Engaged for New Year

DISCLAIMER: Los personajes le pertenecen a la fabulosa Stephenie Meyer, la trama es de mi autoría. Está prohibida la copia parcial o total de esta historia.

Capítulo 1:

Who run the world?

27 de Diciembre. Cinco días para Año Nuevo

—Necesito que hagas una copia de este contrato, envíala al cliente para que su equipo legal lo revise y procedamos con la firma, urge que se realice a más tardar el día 3 de Enero por favor avísales, también necesito que le pidas a Jacob el reporte de su área, y a Jasper un informe previo de los ingresos de este año. Asegúrate de decirle a Jacob que o tengo su reporte hoy o me importará poco que le haya concedido dos días de vacaciones extra, porque no lo dejaré salir de la oficina.

—Si jefa, ¿Quiere que le traiga un café?

—Te lo agradecería mucho, Angie.

Sonreí a mi asistente, y ella se marchó a realizar las tareas que le había encomendado.

—Jessica, comunícame con el gerente de recursos humanos por favor — le pedí a mi secretaria por el intercomunicador.

—Enseguida.

Hace año y medio que ostento el cargo de CEO de Cullen Corp, una de las empresas tecnológicas más grandes de Estados Unidos, pero claro, eso a la mayor parte de mi familia no le pareció nada bien.

Pues en la familia Cullen aquel que llega primero le toca la mayor parte. Y para desgracia de mis primos menores, yo Isabella Cullen soy la primera de mi generación, la primera de cinco hombres y dos mujeres que en su mayoría ansiaban estar en mi lugar.

Cullen Corp es el legado de mi familia. La dirección general y el sesenta por ciento de las acciones han pasado por más de cinco generaciones de hombres Cullen, todos primogénitos de sus generaciones.

Yo era la primera mujer en convertirse en CEO de la empresa familiar.

—El señor Abott no se encuentra disponible, dice su secretaria que está realizando las entrevistas para el puesto que solicitó.

Me informó Jessica después de unos minutos.

—Gracias Jessica, ¿Ha llamado el señor Masen? — pregunté.

Pero no hizo falta que respondiera.

La puerta de mi oficina se abrió y por ella entró aquel hombre que conocí dos años atrás.

—¿Para qué quieres que llame si te dije que iríamos a comer? Le pedí a Ángela que no te trajera el café, arruinará tu apetito.

—O sea que yo no puedo tomar mi café pero ¿Tu si?— pregunté, arqueando una ceja.

—Yo no me quejo de estar lleno al segundo plato, yo sí puedo tomarlo.

En ese momento sonó el teléfono de mi escritorio.

—¿Si?

Ni creas que voy a poder terminar el reporte, seguramente…

—Hola Jacob, si mi mañana va muy bien, no aún no he comido, ¿Que tendrás el reporte para cuando vuelva de comer? ¡Me parece perfecto! ¡Qué bien que hayas trabajado aunque acaba de pasar la fiesta de Navidad! Eso dice mucho de cuánto valoras tu trabajo— Le dije y colgué el teléfono.

—¿Problemas con Jacob?

—Los de siempre, cree que puede conmigo.

—¿Veintisiete años y aún no aprende?

—Sigue reacio a aceptar mi posición en la empresa— contesté encogiéndome de hombros.

—Creo que el año y medio que llevas como CEO ya debió decirle algo.

—Llévame a comer Edward Masen, estoy a cinco segundos de hacer mi salida triunfal y dejar a Jacob con la palabra en la boca.

Le dije sonriendo, ambos nos apresuramos al ascensor que era para mí uso exclusivo, las puertas estaban cerrándose cuando Jacob apareció hecho una furia ante nosotros.

—Si has terminado, deja tu reporte con Angie, ella me lo dará cuando vuelva — le dije antes de que las puertas se cerraran por completo.

Edward comenzó a reírse en cuanto estuvimos solos.

—De verdad que no sé cómo lo haces, te conozco hace dos años y aún no sé cómo puedes manejar a cinco hombres como Jacob.

Yo sonreí. Había comenzado a trabajar en la empresa desde hace más de cinco años, cuando aún era estudiante, compaginaba mi carrera de Negocios Internacionales con mi trabajo en la empresa, comencé con puestos pequeños que me llevaron a conocer la empresa a profundidad, así como al personal que laboraba con nosotros.

Ahí aprendí a dar órdenes a los hombres que creían que por ser mujer iban a pasar sobre mí.

—Tengo mucha práctica, pero dime, ¿Tú para cuándo?

Pregunté, refiriéndome a su propia empresa familiar, su padre aún no había decidido a cuál de sus hijos debía ceder el control de la empresa, y para mí opinión, Edward era la mejor opción.

—Mi padre aún es joven, y no quiero quedarme en una oficina si me lo preguntas, prefiero mantener el control del área de laboratorios.

Se encogió de hombros. Edward era el segundo hijo de los Masen, su abuelo había levantado de la nada una empresa que ahora era bastante importante en su sector, pues se dedicaba a la generación de materiales para la fabricación de tecnología, desde el común plástico hasta metales y aleaciones que hacían de mejor calidad los productos que nosotros generamos.

Pero él nunca había tenido intención de hacerse cargo del área administrativa de su empresa, le apasionaba trabajar en el laboratorio y crear diferentes materiales, cada vez mejores, con mayor resistencia y amigables con el ambiente. A pesar de que tenía el potencial para convertirse en el CEO de su empresa, él no estaba interesado.

—Y bien, ¿A dónde quieres ir a comer?

Me preguntó tomando mi mano, costumbre que había adoptado desde que nos conocimos.

—Sorpréndeme.

Con una sonrisa nos sacó del ascensor cuando éste llegó al estacionamiento, y nos condujo hacia su auto, donde me abrió la puerta del copiloto y después de que yo estuve en mi lugar, él corrió al lugar del piloto para llevarnos a comer.

Manejó durante algunos minutos por las concurridas calles de New York, él siempre conocía lugares pequeños y donde nunca se te hubiera ocurrido comer, pero salías con ganas de volver de lo delicioso que preparaban la comida.

Edward era de las pocas personas que me conocía, sabía que disfrutaba de una comida en un restaurante elegante y una buena copa de vino, pero también disfrutaba de la misma manera un plato sencillo pero delicioso en algún rincón de esta gran ciudad.

Cuando mi tío, Amun Cullen, se retiró hace año y medio de su cargo como CEO a causa de un infarto, mi abuelo, Eleazar Cullen, me nombró la nueva CEO del emporio familiar. Él consideraba que estaba lista para asumir el cargo, y Edward estaba presente cuando ocurrió el gran evento del cambio de poder, me dijo que me había visto diferente cuando mi abuelo pidió mi firma en los papeles donde tío Amun me cedía su cargo y acciones de la empresa.

Y desde ese día él juró que iba a mantener mis pies sobre la tierra, para que siempre recordará lo duro que trabaje para llegar a donde estoy, que aunque fuera mi derecho de nacimiento, me esforcé por ser la mejor en lo que hago, en conocer a todo mi personal para poder llevar la empresa como hasta ahora lo he hecho.

— ¿Y cómo está tu hermana? Hace tiempo que no la veo.

Pregunté mientras comíamos en un pequeño local de comida tailandesa, era pequeño pero acogedor y los platillos estaban deliciosos.

—Elizabeth y James están tratando de probarle a papá que son los mejores para llevar la compañía, Elizabeth tiene mejores planes si me lo preguntas, voló a Londres la semana pasada para ver a un posible cliente, si logró el trato, sin duda alguna habrá tomado ventaja considerable contra James.

Los hermanos de Edward eran todo lo contrario a él, ellos deseaban el reconocimiento y el poder, James tenía treinta y un años pero su experiencia no era rival contra mi favorita, Elizabeth o Lizzie como yo la llamaba, ambas teníamos veintisiete años, fuimos juntas a la escuela de negocios, y aunque siempre estábamos compitiendo por ser las mejores, éramos muy cercanas, ambas necesitábamos probar que las mujeres podemos mover el mundo igual o mejor que los hombres.

—La llamaré, puede que en el futuro trabajemos juntas como lo planeamos en la universidad— comenté divertida, mi amiga estaba luchando por sus sueños.

—Y… ¿Cómo va lo de ese tipo… Ryan… Regan…?— preguntó de repente.

—Riley, eso no funcionó— contesté simplemente.

— ¿Qué? Pensé que él era el "indicado" como dice Elizabeth, estuviste con el ¿Cuánto? ¿Cómo un año ya?

—No era para mí— contesté haciendo una mueca. —Olvidemos a Riley, dime ¿Has encontrado a alguien? Y no estoy hablando de esas amiguitas tuyas de un par de noches.

—Noup, sabes muy bien que es difícil para mí encontrar a la persona correcta.

—Ya somos dos entonces.

—Salud por eso— comentó levantando su cerveza. Yo choqué mi vaso de agua mineral con su botella.

—¿Deberías estar bebiendo cerveza ahora? ¿No debes volver al laboratorio? — pregunté.

—No, tengo la tarde libre, mamá quiere que la ayude a mover algunas cosas de la sala y su invernadero.

—Salúdala de mi parte, y dile que pronto iré a comer esos deliciosos brownies que prepara.

—Ella estará encantada de que la visites— comentó con una sonrisa.

Terminamos la comida entre pláticas sobre su trabajo y el mío, él estaba trabajando en un nuevo metal que ayudaría a que nuestros generadores solares funcionaran con mayor eficiencia. Y yo estaba de los nervios tratando de terminar el informe general del año, este era el primero que lo hacía todo por mi cuenta, el año anterior tuve que hacerlo pero seis meses fueron mi trabajo y el resto de tío Amun, había salido bien, pero quería demostrar que podía llevar la empresa a mejores niveles de los que me fue entregada.

Edward me llevó de regreso a la oficina cuando terminamos la comida, él quería subir a hacerme compañía durante un rato, pero su madre lo llamó para decirle que lo estaba esperando, así que subí sola los veinte pisos del edificio.

—Hola Jessica, ¿Sabes si Jacob ya entregó su reporte? — pregunté en cuanto abrió el elevador.

—Aun no, Señorita Cullen, el señor Black-Cullen dijo que…

—Dímelo Jessica, no es culpa tuya lo que el incompetente de mi primo diga.

—Dijo que iba a tener el reporte cuando él quisiera… y que podía ir con sus amenazas a quien le importara. — dijo un poco incomoda.

Sabía que esas no eran las palabras de Jacob, él probablemente había hecho uso de un léxico menos agradable.

—Gracias Jessica, voy a hacerle una visita y cuando regrese Ángela, puedes ir a comer.

Ella asintió, ella y Ángela eran muy eficientes en su trabajo, ambas hacían posible que todos los pendientes estuvieran atendidos y en orden, y mantenían en mi escritorio una taza de café o té.

Jacob era el encargado del área legal de la empresa, era el hijo mimado de mi tía Rachel, ella se había casado con el abogado William Black, quien era totalmente manejado por su esposa e hijo. Jacob era el que se había revelado cuando el abuelo decidió que yo iba a ser la sucesora de tío Amun. Pues había nacido tan solo unos meses después de mí y tenía la idea de que por ser él el primer nieto varón, debía ser quien obtuviera el cargo.

Yo no quería tenerlo dentro de la empresa, pero era tradición que cuando el CEO cambiaba, el resto de su generación debía ocupar también un puesto en la empresa.

Mis primos ahora tienen un lugar aquí dentro, solamente Lauren se mantuvo apartada, era la menor de todos nosotros, así que se reveló al igual que mi padre en su tiempo y se fue a estudiar psicología cuando llegó su turno de ir a la universidad.

El departamento legal se encontraba en el piso quince, pero Jacob no había querido la oficina del encargado anterior del área en ese piso, había hecho que su madre le rogara a mi abuelo para incorporar una oficina en mi piso solamente para él, yo me había opuesto, Jacob podía tener experiencia llevando casos por su cuenta y en la firma de su padre, pero no sabía nada de la empresa cuando entró a trabajar con nosotros.

Pero el niño hizo berrinche y ahora lo tenía del otro lado del piso que yo ocupaba.

Cuando llegué a su oficina, escuché gritos dentro de ella, la voz pertenecía a Jacob; así que entré sin llamar como usualmente lo hacía.

— ¡¿Que no puedes entenderlo?! ¡Necesito que termines ese reporte hoy!

Jacob estaba gritando a su secretaria, y si mal no lo entendía todo se debía al reporte que debió estar en mi oficina dos semanas atrás.

— ¿Qué está ocurriendo aquí?

—Nada que te importe Isabella— contestó enojado.

—¡Claro que me importa! Jane es parte de mi personal, y no puedes tratarla así.

—¡Es mi maldita secretaria! Trabaja para mí, no para ti.

—Yo pago su salario, así que es parte de mi personal, al igual que tu Jacob, así que dime ¿Qué está ocurriendo aquí?

Jacob se quedó callado, pero me enviaba una de sus miradas asesinas, en serio creía que un día de estos las venas de su frente estallarían.

—¿Te niegas a decirme? Bien, Jane, ¿Puedes decirme que estaba ocurriendo? Descuida, no tienes nada que temer, mi primo no puede hacerte nada ni a ti ni a tu trabajo.

Jacob dirigió una mirada intimidante a su secretaria, pero esta solamente se enfoco en mí y habló.

—El señor Black dijo…—contestó con voz tímida y vacilante.

—¡Black-Cullen! ¡Aunque te tardes más! — la interrumpió enojado.

—Cállate Jacob, te di la oportunidad de hablar hace un momento y no lo hiciste— lo amenacé —Continua Jane.

—El señor Black-Cullen me pidió que hiciera el reporte del área, pero aún no lo tengo listo, le juro que he tratado de hacerlo lo más rápido que puedo, pero hay más pendientes en la oficina y yo no puedo…

—No te preocupes Jane, el reporte no forma parte de tus obligaciones, regresa a tu puesto por favor.

— ¡No puedes darle órdenes a mi secretaria!

—Ya acordamos que si puedo, retírate Jane, por favor.

Ella salió de la oficina y Jacob me dio su mirada enojada nuevamente.

—Ese reporte tenía que estar listo hace dos semanas Jacob, y es tu trabajo, no el de tu secretaria.

—Ella debe hacer lo que le pido, así no sea parte de su trabajo, además he tenido muchos pendientes en la firma de mi padre…

—Si no tienes tiempo para trabajar en la empresa, no sé por qué insististe tanto en tener un puesto aquí, te he dado el tiempo suficiente Jacob, pero si la firma de tu padre es más importante que Cullen Corp, necesito que renuncies a tu trabajo aquí, no voy a pagarte un sueldo que no mereces.

— ¡No puedes correrme de la empresa! ¡Soy tan o más Cullen que tú! — dijo sorprendido y aun enojado.

—Te equivocas Jacob, te lo juro amo a tía Rachel, pero de no ser porque ella le insistió a Billy de colocarte ambos apellidos, tu no formarías parte de esta empresa, sabes lo que ocurre con los hijos de las mujeres Cullen.

—Con todas, menos contigo ¿No es así?

—Eso no es tu problema, Jacob. Y sí que puedo despedirte, así tendrás más tiempo para la firma de tu familia. Espero tu reporte para última hora de hoy, sino lo tienes, regresa mañana por tu liquidación.

Salí de la oficina, donde Jane trabajaba en su escritorio.

—Jane, no entregues lo que tengas del reporte a mi primo, va a hacerlo por su cuenta, ¿Te ha pedido que hagas tareas fuera de tus deberes en Cullen Corp?

Jane dudó.

—Dime la verdad Jane, por favor.

—El señor Black-Cullen en ocasiones me pide que redacte algunas cosas de la firma de abogados de su padre, y algunas otras cosas relacionadas con ello.

—Mira, estoy segura de que Jacob no podrá con el reporte, pero veremos al finalizar el día, por ahora, deja los recados de Jacob en su escritorio, solo los que corresponden a Cullen Corp para el día de hoy, y tomate el resto del día, estoy segura de que Demetri y tus niños estarán felices de verte en casa temprano.

—Gracias, Señorita Cullen.

—No hay de qué— respondí sonriendo.

Avisé a Jacob que su secretaria tenía el resto del día libre, y como era de esperarse enfureció, pero sabía que nada podía hacer.

Lo dejé despotricando en su oficina cuando estuve segura de que Jane se había retirado de su puesto y me fui a mi oficina a continuar con mi trabajo.


—Jefa, la busca el señor Cullen y su tía la señora Black-Cullen.

Me informó Jessica por el intercomunicador.

—Gracias Jessica, hazlos pasar— indiqué.

Dos segundos después, el abuelo Cullen entraba por la puerta de mi oficina, seguido de una muy enojada tía Rachel.

—Ya te dijo Jacob, asumo— le dije al abuelo, levantándome de mi silla para saludarlo.

Él no contestó, simplemente me saludó besando mis mejillas, como siempre.

—Y deberías estar avergonzada de haberle dicho algo así a mi Jacob, él trabaja muy duro para esta empresa.

—Rachel, dijiste que venías a ver a Jacob y que yo sepa su oficina está del otro lado del piso— le dijo mi abuelo.

Tía Rachel salió indignada de mi oficina y cerró dando un portazo.

—Tengo una explicación para lo que le dije a Jacob— le dije, invitándolo a tomar asiento en uno de los sofás de la pequeña sala de mi oficina.

—Sé que sabes por qué haces las cosas, te conozco, o no te hubiera dejado este cargo a ti, cielito— contestó él con una sonrisa.

— ¿Entonces…?— pregunté confundida con su visita.

—Ya conoces a tu tía Rachel, si no venía a verte era capaz de quedarse en la casa todo el día hasta que cumpliera su capricho— explicó — pero hay algo en lo que me dijo, que tiene algo de razón.

— ¿Qué te dijo? — pregunté curiosa.

—Que no tienes un novio con el cual darme nietos, Bella, tienes veintisiete años, no tienes un novio formal al que nos hayas presentado, eres una gran empresaria pero tu vida personal ha quedado de lado.

—No siento la necesidad de tener un hombre a mi lado abuelo, además dudo mucho que algún hombre acepte las condiciones para casarse conmigo — comenté, quitándole importancia al asunto.

—Ya pasé por esto con Amun, no quiero que tu vida sea como la de él y sé que tus padres tampoco…

—Mis padres me apoyan, lo han hecho toda mi vida— repliqué.

—Carlisle y Esme te aman, lo sé, pero no puedes enfocarte solamente en el trabajo, ve tu vida reflejada en Amun, su única hija apenas tiene veinte años y él ya sufrió un infarto, no quiero que te ocurra lo mismo, o que te quedes soltera de por vida.

—Pero ¿Qué puedo hacer? No puedo ir por la vida diciéndoles a los hombres si aceptarían casarse conmigo y hacer el papel más de una esposa que de un marido. Ninguno lo aceptaría.

—No he venido a darte un consejo, Bella… — tomó mis manos entre las suyas antes de continuar— cielito, esto no es un consejo, y no creas que lo hago para perjudicarte, todo lo contrario.

—Tú solo me llamas cielito cuando tienes que decirme algo que no va a gustarme.

—Bella, tienes hasta la fiesta de año nuevo de la empresa para presentarnos a un novio formal, y no como tu novio, sino como tu prometido.


Mi abuelo se fue después de un rato de explicarme sus condiciones, pero ¿Cómo iba a hacer yo para encontrar a un hombre dispuesto a tales cosas y en tan solo cuatro días?

Necesitaba ayuda con esto.

— ¿Victoria? — Hablé cuando mi amiga contestó el teléfono — Necesito que reúnas a las chicas en mi apartamento, necesito la ayuda de todas.

Victoria aceptó inmediatamente, comprometiéndose a estar a las seis y media en punto en mi departamento con el resto de nuestras amigas.


A las seis de la tarde, apagué mi computadora y tomé lo que necesitaba para trabajar desde casa esa noche, me coloqué mi abrigo negro y dejé mis cosas en la silla vacía de Jessica, ellas se habían ido hace unos minutos, por lo cual recorrí el camino que separaba mi oficina de la de Jacob con un USB en la mano.

Su puerta estaba abierta, así que entre sin llamar.

— ¿Tienes el reporte? — le pregunté

—Un reporte como el que quieres, Isabella, no se termina en unas horas— dijo molesto.

—Te lo pedí desde hace casi un mes, sabes que ese reporte se entrega para que yo haga el informe anual de Cullen Corp, estas retrasando mi trabajo Jacob.

—Te dije que tengo pendientes en la firma, este reporte no es importante Isabella, puedes pedírselo a cualquiera.

—Resulta que tu querías este puesto Jacob, este es tu trabajo y como no puedes con ello, estas despedido, pasa mañana a firmar tu renuncia y por tu liquidación.

— ¿Qué? ¡No puedes correrme! ¡Mi madre habló con el abuelo! ¡Él no te dejará despedirme!

—Sí, sé que le contaste a tu madre, pero somos adultos Jacob no tenemos que correr con nuestros padres cuando algo no nos parece como cuando teníamos cinco, y el abuelo lo sabe, él está consiente que haré lo mejor para Cullen Corp, y en este momento lo mejor es removerte de tu cargo, así que adiós Jacob, la secretaria de Abott te llamará cuando esté lista tu liquidación. Mientras tanto puedes comenzar a llevarte tus pertenencias, hay cajas en el cuarto de copiado.

No me molesté en escuchar sus réplicas, simplemente caminé hacia el ascensor, no tenía tiempo de lidiar con él cuando tenía problemas más grandes.

En cuanto llegué al estacionamiento de mi apartamento noté que ya había algunos autos conocidos aparcados, pero me sorprendió el ver el auto de mi madre junto a mi lugar de estacionamiento.

Cuando llegué a mi departamento encontré a mis amigas instaladas en la sala con mi madre, cada una ya tenía una copa de vino en sus manos.

—¿Llamaron a mamá? — pregunté extrañada.

Esme Cullen, mi madre, era una mujer joven, ella y mi padre, Carlisle, me tuvieron cuando eran muy jóvenes, ambos se habían encontrado en la escuela de medicina y se casaron apenas unos meses después de conocerse, por lo cual mi madre suspendió sus estudios durante un año para tenerme y cuidarme.

—¿A caso estuvo mal Isabella? — preguntó mi madre con una ceja arqueada.

—Por supuesto que no, pero ¿Papá y Jasper lo saben? ¿Van a llegar a tocar a mi puerta pidiendo su cena como la otra noche?

Las chicas se rieron.

—No cometeré ese error dos veces, les dejé instrucciones en la cocina para meter sus cenas al microondas— dijo con una risita.

No pude más que reírme, mi padre era un eminente neurocirujano pero no tenía habilidades culinarias, lo mismo para mi hermano menor, Jasper, quien trabajaba conmigo en Cullen Corp.

—Ahora si explícanos cuál es la emergencia— pidió Alice.

Ella era la novia de mi hermano y una de mis mejores amigas.

—El abuelo fue a visitarme hoy, y por culpa de la tía Rachel me ha dicho que tengo que estar comprometida para la fiesta de año nuevo o le dará mi lugar a Emmett.

—¡¿Qué?!

Dijeron a coro mis tres amigas y mi madre.


¿Qué les parece? He tenido abandonado el mundo de fanfiction por cuestiones académicas, pero he venido a traerles esta mini historia con temática de año nuevo.

¡Espero que les guste!

Besos, Bella J.