Hola otra vez:) Primero que nada quería agradecerles a las personas que me dejaron reviews! Gracias:D
Arianita Black: Gracias por tu R&R :)
Simplemente Yo: Tenés razón, perdón, jeje... es que quería dejar en claro quienes van con quienes porque algunos fic que no te lo dicen de entrada me ponen nerviosa xD Gracias,,
Auroraamor22: Jaja, sí soy de Argentina :) Perdona si algunas palabras no las entendiste :S no fue mi intencion... gracias igual :)
Marioneta: James habla poco? haré lo que pueda para hacerlo soltar la lengua jeje! gracias :)
mariahp: Gracias por tu comentario )
Un beso, espero que les guste este capi :)
Capítulo 2
Primer día, primer castigo
(First day, first punishment
Al siguiente día, Nathaly se despertó con un fuerte grito en su oreja izquierda. Abrió los ojos media dormida y pudo escuchar la clara y fuerte voz de Lily gritando: "¡A levantarse!", y luego unos pasos que se alejaban a la cama de al lado.
¡¡Arriba todo el mundo!!- chillaba la joven-.
Deja dormir, Li –murmuró Hilary tapándose con las sábanas hasta la cabeza-.
¡Nada de eso¡Son las siete en punto de la mañana!
Las clases no empiezan hasta dentro de dos horas –dijo Caro enfadada por aquello gritos-.
¡No importa!- exclamó la ojiverde mientras metía varios libros dentro de su mochila-. Hay que desayunar y organizarse. ¡Arriba, ya!
Las chicas no tuvieron más remedio que obedecer, así que todavía dormidas, se levantaron tomando la ropa para cambiarse.
Así me gusta –sonrió la pelirroja con satisfacción-.
Al cabo de unos minutos, las chicas estaban listas, excepto Samantha, quien seguía en el baño.
¡Luego las alcanzo!- dijo desde detrás de la puerta. Pero apenas las chicas salieron de la habitación, salió del baño y se desplomó en la cama para seguir durmiendo-.
Al llegar al Gran Salón, vieron que sólo había dos personas desayunando, además de dos o tres profesores. Se sentaron al final de la mesa, ya que era su lugar favorito y se dispusieron a desayunar. Caro se volcó la leche sobre el regazo ya que todavía andaba un poco dormida, y a Nat se le cayeron los cereales al suelo. Luego de una hora aproximadamente, la gente empezó a aparecer en el Salón.
Realmente son unos dormilones –comentó Lily-. ¡Miren a qué hora se levantan!
A una hora normal –respondió Nat con fastidio clavando su cuchara en su tazón de cereales-.
¡Hola, preciosa!- la saludó Sirius con una sonrisa mientras agitaba su mano-.
Nathaly no respondió. Estaba demasiado agotada como para gritarle.
¿Lo ven?- dijo Sirius con entusiasmo mientras se sentaba-. Raider, está cediendo conmigo. Ni siquiera me gritó por llamarla "preciosa"… pronto caerá a mis pies.
Yo creo que fue porque está media dormida –comentó Peter sirviéndose jugo de naranja exprimido-.
Cállate, Wortmail –murmuró el moreno con maldad-. No me arruines la felicidad.
Luego del desayuno, todos los alumnos de séptimo de Griffindor y Ravenclaw, se dirigieron hacia el aula de Transformaciones. Cuando llegaron, Lily y Nathaly tuvieron la mala suerte de sentarse delante de James y Sirius. Hilary se sentó con un chico muy agradable de Ravenclaw bastante atrás, y a un costado estaban Remus y Peter.
Vaya, vaya –dijo James con una mueca-. Mira a quienes tenemos adelante, Padfoot
A dos bellas muñecas –asintió Sirius sonriente-.
No molestes, Black –le espetó Nathaly sin darse vuelta, mientras Lily ponía los ojos en blanco-.
Buenos días a todos –saludó la profesora McGonnagal. Llevaba una túnica verde esmeralda con retazos en negros y su cabello recogido en su típico rodete ajustado-.
Buenos días, profesora –saludaron los alumnos a coro-.
Bien, hoy, como es el primer día de clases, haremos un pequeño repaso de lo visto en los últimos meses del pasado curso. Saquen sus plumas y escriban lo que está en el pizarrón –con un movimiento de la varita, el gran pizarrón negro de adelante se llenó de inscripciones en tiza blanca-. Esto les servirá para los EXTASIS.
Se escuchó el movimiento de los chicos al sacar sus plumas y pergaminos, y a continuación el rasgueo de la pluma junto a un calmo silencio.
Pss, Raider…
¿Qué quieres, Black? –susurró ésta con fastidio observándolo disimuladamente-.
Pues… quería decirte que te salió un grano gigante en tu mejilla –respondió Sirius fingiendo horror-.
Nat abrió los ojos de par en par. Una cosa era un grano… pero¿gigante? Eso sí que era una pesadilla. Se tocó ambas mejillas atemorizada.
¿Dónde?- chilló en voz baja con cara de pánico-.
Ahí… en la mejilla derecha –contestó el chico señalándola con asco-. ¡Vaya¡Si que es grande!
Oh, por dios… ¿Dónde exactamente?
Ahí… cerca de tu nariz… no, digo frente… no digo, ojo…
¿Me estás tomando el pelo nene?- inquirió Nathaly. Sabía que Sirius era un poco despistado e incluso tonto, pero de ahí a no saber la diferencia entre un ojo y una nariz… -.
Sí –rió Sirius en un susurro, enterrando la cabeza entre sus brazos sobre el escritorio para que la profesora no lo viera reír-. ¡Era una broma¡No tienes ningún grano!- añadió entre risas sin levantar la cabeza-.
¡¡¡Awwww¡Eres un idiota¡El susto que me diste!- gritó Nathaly levantándose del asiento dispuesta a pegarle un buen puñetazo al moreno-.
Señorita Raider¿se puede saber lo que le ocurre?- preguntó la severa voz de la profesora McGonnagal -.
Lo lamento, profesora –se disculpó ella cayendo en la cuenta de que estaba en clase-. Es que Black me está molestando.
Señor Black, compórtese –lo regañó la profesora fulminándolo con la mirada-.
Es que… -empezó Sirius pero soltó una carcajada al instante-. ¡Tenía que haber visto la cara de Raider cuando le dije que tenía un enorme grano, profesora¡Ja, ja, ja¡Parecía que se le había muerto alguien!
¡Cállate, imbécil!- chilló Nathaly con la cara roja de vergüenza y enojo-.
Todos miraban la pelea divertidos, olvidando por completo lo que tenían que hacer.
¡Suficiente!- los calló la mujer mirándolos con desaprobación-. ¡Hoy a las cinco en punto los quiero en mi despacho¡Están castigados los dos!
Sirius se encogió de hombros y con un suspiro siguió copiando lo del pizarrón. Estaba totalmente acostumbrado a que lo castigaran. Sin embargo, Nathaly se quiso defender:
Pero, profesora, él me estaba molestando… yo no he hecho nada…
Usted ha usado un vocabulario indecente, señorita Raider –la cortó la profesora severamente-. No quiero excusas.
Pero, por favor, profesora… es el primer día de clases… -suplicó la chica angustiada-.
Dije que no quiero excusas, señorita Raider. ¡Vuelvan todos a su trabajo!- exclamó al ver que los alumnos seguían mirando embobados la escena-.
Lo odio –murmuró Nathaly con enojo sentándose nuevamente en su silla y tomando su pluma-.
Lily la intentó calmar palmeándole la espalda en señal de apoyo, entonces sintió que alguien le tocaba el hombro.
¿Qué?- preguntó malhumorada sabiendo de quien se trataba-.
¿Quieres salir conmigo esta tarde?
No, Potter –respondió ella tachando fuertemente una frase mal copiada-. ¿Qué te hace pensar que luego de haberte dicho que no unas trescientas cuarenta y siete veces cambiaría de idea en este momento?
No lo sé –contestó James encogiéndose de hombros-. Simplemente sé que te gusto aunque lo niegues, Evans
¿Tú, gustarme?- repitió Lily riendo-. ¡Ni en tus más profundos sueños, Potter!
Que si, Evans –asintió el chico con tranquilidad-.
Que no, Potter
Que sí
Que no…
Que sí, linda
¡QUE NO!- estalló la pelirroja-.
Señorita Evans¿usted también quiere un castigo?- inquirió la profesora McGonnagal de malhumor-
No, profesora –respondió la chica con timidez-. Lo siento mucho, no volverá a pasar
Es que Evans no se decide a qué lugar ir conmigo esta tarde en nuestra cita, profesora –suspiró James sonriente-. Y yo le propuse ir a los terrenos, pero al parecer no le gustó la idea…
¡MENTIRA!- gritó Lily fuera de sí-. ¡Déjame en paz, Potter!
Ahora todos los alumnos les dirigían miradas divertidas a ellos y muchos reían.
¡Ya basta!- chilló la profesora deteniendo la pelea-. ¡Poco me importa si tienen una cita o no!...
¡Nosotros no tendremos una cita porque nunca estaremos juntos!- vociferó la ojiverde escandalizada de que la profesora pensara aquello-.
¡He dicho que no me interesa, señorita Evans¡Ambos están castigados junto al señor Black y la señorita Raider a las cinco en punto¡Silencio, los dos! Y no quiero protestas, Evans –añadió al ver que Lily abría la boca en señal de reproche-.
La pelirroja cerró los ojos con fuerza para retener unas rebeldes lágrimas que estaban por salir de sus ojos y enterró su cabeza entre sus brazos, tal como había hecho Sirius hacía unos momentos, pero en vez de reír para llorar, y no salió de allí hasta que terminó la clase. James se sintió culpable. No le gustaba que ella sufriera y menos por aquella estupidez. Se intentó convencer a sí mismo de que luego le pediría disculpas, aunque no funcionó del todo. Finalmente, sonó la campana y James se dirigió hacia Lily:
Oye, Evans, lamento lo del castigo y lo que dije, no quería que te pusieras mal…
Aléjate de mí, Potter –le espetó la joven limpiándose una lágrima de su rostro y colgándose su mochila al hombro-. Ya tengo suficiente con tener un castigo, y aún peor el primer día de clases y si puede ser, más aún por tener que cumplirlo contigo…
Pero, Evans, yo solo quería disculparme…
Demasiado tarde; Lily ya había desaparecido del aula sin dejarlo terminar. El chico suspiró derrotado, y tomando su mochila, salió del aula detrás de sus amigos.
Vaya escándalo armaron ¿eh?- rió Peter mientras caminaban los cuatro juntos hacia los terrenos-.
Ay, no me hagas acordar de la cara de Raider que me hago pis encima –rió Sirius-.
Sin embargo, James permaneció callado mirando el suelo, cosa que Remus notó, pues él siempre caminaba con la cabeza en alto dando aire de superioridad.
¿Qué sucede, Prongs?- le preguntó-.
Nada, es solo que… -suspiró mirando a su amigo a los ojos- no quería que Evans se pusiera mal por eso…
Oh, vamos, Prongs –dijo Sirius-. Sabes perfectamente que Evans es una malhumorada y aguafiestas, no era para ponerse así…
¿Intentaste pedirle disculpas?- interrumpió Remus, sabía que Sirius lo haría sentir aún peor, aunque fuera sin intención-.
Sí, pero ni siquiera me escuchó y se fue…
¡Olvídate de una buena vez de esa chica, amigo!- exclamó Sirius rodando los ojos-. Sólo es una mujer más en el planeta. Hay otras cuantas que están esperando que tú les des una oportunidad y tú perdiendo el tiempo con Evans…
Padfoot¿quieres cerrar la boca?- le espetó el licántropo-.
Pero, Moony, es la verdad… -se defendió éste-. Evans jamás le dará bola
Gracias por tu apoyo, Padfoot –agradeció James con ironía-.
Lo siento, Prongs, pero tú eres demasiado para ella –dijo Sirius mientras se sentaban bajo su árbol favorito cerca del lago-.
O ella demasiado para mi –murmuró James apenado-.
Claro que no –negó Remus comprensivo-. No te preocupes, algún día Lily se dará cuenta de que eres una buena persona
¿Cuánto falta para ese día?- preguntó Peter mientras se metía un bombón de chocolate que había sacado de su bolsillo en la boca. Sorprendentemente, siempre llevaba algún dulce con él -. No creo poder soportar a Prongs deprimido por Evans durante mucho tiempo más…
Que buen amigo eres, Wortmail –dijeron con sarcasmo James, Remus y Sirius a coro-.
Peter ignoró a sus amigos y siguió saboreando su bombón.
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¡No puedo creer que se hayan ganado un castigo con Potter y Black en el primer día de clases!- comentó Hilary mientras se sentaban a la orilla del lago-. Podrían haber controlado su genio ¿no?
Pasa un día con Potter y luego me cuentas –le espetó Lily con hastío sacando sus útiles de la mochila y comenzando a escribir en un pergamino-.
No me digas que te vas a poner a hacer la tarea que nos dio McGonnagal –dijo Nathaly incrédula-. ¡No hay que entregarla hasta el viernes!
No hay que dejar nada para último momento –respondió ella encogiéndose de hombros-.
Nathaly puso los ojos en blanco, y justo en ese momento, un chico apareció detrás de ella. Tenía el cabello marrón oscuro bastante largo, ojos redondos como galleons de igual color y era muy alto.
Hola, tú eres Nathaly¿verdad?
La chica asintió con la cabeza algo extrañada.
¿Qué tal? Soy Jeremy, Jeremy Tinns. Me gustaría saber si quisieras salir esta tarde conmigo –añadió ruborizándose-.
Sí, por qué no –respondió ella sonriendo-. ¿Te parece bien cerca de las siete de la noche? Es que me castigaron por la culpa del insolente de Black… -comentó con fastidio-.
Ah, sí –sonrió el chico-. Te he visto en la clase. De acuerdo, entonces a las siete en punto en la puerta de la sala común¿te parece bien?
Perfecto
Excelente, entonces… adiós –se despidió él dándole un beso en la mejilla-.
Adiós, Jeremy
Cuando el chico se fue, Hilary preguntó:
¿Por qué su cara me resulta tan familiar?
Quizá porque es uno de los bateadores de Griffindor –respondió Nat-. Además de Black, claro… -rodó los ojos-.
Ya¡olvídate de Black!– rió Hilary al ver que su amiga se ponía de mal humor-.
A las cinco en punto de la tarde, James, Sirius, Nathaly y Lily estaban en el despacho de la profesora McGonnagal dispuestos a cumplir su castigo.
Bien –empezó la profesora-. Black, Raider, tendrán que limpiar los premios de la sala de trofeos, el señor Filch los esperará allí indicándoles cuales deben limpiar. Potter, Evans, se dirigirán a la enfermería y Madame Pomfrey les dirá qué tienen que hacer. En fin, hagan su trabajo
Profesora¿es necesario que yo esté con Black?- preguntó Nat amargada. No le agradaba para nada limpiar cientos de copas con Sirius, en cambio si lo hacía con Lily mientras podrían hablar. Hasta prefería a James antes que a él-.
En efecto, señorita Raider –respondió la mujer mirándola fijamente a través de sus lentes cuadrados-. Así aprenderán a llevarse bien…
¿Yo llevarme bien con Black? Pero¿qué se tomó la profesora McGonnagal?- le susurró Nat a Lily antes de irse con Sirius hacia la sala de trofeos-.
Su amiga rió y se despidió con la mano, yéndose con James hacia la enfermería.
Mira, Potter –dijo Lily mientras caminaban por un pasillo totalmente desierto-. Cumpliremos el castigo sin hablarnos. Eso significa que ni tú me diriges la palabra ni yo te la dirijo a ti¿de acuerdo?
No –se limitó a decir él-.
¡Potter!
Mira, Evans, no tengo ningunas ganas de pelar contigo, además no creo que el castigo resulte agradable simulando ser mudos.
La pelirroja se limitó a bufar y entró en la enfermería, seguida de James.
Buenas tardes –saludó Madame Pomfrey con una sonrisa-.
Buenas tardes –saludaron ellos-.
Bien, chicos, tendrán que acomodar las pociones curativas por orden alfabético. Sin magia. Comiencen por aquella estantería –señaló una enorme repisa de un rincón-. Si necesitan algo, no duden en avisarme. Estaré en mi despacho –y dicho eso, se metió detrás de una puerta de su izquierda-.
Bien, manos a la obra –suspiró James dirigiéndose hacia la gran repisa-. Si quieres lo hago yo, Evans. Tú no te mereces estar aquí
Deja el caballerismo para otra ocasión –contestó ella. Sabía que James lo había dicho por amabilidad, pero su orgullo no le iba a permitir ser buena con él-.
Solo pretendía ser amable contigo –comentó él sacando un par de frascos y colocándolos en una mesa-.
Yo no te pedí en ningún momento que lo fueras –le espetó bruscamente. Lily, no seas tan mala, dijo una voz en su cabeza, pero ella la ignoró-.
James volvió a suspirar, y acomodó todos los frascos con la letra "A".
De verdad lo siento, no pensé que te lo tomarías así…
Olvídalo, Potter –dijo la pelirroja colocando todos los frascos cuyas pociones comenzaban con la letra "B" en un rincón-.
No, de verdad¿podrías perdonarme?
Te dije que lo olvides, Potter
Evans…
Está bien, está bien, te perdono –murmuró ella de mal modo-. Pero no te creas que por eso saldré contigo, Potter
No pretendía eso. Sólo quiero que nos llevemos bien.
Por si no lo sabías, tú y yo somos polos totalmente opuestos –comentó la ojiverde ordenando unos cuantos frascos más-. No funcionaríamos ni siquiera en la amistad
¿Sabías que los opuestos se atraen?- sonrió él-.
Ésta es la excepción –lo cortó ella malhumorada-.
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Mira, esta copa quedó tan brillante como tu, princesa –sonrió Sirius observando su rostro en una enorme copa de oro que había terminado de abrillantar-. Y como mi hermosa dentadura, claro…
¿Quieres callarte de una vez, Black?- resopló Nathaly, mientras refregaba una pequeña chapa de plata-. ¡No puedo creer que el estúpido viejo de Filch nos haya mandado a limpiar todos estos malditos trofeos¡Y sin magia!
Como se nota que nunca haz tenido un castigo –comentó el joven sin dejar de mirarse en la copa-. Una vez, nos hizo limpiar dos veces todos los premios a Prongs y a mí…
Viejo maldito –murmuró ella acomodando la placa sobre un estante. A continuación miró a Sirius, quien seguía observando sus diferentes perfiles-. ¿Quieres dejar de mirarte? Así nunca terminaremos de limpiar todo esto, y no podré llegar a tiempo a mi cita con Jeremy…
A Sirius casi se le cae la copa por la sorpresa.
¿Sales con Jeremy Tinns?- preguntó intentando sonar indiferente-.
No, solo me invitó a salir hoy –repuso ella tomando una copa para refregarla-. Aunque si hay química probaré con algo serio… -dirigió su mirada nuevamente a Sirius-. Pero¿quién te tiene que dar explicaciones? Además tú jamás entenderías lo que es estar en serio con alguien. Sólo sales con las chicas por diversión.
Tú me haz contado, yo no te he obligado a nada –dijo él-. Además, aunque no lo creas, creo que estoy empezando a plantearme eso de buscar a la chica adecuada…
¿De verdad?- inquirió la muchacha sorprendida-.
Ehh… sí –asintió él. En realidad, sólo lo había dicho en broma y estaba dispuesto a contestar un "no" y reírse cuando ella le preguntara "¿De verdad?". Pero algo lo había obligado a mentir, y dudaba que fuera por la sorpresa de la chica-.
Vaya, estás cambiando, Black… -sonrió Nat-.
Eso creo –repuso él. Esa sonrisa era demasiado bella como para no darle la razón. Suspiró y dejó la última copa que había estado abrillantando sobre otro estante-. En fin, ya terminamos.
Me alegro –admitió ella sacudiéndose las manos-. ¿Me acompañas a la sala común?
Será un placer –sonrió él-.
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¿Cómo les fue en el castigo?- preguntó Hilary-.
Las tres estaban en la habitación. Eran cerca de las doce de la noche. Caroline y Samantha hacía rato que se habían dormido, entonces ellas aprovechaban para charlar en esos momentos de más privacidad. La rubia estaba sentada en su cama con un pijama de invierno fucsia con pisadas de perritos en negro y su cabello atado en una coleta alta, acariciando a su gata quien estaba en su regazo; Nathaly estaba en el piso apoyada contra la cama de Lily abrazando a su peluche, (un dragón violeta que lo tenía desde pequeña) con un corto camisón de mangas largas color celeste y su cabello suelto, y Lily estaba recostada en su cama con su pelo cayendo delicadamente sobre su rostro y un pijama compuesto por una musculosa de tiritas blanca con una hada en azul en el medio y un short pequeño todo azul.
Pues… no me fue tan mal después de todo –respondió Nat encogiéndose de hombros-. Black es bastante gracioso…
¿Nat halagando a Black?- dijeron Lily y Hilary al mismo tiempo. Luego soltaron una carcajada al ver la cara amenazante de su amiga-.
¿Y a ti Lils?- preguntó la rubia con curiosidad-.
Nada del otro mundo –respondió fingiendo naturalidad. En realidad la había pasado bastante bien para tratarse de un castigo, pues James la había hecho reír varias veces. Pero como su orgullo nuevamente no se lo permitía, no lo admitiría-. Ahora cuéntanos sobre tu cita, Nat…
Bueno, anduvimos paseando por los terrenos charlando y riendo. Realmente es un chico simpático, y no está nada mal. Luego de un par de horas, nos sentamos en la orilla del lago y unos minutos más tarde, me besó –sonrió algo colorada-. Hemos decidido ser novios, para ver si tenemos algún futuro.
¡Esa es mi amiga!- exclamó Lily sonriente-.
¡Genial!- sonrió Hil-.
Sí –admitió Nat muy roja-. En fin, vamos a dormir, se hace tarde.
Luego de desearse las buenas noches, Lily apagó las luces y se durmieron al instante; todas excepto Nat, quien se quedó unos minutos más observando el techo. No sabía por qué, pero las palabras de Sirius volvían a su mente una y otra vez: "Además, aunque no lo creas, creo que estoy empezando a plantearme eso de buscar a la chica adecuada…". ¿Sería verdad¡Y a ti que te importa, Nat!, se dijo a sí misma y dándose media vuelta, se quedó profundamente dormida.
No se olviden de los reviews:)
Ponen contenta a la escritora . jeje
