Titulo: Prohibido

Autor: Ame-no-Uzume

Resumen: Después de la muerte de su madre, Sakura se resigna a vivir sola. No se esperaba que su padre, el hombre que creía muerto apareciera y que este la llevara consigo, a una situación que a ella... no le gustará nada...

Disclaimer: Este fic es mío, salió de mi mente enferma y pervertida, así que no aceptaré plagios ni otras "sinvergüenzadas", eso sí, los personajes por supuesto no son de mi propiedad, pertenecen a Masashi Kishimoto como todos sabemos.

Hola! Aquí estoy de nuevo…Lo siento… a las que les gusto la historia y me agregaron como favoritas lo siento mucho mucho! Pero es que me han sucedido tantas cosas y mi inspiración se tomó un largo periodo de vacaciones… Disculpen de verdad..… déjenme agradecerles a todas por sus aceptación a este fic… en solo un día recibí 50 visitas y 70 hits… emmm, creo que eso es algo bueno…no? ñ.ñ, pero como es mi primer intento formal me parece excelente. Ahora revisando… los cortes de escena no se pusieron donde debían y unos diálogos se repitieron quitándole un poco de sentido al escrito… discúlpenme por eso… ya lo arreglare… si alguien puede ayudarme con la edición se lo agradecería muchísimo.

También gracias a las que me dejaron reviews, de verdad no pensé que recibiría esas críticas.

Bueno ahora si vamos con la historia. En el capitulo anterior no puse advertencias porque pensé que con el rating era suficiente, pero creo que debo ponerlas.

Este fic contendrá: incesto, violación, lemon… creo que por ahora es todo. Las advertencias las iré poniendo al principio del capítulo que contenga ese tipo de escenas. Bien, espero no haberlas espantado y de nuevo gracias por su aceptación para con esta historia.

Espero disfruten este capítulo.


La familia que ella tuvo alguna vez, fue únicamente su madre. Aquella rubia de hermosos ojos color miel, en donde siempre encontraba el consuelo necesario, cuando era necesario. Y así había estado bien para ella. Como tenía entendido, su padre había muerto meses antes de que ella naciera, y estuvo bien. No pudo decir que eso le causo algún tipo de problema psico-social, aunque tampoco le fue indiferente.

Ahora bien, no creía en salir inmune de esta, al estar frente a frente con el hombre que se suponía estaba muerto hace dieciséis años y, al ser este, nada más y nada menos que Fugaku Uchiha.

-¿Q-qué ha dicho?-fue lo único que pudo articular ante la noticia que el hombre frente a ella acababa de lanzarle, así, de repente.

-No voy a repetirlo…-Fugaku no se veía muy feliz, aunque como decirlo, si cuando lo vio hace cinco días no mostró ninguna expresión diferente a la que tenía en ese momento-… ahora, alista tus cosas, te irás conmigo.

-¿Q-que?-lo miró contrariada mientras se levantaba-… esto no… ¡debe estar bromeando!-exclamó, arrepintiéndose segundos después al notar el semblante del Uchiha que estaba lejos de estar bromeando-… esto no puede ser...-susurró sentándose de golpe, en el sofá sintiéndose mareada de repente.

-Si no fuera cierto, yo no estaría aquí…-dijo fríamente evitando contacto visual con la joven.

-¡Entonces váyase!-chilló con ojos aguados mientras se levantaba para acercarse a la puerta y abrirla-… porque usted no es mi padre… ¡no se que saca haciéndome este tipo de bromas pero ya basta!

-Sakura…-una voz masculina la hizo mirar hacia afuera, encontrándose con el rostro familiar de un peliblanco

-¡Jiraiya!- exclamó lanzándose a los brazos de este, aferrándose como si se le fuera la vida en ello. Levantó la vista mirándolo sufrida-… ¿qué es todo esto?

-Es lo que es, pequeña…-respondió con una sonrisa triste, posando una mano sobre la rosada cabeza de la joven-…este hombre es tu padre, y quiere llevarte a vivir con él…

-Pero…. ¡Pero él!-balbuceó apretando los puños, creando arrugas en la ropa del peliblanco-… el no…. no iré…

-Sakura…

-No iré…-sentenció antes de que el peliblanco terminara de hablar, sus cejas temblaban al mantener sus entrecejo fruncido-… no iré con él…

-Sakura…-la tomó de los hombros, manteniendo el contacto visual-… debes hacerlo, es lo mejor para ti.

-¡No!-se zafó del agarre retrocediendo unos pasos-… ¿Cómo puedes decir eso?-lo miró con resentimiento-…él…!

-No debes estar sola, no es bueno para…-intentó razonar, con voz calma

-¡No estoy sola! ¡Tú estás conmigo!-discutió negando con la cabeza, para luego mirarlo a los ojos. Sus brazos se mantuvieron sobre su pecho.

-Yo no puedo cuidarte, Sakura…-el semblante de Jiraiya cada vez decaía más

-No necesito que nadie me cuide… ¡ya no soy una niña!-exclamó

-Pues estás demostrando todo lo contrario-Fugaku, que había permanecido como espectador, habló con voz fría-… no tengo todo el día, debes venir conmigo.

Sakura lo miró fijamente, mordiéndose el labio inferior con fuerza, hasta que el llanto le ganó. Lanzó un fuerte sollozó y se retiró de la sala, corriendo hacia el pasillo.

Jiraiya suspiró cuando se escuchó la puerta de la habitación ser azotada con fuerza. Entró por completo a la vivienda y pasó al lado del moreno que no cambió su semblante.

-Déjame hablar con ella…-pidió, con voz neutral. El Uchiha empezó a caminar hacia la puerta, sus zapatos hacían un ruido seco al chocar con el piso.

-Regresaré en la tarde…-anunció antes de salir por la puerta, cerrándola tras de sí.

Jiraiya asintió a pesar de que el otro no lo vería. Se dirigió hacia el pasillo, una vez la puerta se cerró. Pasó una mano por su rostro, frustrado, una vez estuvo frente a la habitación de la joven. Acercó su oído a esta y se extrañó al no escuchar los sollozos, que estaba seguro escucharía.

Sus ojos se abrieron como platos al pensar en una terrible posibilidad y se apresuró a abrir la puerta con la llave de repuesto que tenía. Grande fue su sorpresa al notar que la puerta no estaba asegurada.

Asomó la cabeza y se encontró con la pequeña figura de la joven de espaldas a él. Mirando por la ventana hacia el exterior. Tenía una mano apoyada en el cristal y la otra caía a su costado, temblaba ligeramente.

-No voy a intentar suicidarme…-habló percatándose de la presencia del hombre-…me da miedo…-susurró esto último

-A veces eso no influye en nada…-habló entrando en la habitación-¿sabías que…?-fue interrumpido

-No eres psicólogo Jiraiya…-cortó la pelirrosa-… no lo intentes…-lo encaró quedando ligeramente de perfil.

Un breve silencio se apoderó del espacio entre ellos. Ella lo cortó con un leve suspiro, avanzó unos pasos y se sentó sobre su cama, con ambas manos sobre regazo.

-Tu….lo sabías… ¿cierto?-su mirada se mantuvo fija.

-No lo sabía…-respondió neutral-… tu madre nunca me lo dijo, me enteré hace dos días y…

-¿Hace dos días?-se levantó de golpe-… ¿y qué estuviste haciendo que me lo vienes a decir hoy?

-Sakura…-dijo con tono de regaño-… tuve que comprobar si lo que decía Fugaku era verdad…

-¿Y cómo lo hiciste?-interrogó mirándolo con recelo

-Con una prueba de ADN…-respondió con tono de obviedad

-¿De dónde?… ¿De dónde sacó Fugaku Uchiha mi ADN?-interrogó con un poco de terror impregnado en la voz.

-Tu madre…al parecer, se encargó de todo…-Jiraiya, frotó su brazo incomodo con la situación

-Mi madre…-repitió con aire ausente-…ella…pero… ¿cómo?

-No me dijiste que ya habías ido a entregar esa carta…-reprochó el hombre

-La carta…-repitió lentamente-… mi madre…

-Es lo que ella quiso para ti…-el adulto avanzó unos pasos y se sentó en la cama, a su lado-… Tsunade sabía que no debes estar sola, es por eso que hizo eso. Aunque, debo decir…-sonrió levemente-… me sorprendió mucho tu reacción…-la miró-… nunca te había visto actuar así…

-Lo siento…-atinó a decir mirando sus regazo-… me… cerré completamente

-No estuvo mal…-acarició la rosada cabeza-… eso demuestra que puedes defenderte bien

-Jiraiya… por favor… no me obligues a ir con él…-lo miró con ojos tristes-… por favor

El peliblanco la miró fijamente a los ojos con tristeza. Desvió la mirada cambiando su expresión por una seria.

El silencio que inundaba la habitación fue sustituido por los sollozos de Sakura, que inútilmente intentaba ocultarlos.

-Lo lamento, Sakura…-El hombre se puso de pie-… es la voluntad de tu madre… y la cumpliré… porque es lo mejor para ti…-sentenció dándole la espalda.

Los sollozos fueron cesando de a poco. Sakura apretó los puños sobre sus muslos y cerró los ojos fuertemente haciendo que las lágrimas acumuladas, cayeran por sus mejillas. Nadie dijo nada más. Jiraiya se dirigió lentamente hacia la puerta y la cerró tras de sí, dejando a la muchacha sola, despidiéndose de su habitación.


Dos maletas fueron necesarias para guardar la ropa y demás cosas que quiso llevar con ella. Estaban acomodadas a un lado de la puerta principal.

Sakura yacía en medio de estas, con la cara entre sus rodillas, a la espera de la última visita que recibiría en su hogar. Jiraiya la observaba con remordimiento, sintiéndose inútil al no encontrar palabras de ánimo para darle.

Los dos se estremecieron cuando el timbre sonó anunciando la llegada de Fugaku Uchiha. El peliblanco se apresuró a abrirle mientras Sakura secaba sus lágrimas con la manga de su blusa lila.

Sus ojos se encontraron con lo de su padre y en ellos solo pudo percibir frialdad. Desvió la mirada y se levantó lentamente.

-Llevemos tu equipaje al auto, Sakura…- dijo Jiraiya tomando las dos maletas y cruzando el umbral

-Yo iré… en un momento…-susurró mirando al suelo-… ¿puedo?

-Por supuesto…-respondió el peliblanco interrumpiendo al Uchiha que iba a reclamar-… solo… no te tardes…-aconsejó echándole una mirada al pelinegro que no se veía feliz.

-No se preocupen… iré en seguida…-dijo mirando hacia el interior dándole la espalda a ambos hombres.

Permaneció de pie durante unos minutos observando el lugar. Había cubierto los muebles cuidadosamente con plástico para protegerlos del polvo. La porcelana de la cocina limpia y en su lugar y todos los artefactos eléctricos desenchufados al igual que la fuente eléctrica. Jiraiya se encargaría de la comida que había en la nevera. Ya no había de que preocuparse. Siguió repitiéndose lo mismo mientras caminaba hacia el auto. Y fue creyéndoselo cada vez menos.


Acomodó los papeles sobre su escritorio y el bolígrafo a su lado. Se levantó y acomodó la silla silenciosamente en su lugar. Había terminado de organizar y transcribir algunos papeles importantes de su padre, después de tres largos días.

Masajeó su hombro derecho con su mano izquierda mientras movía su cabeza circularmente, intentando relajarse. Movió sus hombros y se dispuso a salir de la pequeña oficina que se había equipado.

Sasuke se había empeñado en hacer que su padre reconociera su esfuerzo, costara lo que costara. Ya había pasado algunos malos ratos por eso, peros sintió que todo había valido la pena cuando el Uchiha mayor le permitió ayudarlo en sus negocios, cosa que solo había hecho con el hijo mayor, Itachi.

Torció el gesto al pensar en su hermano, su perfecto hermano mayor, el cual se había ganado la confianza de su padre sin el mayor esfuerzo, por el simple hecho de haber nacido 5 años antes.

Mientras caminaba por el pasillo de la gran mansión, se dio tiempo para pensar en cómo presentarle a su padre algunas ideas que se le habían ocurrido para mejorar la producción de las empresas. Detuvo su andar al ver a su hermano mayor saliendo de una habitación frente a él.

El pelinegro mayor de piel más oscura y cabellera más larga, agarrada en una cola baja, desvió su mirada del libro que sostenía con una mano para fijarla sobre su hermano menor, mientras la otra mano estaba en el bolsillo de su pantalón de tela color negro. La camisa roja de mangas largas resaltaba atractivamente el color de su piel y las profundas ojeras que marcaban su rostro.

-Fugaku llamó… quiere que lo esperemos en la sala…-avisó con grave y masculina voz mientras caminaba poniendo su atención en el libro de portada negra.

El Uchiha menor entrecerró los ojos y siguió a su hermano por el pasillo con dirección a la sala. Bajando las escaleras ambos se encontraron con una mujer de cabello purpura agarrado en una cola alta, con algunos mechones enmarcando su rostro. Vestía una blusa naranja sencilla y una falda café pegada hasta las rodillas.

La mujer se volteó a ver a los jóvenes y sonrió

-Tan puntuales como siempre…-dijo caminando hacia el portal que abría paso hacia la sala principal de la gran mansión

-¿Sabes para que quiere Fugaku que lo veamos aquí?-Interrogó el mayor de los hermanos, tomando asiento en uno de los muebles forrados en cuero café.

-No lo sé…-respondió sentándose en otro a la derecha del joven, en un mueble doble, posando las manos sobre las rodillas.

-Anko…-la llamó el azabache aún de pie frente a ella- …te ves nerviosa…-dijo con simpleza al notar el leve palmoteo que la peli morada daba sobre sus rodillas. La aludida torció el gesto mientras lo miraba fijamente. No tuvo tiempo de responder, ya que justo en ese momento se escuchaba el ruido de la puerta abriéndose y cerrando después de un momento.

Las tres personas mantenían la vista fija sobre el umbral y todos se sorprendieron al ver a Fugaku Uchiha acompañado por una joven de cabello rosa. El moreno caminó sin decir nada y se acomodó al lado de la mujer que lo siguió con la mirada, sorprendida.

-Acércate, Sakura…-dijo con voz fría rompiendo el silencio de la habitación-… ven aquí.

La joven avanzó unos pasos hasta quedar a cierta distancia de Sasuke que la miraba con una curiosa indiferencia.

El azabache la observó con atención intentando descubrir que hacia esa muchacha, que no parecía ser de dinero de familia pudiente, en su casa. Se le ocurrieron muchas posibilidades en los pocos instantes que se mantuvo el silencio, hasta que su padre hablo y lo sacó de sus ideas. Se adelantó a sentarse mientras paseaba su mirada de su padre a la joven

La pelirrosa se quedó de pie, sintiendo las miradas de los presentes sobre ella, cabizbaja, apretando levemente los puños sobre su abrigo gris, intentando controlar el impulso de salir corriendo de ese lugar. La atmósfera se sentía muy fría, cosa que no la dejaba relajarse un segundo. Recordó como su nerviosismo se volvió casi insoportable en el momento en que logró divisar la enorme mansión que pertenecía a los Uchiha mientras iba en el lujoso auto de Fugaku.

-Sakura es mi hija…-abrió los ojos como platos al momento de escuchar la voz grave del Uchiha mayor anunciar eso sin ningún preámbulo. Levantó la mirada y se encontró con los ojos de los presentes sobre ella, empezó a perder la calma poco a poco-… por consiguiente, es su hermana.

Itachi, el cual había mantenido la vista sobre su libro todo el tiempo, lo había dejado a un lado al escuchar la primera frase de padre y la posó sobre la joven frente a él, sin cambiar su máscara de indiferencia. Sasuke la observaba con la incredulidad en su expresión. No había podido fingir la sorpresa que le causo la noticia. Apretó el lateral del mueble intentando calmarse un poco.

Anko observaba a la joven con sorpresa, volvió la mirada hacia el pelinegro junto a ella, sin poder creerse la facilidad y frialdad con la que soltó una noticia tan importante como esa.

-Ayúdenla a instalarse…-fue lo último que dijo antes de levantarse y salir por el umbral. Se escucharon sus pasos subiendo las escaleras y fueron callando hasta desaparecer conforme avanzaban.

La atención de los demás seguía sobre la joven pelirrosa que con ojos aguados no se atrevía a mirar a nadie. La mujer se dio cuenta de eso y se apresuró levantarse acercándose a ella.

-Sakura ¿Así te llamas no?-dijo con suavidad, la aludida levantó la cabeza y la miró con ojos llorosos, asintió-… Mucho gusto, mi nombre es Anko.

-Mucho… gusto…-articuló con dificultad a causa del llanto contenido

-Ellos son Itachi- señalando con la mano al moreno de cabello largo-… y Sasuke- señaló al más joven-… ellos son tus…

-No te atrevas a decirlo…-Interrumpió el más joven con voz fría. Sakura lo miró y sus ojos denotaban la misma frialdad. Un escalofrío recorrió su espalda

-Sasuke…-intentó regañar la mujer, pero el aludido se levantó rápidamente y pasando al frente de ambas féminas salió del salón.

Itachi, con total parsimonia tomó el libro de pasta negra y levantándose en completo silencio salió también, no sin antes echarle una última mirada a, su ahora, hermana.

Anko no perdió tiempo y guió a una callada pelirrosa escaleras arriba. La mujer pensaba que decir a la joven que caminaba tras de sí por el pasillo.

Sakura le echaba una mirada a su alrededor mientras caminaba, sosteniendo el par de maletas, una en cada mano, rechazando la ayuda que la peli morada le había ofrecido. El pasillo era más ancho que el du su pequeño departamento, las paredes estaban cubiertas con papel tapiz color vino y sobre estas algunos cuadros de diferentes tamaños. Pensó, que se veía muy similar a esas mansiones de estilo inglés que aparecían en las películas que solía ver con su madre.

Sacudió la cabeza, no le hacía ningún bien el pensar en eso, no ahora.

-Sakura…-la voz de Anko la sacó de sus pensamientos, levantó la mirada y se encontró con la de la mujer, que sonreía ligeramente-… esta es tu habitación…-dijo mientras tomaba la manija y la giraba, abriendo la puerta-… pasa…-entró seguida de la chica.

Sakura observó detenidamente cada rincón de la habitación, maravillándose con ella. Era un cuarto muy espacioso, con paredes color cielo, muebles de madera color chocolate y en el centro una cama amplia cubierta de sabanas color blanco. No se dio cuenta de que Anko le había quitado las maletas y las puso a un lado de la cama.

-Parece que te gusto…-sonrió-… yo la arreglé anoche-… Fugaku no me dio más tiempo…-se quejó frotándose el brazo derecho-… me dio la noticia y dijo que te traería al día siguiente…-caminó hasta un mueble grande-… puedes guardar tu ropa aquí y la cajonera que esta allá…-señaló el mueble a un lado de la habitación-…El baño está ahí…-señaló una puerta junto a un gran espejo, se giró y sonrió-… Dime si necesitas algo más.

-¿Usted… es mi…-tragó grueso antes de continuar-… hermana?

-¿Hermana?-sonrió abiertamente-… me siento alagada…-rió-… yo soy la esposa de Fugaku… técnicamente soy algo así como tu madrastra… pero no te preocupes… no soy mala…-sonrió de lado-… y solo llámame Anko…

La pelirrosa sonrió a la mujer que se le acercó y posó las manos sobre sus hombros

-No te preocupes por los chicos… son un poco fríos… pero no son malos… ya los conocerás mejor…-Sakura asintió y la mayor se dispuso a salir de la habitación-… ¿ya cenaste?- la joven después de unos instantes negó con la cabeza, avergonzada-… Te llamaré cuando la cena esté lista entonces-dijo y cerró la puerta con cuidado.

-Si… Gracias…-alcanzó a decir antes de que la puerta se cerrara.

Una vez estuvo sola, avanzó hasta la cama y se sentó sintiendo bajo ella el suave colchón. Tomó una de las maletas a su lado y la abrió para sacar su ropa de ahí. Dentro de la maleta, encima de toda la ropa, se encontró con la foto que había guardado como un tesoro desde que su madre enfermó. La llevó a su pacho y cerrando los ojos con fuerza, deseó volver a esos días.


En su habitación, Sasuke se movía de un lado a otro, inquieto, intentando comprender lo que acababa de pasar hace algunos minutos.

Su hermana.

Esa chica era su hermana. Pero, se dijo él, ¿cómo podía ser eso posible? Se veían de la misma edad, o al menos podría ser menor que él por un par de años. Su padre…

Su padre,

Paró en seco y abrió los ojos como platos. El no pudo haber hecho algo así. O, tal vez sí. Avanzó unos pasos hacia su escritorio y del cajón de arriba sacó una foto. Era su familia. Una foto tomada hace muchos años, antes de que su madre muriera a causa de una enfermedad. El tenía 5 años cuando ocurrió y sintió mucho la pérdida.

Todos la amaban, su hermano… su padre. Su padre la amaba. Entonces, ¿por qué le hizo eso?

Su expresión cambió con la ira plasmada en ella. Golpeó la superficie de madera con el puño, frustrado. No podía encarar a su progenitor. No, no podía.

Pero, ¿porque ahora? Se preguntó. Porque después de tantos años, ¿esa chica aparece justo ahora?

Emitió una exclamación muda.

Dinero. Chantaje. Eso era.

Las empresas Uchiha estaban en su mejor momento. Estaban produciendo la mayor cantidad de ingresos en los últimos años. Eso había leído en el último informe financiero al que su padre le había dado acceso.

-Así que es eso…-se dijo entre dientes-… esa zorra… cree que se saldrá con la suya…-apretó los puños con fuerza-… pues se equivoca.

Salió de la habitación, azotando la puerta al salir.


Había corrido la cortina de color blanco y descubierto el ventanal que abría paso a un pequeño balcón. Se maravilló con la vista del jardín que este le ofrecía. Divisó a lo lejos unos árboles sin hojas.

Cerezos.

Sonrió. Esperaría hasta el festival y observaría el hermoso espectáculo que le ofrecerían esos árboles.

Suspiró débilmente y frotó sus antebrazos. El aire frío de la noche estaba empezando a hacer presencia así que dio media vuelta dispuesta a entrar.

Paró en seco al ver al más joven de los Uchiha frente a ella. Con brazos cruzados y mirada fría. Unos escalofríos recorrieron su columna. Era la misma que Fugaku Uchiha tenía siempre, pero esta tenía odio evidentemente plasmado.

Dudó por instante en avanzar pero el aire frío la obligó. Lentamente entró en la habitación y se mantuvo en silencio, frente al joven azabache que le quito la mirada de encima ni por un segundo.

-Yo…-se arriesgó a hablar pero fue interrumpida

-¿Cuanto esperas sacar de todo esto?-habló Sasuke con la mandíbula tensa.

-¿Qué?-Sakura frunció el seño confundida.

-No te hagas la idiota…ya sé lo que tramas… tú y tu madre pueden irse olvidando de su "brillante" idea…-dijo con ironía-… no obtendrán nada.

-¿De qué hablas? Yo…-intentó responder pero de un momento a otro se encontró sujeta de los hombros por el azabache-… ¡Ah! ¿Que…?

-Escúchame bien…-Sasuke tenía una mirada tétrica-… no permitiré que le saques ni un centavo a mi familia… así que ya puedes ir dejando toda esta farsa… zorra-finalizó soltándola. Sakura cayó apoyándose con las manos.

Sasuke salió sin mirar atrás cerrando la puerta tras de sí, dejando a la chica con la mirada fija hacia ella, con lágrimas en los ojos.


Sinceramente creo que no está muy bien… me gustaría leer su opinión. Esta muy largo? Muy tedioso?

En que debo cambiar? Si tengo alguna falta ortográfica me lo dicen para darme contra la mesa y corregirla xD

De nuevo, gracias a todas las que agregaron a favoritos… muchísimas gracias, espero no decepcionarlas

Nos leemos en el próximo capitulo