Hola… Hola. Como dije hoy es miércoles 07 de octubre así que tocaba actualizar. No sé si este capítulo sea de su agrado pero desde ya les doy las gracias por leer este Fic.
Gracias por los reviews.
***ADVERTENCIA***
Esta historia es categoría M por lo cual es seguro, en mi caso, que habrán escenas con contenido no apto para menos, además tengo que advertirles que el lenguaje puede ser un poco fuerte en algunas escenas.
¡Y recuerden que los personajes de Vocaloid no me pertenecen!
Capítulo 2
Desgaste y reencuentro
La guie hasta la a la que podíamos nombrar como cama. Su nerviosismo se podía notar a cientos de kilómetros de distancia. La acomode lentamente y me subí sobre ella. –"La acción está a punto de comenzar" – Separe nuestros labios para tomar aire y mientras lo hacía ubique una de mis piernas entre las de la chica procurando que cada vez que me acercara a su rostro, mi rodilla rozara su entrepierna. Claramente mi táctica no fue bien aceptada por la chica quien al sentir el primer roce cerró sus extremidades inferiores instantáneamente. Volví a unir nuestros labios introduciendo mi lengua en su boca, esculcando cada parte de ella. Era un siseo unilateral, solo mi lengua y mis labios eran participes de esta acción, pues con cada milisegundo que pasaba sentía el rechazo por parte de sus labios, dicho rechazo me inquietaba e irritaba más y más. Resignada a no ser correspondida baje hasta su cuello, comencé a darle lamidas y mordiscos hasta dejar una marca morada. –… – sentí un sonido extraño, pero seguí lamiendo el lugar. – juju… Era una piel tan blanca… – Dije entre risas que solo yo podía escuchar, mientras veía la marca en su cuello. Descendí hasta su clavícula lamiendo todo lo que estuviera a mi alcance. –… – Volví a oír el mismo sonido extraño, pero lo deje pasar, a cambio me puse a admirar un segundo su piel – "Definitivamente es hermosa"- Fue un pensamiento que salió desde lo más profundo de mi, no era mentira pues todo lo que había visto hasta ahora de su cuerpo me parecía tan distinto a lo de siempre, tan ¿puro?
A medida que me acercaba a uno de sus hombros suavemente baje la tira del vestido blanco que ella llevaba puesto. Di besos en la zona. –… … … – De repente pude oír más veces ese sonido extraño que desde hace rato estaba percibiendo, este con cada segundo se hacía más constante y distorsionado. Me detuve un segundo y mire a mí alrededor en busca de la fuente que provocaba el sonido, pero no era nada a mí alrededor. Justamente cuando iba a retomar mi labor mire el rostro de la chica, entonces mis acciones se detuvieron completamente incluyendo los latidos de a lo que llamo corazón.
Sus lágrimas desbordantes se regaban por sus rojísimas mejillas, ella estaba llorando silenciosamente. De repente sus labios enmarcaron una frase la cual al ser formada causaba el mismo sonido que me había estado perturbando. Mis ojos se paralizaron. Sus labios siguieron repitiendo una y otra vez la misma frase, un conjunto de palabras que desde que tengo memoria nunca había escuchado en este lugar. – Por favor… Detente…– Susurre las palabras que la chica decía.
– Salgan todos. – Dije en voz alta. Los presentes demostraban su confusión. – ¿No me oyeron? ¡Salgan de aquí!- Alce aún más la voz, casi gritando en la última frase.
Así fue como todos salieron de la habitación.
Me baje de la denominada cama, aun estupefacta. Volví a mirar a la chica y caí en cuenta que no solo su rostro sino que también su cuerpo me estaban pidiendo a gritos que me detuviera. Sus manos apretaban fuertemente la parte inferior de su traje y sus piernas aun estaban rígidas. Por una parte me sentía molesta y airada pero por otra no comprendía el sentimiento extraño que invadía mi pecho, como si algo punzante estuviera atravesando cada parte de mi cuerpo. Le di la espalda para no mirarla y salí casi corriendo del lugar. En la entrada aun seguían dos personas esperando, estas eran IA-chan y Gumi.
– IA-chan llavéate a la chica a su cuarto. Y tu Gumi llévame a un par de mujeres al mío. ¡Ahora! – Dije la última palabra cargada de ira. No me detuve más tiempo y salí en dirección a mi habitación.
Abrí la puerta rápidamente, entre y azote dicha pieza de madera. -¿Que me detuviera? ¡Maldición! ¿Quién se cree que es? –Tome un florero de cerámica que estaba en una de las mesas de noche y lo tire contra el suelo. –Todas y cada una de las personas que viven aquí desean más y ella simplemente quería que me detuviera ¿Qué le pasa?- Mi irritación estaba al límite. Tome una a una las almohadas que habían sobre la cama y las fui azotando por todas partes. – ¡Ahh diablos!- Grite desde mis adentros. Me sentía tan derrotada y herida justo en mi orgullo. – Necesito darme una ducha fría. –Quite mi ropa casi desgarrándola, solté mi cabello con prisa y me metí bajo la ducha. Le di la vuelta a la perilla de la regadera en color azul que indicaba agua fría y… – ¡Hiaaaa! – Un abismal chorro de agua fría callo sobre mi cuerpo, golpeándolo y helándolo al contacto. – ¡Maldición!- Dije nuevamente. El agua estaba demasiado fría. No me quedo de otra que salir de la ducha. Quería agua fría y la obtuve.
*Toc Toc* Escuche un golpeteo desde la puerta de mi habitación. – Lujuria-sama – Era la voz de Gumi. Sin tiempo para arreglarme simplemente dispuse de mis poderes para transformar mi apariencia.
[La entidad de la Lujuria tiene el poder de transformar su cuerpo para llevar a cabo sus objetivos sobre los deseos humanos. Su transformación compete desde su peinado y vestimenta hasta su desarrollo físico y sus genitales.]
Mi cabello semi-humedo revuelto sensualmente, maquillaje corregido, una bata de seda negra. No necesitaría mas, después de todo para recibir a las invitadas que me esperan no necesitaría ropa.
Me pare junto a la puerta que dividía la zona de dormir de mi cuarto con el baño. – Pueden pasar – Dije con voz lo suficientemente alta como para que la chica que había tocado la puerta anteriormente me escuchara.
La puerta se abrió dejando ver a mi sirvienta junto a mis invitadas especiales. –Lujuria-sama, aquí traje lo que me pidió. – Dijo la chica peliverde señalando al grupo de "señoritas" que estaban en fila junto a ella.
Camine hacia el grupo que estaba compuesto por cinco chicas, excluyendo a mi sirvienta. – Ara… Se ve que has escogido a unas hermosas "señoritas"- Sonreí mientras miraba a quienes estaban frente a mí. – Veamos que tenemos aquí. – Camine a la primera chica de la fila. Cabello marrón recogido en una coleta con aspecto de deportista. – Se nota que tienes un gran trasero. – Dije mientras tocaba su firme trasero. La chica con solo toqueteo se puso roja. Pase a la siguiente. – Eres simplemente hermosa. – Sus ojos negros y cabello largo negro iban perfecto con el kimono que llevaba puesto. La siguiente era una chica con gafas a la cual a leguas se le veía un atributo peculiar. – Tienes un abundante pecho. Fuiste muy bendecida. – Pase a la cuarta chica. – jujuju- Una risilla se me escapo.- Estoy segura de que tu harás muchas cosas interesantes, después de todo has de haber aprendido demasiadas cosas a lo largo y ancho del mundo. – Esta chica de cabello naranja, claramente teñido, desprendía un abrumador olor a zorra, se notaba que había tenido mucha acción cuando estaba viva. Finalmente pase a la última chica. – ¿Eh? – Tuve que bajar solo un poco mi mirada. Era una chiquilla casi de la misma estatura que la irregular. –Dime, ¿A qué edad moriste? – Le pregunté.
– A… los quince… – Respondió la chiquilla.
– Ya veo. – Si murió a los quince significa que peco antes de esa edad. No era algo que me sorprendiera después de todo he visto hasta niñas más pequeñas rondando por esta sección.
Salí de mis pensamientos y volví a mirarla, ella estaba esquivando un poco mi mirada mientras tapaba sus pechos y enviaba un par de miradas a la pechugona con gafas.
Sonreí ante la acción de la chiquilla. –No te preocupes, cada quien tiene lo suyo y probablemente tu punto fuerte ante ellas este entre tus piernas. – Murmure en su oído mientras me reía de mi propio comentario. La chica se sonrojo e hizo un pequeño puchero.
– Si no necesita nada más, me retiro Lujuria-sama – Dijo Gumi seriamente.
– No te preocupes Gumi, puedes retirarte – Despedí a la chica lo menos hostilmente posible. Ella sabía que a pesar de todo yo hoy no tenía buen humor – Bueno. Bueno es hora de que comencemos. Pero primero… Desnúdense por favor… – Relamí mis labios con solo pensar en lo que haría por el resto de la noche.
Ninguna de ellas dudo en desvestirse, ni siquiera la más pequeña. Como era de esperarse todas deseaban lo mismo, todas eran iguales. "Deseo… Placer… Sexo".
– Todas vayan al baño. – Les indique. – Tomen una ducha o usen la bañera y espérenme allá.- Salieron casi despavoridas hacia el baño, derramando sus ya desbordantes jugos sobre la alfombra y el piso de refinada madera. Cuando la última de ellas paso a mi lado… -Todas menos tú. – Le dije a la de la apariencia de quinceañera deteniéndola por la mano.
La lance en la cama. – ¿Lujuria…sama? – Susurro. Desate mi bata negra y la deje caer al suelo, dejando al descubierto mi cuerpo. Me sentí tan excitada al ver el cuerpecito de la chica. –"Tiene su misma contextura" – Pensé comparándola con la chica a la que traje en la tarde; la irregular. –"Ya veo. Solo estoy intentando desquitarme con esta chica por lo que paso con la irregular. Que irónico".
Puse mi mano sobre mi entrepierna y de la misma forma en que transforme mi atuendo hace unos minutos, devele un miembro de gran tamaño el cual estaba masajeando lentamente mientras sonreí en medio de mi asfixiante lujuria.
La chiquilla al ver mi postura abrió sus piernas sonriendo complacidamente. –Por favor Lujuria-sama, este… este lugar está muy caliente… Por favor hágamelo. – Sin vacilación ni duda. Definitivamente la lujuria los consume, que existencia tan sucia la de los humanos. Perder la cordura en un simple momento de lujuria… Eso merece un castigo…
– Si eso es lo que quieres empecemos la noche desatando la tempestad de Deseo… Placer… y Sexo…- Susurre antes de abalanzarme sobre la chica.
– Ahh Ahhhn Hiaaan… Lujuria-sama…–
Otro día comienza. Los rayos del sol rojizo pronto empezaran a asomarse por el horizonte. Miro mi habitación. – Es un desastre. – Digo con un tono ronco. Las palabras que salían de mi boca no estaban para nada desacertadas, al contrario, era cierto que todo estaba hecho añicos; desde la cama hasta los muebles de madera, pocas eran las cosas que estaban conservadas en perfecto estado. Me levanto de la cama intentando hacer el menor ruido posible. Mi nuevo destino seria el baño y para eso debía atravesar la barrera que formaban los cuerpos desnudos que se encontraban en el lugar. Una, dos, tres, cuatro; lleve la cuenta en mi mente de las chicas que estaban formando aquella barrera. Solo faltaba la quinta. Cuando estuve en frente de la puerta del baño mire hacia atrás. –Cinco. – Pronuncie al mirar a la chica que se encontraba en mi cama, desde que abrí mis ojos sabía que estaba allí, simplemente no quería verla. –"¿Por qué tu no dijiste que me detuviera?" – Pensé al mirarla.
– Lujuria-sama… – Escuche decir desde el baño. Sabía perfectamente que esa voz le pertenecía a IA-chan.
– ¿No se supone que deberías decir: Buen día Lujuria-sama? – Al decir esas palabras la chica de cabellos rosados pálidos se ruborizas y en cuestión de segundos empezó a hacer gestos de disculpas. Esto me pareció un poco gracioso y no pude evitar sonreírle a la chica.
– Bu..buen día Lujuria-sama. – Su voz sonó algo torpe.
– Buen día IA-chan. – La salude – Ah, hoy utilizare la ducha. – Dije antes de entrar en la ducha del gran baño. Deje que el agua tibia callera sobre todo mi cuerpo, desde mi cabeza hasta la punta de mis pies. Cerré mis ojos para acoplarme más a la sensación refrescante que producía el agua en mí.
– Entonces… – Escuche decir de la chica. Abrí uno de mis ojos y con el rabillo dirigí mi punto de visión hacia ella.
La chica comenzaba a quitarse los zapatos y las medias largas que llevaba puestas, lo que me hacía intuir perfectamente lo que pasaba por su mente. Volví a apartar la vista de la chica. – IA-chan por favor ocúpate de las chicas que están allá afuera, llévatelas antes de que yo salga y si están dormidas despiértalas y diles que se vayan. – Estaba segura de que mis palabras habían hecho que ella detuviera lo que estaba haciendo, por decirlo así, romper sus fantasías. IA-chan y yo solemos hacer cosas pervertidas todas las mañanas a la hora del baño, pero hoy era diferente, no tenía ganas de tener sexo vacío en este momento, las palabras que escuche de aquella chica parecían haberse colado demasiado en mi mente y para colmo mi intento de embriagarme con el cuerpo de otras personas no me sirvió para nada.
– Como usted diga… Lujuria-sama…– Su voz sonaba un tanto apagada en comparación a hace unos minutos. No podía decirle que la compensaría, esos sentimentalismos no iban conmigo, simplemente dejé que desapareciera por la puerta.
Tras una media hora termino mi baño. – "Esa chica…"– No pude pensar en nada mas que no fuera en el comportamiento de esa irregular, estaba tan abrumada que ni siquiera las sensaciones al bañarme pudieron hacer que dejara de pensar en ello.
Salí de mi habitación. – Buen día Lujuria-sama. – Dijo la chica que estaba esperándome.
– Buen día Gumi. – Respondí tajantemente.
– Parece que no se encuentra muy bien hoy. – Señalo la chica.
– Probablemente. – Sentencie. Comencé a caminar y la chica de cabellos verdes me seguía.
– ¿Hacia dónde nos dirigimos Lujuria-sama? – Pregunto ella.
No respondí, en cambio le envié una sonrisa de medio lado para que se contuviera de seguir hablando. Estaba tan metida en mis propios pensamientos que no tenía ganas de ser interrogada a tan altas horas de la mañana.
Camine un largo tramo del gran palacio, como era costumbre, los sirvientes no dejaban de aparecer por todas partes solo para obtener un poco de mi atención. Mi rostro dibujaba una sensual sonrisa la cual solo yo sabía que estaba teñida por la hipocresía.
Cruce por un área angosta del palacio, donde los pasillos estaban revestidos por ventanales que dejaban ver el interior de otras habitaciones y en algunos casos, las afueras del palacio, dejando un matiz natural en el corredor. En medio de mi caminata mi vista se dirige por reflejo a un punto detrás de uno de los ventanales que mostraban el exterior del palacio. Ella estaba allí. Su blanquecina piel brillaba con la luz del sol diurno, su cabello también se hacía radiante y su sonrisa saturaba más el destellante ambiente. A su lado estaba la chica de cabello rosa pálido quien respondía a su sonrisa.
El tiempo volvió a transcurrir.
Gire un poco mi cabeza para ver a Gumi. – Gumi. Cuando termines tus deberes del día de hoy. Me haces el favor de conseguirle un uniforme a la chica que estaba allí afuera con IA-chan. – Espere su respuesta.
– Como usted ordene Lujuria-sama. – Volví a girar mi rostro hacia el camino.
El resto de la caminata fue silenciosa. Nos detuvimos cuando divisamos las puertas de una capilla.
Entramos. Su arquitectura sencilla, bancas de madera, vidrios con tallados de imágenes alusivas a los santos, un altar de plata en el cual solo había tres cosas; una copa de plata, un rosario y una biblia. Me dirigí directamente al altar de oro –Salmo 91 – Susurre. Era el contenido de la página en la cual estaba abierta dicha biblia. Lleve mi pulgar a mi boca y mordí mi dedo con uno de mis colmillos. Una gota de sangre salió del lugar que había mordido. Deje que un pequeño globo del líquido rojo se formara para así dejarlo impregnado en la página de antigua escritura.
– El séptimo circulo de los círculos. Desesperación. Desesperanza. Ahogamiento. Infección. Pudrición. Cambio. El mundo en el que reviven los muertos. La sección en la que renacen los caídos. El pecado consumador destrozara el interior. El interior consumara el exterior. Negro profundo. Putrefacción total. Batalla perdida desde el inicio. Territorio de lo desconocido. Al legado de la Lujuria que habita en medio de la palabra pido que abra sus propias páginas. – Extendí la mano que antes estaba sobre la biblia. – Ven a mi Bitácora de la Lujuria… – De en medio de la nada se empieza a formar una materia parecida a una bola de papel, la cual se va extendiendo y transformándose. Blanco, marrón. Las páginas se crean, el cuerpo se une, formando finalmente un cuaderno con aspecto antiguo. Dicho objeto cae sobre mi mano y ante el contacto comienza a palpitar. Bulbos comienzan a salir del cuaderno, uniéndose con la desnuda piel de mi mano, provocando ardor al conectarse con mis venas.
– Gumi retírate por favor. – Le indique a la chica.
– Usted… ¿Usted está bien Lujuria-sama? – Pregunto la chica.
– No te preocupes. Yo estoy perfectamente bien. – Tras mis palabras la chica se retiró.
Mi cuerpo empezaba a acostumbrarse a las sensaciones que le propinaba el objeto que yacía en mi mano.
– Solo falta ir a ese lugar… –La iglesia no era un buen lugar para invocar a los demonios así que necesitaba un lugar solitario para realizar mi llamado y ya sabía cuál sería el lugar perfecto para hacerlo.
Salí de la capilla dejando solamente el eco que producían mis tacones al caminar. Pase por varios pasillos incluyendo aquel del ventanal. Cruce largos corredores en busca de aquella salida. Al final de uno de los corredores diviso la puertilla blanca con enredaderas y musgos que adornaban toda la pared. Camino rápidamente hasta ella. Giro la perilla con mi mano libre y doy un pequeño empujón.
El exterior era hermoso. Un camino de enredaderas iluminado por la luz natural del sol diurno. Pequeñas flores blancas entre las enredaderas, dando un aire de tranquilidad al lugar. Arbustos por todos lados, árboles frutales de baja estatura, rosales con botones y rosas con el más puro color. Camino por el lugar sabiendo cual será el destino al que finalmente debería llegar. Ver la belleza del jardín que solo yo conocía me era sorprendente. Pronto el angosto pero acogedor pasillo iba a terminar. La luz radiante brillaba como una sola maza pura y blanquecina. – He llegado. – Dije al ver el lugar que estaba frente a mis ojos.
Un gran campo de incontables lirios, mariposas revoloteando por el lugar y en el centro un enorme árbol, de una altura un poco más pequeña que la del palacio, cubierto de las mismas enredaderas blancas con flores blancas que se encontraban en el pasillo que acababa de dejar atrás.
Ciertamente era increíble.
Me abrí paso hasta en centro del lugar, justo debajo de las enormes ramas del árbol, me senté allí sin temor alguno de ensuciar mi vestimenta. Me acomodo y abrí la bitácora unida a mi mano. Sus páginas estaban en blanco, pues sus registros no se podrían ver a simple vista. Cerré mis ojos dejando que mi cuerpo fuera acariciado por la brisa por unos instantes.
– Yo Megurine Luka, Octava emperadora de la Sección de la Lujuria, hija de Megurine Luki séptimo emperador de la Sección de la Lujuria. Hija de la lujuria creada por Eva, mujer de Adán, quien se dejó seducir por la serpiente y comió del fruto prohibido, pido que los registro de la bitácora que ha pasado de generación en generación por las manos de los hijos de la lujuria nombrados como emperadores de la Lujuria, sea abierta para mí. –Al terminar mi palabrería sentí como mis venas absorbían algo del interior de la bitácora. En un instante mi cabeza comenzó a tener una dolorosa sensación.
– ¿Qué deseas? – Escuche una extraña voz – ¿A qué has venido aquí, tú, hija de la Lujaría? – Me pregunto.
– "Este debe ser el espíritu de la bitácora" –Pensé.
– Ciertamente soy el espíritu de esta bitácora. Mi nombre es Alouqua y guardo los registros de esta sección- No me sorprendía que pudiera leer mi mente. – Ahora dime, ¿Qué deseas de mí? ¿A qué has venido?- Dude en decir lo que pasaba. – ¿Será por esa chica? ¿Vienes a preguntar porque te sientes tan insegura, tan irritada, tan extraña? Todo eso porque ella simplemente te dio la contraria…
– Si. – Respondí amargamente.
– Te mostrare como ha sido la humanidad hasta ahora. – Sentencio.
De pronto miles de imágenes salieron justo frente a mis ojos, hombres que matan a sus mujeres por haber sido engañados, personas siendo ejecutadas por cometer violaciones, pedofilia, zoofilia, adicción al sexo, tortura, incesto; todas esas cosas creadas por los mismos humanos inclusive hasta los que se creen más santos llegaron a cometer pecados con sus pensamientos.
–Todos ellos llevan por dentro la misma simiente, algunos la sacan a relucir antes, otros después pero todos están atados por el mismo yugo. Piensa en lo que te digo. – Su voz fue alejándose cada vez más. Mi impresión tras ver esas imágenes me recordaba a todo el tipo de personas que había visto en mi sección antes de que apareciera esa chica. – "Deseo, placer… sexo"- Todos piensan lo mismo, todos son lo mismo. En mi mente se rompieron todas las cadenas. No puedo evitar sonreír de medio lado.
Siento que todo se oscurece, mi cuerpo empieza a caer. Una cama de agua amortigua mi caída. Lo alto de la caída me hace entrar muy en lo profundo del agua.
– Detente… Detente… – Escuchaba el eco en lo profundo del mar.
– "¿Esa voz?" – Me pregunte a mí misma. No podía hablar; intentaba contener le poco aire que aun habían en mis pulmones.
– Detente…– Resonó nuevamente la voz. La luz azulada atravesaba la cortina de agua. Aquella luz que solo podía ser emanada por la estrella nocturna, la luna azul. – Detente… - Nuevamente el eco se hace presente.
– "¿Detenerme?..." – Volví a interrogarme. – "Nunca había escuchado esa palabra. ¿Detenerme?... ¿Quién crees que soy?..." – El agua comenzó a tomar un tono rojizo. – "Soy la entidad que representa a la Lujuria, soy una emperatriz, hare lo que desee cuando lo que desee sobre todo lo que me pertenece" –La luz de luna se enrojecía con cada instante que pasaba. –"Tu no serás la excepción." – Intente salir de aquel mar, extendiendo mi brazo hacia la luz – "Te juro que te hare mía." –Di el último empujón para salir, dejándome guiar por mis instintos, siguiendo el camino de la roja luz. –"Serás mía…"-
Volví a ser acariciada por la suave brisa que solo se podía sentir en aquel jardín. Sentía como mi sangre hervía con deseos de una sola cosa.
Abrí mis ojos, la tarde ya era evidente debido al color del cielo, pero no solo era la tarde lo diferente a antes de haber cerrado mis ojos; la primera de las cosas era que la bitácora había desaparecido de mi mano, seguramente había vuelto a su lugar de reposo, y la segunda de ellas era la silueta de una pequeña tendida a mi lado. – Justo a la persona a la que buscaba. – Sonreí complacida al ver a la chica junto a mí, por fin podría saldar cuentas. Ella dormía boca arriba sobre el campo de lirios, llevaba un pequeño trajecillo blanco, sandalias del mismo color y una corona que seguramente había hecho con las enredaderas que se podían el encontrar en el trayecto a este lugar. ¿Cómo llego aquí? ¿Qué hace aquí? Esas son preguntas que no me interesan, la única cosa que puede interesarme en este momento es verla gemir gritando mi nombre, deseando más y más que la haga mía. – Te dije que serias mía, y ahora ha llegado ese momento. – Me desprendí de mi ropa tirándola en cualquier parte. Me posesioné sobre la chiquilla y partí mí recorrido en el mismo lugar en el cual me había detenido la última vez. Baje la parte superior de su traje dejando expuesto una pequeña pieza de tela de color celeste muy claro, a través de aquella prenda se podían ver los pequeños pero bien formados pechos de la chiquilla. Me ubiqué en la parte baja de su traje, pues ambas manos en la prenda y la desgarre lo suficiente como para que se vieran sus celestes bragas. Mi brusca acción provocó que la chica se despertara de golpe.
– ¿Lu… Lujuria…sama? – Pregunto aturdida por ver la posición en la que estábamos ambas.
–Ya era hora de que despertaras. – Le envié una sádica sonrisa.
– ¿Q-Que sucede?... – Su rostro demostró mucha confusión. Seguramente podía oler el peligro que la acechaba.
– Nada, solo te vamos a dar el primer paso para convertirte en toda una mujer. – Volví a sonreír de la misma manera. Me abalance sobre ella y con una de mis manos le impedí la movilidad a las dos extremidades superiores de ella, mientras que con mi otra mano comenzaba a retirar sus bragas. – Esta vez serás toda mía. –
Continuara…
Guaaaaaaaaah…. ¡Diantres!. Esto demoro mucho más de lo que pensaba. Nuevamente la culpable se llama universidad, pero bueno yo también tengo la culpa después de todo no sabía cómo continuar así que estuve pensando día y noche en lo que podría pasar de ahora en adelante con nuestras protagonistas.
Por otra parte el tener que cambiar varias partes porque escribía una cosa pero luego la leía y me parecía tan de adultos que me avergonzaba :Dios no me atrevo a escribir esto, ¡Soy un monstruo pervertido! ¡Nooooo!: *Sniff**Sniff* (T.T)
Bueno, bueno espero que dejen sus comentarios pues acepto todo tipo de sugerencias y criticas ya que me gustaría mejorar en esto de escribir una historia para ustedes. Les agradezco sus reviews y que hayan leído este capítulo.
Me despido y nos vemos el *sábado 17 de octubre. Chauuu(^w^)/
