Holaaa! Aquii les dejo el primer capiulo de esta historia.. Espero que lo disfruten!
Capítulo 1: A new beginnig
Para abrir nuevos caminos, hay que inventar; experimentar; crecer, correr riesgos, romper las reglas, equivocarse… y divertirse.
Mary Lou Cook
Aun no lograba entender como llegue hasta este punto de la vida. Apenas ayer era un chico huérfano, que no tenía una familia. Después resulte ser hijo de Valentine Morgenstern, y para mi horror, hermano de la chica a la que amo; y más tarde resulte ser hijo de Stephen Herondale y por tanto nieto de la Inquisidora, Imogen Herondale. Mi vida habría resultado un caos de no ser por la única que persona que le ponía sentido a una vida que no lo tenía: Clarissa Fray. Esa chica de cabello rojo y mal carácter era la razón de mi existir.
Hoy era un día muy especial. Esperaba a Clary en el Salón de los Acuerdos. Toda la gente a quien amábamos y queríamos estaba ahí. Jocelyn, la madre de Clary, llevaba un vestido color amarillo canario con holanes en los hombros y en la parte baja del vestido. Llevaba el pelo recogido en una corona, su cabello lucia mucho más con ese tono del vestido y, además, lucía un collar de perlas con la runa del amor en la parte donde el collar se unía. Luke estaba a su lado. Iba con un traje de color gris claro y con una corbata que combinaba con su camisa de color morado. Lucia bien. Amatis, la hermana de Luke, llevaba un vestido strapless de color azul jade con un cinturón lleno de adornos en su cintura.
Un poco mas alejada estaba mi madre. Maryse llevaba un vestido de noche largo de color morado de un solo hombro, con detalles en la cintura y holanes mas abajo. Se veía hermosa. A su lado estaba Robert; vestía un traje parecido al de Luke solo que este era de color marrón. Isabelle llevaba un vestido de color rosa pastel escotado; tenía adornos del pecho hasta el borde del lado izquierdo y un adorno en la pierna derecha. Llevaba su cabello suelto el cual parecía una enorme cascada de oscuridad. Alec llevaba un traje, sus ojos azules contrastaban con la negrura del traje; y a su lado no podía faltar Magnus, con su traje de colores neón y su corbata de color amarillo fosforescente. Simon vestía exactamente lo mismo. Se veía bastante decente.
Cercanos al grupo de mi familia estaban Maia y Jordan. Era la primera vez que veía a Maia con algo que no fuera unos jeans y playeras. El vestido de Maia era sencillo pero elegante. Era un vestido largo y de noche; de un solo hombro y de color turquesa. La chica lobo llevaba su cabello recogido en media cola con una corona, y el pelo restante estaba rizado. El chico lobo iba de traje, camisa de color azul y corbata de un azul más fuerte que su camisa.
En ese momento me sentía tan feliz. Me sentía capaz de salir y gritarle al mundo entero que al fin había conseguido tener una razón por la cual vivir. Nunca en mi vida paso por mi mente que este día iba a llegar. Esperaba con impaciencia. La hora ya casi llegaba. En ese momento Luke se acercó a mí.
-Nervioso, ¿verdad?- pregunto con curiosidad.
-Un poco.- le respondí, mi voz sonaba alegre y feliz. Luke me observaba con sus ojos azules idénticos a los de su hermana Amatis. –Pero estoy más feliz que nervioso. Esto es el sueño de mi vida.- añadí.
Poco a poco fue creciendo el silencio en el Salón. La madre de Clary se dirigió a la puerta mientras los demás formaban un improvisado pasillo. Un escalofrió recorrió mi cuerpo cuando todos voltearon hacia la entrada del salón. Apoye mis pies firmemente en el piso y di un largo suspiro para tranquilizarme. Levante mi cabeza y mire hacia enfrente.
En la entrada del Salón estaba Jocelyn. En su brazo estaba el brazo de Clary. Llevaba un hermoso vestido de novia de color dorado; era un vestido strapless con un hermoso bordado de perlas en la parte baja del pecho. En la parte de abajo, el vestido estaba bordado con flores y perlas del mismo color. También traía un velo de novia de color dorado claro que estaba insertado en su cabello, el cual se había recogido con unos prendedores blancos con pequeños diamantes. Clary se veía más hermosa que nunca. Sus ojos verdes destacaban en el dorado de su vestido y el rojo de su cabello. En la comisura de sus labios se había dibujado una hermosa sonrisa. Miraba hacia el frente del Salón, donde yo me encontraba. Sus ojos brillaban de emoción.
Ambas mujeres, madre e hija, comenzaron a avanzar por el pasillo. Mi cuerpo estaba rígido a causa de la emoción de correr hacia Clary. Poco a poco Clary se iba acercando más a mí. Mi ansiedad crecía. No podía esperar más. Absorto en mis pensamientos no me di cuenta de que Clary ya había llegado hasta donde yo estaba. Me estaba observando. Jocelyn tomo su mano y la deposito en la mía cuando extendí mi mano.
-Espero que la hagas feliz, Jace. Te estaré vigilando.- dijo la madre de Clary. Observe a Jocelyn alejarse mientras apretaba tiernamente la mano de Clary. Voltee mi vista hacia el amor de mi vida y en cuanto mis ojos se cruzaron con lo suyos supe que así era como debía ser la vida. Y era exactamente el mismo sentimiento que sentí cuando vi a Simon con Clary en Java Jones.
-Clary...- vacile. –Estas muy bella.- le dije al oído mientras nos acercábamos al estrado de la Inquisidora para que la ceremonia pudiera dar inicio. En ese momento rodee a Clary con mis brazos y la atraje hacia mi.
-Gracias Jace.- dijo Clary. Su voz sonaba alegre, mas de lo normal. –Tú también te ves muy bien. Bastante diferente a lo que estoy acostumbrada pero me gusta.-
En ese momento entro la Inquisidora por la puerta principal del Salón y se dirigió al estrado, no sin antes dirigir una mirada a cada uno de nuestros amigos y familiares. Cuando llego a nosotros nos dio la más bella de las sonrisas que podía dar. La Inquisidora no era tan joven. Tendría al menos unos 45 años, pero tenía el aspecto de una joven de 30 años. Sus ojos eran de un color café chocolate y su cabello era un tono mas claro que el de sus ojos. Vestía trajes de colores cenicientos y opacos. Eso demostraba que no era persona para estar jugando.
-Bueno. Me han dicho que debo celebrar una boda entre dos jóvenes Cazadores de Sombras.- dijo mientras nos venia a Clary y a mi. –Debo suponer que ustedes son esa afortunada pareja. Me alegro por ustedes. Y más porque al fin, Jonathan Herondale, vas a ser muy feliz. Tus padres y tu abuela deben de estar orgullosos de ti.-
-Muchas gracias Inquisidora Marydalle respondí. Aunque no podía reprocharle nada por llamarme Jonathan Herondale, ese era mi verdadero nombre, solo que no estaba acostumbrado a él, además de que yo me consideraba mas Jace Lightwood.
-Muy bien. Pues no retrasemos más esta ceremonia.- dijo la Inquisidora con tono amable. –Quiero que se pongan de frente el uno al otro.- volvió a decirnos. Cuando Clary y yo estuvimos uno enfrente del otro la Inquisidora prosiguió.- Quiero que el joven Jonathan Herondale empiece con las palabras de la boda.-
Tome un largo suspiro. Debía tranquilizarme. Tome las manos de Clary mientras ella me observaba con sus ojos verdes que brillaban de emoción por este momento. Volví a tomar un poco de aire. Mire a Clary firmemente a los ojos.
-Clarissa Fairchild. En nombre del Ángel, te pido que te conviertas en mi esposa. Prometo amarte durante el resto de mi vida. Tu eres la única persona con la que quiero pasar el resto de mis días en este mundo; ¿me harías el gran honor de convertirte en mi esposa?-.
-Si.- contesto Clary en una sola emisión de voz. En su boca había una sonrisa. Sus ojos empezaban a humedecerse por las lágrimas. La Inquisidora le indico a Clary que era su turno de decir las palabras.
-Jace Lightwood. En nombre del Ángel, te pido que seas mi esposo. No quiero vivir otro día de mi vida sin tu compañía. Tú eres a única persona con la que quiero estar.- acabo Clary. Sus ojos ya no estaban tan húmedos.
-Claro, por supuesto que si.- respondí. Mi corazón estaba feliz. Sentía que por la emoción mi corazón había crecido a un tamaño inmenso y que por esa razón el corazón se me iba a salir del pecho. Además latía a un ritmo muy veloz muy parecido al ritmo de un corazón de un canario.
En ese momento la Inquisidora nos dijo que podíamos poner las Marcas. Yo fui el primero. Marqué las runas del amor sobre su pecho y sobre su brazo. "Ponme como una marca sobre su brazo, grábame como un sello sobre tu corazón, porque el amor es fuerte como la muerte." Después llego el turno de Clary, quien con una sonrisa puso la marca en mi corazón y en mi pecho. Al finalizar la Inquisidora dio por terminada la ceremonia y nos declaro marido y mujer. Con nuestras marcas simbolizábamos que nos pertenecíamos el uno al otro para siempre. Clary al fin era mi esposa. Todos los invitados de la ceremonia estallaron en una horda de aplausos y gritos. Jamás en mi vida me había sentido tan feliz. Sentía el impulso de correr hacia el punto más alto del mundo para gritar que por fin estaba al lado del amor de mi vida.
-Jace, estoy tan feliz.- dijo Clary. Antes de que pudiera contestarle mis labios rozaron suavemente los suyos. –Jace, recuerdas lo que me dijiste hace años cuando fuimos a entrenar a Central Park?- dijo Clary cunado acabe de besarla.
-No. Fue hace años Clary, ¿cómo esperas que aun me acuerde?- le pregunte con asombro. Clary me miraba con una mirada extraña que no logre adivinar.
-Me dijiste "L'amor che move il sole e l'altre stelle" y también me dijiste que le amor es la fuerza mas poderosa del mundo, aunque tu mismo te negaras a creerlo.- dijo Clary. Su mirada era de felicidad y sus ojos verdes brillaban con mucha intensidad.
En ese momento mi mente viajo 3 años atrás, y recordé esa tarde en que lleve a Clary a entrenar a Central Park. Fue en el día en que sucedió una muerte de un Cazador de Sombras. En ese día le dije a Clary la frase de Dante que acababa de pronunciar cuando ella y yo éramos novios. Una sonrisa se formo de forma inconsciente en mi boca.
-Ya lo recuerdo.- le dije, mirándola directamente a los ojos. –Solo hay una cosa que no entiendo, ¿que pretendes decirme con eso?- le cuestioné.
-Te estoy demostrando que tenías razón.- dijo Clary con mucha felicidad. –Y también te estoy diciendo que siempre tengo la razón.- la sonrisa que anteriormente se había dibujado seguía en su boca.
-Y yo te vuelvo a decir que por qué tuve que enamorarme de una persona mas necia y lista que yo.- le dije sarcásticamente.
-Cierra la boca, Jace.- dijo Clary. En ese momento todos nuestros familiares se fueron acercando hacia nosotros. De pronto ya no tenia a Clary entre mis brazos sino que yo me encontraba en el abrazo de mi madre.
Felicitaciones y muchos abrazos fue lo que le siguió al abrazo de Maryse. Todo era luz y felicidad en mi vida y en aquel momento; no había nada que pudiera arruinarlo. Cuando por fin volví con Clary, en mi mente pasaron todos nuestros momentos juntos; desde que la conocí en el Pandemónium hasta el día de hoy.
La vida me había dado un increíble regalo. Me sentía diferente. Ahora ya no tenía dudas sobre el futuro; sabría exactamente que en mi futuro sería totalmente feliz. Con Clary en mis brazos y con todos nuestros amigos y familiares, salí del Salón con una sonrisa en mi boca y con la frente en alto hacia un nuevo comienzo.
Después de la ceremonia Isabelle organizó un "pequeño" banquete para celebrar nuestra boda. No era algo inusual en ella. Cuando llegamos al Instituto nos quedamos boquiabiertos por la sorpresa. En el jardín del Instituto había mesas adornadas con manteles de color dorado claro. La tela de estos parecía ser seda. Encima de las mesas, como centros de mesa, había enormes floreros con rosas, tulipanes y lo que fuera que ocupan los floristas para hacer los adornos. Debajo de los centros de mesa estaban los platos y las copas, las cuales tenían un listón rojo alrededor. La vajilla era de un tono entre dorado y blanco. Y además de todo, las mesas se iluminaban. Una carpa hecha de seda y con cortinas techaba todo el banquete que Izzy había planeado. Isabelle hizo un buen trabajo.
La fiesta empezó tan pronto como llegamos. Clary y yo nos quedamos en la entrada observando el hermoso cuadro que se podía ver. Todos nuestros amigos conviviendo juntos y en armonía. Las felicitaciones siguieron. Maryse y Robert se acercaron a nosotros.
-Chicos, les deseamos lo mejor ahora que están comenzando una nueva vida juntos. Esperamos que sean muy felices.- dijo Maryse. Sus ojos brillaban y su voz sonaba cálida.
-Espero que sean felices. Jace, Clary, que tengan una vida llena de felicidad.- dijo Robert. A pesar de que su voz siempre sonaba seria y grave esta vez sonaba dulce y alegre. Un cambio muy notorio en él. –Que disfruten mucho su vida y que tengan mucha felicidad y…-
-Dejen que le de un abrazo a mi hermano y a mi nueva hermana.- dijo Izzy, interrumpiendo lo que Robert estaba a punto de decirnos. Se abrió paso entre Maryse y Robert para poder darme un abrazo. –Que seas muy feliz Jace. Te lo mereces.-me dijo Izzy en el oído mientras me abrazaba.
-Gracias.- le dije en un susurro. Unos segundos después Isabelle dejó de abrazarme y abrazo a Clary.
-Siempre supe que terminarían así.- dijo Isabelle, solo que esta vez se dirigía a los dos. –Porque no vamos a sentarnos a una mesa y dejamos a los tortolitos a solas.- dijo Izzy, con tono de burla, a Maryse y Robert, quienes en acurdo con ella movieron afirmativamente la cabeza, y se encaminaron hacia una mesa.
Y justamente en ese momento apareció Simon. Seguía igual que hace 4 años. Con el mismo modo de caminar y actuar, como si fuera un inadaptado. Tal vez así era. Lo primero que hizo fue darle un abrazo a Clary. Mientras la abrazaba le susurro algo al oído, algo que no logre escuchar.
-Espero que la hagas feliz Jace.- me dijo cuando acabo de abrazar a Clary. –Y también que la cuides mucho. Te estaré vigilando.- añadió. –Bueno…iré con Isabelle a bailar un poco.- dio media vuelta y se encamino hacia donde estaba Isabelle y los demás.
-Hola chicos.- saludaron a coro Alec y Magnus. Ambos iban vestidos con trajes de colores totalmente diferentes. Ambos le dieron un abrazo a Clary y otro a mí. –Espero, de verdad que sean muy felices. Se lo merecen.- dijo Alec.
-Yo también les deseo lo mejor para ustedes dos. Espero que estar juntos, los haga más fuertes. Y por favor Clary, trata de que Jace no se meta en tantos líos, por favor.- dijo Magnus.
-No te preocupes Magnus. Yo me encargare de eso.- le respondió Clary con una sonrisa mientras me abrazaba muy tiernamente.
Magnus y Alec se retiraron, Clary me tomo de las manos y empezó a caminar jalándolas, indicándome que debía seguirla. Empecé a caminar dejando que Clary me dirigiera. Pasamos por el pequeño pasillo de piedra que dirigía hacia la entrada del Instituto. Llegamos a la escalinata del Instituto y Clary se detuvo de repente. Clary soltó mis manos y fue hacia el interior de la antigua iglesia. Me quede ahí esperando, admirando la bella puesta de sol que se observaba desde ahí. Clary regreso al cabo de un momento con una caja en sus manos. La caja era pequeña y no se veía pesada.
-¿Qué es?- le pregunté a Clary mientras ella depositaba en mis manos la caja. La tela que recubría la caja era terciopelo negro. Era suave.
-Es un pequeño detalle que quería darte.- dijo Clary. –Bueno que esperas… ábrelo.- dijo señalando la caja que se hallaba en mis manos.
Baje la vista hacia a caja. Volví a mirar a Clary y con una sonrisa en mis labios abrí la caja. En medio de un algodón se hallaba un pequeño anillo dorado. Aun con tan poca luz, el anillo brillaba como si fuera de oro puro. El anillo tenia una pequeña inscripción. Decía una frase en italiano que me resultaba muy familiar. "L'amor che move il sole e l'altre stelle". Era Dante. Paradiso.
-Yo tengo uno igual. Es para que sepas que siempre estaremos juntos, pase lo que pase.- me dijo mostrándome su mano izquierda, donde se hallaba un anillo idéntico al mio. – Y también para que siempre recuerdes que te amo con todo mi corazón.- añadió, sonriendo.
-Yo también te amo Clary. Te amo más que a mi vida. Y siempre estaremos juntos.- le dije. Clary se acercó a mí y me beso.
Tome la mano de Clary después de besarla, la rodee con mis brazos y nos quedamos observando como la luz del crepúsculo iba desapareciendo con la llegada de la noche, mientras que para nosotros era el comienzo de una vida juntos.
Al fin mi vida estaba completa. Hace unos días había comenzado una vida al lado del único hombre que podía amar en todo el mundo: Jace Lightwood. Aun recuerdo cuando entre al Salón de los Acuerdos y lo vi, esperándome para casarme con él, con esa sonrisa tan propia de él y su mirada iluminada por la felicidad y la emoción. Ese había sido el mejor día de mi vida. Con este nuevo comienzo todo lo que viví antes había quedado en el pasado; Valentine, Sebastian, y todos los problemas que ellos dos provocaron. Todo eso estaba en el pasado ahora lo único que me importaba era estar con Jace. Y que iba a estar con el para siempre.
Antes de que Jace y yo nos casáramos, él compro un pequeño departamento en Manhattan. Después de la fiesta me trajo al departamento para que conociera nuestro nuevo hogar. Estando ya en el edificio Jace y yo nos detuvimos ante una puerta de madera. Jace me abrió la puerta y yo me quede en shock. El departamento no era grande pero era cómodo. Las paredes estaban pintadas de color hueso, y las ventanas eran enormes. Podía ver toda la ciudad desde ahí. Tenía una sala hermosa con sillones tapizados en piel color blanco con cojines en color verde pasto decorados con encaje. Además tenía una mesa de centro de cristal con un hermoso florero en medio. Al lado de estos había una lámpara de piso hermosa y en la pared detrás del sillón había cuadros sobre paisajes. Enfrente de los sillones había una enorme pantalla de plasma. También tenía un comedor para cuatro personas con una mesa de cristal y sillas de piel color blanco. La cocina era una verdadera maravilla: las paredes eran blancas, tenía sus alacenas y su barra.
-¿Te gusta?- me dijo Jace al oído, mientras sonreía. Yo no pude responder por lo que asentí con la cabeza. -¿Quieres conocer nuestro cuarto?- me pregunto.
-Claro.- le dije. Aun no podía creer que Jace hubiera comprado un departamento para nosotros dos, pero era mientras habilitaban nuestra habitación en el Instituto. El vivir en el Instituto fue idea de Maryse ya que dijo que aunque hayamos comenzados una vida juntos debíamos seguir bajo la protección de Instituto. Sin embargo, Jace no se quedo atrás, ya que el lugar estaba lleno de runas de protección.
-Vamos.- me dijo Jace mientras tomaba mi mano y me guiaba a través del pequeño hogar.-Estoy seguro de que te va a encantar.- añadió. Apostaba que si. Él sabia perfectamente lo que me gustaba y lo que no podía ver ni en pintura.
Jace soltó mi mano cuando llegamos ante una puerta de madera color chocolate. Con delicadez Jace la abrió la puerta mientras que yo entraba. Me quede paralizada en la puerta. La recamara era bellísima. La cama estaba en medio de la habitación, con una cabecera de madera de color chocolate y un cobertor blanco. Detrás de la cabecera había cuadros de paisajes y retratos. Un librero se hallaba en la pared derecha de la habitación, al lado derecho había una ventana, y al izquierdo estaba el baño. En la pared enfrente de la cama había una televisión de pantalla e plasma y debajo un mueble de color chocolate. También estaba el closet, lleno de ropa nueva para Jace y para mí, que fue un regalo de Izzy. Además en cada una de las esquinas del techo había una pequeña lámpara, y juntas iluminaban a la perfección la habitación y le daban un toque de calidez.
-Es hermosa.- le dije a Jace. Camine lentamente hacia el centro de la habitación y me gente la cama, mientras mi mirada recorría cada parte de la habitación. Jace se sentó a mi lado con una sonrisa muy extraña. Me recosté en su pecho y levante mi cabeza para mirarlo fijamente. Su rostro estaba muy cerca del mio, podía sentir su dulce aliento en mi piel; poco a poco su rostro se fue acercando al mio. Sus labios tocaron los míos por un momento y esto basto para que mi pulso y el de Jace se aceleraran. De pronto el beso fue más intenso y con mayor pasión.
La luz del amanecer se filtraba por la ventana cuando abrí mis ojos. La luz le daba un tono amarillo canario a las paredes que rodeaban la pequeña habitación. Estaba acostada en la cama, mi cabello estaba extendido por toda la almohada. Mi ropa se hallaba en el suelo, hecha un desastre. Voltee a mi lado derecho. Ahí estaba Jace. Estaba dormido. Tenía un brazo cruzado en el pecho mientras que el otro estaba extendido hacia mí. Se veía tan hermoso dormido y, por otra parte se veía extraño, ya que era tan difícil verlo calmado y tranquilo, como ahora.
Lentamente y sin hacer ruido me levante y me dirigí al baño. Me di un baño relajante pero rápido. El sentir el agua caliente en mi piel hizo que calmara un poco. En ese momento mi mente rememoro todo lo que paso anoche. Los besos de Jace, cada vez mas intensos; el sentir sus manos recorrer mi piel. "Clary, ya deja de pensar en eso por favor. Tienes que calmarte" me dije a mi misma mientras salía del baño. Jace seguía dormido.
Rápidamente me dirigí al closet y saque una blusa de un solo hombro color café y un pantalón de mezclilla color azul claro. Me puse unas botas del mismo color que la blusa y me peine mi cabello, que estaba húmedo y enredado a causa del baño. Ya cambiada y arreglada, le di un beso en la mejilla a Jace y me fui a la cocina a preparar algo de desayunar. Prepare algo sencillo: huevos con jamón y tocino, jugo de naranja, café, fruta y molletes.
Para cuando regrese al cuarto me lleve una enorme sorpresa. La cama ya estaba tendida, la ropa ya no estaba tirada en el suelo, todo e veía ordenado y limpio. Se oía que alguien se estaba dando un baño. Jace. Él ya debía haber despertado. Estaba a punto de irme de nuevo a la cocina cuando la puerta del baño se abrió y mostro a un Jace con una toalla y con el cabello de color oro obscuro, gracias a lo mojado del cabello. Su rostro mostro una enorme sonrisa en cuanto me vio y sus ojos se iluminaron. Jace comenzó a avanzar hacia donde yo me encontraba. Me tomo de la mano en cuanto llego y me dio un dulce beso en los labios.
-Buenos días, Sra. Wayland.- me dijo en mi oído, mientras un escalofrío recorría todo mi cuerpo y le sonreía. -¿Cómo estas hoy?- pregunto.
-Muy bien gracias.-le respondí. –Aunque te pido que no me llames Sra. Wayland, se oye un poco formal y muy elegante. –Jace tenía una cara entre sorpresa y curiosidad.- Además estamos en el siglo XXI.-
-¿Y eso que tiene que ver?- me pregunto Jace con sorpresa.
-Que me siento en el pasado cuando dices eso, y no me gusta. Solo dime Clary. Igual que siempre-. Le respondí.
-De acuerdo. No tengo ningún problema.- me respondió Jace con esa sonrisa tan típica de él que me hacia sentirme la chica mas afortunada del planeta. –Ahora si me disculpas, debo vestirme porque no pienso salir así a la calle, aunque sinceramente me veo muy atractivo sin camisa…-. Jace no pudo continuar la frase porque le di un codazo en su estómago.
-Puedes ya dejar de decir eso.-
Jace no contesto, solo se limito a verme con los ojos iluminados y a sonreírme. Le dirigí una sonrisa antes de salir de la habitación y dirigirme de nuevo a la cocina, moviendo la cabeza y recordando los primeros días en que conocí al amor de mi vida.
Cinco semanas. Llevaba cinco maravillosas semanas siendo la esposa de Jace. Eran las cinco semanas más importantes de toda mi vida. Aún no podía creer que fuera la esposa de Jace. Rememorando mis inicios como Cazadora de Sombras, nunca paso por mi cabeza que seria la esposa de Jace Wayland, lo único en que pensaba era que podíamos ser hermano y hermana, todo esto gracias a las mentiras que Valentine nos dijo y nos hizo creer a ambos. Pero milagrosamente habíamos descubierto que no teníamos ningún lazo familiar que nos unía, ni la sangre ni el apellido. Eso fue un verdadero milagro. Por esa misma razón estaba tan feliz.
Solo un pequeño detalle me impedía disfrutar de mi felicidad al máximo. Los últimos días me sentía muy mal. Cansada y sin ánimo para hacer las cosas. Cada vez que comía todo me daba nauseas. Me dolía la cintura. Por supuesto que Jace no sospechaba nada. Fingía lo mejor que podía y hasta ahora había dado resultado. Pero no sabía por cuanto tiempo más se lo podría ocultar. Jace lo descubriría, tarde o temprano. Además si Jace lo descubría me llevaría con Magnus para que me curara, pero si yo no aceptaba, el mismo me pondría runas de curación y haría los tés que Hodge solía hacer. Así que para evitar momentos incomodos decidí no decirle nada a Jace.
Era una noche tranquila y normal. No había nada que hiciera esta noche diferente a las demás. Esperaba a que Jace llegara de cazar vampiros, era su trabajo, y el mio también, solo que últimamente Jace me prohibía acompañarlo. Así que como no tenia nada que hacer me puse a hacer la cena. Había preparado unos ricos molletes y un poco de café.
Estaba sentada en una de las sillas que tenia la cocina cuando oí que la puerta de la entrada se cerraba. Unos pasos sigilosos se oían a pocos metros de donde yo estaba. Cuando dirigí mi vista hacia la entrada de la cocina vi a Jace, vestido con su uniforme de Cazador de Sombras y todo lleno de tierra y manchado de sangre. Mi pulso se aceleró en cuanto lo vi.
-Jace.- le dije, levantándome rápidamente de la silla y llegando a su lado.- ¿Estas bien?- le pregunte, mi voz sonaba muy alterada y débil. La mirada de Jace era de preocupación.
-Una mejor pregunta seria si tú estas bien.- dio Jace, mientras me tomaba en brazos.
-Si, lo estoy.- lo mire directamente a los ojos, tratando de decirle con la mirada que no había razón para que se preocupara. –Es solo que me preocupo verte cubierto de sangre.-
-Pues tranquila. No es mía.-al ver que no me tranquilizaba, Jace añadió.- Tranquilízate, por favor.- me dijo mientras asentía con la cabeza.
-Te voy a servir de comer. Debes tener mucha hambre.- Jace me miro con una mirada de sospecha. –Ya me siento mejor.- le dije.
-Muy bien, te creo. Y por otra parte, no te voy a mentir. Tengo mucha hambre. Así que si mi linda y dulce esposa me sirve la cena estaré muy feliz.- me dijo Jace mientras se sentaba en una de las sillas y yo servía la cena en un plato y metía el plato con los molletes en el microondas.
Cuando estuvieron listos, los saque y me dirigí hacia la mesa. Pero antes de que pudiera llegar a ella, mis piernas fallaron y la oscuridad se apodero de mí. Lo último que logre ver fue que el rostro de Jace estaba lleno de horror antes de que se levantara tan rápido de la silla y me atrapara antes de que yo me estrellara contra el piso.
Chicos..que les pareció el primer capitulo?
Interesante? Aburrido? Todas la opiniones se aceptan...
El segundo capitulo ya esta en camino...
Ave atque vale...
