Kuroshitsuji II © Yana Toboso

xxxHOLiC Rou © CLAMP

Advertencia: Esta es una historia secuela y crossover entre Kuroshitsuji II & xxxHOLiC

Aclaración: Las personalidades de los personajes pudieron ser modificadas para adaptarlas a la idea del autor. Violencia. Relación adulto-menor. Uso de OC.

Diálogos—

[Notas de Autor]

(notas del texto)

De antemano gracias por los reviews.

Who Killed Cock Robin

El dueño de la tienda estaba de pie, con los ojos cerrados, en medio de aquella oscuridad esperando que apareciera lo que sea que lo haya llamado para cumplir su deseo; de pronto, un llanto perturbo la tranquilidad de ese lugar, era la primera vez que él escuchaba un gemido tan desesperado. El sonido invadió el sueño, viniendo de todas y ninguna parte hasta que al final "aquello" se mostró frente a él. Una luz brillante, cálida, de un color azul cielo en forma de un petirrojo se posó sobre su hombro, después de abrir los ojos con suavidad, observó a la pequeña criatura, entonces levantó su mano para dejar que el avecilla se posará sobre ella. En un segundos, el joven pudo penetrar a través de aquel ser siendo capaz de leer todos sus temores y deseos, esa pequeña ave era un alma que había sufrido lo mismo que "otra" alma igual a la suya, tenía miedo de su final y buscaba protección. Watanuki acarició, sin tocarlo realmente, a la dulce ave, sus miedos se redujeron a un sentimiento de serenidad al saberse protegido bajo entre las manos de aquel misterioso hombre.

—Voy a cumplir tu deseo… —dijo el joven invocando su círculo mágico.

Para proteger a al pequeño petirrojo, y cumplir su deseo recitaría un poderoso hechizo que alguna vez leyó entre las páginas de un libro que se encontraba junto a otros dentro de la habitación de los tesoros de su querida Yuuko-san, la mayoría de ellos redactados en chino, otros en inglés, pero que él podía entender a la perfección, todos ellos escritos bajo la firma de un hombre llamado… Clow. El hechizo que usaría sólo necesitaba ser un poco modificado, pero con fortuna el efecto sería el mismo que el deseado.

—…"Dividido en dos… —comenzó a recitar el joven, mientras que el pequeño petirrojo se transmutaba en una esfera de luz que comenzaba a separarse para formar dos, — nació una vez más en este mundo... Ciel Phantomhive. —Al pronunciar ese nombre, algo dentro del alma reaccionó, un poderoso sello demoníaco apareció frente a los ojos del joven dueño, para él no fue ninguna sorpresa, esperaba una reacción de esa magnitud, sin embargo, la magia del joven era mucho más poderosa que aquel sello, —… Por el poder contenido en el sello... así como el alma que se dividió alguna vez en dos, divide también el sello en dos, y resida en los dos seres separados"—.

La sentencia final fue absoluta. Frente a sus ojos, el sello del demonio se partió justo a la mitad, residiendo cada ojo izquierdo de los nuevos seres sin forma definida, como protección el joven sobrescribió su propio círculo mágico para sella el poder del demonio, y éste no fuera capaz de encontrarlos, reconocerlos o hacerles daños, sin que él se diera cuenta de ello. El joven dueño respiraba con dificultad, sin embargo eso no lo detuvo, aún debía dar una forma definida a esa alma divida en dos. Primero que nada, tendrían forma humana, el mismo rostro, gemelos, para ocultar su verdadera identidad a uno de ellos dio el cuerpo de una mujer, mientras que al segundo conservó su figura original. «Merecen una segunda oportunidad desde el principio…» pensó con una sonrisa, entonces el hechizo estuvo completo, ahora frente a él flotaban dos pequeños bebés, una dulce princesa y un caballerito. El dueño los sostuvo, cada uno en cada brazo, sin embargo estaba cansado, sin poderse sostener en pie, cayó de espaldas en la oscuridad, pero antes de perder el conocimiento logró percibir un olor a narcisos y lirios, así como el sonido de agua.

Después de un rato, el joven abrió sus ojos pesadamente, rápidamente pudo sentir el agua corriendo en su espalda, sus brazos aún sostenían a los bebés, que dormían plácidamente debido al aura de aquel lugar, "La montaña del espíritu". Una hermosa joven de cabellos azabaches, y ojos cándidos lo sujetaba por el cuello, él la conocía muy bien, una querida y vieja amiga desde hace muchos años, una extraña paz invadió su cuerpo, los tres estaban a salvo bajo su cuidado.

—Ellos…. tú… —intentó hablar la joven, aunque hace mucho había cambiado, todavía quedaba un poco de su vieja personalidad en ella.

Los Karasu Tengu hicieron su aparición enseguida, temían que su hermosa "maestra" llorará por culpa de ese "tipo", pero eso no sucedió, así que se quedaron en silencio, rezagados a la espalda de la Zashiki Warashi.

—Sus nombres son… Ciel Vincent Phantomhive —sentencio mirando al pequeño niño, —y ella es Rachel Evangeline Phantomhive…—agregó ahora posando sus ojos sobre la dulce niña. —Podrías cuidarlos por mí… —dijo el muchacho moviendo un poco los brazos para acercarlos más a su cuerpo, la joven sonrió.

Los Karasu Tengu se dedicaron a recoger a los bebés, era un poco cómico debido a que eran casi del mismo tamaño. Cuando los bebés estuvieron seguros en brazos de los "dioses cuervo de la montaña" esperaron las ordenes de su "maestra". Ella susurró algo al oído del joven dueño de la tienda mientras él volvía a caer cansado en un sueño, el líder de los Karasu Tengu lo mandó directamente a su hogar.

«…Kagura…»

Un simple nombre fue lo que ella susurró a su oído, el nombre que sellaba su pacto. El joven azabache apareció en el baño de la Tienda que concede deseos, antes de Yuuko, ahora suya. Sin muchas energías estuvo a punto de ahogarse hasta que unos fuertes brazos lo liberaron de su prisión de agua, él conocía perfectamente al dueño de ese toque, la persona que es más importante para él. Poco a poco sus oídos se adaptaron de nuevo a la realidad, podía escuchar los pasos de sus jóvenes asistentes ir de un lado a otro tratando de lograr un poco de control de la situación, de pronto todo fue silencio otra vez.

Maru, Moro, Mokona incluso Mugetsu arreglaron la habitación de Watanuki para que él descansará. Doumeki, quién había sido la persona que lo sacó de la tina, intentó detener la hemorragia que el joven azabache comenzó a tener, seguramente como un efecto de haber hecho un trato desigual, después de haber detenido el sangrado, el arquero lo llevó a su recamará. Watanuki, cubierto de vendas, durmió bajo el abrigo de los brazos de Doumeki, él no lo dejaría solo hasta asegurarse de que su joven amante despertará. La pureza mezclada del aura y la esencia de Doumeki fueron suficientes para lograr que Watanuki se recuperara. Cuando finalmente abrió los ojos, Watanuki observó que Doumeki estaba dormido a su lado, pero Mokona, quién estaba sobre su regazo, lo miraba profundamente a él. El joven explicó toda lo ocurrido en aquel sueño a su pequeña compañía, Mokona no lo juzgó pero si lo regañó porque hizo que todos se preocuparan mucho, de nuevo; el joven dueño sólo sonrió débilmente a modo de disculpa.

–Esos niños estarán bien bajo el cuidado de Zashiki Warashi… —comentó el joven a Mokona, —tendrán una nueva oportunidad de escribir sus vidas debido a que todas sus memorias fueron extraídas de su cuerpo como pago por cumplir su deseo… —agregó mirando por la ventana el cielo que comenzaba a aclarecer.

En un mutuo silencio solemne, los dos seres mágicos se quedaron observando hacia afuera, cada uno perdido en su propios pensamientos; Watanuki deslizaba sus dedos entre los cabellos de su joven acompañante, Doumeki. Por otro lado, en el lago de la "Montaña de los espíritus" , Zashiki Warashi dio sus últimas indicaciones a sus jóvenes acompañantes, ella quería tomar la responsabilidad que su querido Watanuki dejó encargada en sus manos, estaba totalmente segura de su decisión debido a que ella misma fue quién trajo a Watanuki al lago en primer lugar. Los Karasu Tengu no deseaban separarse de joven ama, sin embargo no podían abandonar la montaña a su suerte, por ello decidieron que sólo su líder estaría siempre junto a ella. En el momento de la despedida apareció una invitada inesperada.

—Entonces, ¿ahora eres "madre" de dos humanos?... —dijo la voz con un deje de molestia, se trataba de Ame Warashi.

—Así es… —afirmó la joven, ahora con los bebés en sus brazos, ellos seguían plácidamente dormidos. Ame Warashi frunció el ceño.—Sabía que estaría molesta… por eso no te dije nada — agregó la azabache mirando a su amiga.

—No estoy molesta… es sólo… creo que no lo entiendo …—dijo mirando a los bebés, bajo sus ojos de yokai no había ningún secreto del origen de aquellos niños. —Creo… —suspiró resignada, —…que sólo iré a golpear a ese "chico" con fuerza —amenazó en un deje de broma mientras agitaba su poderoso paraguas frente a ella, su amiga sonrió.

—Admítelo… Watanuki-san te "gusta"… — exclamó de pronto la joven azabache, el gesto de su amiga cambió de pronto.

—Eso no… eso no es… —la poderosa Ame Warashi se quedó sin palabras ante aquella afirmación. Después de tranquilizarse un poco, agregó: —Cuenta conmigo para lo que necesites, sí tú fuiste capaz de escuchar la "ruptura" seguro que el demonio también lo habrá oído… — agregó con un deje más serio.

Si el demonio fue capaz de escuchar el sonido de la ruptura era algo que ninguno podía asegurar, pero todos harían lo necesario para mantener sus promesas, y proteger la vida de esos dos nuevos seres.

La desesperación era el ingrediente perfecto para que un alma fuera devorada por un demonio, sin embargo él fue cautivado por la determinación de los deseos de su joven amo, atracción que lo arrastró hasta aquella infame situación, había logrado llevar a cabo su pacto pero no obtuvo su recompensa a cambio. El asesinato de aquella niña fue la consecuencia de su propia disconformidad y hartazgo ante la situación en la cual estaba aprisionado, cuando sus oídos escucharon las ordenes de su joven amo, otra parte de él pudo sentir la grieta que se abría en otro mundo, como un presentimiento de los hechos que iban a acontecer en un futuro cercano.

Han pasado más de 100 años desde la última vez que el mayordomo demonio vio a su joven amo, gracias a su extraño lazo, "Sebastian Michaelis" ha logrado sobrevivir en el mundo humano sin necesidad de hacer un contrato faustiano con alguna persona, pero de vez en cuando consume almas de personas moribundas o desdichadas. Una noche de cacería, el poderoso demonio logró escuchar de nuevo el eco del sonido de una grieta, cómo si algo en el universo se estuviera desquebrajando, con el tiempo logró vincular ese sonido con la presencia de su joven amo en el mundo humano, al principio creyó que provenía de su persona sin embargo, ese llanto, aunque era igual que su joven amo, no eran el mismo. Sebastian era un demonio astuto, pronto descubrió el juego que se estaba realizando bajo sus narices, un ser parecido al joven amo había nacido en este mundo, un alma pura, renovada, entonces decidió que aquella alma sería el precio justo para saldar su deuda demoníaca.

Las sospechas de Sebastian fueron correctas, un nuevo ser con el alma de "Ciel Phantomhive" nació en ese mundo pero no eran una única persona, sino que eran dos, gemelos, cada uno compartía la mitad de esa pequeña alma que aún tenía grabada el sello del demonio pero aún así estaba protegida por la poderosa magia de su creador. El demonio aplaudió el esfuerzo de aquella persona por mantenerlo alejado de su creación, sin embargo, su determinación era fuerte. Desde hace años, Sebastian Michaelis se desenvolvía como médico en una poderosa institución académica, con los años Sebastian se sorprendió que aquel trabajo fuera el indicado para mantenerse cerca de aquellos hermanos, en especial del hermano menor, que era la viva imagen de su joven amo.

Vincent y Evangeline crecieron siendo unos niños amados, felices, gracias a la persona que ellos consideraban su madre aunque ningún lazo de sangre los unía, ellos vivieron en una vieja casa de estilo tradicional japonés durante su infancia pero al cumplir cinco años, los dos fueron invitados por un trío de hombres a pertenecer a la Academia Campus CLAMP, ellos eran Imonoyama Nokoru, heredero de la poderosa familia Imonoyama, fundadores de la Academia y director de la misma; Takamura Suoh, guardaespaldas de Nokoru casado con la famosa flautista y bailarina, Azuya Nagisa; el tercero de ellos era Ijyuin Akira, un joven pediatra casado con Utako Ohkawa; desde entonces, ellos viven dentro de las instalaciones de la escuela pero a menudo van a visitar a su madre.

Los dos jóvenes demostraron sus habilidades a temprana edad, la hermana mayor era un concertista de violín excelente, así como una gran deportista, por otro lado el hermano menor era el mejor de su clase con las más altas calificaciones; sin embargo, los dos eran algo solitarios, no se rodeaban de otros niños, sólo gustaban disfrutar de su mutua compañía. Vincent era más enfermizo que su hermana, por esa razón durante las clases de Educación Física, el joven se la pasaba en la biblioteca o la enfermería a modo de justificante. Vince odiaba la enfermería, no era un lugar desagradable u horrible, es sólo que no le gustaba el médico a cargo, la mayoría del tiempo era Akira-sensei, el hombre que conoció de pequeño, pero cuando este se ausentaba lo sustituía Sebastian Michaelis-sensei, era ese hombre al que Vince odiaba.

Sebastian Michaelis era un hombre realmente apuesto, muy popular entre las mujeres de la academia, su popularidad estaba por debajo del mismo director, Nokoru, su guardaespaldas Suoh y su jefe de sección, Akira. Sin embargo, para Vincent ese hombre sólo era una persona molesta, siempre encima de él, diciendo cosas innecesarias; a su hermana mayor tampoco le gustaba la presencia de ese hombre. Pasaría algo tiempo para que los dos hermanos entendieran la razón detrás de su "odio" hacia a esa persona.

FIN