¡Hola! ¿Qué tal estáis? Espero que bien :)

Os traigo este pequeño fic formado por dos drabbles: Este fic participa en el ritual de iniciación: Nanatsu no Taizai del foro "Mar de Joyas Escondidas"

Mi personaje elegido es Harlequin/King con la lista:

- Le gustan: las hadas.

- No le gusta: lo dulce.

_Derechos a Nakaba Suzuki. Legitimo dueño y creador de Nanatsu No Taizai (Seven deadly sins). Yo solo escribo esto por amor al arte y por mi rey de las hadas favorito :3_


— LOS GUSTOS DE UN REY DESCORONADO —

2. He don't like sweets


El ligero ruido de un plato siendo depositado en la mesa donde había estado durmiendo, le despertó.

King gimió y se talló los ojos, para ver ante sí un postre que nunca había visto antes. Su olor... era atrayente, sin duda, pero no terminaba de convencerle del todo. Levantó aun más su vista, para encontrarse con la sonriente "camarera" del Boar Hat ante él.

— ¿Qué es esto, Elizabeth?

"¿Y por qué me despiertas por esto?" —también habría querido preguntar. No estaba mal tomar algo después de una siesta, pero...

La princesa vio al hado con duda, ¿en serio no lo sabía?

— Es tarta. La hice yo con las fresas que nos encontramos en el bosque que pasamos ayer —King mostró una cara espantada y la joven procedió a explicarse—. ¡No las envenenadas! Meliodas me ayudó a diferenciar unas de otras.

Él aun no estaba convencido, sólo deseaba volver a su sueño donde él se volvía tan alto como Diane y al fin podían estar juntos de una buena vez.

— Ummm, no sé...

— ¡Oh, vamos, King! —Elizabeth puso cara de perro mojado— Prueba aunque solo sea un poco. ¡Te gustara, lo prometo!

Era increíble la necesidad insufrible que tenía esta chica de saldar su deuda con los Pecados continuamente, a pesar de que ellos aun no cumplían su parte del trato.

— Además, puede que el azúcar que tiene te ayude a estar más despierto —añadió con una pequeña risa.

¿Así de qué de eso iba la historia? King ahogo su propia risa sarcástica. Una gran cantidad de suerte necesitaba la princesa, si lo que quería era mantener más despierto y activo al Pecado de la Pereza.

— Está bien —a Elizabeth le brillaron los ojos y se alejó del hado, para endosarle otro trozo de tarta al próximo con el que se encontrase.

King tomó una cuchara y con una mueca olió un trozo de la tarta, para luego envalentonarse y llevársela a la boca.

En seguida un escalofrío de asco le recorrió por entero y los ojos le picaron por las lágrimas que querían salir de estos. ¡Era horrendo!

No tardó en salir corriendo del lugar, para escupir el azúcar que le estaba llevando al borde de la inconsciencia.

Se encontraba entrando de nuevo en el Boar Hat, sobándose la "herida" lengua, cuando escuchó la voz de Diane.

— ¡Está buenísimo! —giró la cabeza hacía su amada secreta. Parece que a ella si le gustaba el postre— Que malo que yo sea tan grande. ¡No me dura nada!

Entonces, el hado sonrió. Tomó el trozo que le tocaba a él y voló hacía la altura de los ojos de la giganta.

— T-toma Diane, puedes quedarte con mi parte.

La nombrada no se dio cuenta del sonrojo que cubría a su amigo, pero si de su ofrecimiento.

— ¿De verdad? —King asintió lentamente, avergonzado— ¡Gracias!

Vale, la tarta no le había gustado. Para nada. Pero por el beso en la mejilla que Diane le dio en agradecimiento, sin duda valió la pena.