PREFACIO
La luz de la luna llena iluminaba siniestramente la aterradora escena.
Allan no había exagerado, Alyssa había dicho la verdad, sus fuerzas se habían incrementado hasta lo increíble, hasta lo imposible.
Eran muchísimos, 71 si mis cálculos no fallaban, y nunca había deseado tanto que fallaran.
Ya no se movían con la misma turbadora gracia y precisión que recordaba del anterior encuentro.
Habían dejado de lado toda formalidad, toda hipocresía: caminaban rápidamente, pero sin correr, desordenadamente. Iban entremezcladas las diferentes tonalidades de gris.
Eso me gusto, que nos saltáramos el absurdo intercambio de palabras y pasáramos directamente a la matanza.
Pese al repentino desorden, todos tenían algo en común: la misma expresión de odio, rabia e instinto homicida, y en los ojos de intenso color escarlata, tenían escrita la absoluta determinación de asesinarnos a todos, de ser posible a través de un método doloroso.
A mis espaldas, oi el sollozo ahogado de Renesmee.
CAPITULO 1
El cumpleaños
POV Bella
-No, aún no -me quejé algo enfadada-. Aun faltan unas buenas 5 horas para que los chicos lleguen.
-¿Prefieres que Alice venga a buscarnos y nos encuentre así? –me dijo Edward divertido y complacido con mi reacción. Sonrió cuando vio mi mirada de hastío y reconocí mi derrota.
Yo no quería salir aun de sus brazos (en realidad, ni ahora ni nunca). Yo había tenido razón hace unos años, cuando pensé que la arrolladora pasión física que sentía por mi marido duraría algo más que diez años.
Sin embargo, como él había indicado, no era una buena idea que Alice se hartara, viniera a buscarnos y nos encontrara en esta situación.
Mi cuñada no era precisamente un "verdadero caramelo" cuando se estresaba, y vaya que estaba presionada.
Hoy era el décimo cumpleaños de Renesmee, y Alice se había pasado un montón de tiempo planeándolo.
Nessie (ya no había remedio para tal sobrenombre) y Jake se habían ido una semana a Los Cabos, una hermosa playa en México.
Nos había costado muchísimo trabajo que Edward diera su consentimiento, y aunque a mi tampoco me había agradado mucho la idea, al final cedí, pues me sentía culpable porque Nessie soñaba con conocer una playa soleada, y evidentemente, yo no podía llevarla.
-¿Qué crees que vaya a hacer Alice exactamente? –le pregunte a Edward
-No lo se con exactitud, pero he aprendido a no tener ninguna expectativa en cuanto a Alice. Ella siempre las rompe todas.
-Cierto –coincidí- Pero aun tengo la vana esperanza de que algún día logre controlarse aunque sea un poquito.- Ambos nos reímos.
Nos vestimos rápidamente, y al abrir la puerta de la cabaña, Jasper estaba a unos tres metros, obviamente viniendo por nosotros, cumpliendo una orden de Alice.
-Buenos días –nos saludo mi cuñado- espero que hoy estén de un humor excelente y su paciencia esté al máximo.
Los tres nos reímos y dando un suspiro nos adentramos en la gran casa blanca.
Alice pasaba corriendo de un lado para otro acondicionando la casa para la fiesta de cumpleaños.
Esa casa había estado abandonada varios años, pues nos habíamos mudado hacía tiempo, y habíamos vivido en varios lugares: un tiempo en Denali, en Escocia y en las islas Feroe.
Sin embargo, le habíamos prometido a Charlie que vendríamos a Forks para el cumpleaños de Nessie. Iban a asistir él, Renée, los licántropos en pleno, y algunos viejos amigos vampiros, como Zafrina, Senna y Kachiri; Benjamín y Tia y el clan de Denali completo, además de todos los Cullen, por supuesto.
-Bella, eres la mejor cocinera de aquí, así que te encargaras del pastel –me ordenó Alice, con una mirada que me impidió contradecirla.
-¿Puede al menos alguien ayudarme? – le solicite, dudosa.
Ella vaciló un momento y al final respondió
-Pide ayuda a Esme o a Edward, que son los segundos mejores. Como sea apresúrate. Los chicos llegaran en 6 horas y los invitados, en ocho, no tenemos tiempo.
Lo decía tan en serio que no pude evitar soltar una risita en voz baja, que lamentablemente, Alice oyó.
Salí corriendo, arrastrando de la mano a Edward antes de que mi cuñada tuviera oportunidad de arrancarme alguna extremidad.
Llegamos a la cocina y vimos que los materiales para nuestra tarea ya estaban listos,
Los ingredientes estaban sobre la mesa, y aun lado, había un gran libro de cocina abierto en una página que exhibía una receta de lo mas complicada, acompañada con un dibujo del bendito postre.
Hacía mucho que yo no cocinaba, y me pregunte si seria capaz de hacerlo, pues dudaba que hubiera podido prepararlo adecuadamente aun en el tiempo lo hacía diario para Charlie.
Con un suspiro, comencé a leer la receta.
La verdad es que me la pase muy bien, haciendo el pastel con Edward, pues esa era una de las únicas cosas que el no hacia totalmente a la perfección, y tuvimos mas de un percance con los huevos, la harina, la batidora, y el horno.
Al final nos quedo una torta bastante bonita, y que probablemente olería bien para cualquier humano.
Salimos de la cocina, imaginándonos que otra cosa nos pondría a hacer Alice.
Ella estaba poniendo arreglos de orquídeas, las favoritas de Renesmee, por toda la casa, Cuando nos vio nos dijo:
-Vamos a tener que quedarnos aquí otros cuatro días, he visto que una nómada quiere hacernos una visita. Seria mejor hablar con ella para ver que quiere ¿no creen?
-Sí –nos mostramos de acuerdo Edward y yo.
Pasamos otras 5 horas haciendo acciones diversas, desde limpiar y decorar toda la casa, hasta ir a comprar el resto de la comida para los invitados humanos (y licántropos).
Después, Edward y yo fuimos a recoger a los chicos al aeropuerto de Seattle.
Cuando llegamos, estaban tomados de la mano, y Renesmee llevaba la mano izquierda en el bolsillo de su chaqueta.
-¡Mamá! – nos grito cuando nos encontramos con ellos- ¡Papá!
-¡Feliz cumpleaños! -Le desee a mi vez.
Mucha gente volteó a vernos, sorprendida cuando Nessie uso la palabra "mamá" y "papá" para dirigirse a nosotros. Pero ¿qué se podía pensar cuando una chica llamaba así a otros dos de su misma edad?
Normalmente, cuando había humanos alrededor, Renesmee nos llamaba por nuestros nombres, pero pareció que la emoción de vernos le borró de la mente esa precaución.
Edward gruño al verlos así, tomados de la mano, pero yo adiviné que había algo mas que le molestaba, pues durante el viaje de regreso a casa se mostro gruñón y no hizo ningún comentario acerca de lo que nos contaban Nessie y Jake de su viaje.
Cuando salimos de mi Ferrari (que ya estaba un poco pasado de moda, pero seguía siendo observado con embeleso cuando pasaba por la calle) y los chicos entraron a casa, retuve a Edward
-¿Qué te pasa?- inquirí. Pareció dudar en si era buena o mala idea contarme. Al final, suspiro, sabiendo que era cuestión de tiempo que yo lo hiciera decirme
-Ambos me están ocultando sus pensamientos, a veces se les iban por otra idea aparte de la del viaje, y lo cubrían pensando en wafles…
-¿En wafles? – pregunte, divertida a mi pesar, pero, ¿qué clase de persona piensa en wafles para evitar pensamientos comprometedores?
-Si, y eso no indica nada bueno.
-Bueno, hoy es el cumpleaños de la niña, así que no lo arruines
-Lo se, me comportare bien, lo prometo – Y me dedico mi sonrisa favorita. Le devolví la sonrisa y lo bese.
El me respondió el beso unos segundos, pero de pronto se separo bruscamente de mi.
-Puedo oir a Alice, y no nos depara nada bueno si no entramos inmediatamente a casa.
Así que entramos, y pasamos el resto de las 2 horas arreglando los últimos detalles a los preparativos de la fiesta.
Nuestros invitados llegaron, y todos nos saludamos efusivamente.
El día transcurrió de manera muy alegre, con las animadas charlas y después el divertido momento de abrir los regalos.
Alice y Rosalie le habían regalado a Nessie una tarjeta de crédito, cuyo limite ni siquiera podía imaginar, para su próxima excursión de compras.
Jasper, Emmett y Edward un automóvil de carreras. Yo tendría una charla muy seria con mis cuñados y mi esposo al respecto mas tarde.
Carlisle y Esme un par de boletos todo pagado a Hawai.
Renée y Charlie, para no perder la costumbre, un álbum fotográfico y una cámara.
Mientras Nessie forcejeaba por abrir mi regalo, una colección de mis libros favoritos, saco la mano izquierda del bolsillo, que hasta ahora había mantenido guardada.
Edward y yo soltamos un gritito ahogado cuando vimos un anillo en el dedo corazón de nuestra hija.
Eso me hizo recordar cuando, en una navidad, Jacob le había regalado a Nessie una pulsera del mismo diseño.
Pero ahora no era una pulsera, era real, un verdadero anillo quileute de compromiso.
Así que ese perro quería robarme a mi niña…
Todos vimos venir el ataque de Edward, y justo mientras comenzaba a gritar, Alice lo interrumpió:
-Nuestra visita se adelanto, y no es una simple nómada, es un miembro del servicio Vulturi.
-¿Cuándo? – intervino Carlisle, ansioso
-En unos 20 minutos - le respondió Alice
¿Qué debemos hacer? –dijo Emmett. Todos se miraron, pensando.
Yo todavía estaba demasiado ofuscada, con la mirada fija en la mano izquierda de Renesmee como para pensar en algo mas.
-Saquemos a los humanos, y los licántropos- resolvió finalmente Jasper
Toda esa conversación, se había desarrollado en susurros y rápidamente, por lo que los humanos no comprendieron mas que algunas palabras sueltas.
Nos valimos de muchas excusas y mentiras, para lograr que los lobos y los humanos se fueran, pero al final en casa solo quedamos los 9 Cullen, Jacob, Zafrina, Senna y Kachiri; Benjamín y Tia; Tanya, Kate, Garrett, Eleazar y Carmen.
Bueno, me dije, si esa vampira venia con malas intenciones, se llevaría toda una sorpresita al encontrarse con tantos oponentes.
Nos fuimos de la sala, y nos arrejuntamos cerca de la puerta, en espera de que llegara nuestra visitante.
