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Sobre las relaciones interpersonales entre un agente del cielo y uno del infierno.
.- ( x10. Chocolate ) Crowley ama el chocolate en el cuerpo de Aziraphale. Y el peso extra sobre su pelvis también.
Sobre el mostrador de Aziraphale hay una caja de chocolate belga. Tan grande que tiene el tamaño de una raqueta de tenis profesional…
Y está vacía.
En la mesita de té en la trastienda, hay un dulcero hasta el tope de coloridos papelitos metálicos con el logotipo de Cadbury…
Ya solo quedan las envolturas.
Escaleras arriba, hay un cuadro al óleo y es de Monet. Inmediatamente un carrito de té con un juego de tazas y dos platos también…
Tienen restos de pastel.
Al fondo del pasillo hay una puerta. Abierta y dentro hay un cesto de basura con bolsitas de té, y más envolturas de chocolate vacías.
Crowley alcanza el último chocolate en el buró, y se lo da a Aziraphale. Lo sostiene mientras el ángel lo lame de entre sus dedos. Es cremoso y claro.
- … Entonces el muy imbécil retrocedió hasta golpear el Bentley. – Sonrió, malignamente, se le arruga la frente y su nariz se levanta muy gracioso en un gesto triunfal – Seguro no volverá a meterse con carros de colección después que mi bebé le lanzare fuego por los faros.
- En serio, Crowley….- Aziraphale lo mira con desaprobación, pero la sonrisita llena de chocolate sigue en sus labios.
El demonio asiente. Mientras aparece una caja más de chocolates. Son de Ron, con cerezas y fresa.
Y Aziraphale no se da cuenta, continúa relamiendo los dedos de Crowley. Se siente cómodo así. Desnudo y con la cabeza sobre las piernas del pelinegro, mientras observa lo que puede del pecho perfecto del demonio desnudo. Y sus pómulos perfectos desde esa perspectiva, atontan en demasía al ángel.
Crowley sonríe mientras le habla de alguna otra cosa idiota, y toma un chocolate más.
Porque sabe que Aziraphale ama el chocolate, y Crowley ama las 4 libras extra que trae el ángel, que son producto de su esfuerzo cauteloso.
Le gusta subirlo de peso, cuidar que lo mantenga. Así Crowley siente como si le estuviera haciendo un favor al ángel y se sube el ego.
Porque Aziraphale es hermoso y rubio, de ojos azules, piel pálida y aterciopelada. Tiene los rasgos bonitos de querubín crecidito. Y Crowley piensa que es él nada, a comparación de toda esa perfección.
Crowley ama el chocolate en el cuerpo de Aziraphale… que pesa 4 libras más y le hace menos celestial y se lo acerca más.
Cuando el ángel se levanta y le mira a los ojos, besándolo y empujándolo delicadamente para colocarse sobre de él; Crowley piensa una cosa más…
Ama el peso extra de Aziraphale contra su pelvis, de verdad.
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( * ) Monet. Aziraphale tiene un cuadro de Monet. Eso lo hace sentir contemporáneo, menos anticuado.
