a salir del lago.

- Señor Odinson, señor Fandral… ¿les importaría acompañarla a casa? Se resfriará si no se cambia el vestido pronto. – dijo Lady Sigyn.

- Por supuesto – dijeron ambos. Y de repente, la señorita Sif parecía mucho más feliz que hace dos segundos. Ambos le ofrecieron sus brazos. La señorita Sif los aceptó a ambos pero sólo le dedicó una sonrisa radiante a Thor.

Los tres volvieron sobre sus pasos, la señorita Sif cojeando entre los dos caballeros.

- Parece que nuestro picnic ha terminado antes de empezar. – dijo Loki, sentándose en el borde del lago. Jane se giró para mirarle y se quedó petrificada cuando se dio cuenta de que se había quitado la chaqueta y su mojada camisa se adhería a él como una segunda piel.

Jane le dio la espalda en un rápido giro, sus mejillas se sonrojaron con modesta vergüenza. Su camisa mojada se había vuelto transparente con el agua y había revelado sus abdominales. Jane incluso había visto sus pezones. Ver a un hombre en un estado tan íntimo resultaba… escandaloso. Algo reservado para las parejas casadas.

- ¡Mírala! Mis ropas mojadas la escandalizan. – Le dijo Loki a Lady Sigyn.

Él probablemente la consideraba tonta e ingenua, y ella no quería admitir que tenía razón, así que volvió a girarse, esta vez fingiendo entereza.

- Intentaba ofrecerle algo de privacidad, pero debería haber imaginado que usted no sabría ni qué hacer con un poco de privacidad.

- Deberíamos regresar. – dijo Lady Sigyn con tono conciliador. – Tú también corres el riesgo de resfriarte – se dirigió a Loki. Él asintió con la cabeza, aunque no parecía tener ninguna prisa. Lady SIgyn tomó algunos pasos hacia atrás, mirando fijamente el final del camino por el que habían venido. – Creo que mi cochero aún no se ha marchado. Me daré prisa para alcanzarlo antes de que se vaya.

Con estas palabras, Lady Sigyn los dejó solos sin carabina.

Loki suspiró y se levantó, enderezándose. Jane vio que tenía una pequeña hoja, mojada y de un color marrón verdoso, sobre su ceja izquierda. Rompía la armonía de su pálido rostro, y en un impulso, Jane acarició la hoja con su pulgar, con la intención de apartarla de su rostro. Pero antes de que pudiera moverse, Loki colocó su mano sobre la de Jane. Ella podía sentir su palma contra sus nudillos – una caricia suave, mojada e íntima. Jane respiró hondo, sintiéndose atrapada y eufórica al mismo tiempo. No podía apartar la mirada de él, y se preguntó si podría ver las constelaciones en la iris verde de sus ojos.

- Es una criatura extraña, señorita Foster. Primero, actúa con la timidez más pura y ahora acaricia mi cara, mirándome como si yo fuera todo lo que usted… - Permitió que sus palabras murieran con la brisa, como si no tuviera la valentía de revelar su verdadero significado. – Y es usted valiente, sin duda, al acercarse tanto a mí. ¿No tiene miedo?

- ¿Miedo de qué? – le preguntó Jane con confusión. Sintió cómo algo se retorcía dentro de ella. No era miedo, pero no sabía cómo llamarlo.

- ¿No tiene miedo de que intente besarla?

Jane no respondió inmediatamente, más sorprendido por la afilada tensión que fluía entre sus cuerpos que por sus palabras. Y aun así… un beso. Esa pequeña palabra sobre la que Jane y sus amigas de la infancia habían debatido tan extensamente, riéndose mientras se imaginaban besos, sonrojos y príncipes encantadores. Pero Loki Odinson hacía que la palabra sonara sucia y deseable al mismo tiempo.

Jane se sintió como si su cuerpo intentara forzarla a reducir la distancia entre ambos. En el pasado, había escuchado que la lujuria no solo pertenecía a los hombres, que las mujeres también podían sufrirla. ¿Era lujuria lo que congelaba sus músculos y su propia voluntad? Quería dar un paso más hacia él, quería…

Y entonces, él rompió el hechizo.

- Pero entonces, si le beso. ¿Qué dirá mi hermano? Nunca nos lo perdonará.

Jane suspiró y se apartó a un lado. Él siempre estaba burlándose de ella, no debería sorprenderle. Loki le ofreció su brazo y Jane lo tomó, aunque eso significaba mojarse las mangas de su vestido en su brazo derecho.

Comenzaron a caminar en dirección a la ciudad y después de algunos segundos de silencio incómodo, Jane decidió decirle:

- Fue muy generoso lo que hizo por la señorita Sif.

- ¿Generoso? ¡En absoluto! – exclamó Loki, como si le hubiera insultado. – No, mis razones eran muy egoístas. Me di cuenta de lo que la señorita Sif pretendía, y solo por mi propia diversión, decidí intervenir.

- Me temo que no le entiendo.

- ¿Cree que la señorita Sif se cayó por accidente? No.

- ¿Por qué querría caerse en un lago? Le aseguro que un vestido mojado es muy incómodo.

- No me diga, señorita Foster, que usted nunca se ha puesto en algún tipo de peligro para que mi hermano la rescatara – Jane abrió la boca para negarlo, pero Loki la interrumpió – No, no diga nada. ¡No la creeré! De todas formas, eso es lo que pretendía la señorita Sif y decidí rescatarla yo mismo para fastidiarla, y porque me resultaba divertido.

- ¿Está sugiriendo que la señorita Sif intentaba forzar a su hermano en una situación comprometida para que él sintiera la obligación moral de pedirle matrimonio? He escuchado ese tipo de historias, sobre mujeres que se esconden en los aposentos de un caballero y luego los acusan de haberlas forzado a compartir su cama. El porqué una mujer haría algo así, nunca lo entenderé.

- No creo que los planes de la señorita Sif fueran tan nefastos. Solo quería recuperar la atención de Thor, ¡y así hizo! Sí, usted es la verdadera víctima de esta historia, señorita Foster. – Sacudió su cabeza – Y en cuanto a esas mujeres de baja moral que ha mencionado, puedo decir que nunca me he encontrado a una dama así. Pero solo soy el segundo hijo, ¿y quién querría casarse con un segundo hijo cuando puede casarse con mi hermano?

- Subestima sus propios encantos. No es tan indeseable como sugiere, y su hermano también tendrá sus defectos. Nadie es perfecto.

- Conozco bien sus defectos, señorita Foster. He vivido con ellos toda mi vida, pero sospecho que son invisibles para el ojo femenino. Si los encuentra, hágamelo saber… ¡Sería un milagro!

Jane sacudió la cabeza y no pudo contener una sonrisa. - ¡Eres incorregible! ¡Siempre bromeando!

Un momento después, se dio cuenta de que lo había tuteado, y rezó porque él no se hubiera dado cuenta.


¡Continuára! (Quedan dos capítulos más)

Y bueno, el romance ya está en curso, aunque nuestros personajes principales se empeñen en negar sus sentimientos y malentender al otro.

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