Jack no se lo creía, parecía casi una gran ilusión. Una ilusión muy dolorosa que iba en aumento de intensidad a cada milisegundo. ¿Como era posible que estuviera tan aterrado con alguien a quien ni siquiera conocía?
Sobre todo ahora que le había salvado la vida.
Mira a sus padres ir de un lado a otro, ambos mirándolo con seriedad parecían echar humo de las orejas. —¿¡Como se te ocurre hacer tal barbaridad?! ¡Todo lo que hemos hecho por ti! ¡Todo lo que hemos esperado para que vuelvas! ¿¡Y nos agradeces con esto?!—. Le reclama su padre el cual parecía ser el más fuera de sus cabales.—¡Tienes suerte de que el doctor Young te detuviera antes de que cometieses tal error!—. Le sigue su madre limpiándose algunas lagrimas traicioneras, producto del pánico y terror a la noticia de casi perder a su hijo por segunda vez.
El albino solo baja la cabeza no queriendo fijarse en nada más que el brillante piso de azulejos blancos, se sentía muy inseguro en ese momento y teorizaba que era por culpa de la presencia del supuesto doctor en esa habitación. —Lo siento...— Alcanza a decir sin más sin realmente hacerlo, haber saltado apenas y le parecía una minucia, como si caer de lugares altos fuera algo común y la idea de morir fuera más recurrente de lo que debía.
—¡Un "Lo siento" no te excusará de esto jovencito!— grita su padre apuntándole con un papel que parecía contener fotos suyas saliendo de la ventana y siendo atrapado por el hombre de cabellos negros que era su doctor. —¿¡Ahora como vamos a explicarle a la gente que nuestro hijo trató de saltar desde un sexagésimo piso?!—.—Señor Spicer... No creo que sea necesaria tanta autoridad ante el joven...jack... Después de todo, estaba confuso. Obviamente tomaría la vía más fácil para poder escapar de sus problemas, aunque cualquiera diría que con su intelecto pensaría cosas mejores. ¿Que le parece si tengo una charla con el? Después de todo tengo un titulo en psicología por lo que podría tomarlo como, un trabajo extra— Comenta Young mientras ponía una mano en el hombro del ejecutivo el cual mira a su esposa consultándole, esta sólo asiente mientras hace un ademán de apuntar a un reloj de mano que no existía.
—Se lo dejamos en sus manos, señor Young. Por favor cuídelo mucho. ¡Y tú! ¡Estarás en problemas cuando te den de alta!— Advierte el padre del pelirrojo mientras se va junto a su esposa, dejándolo completamente solo con aquel hombre de ojos color miel el cual se quita los anteojos segundos después de forma despreocupada y sonríe.
Jack se remueve incomodo en su camilla empezando a temblar sin razón alguna mientras unas ganas de gritar escalaban por su pecho y garganta. —Parece siempre prefieres ser un cobarde, Spicer. Incluso para tomar decisiones tan simples como el seguir con tu vida o no— comenta el supuesto profesional acercándose al adolescente que solo se alejaba poquito a poquito asta quedar espalda contra la pared, y al mayor mirándole a los ojos a centímetros del rostro.
El de ojos dorados sonríe seductor y maligno, cosa que solo provoca que le den escalofríos. —¿Porque tanto miedo? Deberías agradecer que estoy aquí, de que te salvé la vida una vez mas. Oh espera, déjame adivinar... No lo recuerdas— se burla tomándole del mentón. —No me sorprende viniendo de alguien tan idiota como tú. Gran conocimiento, poca cabeza—
El de ojos rubís intenta desviar la mirada, sentía la piel de gallina; no porque el otro fuese guapo sino que había algo que no le gustaba, algo le gritaba que se alejara de ese tipo tan invasivo. —N-no se de que me habla señor, es la primera vez que lo veo. Realmente le agradezco que me detuviera pero... Esta invadiendo mi espacio per-!ahg!—. Es acallado por la mano del fuerte hombre estrangulando su cuello sin piedad, casi podía jurar que se lo podría romper si aplicaba un poco más de fuerza, solo un poco. Intenta luchar por que el otro se separase, pero solo obtiene un intenso dolor en su muñeca derecha que fue tomada por la otra mano del contrario, aplicándole la misma presión que a su garganta.
—Cállate—. Ordena el asiático en tono sepulcral, en sus ojos había un brillo que no se lograba identificar, un brillo casi bestial. —Escúchame atentamente Spicer, puede que te hayas salvado esta vez, pero...— Suelta de una vez al adolescente el cual no duda en tomar una bocanada de aire en cuanto se siente liberado, tomándose del cuello el cual dolía intensamente, no logra detener a su agresor cuando lo obliga a pegársele tomándole de la cintura. —Por mucho que te alejes no te librarás de tu amo, TU me perteneces. Y me encargaré de que recuerdes cada maldita cosa que ese cerebro tuyo se esforzó por olvidar—.
Jack no podía evitar sentirse confundido al igual que profundamente aterrado por lo que estaba sucediendo en esos instantes. —No, por favor. Ni siquiera se a que te refieres... Estuve en coma, eso me dijeron los d- —. —¿De verdad les crees? Si que eres ingenuo. Viniendo de ti esperaba por lo menos un signo de duda ante circunstancias tan sospechosas. ¿Porque sigues aquí si no? Siendo tu caso habrías muerto en 3 días por lo poco que te frecuentan tus allegados, por no decir que vives completamente solo— interrumpe el desconocido poniéndolo sobre la camilla y posicionándose sobre el obligándole a rodearle la cintura con las piernas. Por mucho que forcejearse precia inútil, el mayor parecía tener una fuerza sobrehumana.
Cuando intenta darle una patada en el estómago esta es rápidamente interceptada por Young recibiendo de este que le estrujara los dedos de los pies como si fuesen palillos de madera. Jack solo suelta un grito de dolor compartido con lágrimas saliendo de sus ojos, las cuales son lamidas por su captor bajando para besarle la mandíbula. —Pero esa es la mejor parte, después de todo... Este percance me permite tenerte sin que nadie lo sepa... NADIE — La voz del supuesto doctor se hace más grave producto de una insana excitación por ver al menor sufrir, por lo que empieza a pasar sus uñas por los muslos del muchacho dejando pequeñas heridas sangrantes sobre la pálida piel de este.
El adolescente solo podía cerrar sus ojos con fuerza aguantando el dolor que le causada por las heridas formadas. Le toma de los brazos en otro inútil intento por liberarse, llegando a recurrir también a las súplicas. —Por favor... Yo no se que le hice pero, por favor... ¡Detente!—. Implora con la garganta destruida.
—¿Joven Spicer?... ¿A que se refiere?—
En un abrir y cerrar de ojos; se encontraba completamente solo en la habitación del hospital, con las sábanas y ropas revueltas. El doctor que lo había atendido cuando despertó lo estaba mirando con incredulidad pues ante sus ojos estaba el pelirrojo herido y con la mirada destruida en estado de shock absoluto.
Jack Pasa unos segundos en silencio, sin más, se abraza a sí mismo y empieza a llorar.
