Hola, si están leyendo esto gracias por darle una oportunidad a mi fic, como les escribía es el primero así que no estoy muy familiarizada con conceptos o como debo clasificarlo correctamente y demás detalles. De hecho estuve muy ansiosa por el subir el primero que se me pasaron mencionar algunas cosas:

* La historia viene siendo un final alternativo para el último arco del manga, es una mezcla bastante rara que hice consecuencia de mi obsesión por seguir el Ichiruki y las lagunas o vagas aclaraciones que sigue habiendo en la historia, así como también darle relevancia a mi top 5 de personajes Bleach.

* Cada capítulo tendrá por título algún concepto del manga que me ha hecho creer en el Ichiruki, por eso el primero fue Destiny.

* Hay conceptos que son de la historia pero no son 100% fieles, otros son inventados.

* Hay uno que otro spoiler hasta el capitulo 679 del manga.

Sobre este capitulo, podría decir que es el de transición y el más improvisado y reciente de todos, tuve que hacerlo para que encajen los dos siguientes que son la razón de ser de esta historia. Espero lo disfruten.

Bleach es propiedad de Kubo.

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II. Rain

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La batalla había terminado, aquel imponente y poderoso hombre que no hace mucho les prometió arrebatarles la felicidad y destruirlos en el momento menos esperado, yacía ahora derrotado y moribundo entre los escombros de lo que antes fuera el Palacio Real, ante la mirada de un Ichigo exhausto y gravemente herido, que hacía lo posible por mantenerse de pie apoyado de una destrozada Zangetsu.

Además de lidiar con el intenso dolor producto del fiero encuentro, lo invadía una extraña sensación, no era alivio ni satisfacción, acaso ¿lástima? se preguntó, aunque de inmediato lo descartó, después de todo ese hombre lo sumió en una terrible desesperación, causó gran destrucción a su paso y sobre todo fue quien causó la muerte de su madre.

Ishida que también presenciaba la escena, se aproximó con cautela hasta donde Ichigo, y sosteniendo su brazo con gran dolor y cojeando un poco, se aventuró a acercarse hacia el cuerpo de su antiguo líder, solo para asegurarse de que finalmente estaba vencido y que la pesadilla en que fueron envueltos se había acabado.

A lo lejos, Orihime se apresuraba para terminar de curar a Renji, quien había sido el más desafortunado en la lucha, era un verdadero milagro que aun siguiera con vida. En cambio ella y Sado estaban ilesos pues justo cuando pretendían unirse al enfrentamiento, Yoruichi llegó y les impidió acercarse por su propio bien.

Sado, miraba pensativo a su amiga, pues intuía que estaba haciendo un gran esfuerzo para contenerse y no salir corriendo a ayudar a Ichigo y a Ishida. La entendía, el también compartía el sentimiento, quería ir a auxiliarlos, pero Yoruichi había sido tajante prohibiéndoles el paso y más allá de solo obedecer, el pelirrojo también era su amigo, no podían olvidar que a el lo ayudo con su entrenamiento y otras batallas, y a ella, fue a rescatarla con el resto del grupo en aquella misión de Hueco Mundo. .

En tanto, la morena del clan Shihōin adivinaba el pensamiento de los muchachos, pero tenia que mantenerse firme, ella así lo había acordado con Urahara antes de irrumpir en el clímax de la batalla, no había necesidad de sacrificar vidas, sólo Ishida, Ichigo y Rukia tenían la capacidad de derrotar a Yhwach.

- ¿Estas bien Kuchiki-san? – le preguntó Urahara cuando vio que por fin respiraba sin dificultad y recuperaba su apariencia habitual.

- S..sí, gracias… Urahara-san – le dijo, pues el ex capitán de la doceava división oportunamente la protegió con Benihime cuando ella quedó vulnerable a un segundo ataque tras utilizar su bankai, para neutralizar al poderoso Ryūjin Jakka, que se había visto obligado a usar el enemigo, cuando su poder The Almight, quedó inservible por un motivo que su majestad no logró descifrar y fue aprovechado por Uryū e Ichigo para derrotarlo.

El rey quincy aun respiraba, su orgullo al parecer, le mantenía aun con vida y con dificultad, para sorpresa de sus adversarios, empezó a balbucear palabras indescifrables, pero entre aquel delirio repetía un nombre sin cesar: Hikari.

- Per…dóname Hikari – le pudieron escuchar - no… no los… pude proteger,

ni a ti… ni a Ulrich ni a Hannah ni a… – se le cortó la voz – no alcanzamos… a darle un nombre.

- Así que… después de todo… esta cruel guerra fue por ellos – dijo Urahara después de escucharlo atentamente – tomaste venganza por su muerte – añadió con un dejo de remordimiento.

Ishida, no pudo ocultar su sorpresa ante aquellas palabras, pues eso significaba que eran ciertos los rumores que había escuchado entre los Sternritter, la familia del rey quincy fue asesinada por shinigamis.

Ichigo también estaba atónito ante lo que oía, aquel rey que los arrastró a la miseria y a la desesperación por venganza, ansiaba arrebatarles todo como a el le fue arrebatado, quiso robarles su futuro como a el y a su familia les fue robado, despojarlos de la felicidad tal como hicieron con el.

Sin saber si al enterarse de aquella oscura verdad, removió algo en su interior, Rukia se dirigió hacia el moribundo quincy para sorpresa de sus compañeros y se arrodilló frente a él, mirándolo con tristeza y compasión pero Yhwach no le prestó atención, continuo con sus desvaríos llenos de arrepentimiento y aflicción.

- Yo… aunque quisiera – se atrevió a decirle la pelinegra – no podría comprender la profundidad de tu dolor – dijo haciendo que su majestad reparara ahora en su presencia – aunque lo intentara… no lograría imaginar el horror que te devastó y consumió… pero – se detuvo al sentir la mirada de Yhwach – creo que su corazón de alguna forma se quedó contigo y… así será por la eternidad.

Sus palabras fueron sinceras y llenas de bondad, y entonces en su mirada, Yhwach reconoció una luz que creyó extinta hace más de mil años.

"Tanto siglos de vida sumido en la oscuridad y justo en el instante de mi muerte vengo a encontrar la luz. Yo que podía ver el futuro y cambiarlo me aferré al pasado que no podía enmendar" pensó, mientras con dificultad alzaba su mano para tocar el rostro de la joven, que no se movió ni evito el contacto de el quincy, ella solo sintió el frió roce de su mano en su mejilla.

- ¿Alcanzaré… algún día… el perdón? – le preguntó débilmente.

- No lo sé – le contestó la shinigami con franqueza – pero yo… yo te perdono – dijo sin titubear y con bondad.

En respuesta ante el noble gesto, Yhwach le regaló su última mirada, un don y un viejo recuerdo que atesoraba y que quedaría grabado en la memoria de Rukia para siempre.

- Gra.. gra… cias… Rukia – fueron sus últimas palabras antes de exhalar su último aliento y comenzar a desvanecerse, mezclándose con la lluvia que empezaba a caer, mientras liberaba el poder del rey espíritu que había usurpado.

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Conforme la lluvia llegaba a su fin, Urahara terminaba de recitar desconocidos kidōs a oídos de su amiga, seguramente todos prohibidos, conjurados con el fin de sellar lo que quedaba del Reiō y evitar el colapso de los mundos.

- Kisuke, ¿eso bastará? – le cuestionó Yoruichi que hasta ahora había observado atenta y sólo se animó a hablar cuando lo creyó oportuno.

- No - le contestó sombrío – pero nos dará tiempo para pensar que hacer – añadió para darle esperanza.

- Espero… que sea el suficiente – pronunció, reconociendo la inquietud en la voz de su amigo.

- Y… ¿cómo están nuestros valientes jóvenes? - le preguntó mientras miraba en dirección de los humanos, para así zafarse del tema, pues conociéndola empezaría a indagar y no quería mentirle.

- Fuera de peligro, nada de que preocuparse - respondió rápido – Orihime ha mejorado mucho sin duda – dijo con satisfacción al sentirse orgullosa de la que alguna vez fuera su alumna , pues en ese instante la muchacha mantenía activado su escudo sobre Ichigo e Ishida para sanarlos simultáneamente.

- Sin duda, Orihime-chan además de bonita y amable es admirable - dijo cariñosamente el capitán comandante Kyōraku, quien recién llegaba al palacio acompañado de su inseparable teniente – que gusto verlos a salvo Urahara-san, Yoruichi-san, siguen siendo tan resistentes como en los viejos tiempos – completó el saludo que los otros devolvieron con una leve inclinación.

- Yoruichi-sama – saludó Soi Fong que secundaba a los miembros de la primera división, y aunque ignoró al rubio, fue recibida por una sonrisa de la ex capitana.

- Entonces… -volvió a hablar Kyōraku nuevamente - ¿Cuánto tiempo tenemos para que eso resista? – preguntó mientras miraba detenidamente la esfera púrpura que flotaba frente a él.

- Talvez…10 o 12 horas… en el mejor de los casos – contestó Urahara.

- Ya veo…- dijo desanimadamente – no debemos perder tiempo, hay que regresar cuanto antes al Sereitei…esperemos que la cámara de los 46 decida sabiamente.

- ¿Decidir qué? – preguntó impulsivamente la capitana del segundo escuadrón.

-Quien será el nuevo rey de los shinigamis – pronunció enérgica Kūkaku que también arribaba al lugar en compañía de su hermano.

- Y, ¿a quién podrían elegir? – preguntó Ganju con curiosidad.

- A un miembro de alguna casa noble – le comentó Urahara – después de todo, el Reiō debe ser un alma nacida de un shinigami puro, para sostener tal poder.

- Entonces, ¿me puedo ofrecer como voluntario? – dijo Ganju impulsivamente ya que tenía una extraña idea sobre lo que era ser el rey shinigami.

- Ni aunque fueras la única opción, te elegirían - dijo una pausada y profunda voz que de inmediato reconocieron pertenecía al capitán del sexto escuadrón, que se había acercado pensando que estaba con ellos su hermana al no verla entre los humanos.

- Y… ¿esta permitido que elijan a una reina? – se aventuró a preguntar Soi Fong, mientras veía emocionada a su mentora, dejando pasmados a los demás.

- ¡Ni se te ocurra volver a decir eso otra vez y deja de mirarme así! – le dijo Yoruichi adivinando las intenciones de su pupila – seré noble pero no me imagino vivir el resto de mi vida recluida en un palacio.

- No debe ser tan malo, yo… yo podría formar parte de su guardia – dijo Soi que ya comenzaba a fantasear.

- Creo que Byakuya-bo sería mejor opción– mencionó divertida mirando al líder del clan Kuchiki que estaba por retirarse de aquel grupo y se detuvo al escuchar su nombre – ya saben, prácticamente es un ermitaño, no le costaría nada vivir así.

Byakuya la ignoró y continúo su camino, pues advertido por Urahara divisó a su hermana,

sentada y cabizbaja detrás de un pilar semidestruido.

- En fin – habló el capitán comandante – debemos confiar que el elegido sea el mas indicado para la Sociedad de Almas.

- Pues yo, había pensado en alguien más – dijo Kūkaku mientras miraba en dirección de Ichigo quien discutía con Ishida. "Después de todo es un Shiba… aunque también sigue siendo humano" pensó.

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Ajeno a aquella conversación, Ichigo esperaba impaciente a que Orihime terminara de sanar sus heridas, ya que estaba ansioso por ir donde Rukia y confortarla, pues ella se había alejado del grupo contrariada tan pronto Yhwach se desvaneció.

Renji a pesar de estar débil, la había seguido pero la misma shinigami con un leve gesto le dio a entender que deseaba estar sola, aun así su amigo de la infancia continuo a su lado manteniendo una distancia considerable para respetar su espacio.

"Rukia, detestó verte así" se dijo para sus adentros Ichigo mientras inconscientemente apretaba los puños en señal de su impotencia, gesto que no pasó desapercibido por la pelinaranja.

- La iré a curar tan pronto termine, Kurosaki-kun – le dijo Orihime para animarlo, aunque probablemente la pelinegra se volvería a negar, pues a petición de Ichigo ella debía ser primero atendida sin embargo la ojivioleta solo negó con la cabeza y se retiro.

- Ella resistirá, Ichigo - dijo Sado que también se percató de la gran preocupación de su amigo por la pequeña joven.

- No está herida, Kurosaki – corrigió el joven de gafas.

- Lo sé, Urahara-san llegó a tiempo y la protegió – habló nuevamente Ichigo – yo… yo no tenía idea de los riesgos que corría Rukia al usar su bankai – finalizó reprochándose asimismo, pues hubiera deseado ser el quien la protegiera de la ráfaga de flechas que lanzó el enemigo contra ellos, sin embargo todo paso tan rápido y no pudo reaccionar a tiempo.

- A pesar de que estábamos muy lejos, nosotros pudimos ver cuando usó su bankai – comentó Chad - si que era poderoso y bello – añadió para distraer de los pensamientos negativos a su amigo.

- Era de esperase de Kuchiki-san, siempre ha sido muy fuerte y hermosa – comentó la pelinaranja orgullosa de su amiga, pues el sentimiento era mayor al de los celos. Esto hizo que Sado asintiera e Ichigo sonriera levemente al recordar lo majestuosa y sublime que lucía Rukia.

"De hecho si lo recibió" - pensó Ishida pues estando más cerca de la shinigami, vio como recibió el impacto del ataque aunque milagrosamente no resultó herida.

"Juraría que vi activarse algo parecido al blut vene para protegerse, tal como yo lo hice -meditó el muchacho – pero solo los quincies podemos usarlo… a menos que Kuchiki-san tenga sangre de... eso sería una locura" – se interrumpió asimismo al llegar a tal conclusión.

- Después de todo eran tres… – murmuró estremecido Uryū ante aquella posibilidad, sin darse cuenta.

- Inoue, deberías enfocarte en solo él – mencionó el shinigami y señalo a su compañero – míralo, esta más pálido de lo normal y ya habla incoherencias – sentenció Ichigo sacando de sus cavilaciones a Ishida.

- ¿! Eh?! – sólo balbuceó el aludido afectado por sus conjeturas.

- Lo ven, esta mal - se jactó Ichigo al ver al muchacho de anteojos, algo perdido y confuso.

- Ishida-kun, ¿te sientes bien? – le preguntó su amiga, pues no solo notó la palidez de su amigo si no también su consternación.

- Por su puesto, Inoue-san – dijo con aparente serenidad – de hecho… es mejor que te concentres en Kurosaki, yo aun puedo usar mi Schrift A y puedo canalizar mis heridas a un tercero - dijo sin despegar la mirada del pelinaranja haciendo alarde de su poder y énfasis en la palabra tercero.

- ¿Qué insinúas Ishida? – le cuestionó incomodó el muchacho, al sentirse atacado.

- Que mejor te preocupes por ti – replicó el quincy mirando en dirección opuesta.

- ¡Eres un maldito! –le gruñó Ichigo junto con otros improperios que su amigo ignoró.

Orihime y Chad sonrieron al verlos discutir, era evidente que ambos jóvenes estaban en perfectas condiciones.

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-Rukia – escucho llamarla y reconociendo su voz giro el rostro para encontrarse con su hermano que estaba a su lado.

- Ni-sama – dijo con la voz quebrada pese a que de alguna forma se alegraba de ver a su hermano en perfecto estado.

El líder del clan Kuchiki sintió un pinchazo en el corazón, al verla con los ojos aun vidriosos y el semblante abatido. Sabiendo que no confesaría la razón, buscó con la mirada a su teniente, el cual entendió de inmediato que su capitán demandaba un explicación ante el talante de su hermana, pero Renji solo negó ligeramente con la cabeza pues el tampoco tenía idea del comportamiento de Rukia.

El capitán se preocupó, no entendía que la tenía tan desconsolada, después de todo habían obtenido la victoria, sus amigos habían sobrevivido, él y ella estaban bien y… el mocoso que tanto lo irritaba estaba a salvo.

Urahara, quien había comenzado a ignorar al resto de los shinigamis y se había alejado un poco, observaba atento el reencuentro de los Kuchiki, en especial a la fémina. De hecho, desde que muriera Yhwach eran pocos los momentos en que despegaba los ojos de Rukia.

- Tranquilo, solo me aseguró que Kuchiki-san este bien - dijo relajado al notar que Ichigo se dirigía a el un tanto molesto.

- Yo no he dicho nada – replicó el joven al sentirse atrapado en sus intenciones.

- Pero lo ibas a hacer… de hecho me ibas a reclamar como un novio celoso – le dijo con su cantarina voz.

- ¡No digas tonterías! – le soltó avergonzado el muchacho.

- Bueno, entonces… no te importara que siga mirándola - dijo burlón desafiando al pelinaranja.

- ¡Oye, que te crees Urahara! –le reclamó finalmente, mientras sus amigos lo observaban. Era tan fácil sacarlo de quicio.

- Decídete Kurosaki-san, ¿tienes o no un problema en que la mire? – dijo astutamente el ex capitán, con el propósito de evidenciarlo.

- ¡Eso a ti no te importa! – se quejó, ante la mirada triste de Orihime que presenciaba el pequeño altercado e intuía los sentimientos del muchacho por la pelinegra.

- En ese caso… - iba continuar incomodando al joven, pero se detuvo al reparar en la presencia de alguien más.

- ¡Itzigo!- gritó Nelliel mientras se lanzaba sobre el shinigami para abrazarlo cariñosamente, haciendo que Ichigo intentara inútilmente liberarse de ella hasta que el ruido de un móvil lo desconcentró.

- Tessai-san, que alegría escucharte otra vez – decía Urahara al tomar la llamada - si todos estamos bien – le saludó mostrando una sonrisa que se fue transformando en una mueca mientras escuchaba atento a las palabras de su amigo - era de esperarse… yo les diré- finalizó la llamada.

- ¿Qué sucede, Kisuke? – le preguntó Yoruichi que se había acercado al ver como su amigo fastidiaba a Ichigo.

- Hice mal los cálculos… tenemos menos tiempo del que pensé… - les dijo preocupado.

- ¿Eso que significa? - le preguntó nuevamente mientras el resto se reunía de nuevo entorno a el, incluso los Kuchiki y Renji alertados por la seriedad del tendero, pues eso, solo significaba problemas.

- Esta habiendo altas oscilaciones de energía entre los mundos, el colapso… es inminente – comentó sin mas generando un sepulcral silencio – hasta ahora el mas afectado es Hueco Mundo, los hollows están comenzando a huir al mundo humano… son como una plaga – finalizó mirando al capitán comandante, quien entendió el mensaje y la dimensión del problema.

- Nanao-chan, hay que reunir a los oficiales y todo shinigami en condiciones de batalla, para que se reporten al senkaimon y vayan al mundo de los vivos a detener a esas criaturas.

-Como ordene, capitán – respondió solemne su teniente.

- Kurosaki-san, jóvenes, será mejor que regresen a Karakura – les sugirió - se están concentrando demasiados hollows y además…varias gargantas se han abierto, Tessai-san esta haciendo lo posible por bloquearlas pero han escapado algunos Menos, no creo que puedan lidiar con todos – les dijo mientras les proyectaba algunas imágenes de lo que acontecía en ese instante en la ciudad.

-¡¿Pero qué demonios?! – vociferó Grimmjow, quien había seguido a Nel, para encontrar a Ichigo y tomar revancha de su última batalla.

- Grimmjow-san, ¿sabes qué es? – le preguntó el del sombrero, cuando se dio cuenta lo que había llamado la atención de la antigua Espada, una especie de enorme nido formado por largas y espinosas ramas blancas cuyo interior emanaba una densa y oscura energía.

- Eso… eso es… el Foso de la Nada – le contestó estupefacto ante lo que veía.

- Y, ¿qué es eso? – le interrogó Yoruichi, pero no tuvo respuesta, pues el arrancar seguía pasmado y extrañamente atemorizado.

- El lugar que tanto ansiaba encontrar Aizen-sama - tuvo que responder Nelliel que ya habia soltado a Ichigo con una seriedad que pocas veces se le veía – una de las moradas de los Vasto Lordes.

Otro silencio inundó el lugar, una cosa era lidiar con numerosos hollows o Menos de la clase Gillian, pero los Vasto Lordes eran un enemigo que no debía ser menospreciado.

- ¿Estas completamente segura, Nelliel-san? – le cuestionó Urahara.

- Si, no tengo duda, es el Foso de la Nada - respondió la ex tercera espada.

- Nel, ¿y si era una mentira de Aizen para ganar su confianza? – dijo Ichigo quien se negaba a creer que esos monstruos estaba en su ciudad.

- No, es tal y como lo vimos a través Ulquiorra – le añadió.

-¡¿Ulquiorra?! ¿A que te refieres con que lo vieron a través de él? - se limitó a decir el shinigami sustituto.

- Era una de sus habilidades, lo que había visto, nos lo podía mostrar si así lo deseaba y Aizen-sama lo ordenaba, es decir nos podría mostrar sus recuerdos.

- ¿Recuerdos, eso quiere decir que…? – no terminó de decirlo se quedó helado ante la suposición, igual que Ishida y Orihime quien instintivamente sujeto el brazo de quincy.

Sabían bien que clase de poder tenía Ulquiorra.

- ¿Eres un estúpido Kurosaki o solo lo finges? – le espetó Grimmjow quien ya se había recuperado de la impresión inicial - Ulquiorra provenía de ese lugar.

Un tercer silencio reinó por unos instantes hasta que Kyoraku habló:

-Nanao-chan, los capitanes y tenientes deben ir a Karakura, los jóvenes no podrán por si solos hacerles frente, se necesitará de la elite del Gotei para detenerlos - sentenció - , ni siquiera tenemos ideas de cuantos podrían ser.

- P… pero capitán, además de los presentes solo el capitán Hitsugaya, está en condiciones de ir - se atrevió a contradecirle - el capitán Mayuri y su teniente siguen recuperándose, los tenientes Hisagi, Omaeda, Matsumoto y Hinamori, están heridos y siguen siendo intervenidos, y el resto sabe bien que ni siquiera vinieron con nosotros por que siguen convalecientes.

- ¿Qué hay de Hirako y los vizard? – cuestionó esta vez.

- Están apoyando a los del cuarto escuadrón, sus miembros ya son insuficientes, para…

- ¿Y dónde esta Zaraki, su teniente y sus dos inseparables oficiales? – le preguntó Kyoraku.

- Es… están… perdidos- contestó Ise algo nerviosa que seguía sin entender como se extraviaron si se suponía que venían tras de ella y su capitán.

- ¿Quién dices que esta perdido niña? – dijo Kenpachi quien hizo una repentina aparición, por fin había encontrado el grupo, - no son necesarios los demás, yo sólo me haré cargo de ellos.

- ¡Si, vamos a patearlos y hacerlos puré! – gritó alegre Yachiru desde la espalda de Zaraki

- Ken-chan tendrá con quien practicar antes de jugar con Ichi.

- No los subestimen – dijo seria Nel – son increíblemente fuertes y poseen extrañas habilidades que son capaces de ganar batallas sin mover un dedo – añadió. Aunque, sigo sin entender que hacen allí, nunca los encontramos porque odian ser detectados, son bastantes solitarios salvo con los de su clase - finalizó consternada.

-Es obvio… encontraron una deliciosa presa – declaró Grimmjow mientras observaba a la shinigami de más baja estatura y le regalaba un torcida sonrisa, que no pasó desapercibida por el mayor de los Kuchiki, Ishida y Urahara.

- ¿Presa? – inquirió Yoruichi – ellos son lo más evolucionado, ya no tienen necesidad de cazar o de comer almas.

- No, pero igual forma les produce gran placer devorar las que tienen un exquisito sabor – volvió a declarar clavando la mirada en Rukia y esta vez Ichigo se percató de ello por lo que se enfureció y estuvo a punto de aceptar la batalla que tanto ansiaba la antigua sexta Espada, si no fuera porque la voz del capitán comandante lo detuvo de su propósito.

- Entonces no hay tiempo que perder, vayan pues muchachos a defender su ciudad. Tenientes y capitanes acompáñenlos, nosotros iremos por Hitsugaya y Hirako y por quienes puedan ir a apoyar – hizo una pausa - de allí nos dirigiremos a la Cámara de los 46 para informales que deben elegir al nuevo Reiō cuanto antes. Por favor, Urahara encárgate de prolongar la existencia de ese sello - todos asintieron y tan pronto finalizó, emprendió la retirada junto con Nanao.

- Este es para ustedes muchachos – dijo el tendero mirando al grupo de valientes humanos,

quienes se acercaron para cruzar el senkaimon que se abrió frente a ellos.

- Itzigo, no son un enemigo cualquiera –le dijo Nel - al estar en su forma pura, son muy distintos a los arrancar que te enfrentaste en Las Noches. Luchaste contra Ulquiorra, sabes a lo que me refiero- le dijo poniendo muy nervioso al pelinaranja pues recordó como se dio aquella batalla, en la cual murió y solo al convertirse en esa cosa salió victorioso.

- Espero que sobrevivas – le dijo Grimmjow lo cual le extrañó a todos – no malinterpretes, seré yo quien te venza- fue lo ultimó que dijo con su típica sonrisa antes de abrir una garganta y desaparecer en ella seguido por Nel.

- Ten cuidado… yo… espero verlos otra vez – fue lo que dijo la amigable arrancar antes de desaparecer, con una triste sonrisa.

Ante la partida de los peculiares ex Espadas, los humanos entraron deprisa al senkaimon pero Ichigo titubeo y se giró para hablar con Rukia:

-¿Vendrás conmigo? – le preguntó, haciendo que ella alzara la vista.

-Yo…- no pudo decir mas, pues una extraña visión la paralizó, veía el rostro y cuerpo del Kurosaki totalmente ensangrentado y su ropa hecha jirones, con su espada rota.

- Rukia, ¿vendrás? – le volvió a preguntar.

- S..sí, soy la teniente del treceavo escuadrón y… mi deber es proteger Karakura.

- Entonces, te veré del otro lado – le contestó con una sonrisa de esas que eran sólo para ella - por cierto Rukia - se detuvo justo en la entrada y aunque le daba ya la espalda le dijo – luce mucho mejor en ti esa bufanda que en Byakuya – añadió justo cuando senkaimon se cerraba.

-¿Estas segura que puedes luchar? – le preguntó Byakuya a su hermana cuando el irreverente shinigami sustituto ya se había ido – no luces bien…- le dijo preocupado, pues tenia un mal presentimiento.

- Si, y aunque no lo estuviera, iría… no solo porque soy teniente, si no porque también Karakura ha sido mi hogar – finalizó la pelinegra.

Urahara solo bajo la mirada al escuchar aquello, mientras abría un segundo senkaimon para los shinigamis, si el capitán Kuchiki no la había convencido de quedarse, sería inútil disuadirla de no ir. Quería detenerla pero el destino como la lluvia tenían que seguir su propio curso.

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Se valen los abucheos por el drama entorno a Yhwach, pero no pude evitarlo mi mente maquinó una historia digna de telenovela, y así evité meter más personajes, es que para mí hasta hace poco él es villano tipo Darth Vader; algo feo le pasó para unirse al lado oscuro. Siempre me ha intrigado por que llamó con tal desprecio asesinos a Yamamoto y a sus primeros compañeros, los reclamos de Mayuri y también porque Yamamoto se sintió aliviado cuando el arrancar mudo perdió la apariencia de niño para poder acabarlo. Es una lástima que sigamos sin flashback sobre lo que pasó hace mil años.

En fin…