Pasaron días, meses, y mi vida en el cuartel no había cambiado demasiado, aunque, debo admitirlo, mi relación con todos allí había mejorado bastante, pese a que yo tampoco hacía mucho por salir de mi habitación o de la clínica en la que Hijikata me obligaba a atender las lesiones de sus soldados, que no solían ser más que simples cortes o magullones por alguna pelea. Era raro que llegara allí alguien con heridas de gravedad y en esos casos, Yamazaki se ocupaba de cauterizar y coser, mientras que mi tarea era simplemente administrar analgésicos, ungüentos o cosas así, y era comprensible. Por mucha capacidad que tuviese, era demasiado complicado tratar una lesión grave sin verla. Eran este tipo de cosas las que me hacían recordar que las demás personas si podían observar algo más que solo oscuridad.
Para mi tranquilidad, la enana Yukimura no había abierto la boca sobre Tsuki, y pude seguir enviándola como mensajera, aunque fui mucho más cuidadosa al hacerlo, ya que, por un buen tiempo, Hajime estuvo vigilándome atentamente.
Hablando de él, estaba orgullosa de por poder decir que ya lo había superado, por el simple hecho de que él no era el Hajime que yo había conocido. Simplemente no podía sentir nada hacia una persona tan gélida y seria, que ni siquiera sonreía. Pero era mucho mejor de esta forma, no quería arruinar el recuerdo de mi primer amor con la imagen de aquello en lo que se había convertido, aun si algo de esa antigua personalidad aun podía vislumbrarse en él. De todas formas, gracias a esto, pude volver a estar a su alrededor sin inmutarme, e incluso no me importó cuando Heisuke insinuó que Hajime tenía una "relación especial" con una florista de la ciudad.
Con respecto a mi trabajo con la cura para los rasetsus, me sentía un poco frustrada. Si bien había logrado que una de esas cosas recuperara su cordura humana, era solo por unos instantes, por lo que luego regresaban a su estado sanguinario. En mi último reporte, le comuniqué a Ruka-sama sobre esto, pero desde ese viaje, Tsuki no había regresado, y eso me preocupaba un poco. Ella jamás había estado separada de mi tanto tiempo, y si un guardián se aleja de su amo por un plazo prolongado, es casi imposible que sobreviva. Pensé en salir a buscarla por la ciudad, pero era una idea tonta, por qué razón ella estaría variándose por las calles tantos días? Se me ocurrió también pedirle ayuda a Apolo, quizás él podría darme al menos una pista. Pero los días últimamente estaban bastante fríos y parecía que el sol no deseaba salir, así que no podría ayudarme demasiado tampoco. Cuando él estaba angustiado, cosa que estaba siendo causada por la ausencia de la luna, desde el amanecer hasta el crepúsculo, el astro mayor parecía no poder brillar con toda su fuerza.
Suspiré y decidí ir dar un paseo, quizás pudiese al menos sentir su rastro por algún lado, además de que necesitaba algunas hierbas para continuar con mis experimentos, y ya me estaba quedando sin vendas para la clínica. El problema era que tenía expresamente prohibido salir sola, por órdenes del "vice-comandante demonio" como lo llamaban las malas lenguas. Así que, de mala gana, fui a buscarlo para que asignara a alguien que me acompañase.
Cuando logré dar con él y le dije que necesitaba salir, sentí que su semblante no era muy bueno que digamos, pero suspiró molesto y aceptó mi petición.
-Souji!-el mencionado andaba por allí, vagueando como siempre, y se aproximó a nosotros al oír el llamado de Hijikata.
-Qué es lo que ocurre, Hijikata-san? Necesita que la mate?-rio el muy estúpido.
-Creo que no recuerdas bien lo que ocurrió la primera y última vez que quisiste tocarme un solo cabello.
-Ya tendrán tiempo de resolver sus problemas después, ahora, Souji, ve con ella al mercado, ya dirá ella qué es lo que deben comprar-Hijikata no le dio oportunidad de poner peros, y se fue inmediatamente a seguir con sus asuntos.
-Mierda...
-No te alegra? Vas a tener el honor de ser mi lazarillo.
-Cállate y camina, zorra.
Me encantaba hacerlo enojar. Él mismo sabía que ya no valía la pena amenazarme, pero lo solía hacer de todas formas. No nos llevábamos muy bien, y yo no terminaba de entender porque el día que fingí que Hajime me acosaba, el me defendió.
Después de salir del cuartel Souji me preguntó de mala gana hacia donde debíamos ir, y le respondí con el mismo tono, haciéndole burla.
-Idiota
-Fea
-Inútil
-No tanto como tú
-Quién lo dice? Fracaso de samurái
-Dilo de nuevo y verás lo que te ocurre
-Ah sí? Qué?
-Te mataré
-En serio? Eres patético
-Muérete, fenómeno
Creo que la gente que pasaba por las calles debía mirarnos por pelear como niños por un dulce, pero que más daba, no podía ver sus expresiones, y sus opiniones no podían importarme menos. Más importante que eso, todavía no podía sentir ni el más mínimo rastro de Tsuki y eso ya me estaba asustando, pero traté de que Souji no lo notara.
Caminamos hasta una tienda donde pude encontrar las plantas que buscaba, después de tener problemas con el empleado, un inútil que no conocía los nombres correctos de las hierbas y que me pedía que le indicara cuáles de todas las que me puso en frente eran las que necesitaba. Por su culpa tuve que ponerme a olisquearlas todas, con el menudo idiota de Souji peleando consigo mismo para no reírse, pero era muy obvio que en cualquier momento soltaría su estúpida risa. Después de eso, fuimos a comprar las vendas y un par de medicamentos que necesitaba para los soldados enfermos, y, cuando lo noté, parecía ya ser más de mediodía.
-Hey, tengo hambre, vamos a buscar algún lugar para comer algo-Souji ni siquiera me dio lugar a replicar, me tomó del brazo y me arrastró por unas calles hasta una casa de comida.
-Pide lo que quieras, Hijikata-san lo pagará.
-Me da igual comer cualquier cosa mientras no sea carne.
-Jamás te he visto comer carne o pescado... qué acaso eres un conejo?
-Las brujas podemos escuchar los corazones de los animales, para nosotras, comer su carne es lo mismo que comer personas.
-Hee, sí que eres rara... y cómo descubriste que eras un fenómeno?
-Todas las mujeres de la familia de mi madre han sido brujas, algunas más fuertes que otras, y con distintas habilidades... mi madre era muy buena vidente y sanadora, y por ello, los vecinos de mi pueblo pensaban que estaba familiarizada con demonios... entonces, ellos se alejaban de nosotros, y nos odiaban, temían que mi madre fuese a maldecirlos o cosas así...
-En serio? Y por qué no lo hizo? Si tanto las despreciaban, esas personas se merecían su debido castigo
-Cuando nos educan para ser hechiceras hechas y derechas, nos enseñan que los humanos no son seres comprensivos ni compasivos, salvo muy pocas excepciones, por eso, mi madre creía que el temerle a lo diferente y excluirnos solo era parte de su naturaleza... pero los humanos suelen ser animales que luchan por eliminar a aquellos a quienes consideran una amenaza, y fue por eso que una noche, entraron a casa, mataron a mis padres mientras dormían y, cuando se dieron cuenta de que yo los había visto, me golpearon y me arrojaron en el medio de un bosque, esperando que muriera... cuando desperté allí, camine llorando por mucho tiempo, y en un descuido, caí por una barranca no muy alta, supongo que fue solo por eso que hoy estoy aquí.
-Fue por eso que perdiste la vista?
-Sí, cuando desperté, no podía ver absolutamente nada.
-Y cómo fue que sobreviviste?
-Una mujer me encontró y me llevó a su casa... cuidó de mí hasta que cumplí 6 años, y cuando sané, quiso venderme para pagar sus deudas... hui de allí, y fue en ese momento que conocí a mi mentora, una de las mejores brujas de todos los tiempos y una antigua amiga de mi madre...no fue dulce conmigo ni nada de eso, me trató como a un perro, pero hizo cosas por mí que yo jamás poder pagarle... me enseñó a vivir con mi ceguera, y a explotar mis habilidades, supongo que debe ser algo parecido a tu relación con Kondo-san...
-Entonces, supongo que tú y yo no somos tan diferentes en cierta forma...
Esas fueron las últimas palabras entre nosotros antes de comenzar a comer en silencio. Él no preguntó sobre cómo yo sabía sobre la relación entre Kondo-san y él, pero, si ya me entendía lo suficiente, había inferido que no haría más que darle una respuesta poco clara y ambigua.
Luego de terminar nuestro almuerzo, emprendimos el camino de regreso al cuartel, aun sin mediar palabras entre nosotros. El silencio era bastante cómodo, así que no consideré necesario decir más nada. Fue después de caminar unas pocas calles que lo oí toser fuertemente y sin control. Su enfermedad parecía estar avanzando, y mi nariz no tardo en reconocer el pútrido aroma de su sangre enferma. Agradecí que no hubiera nadie alrededor, y, cuando se calmó un poco, creí que debía ayudarlo a curarse.
-Ya estás mejor?
-S...sí-dijo con dificultad, y en ese momento, sentí algo de pena por él.
-Escupiste mucha sangre?
-Podría decir que si
-Quieres que te ayude a curarte?
-Puedes hacerlo?-preguntó con incredulidad, después de unos segundos de silencio.
-Necesito revisar que tan muertos están tus pulmones, de acuerdo a ello, podré decirte si puedo curarlo totalmente o no- no iba a mentirle, si la enfermedad ya lo había consumido lo suficiente, entonces ya no habría nada más que hacer.
-Regresemos al cuartel, entonces...
Me tomó de la mano y me llevó a paso rápido hacia la sede. Cuando llegamos, se apresuró a meterme en una habitación, que, si no estaba equivocada, era la suya.
-Bien, aquí nadie va a molestarnos, dime qué tengo que hacer para acabar con esto
-Sí que eres impaciente no? ... acércate-suspiré resignada, este tipo realmente se estaba comportando como un niño, pero aun así, podía comprender sus ansias por sanar.
Él hizo lo que le indiqué, y tanteé su pecho, hasta posar mi mano en el centro de su tórax. Pude sentir los anormales movimientos de sus pulmones al respirar, y confirmé que lo que tenía no era igual de sencillo de tratar que un simple resfriado. Después de un par de pruebas más, pude concluir que en efecto, era tuberculosis, pero aún no estaba lo suficientemente desarrollada como para ser irreversible.
-Tienes suerte, creo que puedo curarte... pero vas a tener que cuidar de tus pulmones por un buen tiempo... una gripe con las condiciones más desfavorables podría ser fatal para tí.
-Deberías saber que eso es algo difícil considerando mi estilo de vida, cierto?
-Entonces elige, adaptar tu estilo de vida o morir a tu manera...las medicinas ayudarán siempre que tú pongas tu parte también...podría curarlo con magia, pero no soy especialista en ese tipo de hechizos y sería peligroso para los dos...qué decides, entonces?
-Está bien, haré lo que digas.
-Bien... es sumamente importante que no pases frío, que no te agites demasiado ni te muevas mucho si el ambiente está muy húmedo, al menos hasta que mejores un poco, prepararé un medicamento lo más pronto posible y veremos cómo reacciona tu cuerpo.
-...gracias...
-Algún día tendrás que devolverme el favor, recuérdalo.
Dos días pasaron de esa conversación, y, por suerte, ya había terminado la medicina, que esperaba que fuera suficiente para curarlo. Pero era invierno y hacia demasiado frío en las calles, seria inútil medicarlo si salía a hacer sus patrullas con este clima. Entonces, contra su voluntad, terminamos por decirle a Kondo-san que había pescado un fuerte resfriado y que necesitaba reposo. Hijikata no se veía muy contento con eso, pero no dijo absolutamente nada. Aunque, en general, todo lo que concernía al Shinsengumi últimamente no me preocupaba demasiado. Mi mente estaba demasiado ocupada tratando de pensar que podría haberle ocurrido a Tsuki. La luna cada noche brillaba menos, y dentro de mí, algo estaba muriendo lentamente.
Pero tenía un plan para encontrarla. Esta noche sería de luna nueva, y por ello, la presencia terrenal de Tsuki sería más fuerte. El desafío era encontrar una excusa para que me dejaran salir a esas horas y sola.
Me senté a pensar que podría utilizar como argumento, pero no se me ocurría absolutamente nada que pudiera garantizarme el permiso. Consideré también hacer magia, dormirlos a todos y escaparme, pero me metería en serios problemas con ellos si lo hacía, sospecharían y el plan completo se iría al garete, sin contar que Ruka-sama se enfadaría por mi inutilidad. La hora de la comida llegó y no me quedó más opción que improvisar algo y esperar lo mejor. Si eran lo suficientemente tontos e ingenuos, todo saldría bien y podría encontrarla.
-Kondo-san, puedo pedirle algo?-acabábamos de terminar de comer, si no hablaba ahora, podía empezar a olvidarme de Tsuki, y eso era algo que jamás haría.
-Qué ocurre, Akari?
-Usted sabe, las brujas no tenemos exactamente el mismo calendario que los humanos...-dije lo primero que se me vino a la mente, esperando que fuera lo suficientemente creíble-hoy es un día de duelo para las brujas, la quinta noche de luna nueva, y es una tradición para nosotras el demostrar nuestro luto realizando un ritual especial al aire libre.
-Suena demasiado extraño, y jamás te oí hablar de algo como eso-como no podía ser de otra forma, Hajime tuvo que abrir la boca, desconfiando de mí
-Hajime, cuando nosotros nos conocimos, yo aún no era una bruja en pleno derecho, y no sabía nada sobre estas cosas-dije como si fuera lo más obvio del mundo.
-Entonces, significa que no morirás si no lo haces-Hijikata no parecía muy dispuesto a dejarme salirme con la mía.
-El faltarle el respeto a nuestros antepasados y creencias, para nosotras, es causal de exilio y muerte, Hijikata-san... ustedes morirían por mantener su honor, cierto? De la misma forma, las brujas tienen la obligación de respetar y conservar sus raíces, y eso incluye a los lutos profesados por las hadas hacia las fuerzas omnipresentes de la vida-tenía deseos de reírme de todas las estupideces que estaba diciendo, pero parecía que al menos Kondo-san estaba cayendo en mi juego.
-Bueno, si es tan importante para ti, Akari, supongo que no habrá nada de malo en que lo hagas, pero tendrás que hacerlo acompañada de la patrulla nocturna de hoy-imposible, no podía salir a buscar a Tsuki con una parva de humanos siguiéndome.
-Kondo-san, no es por ofender, pero no es algo de lo que los humanos deban...participar.
-Es eso o nada, no correremos el riesgo de que huyas, así que confórmate, mocosa-dijo Hijikata con toda la amabilidad tan común en él.
-Está bien... pero si algo les ocurre, no me haré responsable... no sé qué pasa cuando simples mortales interfieren en ritos sagrados antiguos.
-No te preocupes, de seguro que todo saldrá bien-en ese momento, dudé de que Kondo-san alguna vez pudiese sospechar o desconfiar de alguien. Parecía demasiado ingenuo como para ser el líder de los Shinsengumi.
Pero, por su culpa, tendría que buscar a mi guardiana frente a las narices de Nagakura y su unidad. Por suerte, existían rituales de localización, pero no eran muy exactos. Aun así, era mi única opción y no tuve más remedio que ponerme en marcha.
Fui con Nagakura y su unidad hasta un lago cercano, lo supe por el aroma a algas y humedad. Él ordenó a sus hombres que continuaran y no tardaron en obedecerlo.
-Bien, Yuna-chan, te recomendaría que te apresures, si llega a pasar algo, todos regresaran aquí y ninguno sabe sobre tus cualidades
-Me sentiría definitivamente más cómoda si tú también fueras con ellos, Nagakura-san...
-Ni de broma, Hijikata-san me ha ordenado no perderte de vista, así que continúa con lo tuyo y yo me sentaré aquí sin hacer ruido.
Me molestó de sobremanera que ese cabeza hueca estúpido no me dejara salirme con la mía, pero podría ser peor.
Dibujé un diagrama sencillo en la tierra, y me paré frente a él, susurrando el primer hechizo de localización que vino a mi mente. Después, tomé una pequeña daga que llevaba entre mis ropas, y con ella corte mi dedo, dejando caer una gota de sangre. La respuesta a mis interrogantes vino a mi como un rayo en la oscuridad. Parecía ser que Tsuki se encontraba en las proximidades de la Orden, es decir, aún estaba con Ruka-sama. Dejé salir el aliento que inconscientemente había estado conteniendo y me relajé. Si Tsuki estaba con Ruka-sama, era más que seguro que estaría bien, aunque no podía imaginar el porqué no había regresado aun.
Dije unas oraciones más, en agradecimiento a las fuerzas que me habían ayudado, y me volteé hacia donde sentía la presencia de Nagakura.
-Ya podemos irnos.
Él no respondió, solo lo oí levantarse del suelo y comenzar a caminar, por lo que lo seguí sin decir nada más tampoco. Pero no hicimos más de diez pasos cuando escuchamos un grito proveniente de un lugar cercano. Nagakura salió corriendo y tuve que seguirlo, como se ve, le encantaba meterse en donde no lo llamaban. Hice mi mejor esfuerzo para no perderlo, ya que el muy desgraciado corría bastante más rápido que yo y parecía que no se detendría nunca. Cuando por fin su carrera cesó y pude darle alcance, me percaté de la presencia de dos seres más. Una mujer que gritaba y una bestia creada con ochimizu.
Pero había algo raro en la presencia de esa persona. Algo que no la hacía humana del todo. Un grito más y sentí a Nagakura correr hacia la sanguinaria criatura.
-Qué...qué es lo que pasa...por qué...por qué yo...-la fémina gritó y, unos segundos después, una voz masculina y que no era la de mi compañero, se hizo oír, antes de emitir un chillido de dolor.
Por unos segundos, la presencia del rasetsu regresó a su condición humana, pero cuando gimió en agonía, volvió a su estado bestial. Inmediatamente después, el sonido de la espada de Nagakura atravesándolo y el aroma de su sangre invadió el lugar.
-Hey, te encuentras bien?-él pregunto a la chica que por fin había dejado de gritar.
-S...sí...esa persona... bebió mi...mi sangre...y cuando me miró... parecía...asustada-ella balbuceó, aun lloriqueando.
Pero...cómo que el rasetsu la había mirado asustado después de beber su sangre? Se suponía que, después de probarla, debería haber enloquecido aún más. Definitivamente esa chica no era normal.
-Nagakura-san, hay que llevarla al cuartel...
-Sí, no podemos dejarla después de haber visto eso...
-No me refiero a eso...hay algo raro con ella.
Me acerqué a esa persona y la tomé del brazo, de donde provenía el aroma de su sangre. Ignoré sus quejas, busqué rápidamente la herida con mi mano libre, y manché mis dedos con el líquido tibio, al tiempo que ella gritaba de nuevo.
-Yuna-chan! Qué rayos estás haciendo?!- espetó Nagakura, alejándome de la chica.
Olfateé mi mano y pude notar que no era sangre normal lo que había en ella. Llevé la punta de mi dedo índice a mi boca y me quedé de piedra. Era el mismo sabor que solía tener la sangre de los onis. Su presencia era 100% humana, de eso no tenía dudas, pero, lo que corría por sus venas iba más lejos que las capacidades de un simple mortal.
No me llevó más de 10 segundos saber que quizás ella sería la clave para fabricar una cura para el ochimizu.
-Nagakura, llevémosla al cuartel, tengo que hablar algo con Hijikata-san sobre ella.
-...Qué es lo que estás planeando?-replicó él, quizás sospechando de mí, sin terminar de entender mis intenciones.
-Creo que ella es la respuesta a la cura de eso.
-A qué te refieres?
-Solo vamos, luego les explicaré mejor a todos.
Nos pusimos en marcha sin mediar más palabras, no podíamos hablar mucho delante de ella, que de seguro estaba bastante confundida, pero que, por alguna extraña razón, no había puesto demasiada resistencia a ir con nosotros.
-Hijikata-san... tenemos un pequeño problema-Nos acercamos al cuarto del vice comandante y Nagakura llamó a la puerta.
Hijikata no tardó en responder, era muy probable que, pese a que ya era tarde, aun estuviese despierto
.
-Qué sucede, Shinpachi? Y quién es ella?-su voz sonaba cansada y un poco molesta.
-Esta chica fue atacada por uno de ellos, pero Yuna-chan dijo que quizás nos sea útil para fabricar una cura para eso.
-Llévala con Yamazaki para que trate su herida, y no te atrevas a perderla de vista...Akari, tú ven aquí y explícame qué es todo esto.
Nagakura se fue con la chica y yo entré a la habitación de Hijikata-san.
-Esa persona fue atacada por un rasetsu, pero, cuando probó su sangre, volvió a ser humano por unos instantes... la sangre de esa mujer no es la de alguien común y corriente, sino que es muy similar a la sangre de un oni, pero descontando eso ... es una humana cualquiera.
-...y qué es lo que tienes en mente? Qué quieres hacer con ella?
-Me gustaría experimentar con su sangre, puede que con ella pueda terminar de refinar la cura.
Hijikata suspiró con cansancio.
-Está bien, si es necesaria para fabricar la cura, puede quedarse... ya le encargaré a alguien su cuidado, pero ten en cuenta que tú también serás responsable si algo le ocurre.
-En realidad, si efectivamente puedo perfeccionar una medicina, voy a matarla para disponer mejor de su sangre, y de paso, revisar su organismo para ver porqué produce una sangre tan especial siendo humana.
-Has lo que quieras, son tus experimentos y, si necesitas cobrarte alguna vida como hemos hecho con el ochimizu, supongo que sería hipócrita de mi parte decirte que es inhumano que lo hagas.
Primera vez que Hijikata no se oponía a alguno de mis planes, pero era consciente de que solo lo hacía por interés propio. En el fondo, él sabía que si no podía hacerlo con esa desconocida, terminaría experimentando con Yukimura, y eso era algo que él no estaría dispuesto a permitir, aunque tampoco lo admitiera abiertamente.
Más tarde, Hijikata nos dijo a Nagakura y a mí que atáramos a la chica y la llevásemos a una de las habitaciones más retiradas del resto, y que él mismo les diría a los demás sobre su presencia. Esa noche fue bastante corta, y no tardó en llegar el amanecer. Poco a poco, los demás capitanes se dirigieron a desayunar, mientras Yukimura terminaba de cocinar. Los únicos que no se encontraban allí eran Hajime y Harada, quienes estaban de patrulla junto a sus unidades.
-Shinpachi, tráela-Hijikata ordenó cuando todos terminaron de comer, y el aludido se levantó inmediatamente para cumplir con ello- Escuchen, ayer una persona fue atacada por un rasetsu y sobrevivió.
-Y lo han traído aquí para matarlo?-me dio la impresión de que Souji sonó más sádico que de costumbre.
-No, Souji, Akari la necesita para sus experimentos...parece que su sangre puede hacer que los rasetsus recuperen la conciencia, al menos por unos momentos.
-Eh? En serio?-preguntó Heisuke con incredulidad.
-Y están seguros de que es humano? Últimamente, no son precisamente normales las personas que terminan aquí en una situación similar-acotó Sannan-san, refiriéndose a Chizuru y a mí.
-Sí, es humana, solo que su sangre es parecida a la de un oni, por alguna razón- respondí.
-Humana? Es una mujer?-parecía que hoy Heisuke solo haría preguntas inútiles.
En ese preciso momento, Nagakura abrió la puerta y entró, junto a la chica de ayer.
-Ahí tienes tu respuesta, Heisuke-rio Souji-... espera un minuto...tú no eres... Airi-chan?
-Eh? Airi? Pero qué...?-Heisuke y Souji parecían bastante sorprendidos, pero...por qué? Acaso la conocían?
Parece que la chica estaba amordazada, pero, después de unos segundos, alguien debió haberla liberado.
-Okita-kun, Todo-kun...por qué... qué van a hacerme?-su voz temblaba con miedo, al igual que la noche anterior.
-Souji, Heisuke, la conocen?-por primera vez Kondo-san intervino en la conversación.
-Es la novia de Hajime-kun-sentenció Souji, sin darle vueltas al ...cómo que era su novia? Sería ella la chica de la que hablaba Heisuke cuando se burlaba de Hajime?
-Okita-kun, no diga esas cosas, es mentira!-se quejó ella inmediatamente.
-Hee, pero no puedes negar que a ti te gusta, o si, Airi-chan?-Souji parecía muy divertido con nuestra nueva inquilina, pero solo él estaba pasándola bien.
Hijikata había informado a Kondo lo que había hablado con el anoche, pero el hecho de que fuese cercana a Heisuke, Souji y Hajime, nos suponía un problema. No creí que la dejarían ser sujeto de experimentos así como así, sobre todo si eso incluía matarla si era necesario.
Yo no tenía deseos de acabar con su vida, no estaba celosa de ella ni nada por el estilo. Pero si tenía que matarla para cumplir con las órdenes de Ruka-sama, no dudaría en hacerlo. El problema ahora sería si Hajime en verdad la quería. Si era así, él pensaría que yo solo querría asesinarla por simples celos y no la dejaría ni un minuto desprotegida, ni hablar de permitirme usarla de juguete de pruebas.
Todo ahora se estaba complicando, pero no iba a retroceder. Ya no sentía nada por Hajime, no me importaba si tenía que salir herido o si me odiaba. Si, desde el principio, el plan era acabar no solo con los rasetsus, sino con todos los que supiesen algo sobre ellos. Una víctima más o una menos, no significaban nada, a la hora de alcanzar mi meta.
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