Morioh, Verano de 1999
…
'¿Era cierto? ¿Era posible?'
Eran un par de preguntas que Kishibe Rohan, ahora un afamado artista a sus 20 años, no lo dejaban en paz absoluta.
El transcurso del viaje del cementerio a su hogar no fue lo bastante grato. Más al comprender su rol en toda esta 'investigación' para ayudar a Sugimoto Reimi, una fantasma que se le había aparecido a él y a Hirose Koichi en lo que le pueden llamar como 'el callejón fantasma'.
Rohan era una persona que no creía en el destino o en las pequeñas coincidencias. Así que de camino para su casa... para ponerlo simple, ese encuentro en específico lo dejaba perplejo. Ya era de anochecer cuando llegó y abrió la puerta de su gran mansión de estilo rústico y de ubicación (semi-)oculta, para decidir a quedarse pensando casi a oscuras en su estudio.
Pero cómo todo investigador, quería llegar a entender.
O, igualmente, quería saber.
La historia que le había contado el monje enfrente de la tumba familiar de los Sugimoto le era tan inciertamente fantástica... pero dado a que toda su vida de adolescente se había encontrado con un par de hechos sobrenaturales, más le sumaba la existencia de stands como el suyo propio, Heaven's Door y de personas que eran capaces de usarlos... no sabía en qué creer ya.
"¡Por favor! ¡Se los ruego! ¡Por el bien de todos los que todavía viven! ¡Sólo ustedes pueden ponerle un fin a toda esta locura de una vez por todas!"
Su regreso a Morioh vaya que coincidió con todo. Conocer a Koichi, a Higashikata Josuke... la existencia de que había algo que estaba convirtiendo a personas comunes en usuarios de stands... y ¿ahora un asesino?
'El Sr. Jotaro cree que existe una persona súbitamente peligrosa en este pueblo...'
'Nosotros no nos hemos encontrado por pura casualidad, sr. Kishibe... cada usuario de stand está relacionado uno con el otro.'
Cielos…
Al llegar a su estudio, se sentó y reclinó su espalda sobre el asiento de su escritorio. Por la forma en la que se sentía tan conflictivo acerca de este giro, no sabía si debía inspirarse en lo que acababa de suceder para su larga obra, 'Pink Dark Boy'... o simplemente dejarlo de lado.
Reflexionaba y no dejaba de pensar en silencio. Hasta que alcanzó la lámpara de escritorio que tenía encima y sacó una hoja de papel y un pincel, mientras dibujaba el rostro femenino de la srita. Sugimoto.
Y a decir verdad... no era tan complicado realizar un boceto de ella. Un rostro angelical con ojos que eran tan brillantes como piedras preciosas. Comprendía porque la olvidó... o porque olvidó ese macabro incidente. Normalmente, un adulto no recuerda lo que vivió en su niñez a un determinado grado, hasta que alcanzan lo años. Y también, un niño tan pequeño naturalmente debería de bloquear tan traumática experiencia sino, en ese caso, le costaría años de terapia. Bastantes años de terapia.
También comprendía que sus padres (y por extensión, su abuela) no mencionaran el asunto. Una vez, quizás, oyó de puro sobreoído a sus padres discutir acerca de un incidente en Morioh y cómo que algo rezongaba en su cabeza.
Sacó de su bolsa varias de las fotografías que tomó de los periódicos de la biblioteca que relataban tal acontecimiento. No era que las había leído con mucho detalle, sin embargo... algunas memorias al azar rezongaban en su mente.
"No mires atrás... pero recuerda..."
Ugh.
Tan sólo esa pequeña frase lo molestaba. No podía expresar cómo le irritaba esa línea, lo único que podía evocar de ese día en específico.
Reimi era una imagen borrosa, casi inexistente, si es que lograba recordar más acerca de esa época. Sí recordaba una figura femenina que lo recogía de la escuela, pero era obvio que no era su madre por lo jovial de varias de las facciones faciales que recordaba... o los colores que usaba en su ropa que eran de tonalidad un tanto rosadas... o siquiera un juvenil uniforme de marinera institucional.
Pero si era cierto que ella fue una de las personas que más apreció en su vida... entonces... ¿cómo alguien como él pudo olvidarla... aun cuando creció? ¿Acaso sus padres pensaron que estaría bastante sensible al tema durante toda su vida? ¿O simplemente también olvidaron el asunto al tiempo en que Rohan alcanzaba la pubertad y adolescencia?
Pensante y molesto acerca de esas reflexiones, vio de nuevo el dibujo que acababa de realizar y lo tiró al suelo con su brazo, completamente frustrado por su falla de memoria que le impedía captar lo que estaba ocurriendo, mientras se hundía en su silla.
Debía haber lógica aparte de 'lo bloqueé', pensaba, al ver un punto fijo de su escritorio, en el que estaban recargados varios volúmenes de su famosa serie de manga. Y después se le ocurrió lo más obvio que pudo haber ocurrido.
Todo se relacionaba a la manifestación de su creación en él. Había descartado la posibilidad, pero... con él todo era posible.
"Heaven's Door... ¿puedo preguntarte algo?" Su stand aparecía al lado de Rohan cuando tomó una posición pensativa con sus manos sobre su cara. "¿Cuándo fue la primera vez que te manifestaste hacia mí? ¿Qué edad tenía?"
Heaven's Door parecía ser un niño pequeño, un tanto joven. Y eso se reflejaba en su estatura, o en que el diseño del protagonista de 'Pink Dark Boy' era un niño para que los lectores de la Jump se lograran identificar con él. Lucía mucho más joven que Rohan… más o menos de la altura de Koichi o mucho menos, y por tanto, se sentía también un chiquillo. Él confiaba en su stand, ¡por supuesto! Pero la mirada curiosa del chiquillo quedaba en mera melancolía.
El poder de Heaven's Door era tan grande que básicamente ponía todo en merced a Rohan, con tal de aplicar sus 'investigaciones de campo' como inspiración en sus historias, al ver los recuerdos y cualquier otro tipo de información de esas personas… literalmente, ellos eran unos libros abiertos para el mangaka.
No siempre Heaven's Door era regañado por él, sin embargo había casos muy especiales en que a él le dejaban un mal sabor de boca. Había descartado completamente de que Heaven's Door había interferido en su memoria… pero así mismo sabía de lo que era capaz. Al menos con él en especial.
El stand sabía que Rohan no era un niño ya desde hace menos de una década y ha vivido junto a él durante las buenas y las malas. ¿Era hora de que supiera lo que pasó en aquél entonces?
Así como un niño pequeño, Heaven's Door manifestaba culpabilidad por medio de sus gestos y de su lenguaje corporal: mantenía la vista en un punto fijo, de vez en cuando cabizbajo. No tenía voz propia, o por lo menos hasta dónde sabía, su usuario no podía hablar por medio de él como el resto de los stands humanoides que recién había enfrentado (y conocido). Sin embargo, su actitud le daba la más lógica conclusión a Rohan.
La mirada fría del artista, también decía mucho. "Recuerdo que te manifestaste a mí aquella vez que participé en un certamen de dibujo en la primaria. Pero... ¿esa no fue la primera, verdad?"
Sin siquiera levantar un par de centímetros su mirada a su usuario, el artista ya conocía su respuesta.
"Entonces… eso significa que fuiste tú. Bloqueaste mis memorias y cualquier relación a ella. Por eso no la reconocía."
Rohan puso su mano sobre su barbilla, serio sobre el asunto. "Y por más que trato de recordar lo que ocurrió... lo único que se me vienen a la mente son cosas bastante intangibles y muy vagas ya. Inclusive se me vienen como flashazos de una cámara. Como si fuesen parte de un sueño o algo parecido." Se levantó y empezó a dar vueltas en su habitación.
"Lo que es curioso porque recuerdo que sentía haberte visto antes cuando lo del concurso (a pesar de que yo te había diseñado desde antes)."
Rohan se detuvo justo en frente de Heaven's Door. A medida de que él se aproximaba a la altura de los ojos del joven, la forma en la que lo veía de forma dudosa, curiosa… Rohan lo único que pudo evocar fue una mueca que denominaba un momento de eureka forzoso.
*TSK.*
Rohan se volteó para darle la espalda. "Así fue, ¿verdad? Estuviste ahí."
El stand volvió a mirar al suelo. Estaba apenado… porque hizo todo lo que hizo con tal de protegerlo.
El ambiente se volvía un tanto tenso, haciendo que Rohan musitara: "...Pinku. Ése es el nombre que te di en aquella época." Suspiró, bajó su vista al suelo, avergonzado quizá (y típico en Kishibe, por su orgullo, ya que no le gustaba que lo vieran así) y volteó su vista hacia otro lado.
"No sé si deba agradecerte. O si deba culparte." Empezó a pronunciar. "Lo que sé a grandes rasgos de la investigación del asesinato de los Sugimoto... es por medio de lo que dijo ella… o de las notas de periódico de aquella época, acerca de lo macabro que resultó ser. Pero... eres parte mío y es entendible por qué hiciste lo que hiciste. He leído estudios psiquiátricos americanos y europeos acerca de cómo un trauma semejante puede marcar la vida de una persona, al grado de que se puede transformar en un asesino serial. Aunque también señalaba asuntos externos." Kishibe reía de forma burlona, al voltearse nuevo a su stand.
"¡Inclusive llegan a desarrollar manías poco comunes que los llevan a cuestionar su psique como actitudes obsesivas!" Blufeó un poco. "Aun así, has hecho bien si no querías hacerme algún mal. Aunque eso significara olvidar una persona que se supone influenció mi niñez." Su personalidad engreída salía a flote al seguir hablando.
Pero había algo en su tono de voz que hasta a él mismo le fastidiaba. "…Más con los pocos amigos que uno tenía y la forma en las que mis padres trabajaban a diario. Eso..." Podía sentir el coraje y sabía que estaba dañando y traicionando a su orgullo. Siempre fue el niño 'extraño' y se suponía que nunca le molestó serlo, con tal de ser mejor que los demás.
El ligero rubor en sus mejillas denotaba todo lo contrario a lo que siempre daba a relucir al resto de la sociedad con la que se involucraba. Demostraba lo molesto que se sentía. Caminando hacia su librero, se detuvo para luego soltar una risa.
"Me siento responsable, ¿no es ridículo sentir eso ahorita?" Bajó sus brazos, apretando los puños. "¡Me siento responsable de no haber podido hacer nada!"
Espontáneamente, dirigió su ira y furia por parte de uno de los puños a la madera del librero, provocando que los libros que tenía al menos se tumbaran entre ellos. La mano le dolía bastante y empezó a sangrar un poco, pero no le importaba.
Río maniacamente del dolor, sosteniendo su mano dañada en su cara, mientras regresaba a su asiento. No era raro verlo así, por algo sus colegas lo acreditaban como un excéntrico artista… Heaven's Door, por otro lado, sabía la razón de porqué se reía así… no era una primera vez que lo hacía.
"Hah, era sólo un niño. No pude haber hecho algo así." Cómo sentía la ira y la tristeza entremezclándose dentro de él.
De aquella noche, lo máximo que podía recordar era cómo el corría a través de los pasillos del segundo piso de esa casa antigua. Igual que aquellos sueños que había sufrido. Parecían interminables. Se sentía indefenso, tratando de sostener las ganas de llorar.
No sabía por dónde iba, todo estaba tan oscuro.
Y cerca podía oír como el agotador respirar de su niñera se aproximaba más a él, tratando de huir junto con él.
"¡Era sólo un niño de cuatro años! Lo más seguro es que el asesino medía el triple que yo en tamaño." Seguía diciendo en medio de su momento de locura, a grado de que su voz se le empezaba a quebrar.
¿Quería llorar?
Al cuarto a dónde había llegado era un lugar sin salida, un cuarto que estaba vacío. Podía oír como el viento ceceaba a la ventana así de cómo hacía mucho ruido con las hojas de los árboles que estaba frente a él.
Con el miedo, encarcelando sus sentidos, ignoraba que una persona había entrado al cuarto junto a él. Era su niñera, aun respirando con harto cansancio, quién cerraba la puerta con llave. Al verla… si es que podía verla… ya que sólo podía ver su silueta y podía oler ese molesto pero penetrante olor a metal oxidado.
Ella se acercaba a él, mientras le decía que se calmara. Su corazón latía mucho más de lo que podía sostener. Ese sentir en su estómago, en lugar de ser mariposas, era invadido por un enorme abismo.
Ella le insistía que tenía que salvarse. Él sólo meneaba la cabeza, negando.
Tan familiar escena.
Era como si supiera que iba a ocurrir.
Recostó su nuca sobre el descanso de la espalda de su silla, tapándose los ojos, crujiendo sus dientes. Estaba taaaan cansado y harto de cómo los eventos habían terminado ese día. Imaginar que todo fue porque nada más quería recordar cómo era la casa de su infancia para inspirarse en su obra.
Vaya día que ése resultó ser.
La muchacha al cerciorarse que no tenía tampoco mucho tiempo, vio la ventana y pensó que podía salvarlo. En el primer piso había una cama de flores y otras plantas que podrían amortiguar su peso tras una caída. Le insistía que tenía que saltar.
Le insistía, tras lloriqueos que seguían agotando su respiración.
Le seguía dando tanto coraje como también mucho desconcierto. No dejaba de pensar en aquello. En una pequeña frase que por fin sabía de quién venía.
"Recuerda..."
Él quería hacer algo ahora que antes nunca pudo haber hecho, sea por la edad o lo que sea. Aun recostado sobre su silla, Heaven's Door tomaba ventaja para saber la reacción de su amo, flotando hacia él. Y lo que vio fue una reacción extraña para él. Una cascada de lágrimas caía de los ojos de su usuario.
Hacía mucho que no lloraba así.
"...y recuerda..."
Rohan entrecerraba los ojos, y se los tallaba para ocultar su lloriqueo. "Sí... Debemos encontrar al asesino." Se pausó.
"...recuerda que siempre te querré..."
"Y retribuirle justicia a Reimi y a su familia... ¡porque, yo, Kishibe Rohan, soy un hombre de palabra!"
Fin.
Y con esto doy por concluida esta historia... aunque se le puede dar seguimiento con los eventos posteriores a los capítulos de 'La Bizarra Aventura de Kishibe Rohan' en la Parte 4. Cómo comentaba en el capítulo anterior, este fic iba originalmente ser un one-shot... pero dado al cambio de tiempo, pensé separarla en dos capítulos.
El final se me complicó tanto de escribir, pues no sabía en realidad como terminarla. Creo que finalmente estuve peleando en varias versiones... y al final ganó ésta cuando se me prendió el foco de qué hacer y el tipo de reacción que quería obtener.
Aunque exploro también otra perspectiva de la relación de Rohan con Reimi (dado a la naturalidad supernatural del plot)... en realidad, ésta es la perspectiva de un joven que recién se reencontró con esa persona que tanto quiso, sin saber quien era en realidad debido a memorias que fueron olvidadas por el paso del tiempo... o en el caso de Rohan, memorias bloqueadas por Heaven's Door (según mi interpretación, claro está) para evitar el dolor subsecuente del evento que vivió, a pesar de que sólo tuviera 4 años.
Así también, tan cerca de conocer el perfil del asesino de Morioh... pero tan lejos de saber quién era, ¿verdad?
Muchas gracias por leer, se agradecen los comentarios y los reviews.
