Titulo: ¿El fuego que los quema?.... el amor. (¡Al fin Havoc tendrá una novia!).
Autor: Club Royai (Suigetsu-kun).
Fecha de publicación: 25-01-2007 (Original). 11-01-2009 (republicación).
Categoría: Romance - Comedia - Drama.

Disclaimer: FMA ni sus personajes nos pertenecen, pero esta historia sí.


Invitación II.

-o-o-o-

Horas más tarde.

Ya estaba anocheciendo, por lo cual la estación de trenes de Central tenía muy poco público. Cerca de la salida, un joven de cabello rubio parecía esperar a alguien. Traía consigo una pequeña maleta y una extraña caja que parecía haber sido rescatada del fuego. Muy cerca del joven se estacionó un automóvil de color negro. Era de los que usaban los militares.

De éste, descendió un militar y se acercó al joven rubio.

- Qué bueno que ya llegaste, hermano -le dijo el militar- Riza me avisó hace un rato.

- Riza -dijo el rubio para sí.

- Serás presentado el sábado ante el resto del Cuartel en la fiesta del General Haruko -le dijo el militar luego de un rato- Hum, ¿la invitarás?
El rubio sonrió antes de contestar.

- Claro, o acaso, ¿tiene otro pretendiente?

El militar vaciló antes de contestar. Aquella pregunta lo incomodaba un poco.

-Hum, que yo sepa, no. Debe tenerlos, pero ella no piensa en ellos. Eso te lo puedo asegurar.

El rubio sonrió.

- Ya, vamos -dijo el militar- Hay mucho que hacer.

El militar y el rubio subieron al automóvil y partieron apenas estuvieron listos. Lo que no notaron fue que alguien los observaba.

-o-o-

En la casa de los Rockbell se respiraba una paz que nunca antes se había sentido. En la cocina, tía Pinako estaba preparando la cena para su familia y su invitada.

- Apúrese, anciana -le gritaba Ed- tenemos mucha hambre.

- Ya está listo, enano -le respondió- Sólo necesito que alguien me ayude a llevar los platos.

En el comedor estaban los hermanos Elric, Winry y su fiel perro Den y una joven de cabello negro y unos hermosos ojos verdes, la que tenía un automail como pierna izquierda.

- Iré a ayudar a tía Pinako -dijo Al.

Al se levantó de su asiento y se fue a la cocina.

- Así es que buscas a tu salvador -dijo Edward- Y dices que está en Central.

- Sí. Hace algunos días supe que fue transferido al Cuartel Central.

- ¿Es militar? -preguntó Winry.

- Sí. Y también es Alquimista Estatal.

- Quizás lo conoces, Ed -dijo Winry contenta- Cuando regreses a Central te puedes ir con ella.

- Antes de hacer planes, necesito saber su nombre.

- Si tu no lo conoces puedes pedirle ayuda la Coronel -sugirió Al, el que llevaba algunos platos de comida. De seguro él lo conoce.

- Hablando del Coronel, -dijo Winry- llamó hace un rato y dijo que lo llamaras, Ed.

- ¿Qué querrá ahora? -gruñó Ed.

- Debe ser algo importante, hermano.

Ed se disculpó. Se levantó de su asiento y se dirigió al teléfono.

Marcó un número y esperó.

- Buenas noches.

- Buenas noches. Comuníqueme a la oficina del Coronel Mustang. Le llama Edward Elric - estaba muy molesto.

- Enseguida.

Después de un largo silencio, tras el teléfono se escuchó la voz del Coronel.

- Acero, debes volver a Central. Tienes una misión.

- ¿Ah, sí? ¿Qué quieres que haga ahora?

Todos los que estaban en el comedor miraban a Edward. La joven era la más sorprendida. Aquel nombre le resultaba vagamente familiar, pero no podía identificar de dónde.

Minutos después.... Edward acababa de colgar el teléfono y se reunió con los demás.

- Mañana mismo debo regresar a Central -dijo Ed con fastidio. Miró a la joven- Irás con nosotros.

-o-o-

En la oficina a aquellas horas de la noche sólo se encontraba Roy. La comunicación con Elric era la última tarea que le quedaba por hacer (que raro) y como ya lo había hecho, no tenía impedimentos para marcharse a descansar (aunque descansa todo el día). Se levantó de su silla y se encaminó hacia la salida. Allí se detuvo algunos segundos y miró hacia la última puerta de aquel largo pasillo, y dio un respiro de alivio.

- Por suerte usted entiende todo- Dijo antes de continuar su camino.

-o-o-

En cuanto llegaron a su casa, el rubio y el militar acomodaron un cuarto y luego se fueron a cenar.

- Creo haber visto antes esa caja -comentó el militar.

- No lo creo. La conseguí en el país de Xing durante mi último viaje.

- Si tú lo dices, debe ser así.

- Ah, ¿tienes el número telefónico de Riza?

- Sí. Está anotado en la libretita que hay al lado del teléfono.

El rubio se levantó de la mesa y se dirigió al luagr indicado mpor su hermano.

- A propósito, ¿con quién irás a la fiesta?

- Aún no lo sé -respondió en voz baja-. "Pero la que sea no se compara a ella" pensó con tristeza.

Riza estaba alimentando a su hermoso perro Black Hayate cuando sonó el teléfono. Pensó que era él.

- Bueno -contestó Riza con voz segura.

Hola Riza -era la voz del rubio- Ya estoy en casa de mi hermano. Gracias por avisarle.

- No es nada. Pero no creo que sea para eso la razón por la que llamas.

- Acertaste -dijo el rubio con voz alegre- Quería saber si quisieras ir conmigo a la fiesta del General Haruko.

Riza pensó algunos momento.. Por unos instantes dudó su respuesta, pero finalmente se decidió.

- Acepto tu invitación -su tono era seguro.

- Entonces nos vemos el sábado. Adiós.

- Adiós.

Riza colgó el teléfono. Volvió a sentir aquella sensación extraña pero se consoló pensando que él también iría con otra.....

Se equivocaba.


Debido a que ya no tengo internet en mi casa, no podré actualizar a menudo.

Mucha gracias por la aceptación y el apoyo.

Saludos.

Club Royai (Sui-kun).