Nota Importante: Este capítulo contiene lemmon y una situación que es diferente a los muchos fics que se han escrito hhr, espero su comprensión y que no les moleste

Chapter II: A bordo de "La llama"

La poca neblina daba un aspecto algo tétrico al barco que tenía enfrente. La escalera por la que era conducida crujía bajo sus pies. Un terror se apoderó de ella, pero mientras ascendían no podía dejar de pensar que ya no sería libre. Cuando uno de los marinos se detuvo frente a una puerta y abrió, pudo ver otras escaleras, el otro joven custodiaba su espalda. Ella se encaminó junto al marino hacia la próxima puerta, notando que llamaba.

Entraron a una habitación, donde se encontraba un hombre, sino hubiera estado tan atemorizada, hubiese notado la complexión del hombre y de sus penetrantes ojos verdes.

El llevaba unos pantalones cafés muy ajustados a sus caderas, y una camisa blanca y abierta que mostraba un pecho musculoso. Parecía un pirata o el mismísimo demonio. Tenía el cabello negro azabache un poco largo, en la frente reposaba una extraña cicatriz, que le daba un aspecto misterioso a su apuesto rostro.

El hombre le sonrió, mostrando sus blancos dientes, caminó hacia ella, mirándola con escrutinio de arriba abajo.

-Has hecho un buen trabajo George, es excelente –le felicitó el capitán. El hombre hizo un ademán en señal de obediencia.

-Nada de eso, señor. La encontramos cerca de aquí, vino voluntariamente –respondió el pelirrojo, con una sonrisa.

Se estremeció al verlo dirigirse a ella y verla otra vez detenidamente, agacho la mirada y apretó contra si, el bulto de ropa que llevaba consigo. No sabía porque estaba ahí, pero estaba segura que tal vez ese hombre era el juez y la mandaría algún lugar para pagar su condena por haber matado a un hombre. El solo pensarlo, le hizo temblar ligeramente.

Miro un poco hacia los lados, una vez que el hombre se reunía con el pelirrojo y le decía algo, pudo ver el lugar donde se encontraba. Un escalofrío recorrió su cuerpo, ¿Acaso la mandarían a prisión?, ella era la única culpable de haber aceptado la oferta de su tío, ahora más que nunca extrañaba a tía Marge. Sus pensamientos la distrajeron sin darse cuenta de la puerta cerrada tras de sí.

Y del hombre llamándole.

-Bienvenida a bordo de "La llama", ¿Cómo se llama, linda?-repitió el hombre mientras dedicaba miradas hacia su cuerpo.

-Hermione-dijo en un susurro –Hermione Granger-

-Encantado- sonrió – Una hermoso nombre, apropiado para una linda mujer, mi nombre es Harry Potter, pero me dicen Harry- le vio fijamente y paso su mano por el cabello -¿Ha cenado ya?-preguntó.

Hermione asintió levemente.

-¿Le apetece alguna copa de vino?- ella negó. Harry rió y redujo la distancia hacia ella, quitando el bulto de sus manos, pudo ver el atractivo de la joven. Sus ojos recorrieron cada milímetro de piel que relucía del vestido, hasta situarse en sus sinuosos senos, notando así lo joven que era.

Se acerco más a ella hasta rodearla con su brazo y besarla. Hermione no opuso resistencia, la había tomada desprevenida. Sintió cosquillas al sentir la lengua del hombre, abrir sus labios y explorar su boca. Se percató de una extraña sensación de placer que comenzaba a surgir, sin embargo, en otra ocasión le hubiese parecido maravilloso.

El se separo un poco, Hermione sintió que su vestido caía al piso, percatándose al instante de las intenciones de aquel hombre, un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Trato de tomarlo de nuevo, pero las manos de Harry tomaron sus muñecas, sabía que aquel marino era mucho más fuerte que el tío Vernon. Luchó en vano contra él, tratando de liberarse. Pero la fuerza que ejercía sobre ella era mucho mayor, en el intento por liberarse, había desabrochado la camisa del hombre y ahora estaba al descubierto todo su pecho. Se sintió atemorizada por lo que iba a suceder.

En un descuido del hombre, Hermione pudo liberarse, él le sonrió divertido al ver a la joven en aquel camisón. Y aprovecho para quitarse la ropa.

-Bien jugado Hermione, pero no olvides quien va a hacer el vencedor- la castaña miró aterrorizada al hombre desnudo. Era la primera vez en su vida que veía uno y aquello simplemente le parecía una pesadilla, trato de huir ante la cercanía de Harry, pero él la tomó firmemente por la cintura pegándolo a él y deslizó sus manos para quitar la ropa interior, rompiéndola. Hermione se paralizo al sentir los labios de Harry sobre sus senos y luego sobre sus labios.

Trato en vano de morderle las muñecas, de golpearlo, pero era todo en vano, tropezó y cayó sobre la litera de la habitación. Harry se colocó sobre ella.

-¡No! ¡Déjeme!-exclamó la joven, muerta de miedo.

Harry sonrió ante la visión de la desnudez de la joven y sus deseos por poseerla aumentaban, se acercó a su cuello, susurrándole en una voz ronca.

-Oh no, mi pequeña muchachita- sus ojos llenos de deseo. Le besó la boca, Hermione sintió una fuerte presión sobre sus muslos y horrorizada, trato de luchar en vano, las manos de Harry la presionaban contra el colchón y sintió un dolor extenderse por todo su cuerpo, gimió de dolor, mientras Harry miraba turbado hacia las sábanas, notando pequeñas manchas rojas.

Se acercó a ella, notando las pequeñas lágrimas escapar de sus ojos, le besó las mejillas y los labios, susurrándole palabras dulces, pero Hermione mantenía los ojos cerrados, el comenzó acariciarle el cuerpo y moverse rítmicamente sobre ella, hasta acelerar el ritmo de sus embestidas.

Una vez que se separó de ella, notó la extraña reacción de la jovencita. Hermione estaba sollozando, el hermoso cuerpo temblaba ligeramente antes sus ojos. Aún y después de haberla poseído, renacían nuevas fuerzas para volver a tenerla entre sus brazos.

Se sorprendió asimismo de sus pensamientos y miró de nuevo a Hermione. Una extraña sensación comenzaba a surgir en su cabeza. ¿Por qué una joven tan hermosa había escogido una profesión así? ¿Acaso era tan pobre que había tenido que iniciar su vida en este trabajo? Se levantó de la cama, para servirse una buena copa de vino.

Miro las ropas de Hermione y se sorprendió. La muchacha parecía tener los modales de una mujer de sociedad, incluso el hermoso vestido que llevaba. Dio un sorbo a la copa de vino y se acerco a la ventana de su camarote.

Él era un extranjero en esas tierras. Sus padres eran de esa tierra, ahora ambos habían muerto. Su madre de una terrible enfermedad y su padre por culpa de un accidente. Dio otro largo trago a su copa de vino, dejando que el licor se deslizará por su garganta.

El era el mayor de dos hermanos, Ron. Su hermano había heredado una parte del dinero de su padre, y él, una fábrica de plantación en Harmony lugar al que consideraba su verdadero hogar, que se encontraba en el Valle de Godric. Un suspiro salió de sus labios. La base de su familia siempre había sido la serenidad de su madre, así también como el carácter fuerte de su padre.

De niño había disfrutado de todo tipo de aventuras, después de la escuela, su padre le había insistido que fuera un marino, así que de joven había decidido unirse a un viejo capitán y aprender todo sobre los barcos y el mar. Antes de partir a los mares también había aprendido todo sobre la fábrica de plantación.

A sus 26 años, Harry estaba en su último viaje, quería establecerse de una vez por todas en el Valle de Godric y construir una familia. Una sonrisa amarga se posó en sus labios. Había aceptado comprometerse con Cho Chang solo por recuperar tierras pertenecientes a su familia.

Su padre James Potter, había comprado una porción de tierra, pero se vio obligado a vender una parte a la familia Chang. Por lo tanto Harry quería recuperarlas, sabía que Cho había descuidado esas tierras al ser huérfana y no dedicarles tiempo. Además que se gastaba la vida de mujer adinerada, cuando solo era una simple fachada. Tenía muchas deudas en el pueblo, pero aún se mantenía con lo poco que le quedaba. Además de haber cazado a uno de los solteros más ricos y apuestos del Valle.

El había tratado de comprarle las tierras por una suma importante, pero Cho había utilizado todas sus artimañas de mujer. Hasta hacerlo creer que era una joven virgen y llevarlo a la cama, pero el se había dado cuenta de la mentira. Había crecido con rumores acerca de Cho, pero después de todo, había quedado satisfecho.

Terminó su copa de vino y frunció el entrecejo. ¿Sería capaz alguna vez de amar y dejar de ser tan inexpresivo? ¿O de ser posesivo con su futura esposa? Como lo había hecho su padre. Pero sabía que no era así, no había amor hacia Cho y estaba seguro que después del matrimonio no cambiarían sus sentimientos.

Dejó la copa de vino y se situó a un lado de la cama, vio el cuerpo frágil de Hermione moviéndose acompasadamente, lo cubrió con dulzura y se recostó a su lado. El dulce aroma se filtraba por su nariz, nunca había esperado que hubiese estado con una mujer virgen, sabía que las mujeres vírgenes traían problemas y el estaba acostumbrado a las mujeres que brindaban placer por unas cuantas monedas.

Llevó sus manos a la nuca, se concentro en el techo de su camarote. Nunca había pensado que tendría en su primera noche en ese país la oportunidad de estar con una bella joven virgen. Sabía que las jóvenes inocentes como Hermione, estaban acostumbradas a buscar marido mediante coqueteos y encantos. El lo sabía, ¿De que otra manera había permanecido soltero sino las evitaba?
Se estiró a su lado, notando el calor que desprendía la joven castaña, se apretó contra ella y apagó las velas.

Los primeros rayos de sol se colaban por la ventanilla del camarote, Hermione despertó, notando de pronto donde se encontraba, quiso moverse pero su cabello estaba atrapado entre uno de los brazos fuertes de Harry, el otro brazo reposaba sobre sus senos y las piernas estaban entrelazadas. Se estremeció al verlo despertarse y se giró para fingir que dormía.

Harry abrió los ojos, notando el cosquilleo en su brazo a causa de las hebras castañas de la joven, la contemplo un momento. Su piel era sedosa y blanca, su rostro era sin duda hermoso, su nariz y ojos. Recordaba el color miel de su mirada, Cho se moriría de la envidia si la viera, lo que era realmente improbable. Una sonrisa escapo de sus labios. Cho era considerada la mujer más hermosa del Valle, el nunca había reparado en eso. Sabia que Cho poseía una cabellera negra y abundante, sus ojos eran rasgados y oscuros. Y además de tener un cuerpo agradable de poseer.

Se acercó a Hermione y rozó su cuello. Al instante la joven abrió los ojos.

-Buenos días, cariño – Harry le sonrió y se colocó encima suyo, Hermione se tensó ante la posición del hombre, un miedo le recorrió cada parte de su cuerpo, mientras sentía los labios de Harry recorrer su cuello y besarla con pasión.

No quería moverse, estaba segura que cualquier movimiento encendería de nuevo la pasión de Harry, sin embargo al verle a los ojos, noto ese brillo en su mirada, la misma de anoche. El cuerpo de Harry ardía en deseos por poseer a la castaña. Le besó los labios, luego mordisqueó sus hombros, Hermione se tensó aún más, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda, cuando los labios de Harry se concentraban en sus pezones.

-¡No! –Jadeó -¡No hagas eso!- la sonrisa de Harry se ensanchó.

-Será mejor que te vayas acostumbrado cariño- Hermione le miro aterrorizada y aparto la vista de esos intensos ojos verdes.

-No. Por favor, no me hagas otra vez daño. Deja que me vaya –suplico la castaña. Harry le miró con deseo.

-Esta vez no te haré daño –dijo en un susurro besando los labios de Hermione, la joven puso resistencia, comenzó a moverse contra el, arañándolo, mordiéndolo. Pero sabía lo fuerte que era, una de sus manos tomó las suyas y las elevó sobre su cabeza. Se estremeció y uso toda la fuerza para cerrar sus piernas. Pero Harry parecía saber sus movimientos. Rió en una carcajada y separo sus piernas. De nuevo sintió los movimientos sobre su cuerpo, las rápidas embestidas con las que era sometida. Miró al hombre usarla de nuevo, sintió odio y miedo hacia él. ¿Qué acaso no entendía? Una vez que se relajo sobre ella, Hermione se apartó de él. Estaba vez no lloraría frente a él. Harry trato de acariciarla, pero ella se separo de él como si la fuese a golpear, el hombre frunció ligeramente el ceño.

Podía ver en su mirada el temor y miedo que sentía hacia el, como un animal herido, se pasó la mano por el desordenado cabello.

- Has despertado mi curiosidad Hermione… podrías haber ganado mucho dinero por lo que perdiste conmigo, y sin embargo deambulas por las calles como una prostituta, viniste aquí voluntariamente, vendiendo tu virginidad, arriesgándote a ser violada y a perderla – los ojos de Hermione se abrieron como platos, no entendía ni una de las palabras que Harry decía, sin embargo el seguía hablando en voz calmada.

-Pareces de una buena familia y no del tipo de mujer que deambula en las calles, sin embargo tus manos indican el esfuerzo del trabajo –el hombre tomó delicadamente su mano y acarició su palma con ternura.

Hermione se perdió en las profundidades de sus pensamientos, ¿Realmente ese hombre no era un representante de la ley? Por culpa del miedo había parado a manos de un hombre que se había aprovechado de ella. Las palabras de Harry golpearon sus pensamientos con fiereza.

-Me encargaré de que no te falte nada, llegue de un viaje y me estableceré unos días, te quedarás conmigo… -

Hermione le interrumpió con una carcajada carente de humor, era fría y desesperada, se cubrió el cuerpo y sollozó, las lágrimas surcaron su rostro.

-No vendía mi cuerpo… yo estaba perdida- los ojos de Harry se fijaron en ella. Se quedo aturdido por la confesión de la castaña.

-Pe-pero tú… ¡Viniste con mis hombres!-ella negó con la cabeza.

-Pensé que me buscaban, que mi primo los había enviado –los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas ¿Cómo era posible que ahora mostrará sorpresa? Tembló violentamente al sentirse usada, de esa forma, no iba a confesar lo que realmente había ocurrido, antes prefería morir que volver a estar en las manos de aquel hombre.

Harry sintió que el mundo se venía abajo. Miró a la muchacha temblando ¡Lo que había hecho! ¿Y si ella era hija de algún alto cargo? Para mañana estaría muerto. Se acercó a ella y le dio la espalda.

-¿Quiénes son tus padres?- Hermione miró a Harry y se cubrió el cuerpo, se sorprendió de verlo darle la espalda –Una muchacha como tú, debe tener amigos en la corte, tienes dinero.

-Mis padres murieron hace algunos años, nunca he estado en la corte y no tengo ni una moneda, trabajo para sobrevivir –La castaña oculto su rostro entre sus brazos, dejando correr libremente las lágrimas.

-¿Y el vestido?-preguntó Harry volviéndose hacia ella. Los ojos miel de la joven le miraron, pude ver el brillo de odio con el que miraba.

-Mi primo me lo regalo, como te dije. Trabajo para vivir –dijo en tono frío y molesto. Harry suspiró y sonrió, al menos no habría ningún problema con quedarse con ella el tiempo que estuviera en esas tierras.

Hermione vio como Harry se aleja hacia el lavamanos, su cuerpo desnudo le provocaba una sensación de desagrado. Se levantó de la cama dispuesta a cambiarse e irse de ese lugar lo antes posible. Saco de su saco de ropa una blusa vieja. Levanto la mirada para descubrir al hombre verla detenidamente. Sus manos se apresuraron a cubrir su feminidad, Harry rió en una carcajada, que la hizo enfurecer.

-Bueno preciosa, no hay entonces porque dejarte ir… yo te compraré una casa y te daré dinero, así cuando necesite de compañía no tendré que buscar – Los puños de Hermione se cerraron con violencia ¿Pero que se creía ese hombre? ¡Que era una muñeca! ¡Que no podía opinar! Ya suficiente tenía con haber sido ultrajada de esa forma. Ahora tenía que soportar ser su calentador personal. Se puso la blusa vieja y recogió el vestido, se iría de ahí en ese momento. No necesitaba nada de él, ni tampoco lo quería. Pero conforme sus pies se dirigían a la puerta, sentía la intensa mirada del hombre.

-¡Hermione!-se sobresaltó del grito del capitán y giró para verlo, Harry había tomado una navaja de afeitar y la afilaba, la joven tembló violentamente ¿No iría a matarla? –Crees que voy a dejar que te vayas, eres especial para mí – la voz con que pronunció cada de las palabras le hicieron perder el calor corporal –Ahora métete a la cama – no dudó en hacerlo, estaba acostumbrada a obedecer, giro sobre sus talones y se sentó sobre el colchón, esperando un golpe, pero solo sintió los ojos verdes sobre ella –Quítate la blusa – el corazón comenzó a latirle con fiereza, su cuerpo temblaba con la mirada verde.

-No por favor –suplico la joven muerta de miedo, observo el cuerpo desnudo de Harry.

-No tengo mucha paciencia Hermione –la joven tragó dificultosamente saliva, mientras se quitaba la blusa, notó la fuerte mirada en su cuerpo y se cubrió con los brazos.

-Por favor –gimoteó.

-Estírate en la cama –La joven obedeció sabiendo lo que pasaría.

-No lo hagas, no te bastó con lastimarme y quitarme lo único que tenía, piensas torturarme una y otra vez-susurró la joven temblando ante la posición en la que el hombre comenzaba a descender.

-Has peleado conmigo dos veces Hermione, esta vez solo relájate – la joven comenzó a tensarse, Harry comenzaba a tocarla, las lágrimas surcaron rápidamente su rostro. Los labios de Harry parecían hierros candentes sobre su piel, tenía tanto miedo, ¿Acaso era un castigo? Sus pensamientos se perdieron, se aferró a las sábanas de la cama, cuando sus piernas fueron separadas y el volvió a estar en ella, moviéndose y deleitándose con su cuerpo. Sentía un asco hacia ese hombre y un odio que crecía en su interior. Cuando Harry terminó, sus ojos se abrieron.

-Así es como tratas a tu mujer- susurró débilmente.

-No soy casado, esta vez no te he lastimado. Estoy seguro que pronto aprenderás a disfrutarlo –dijo con una sonrisa en los labios, que le hizo enfurecer.

-¡Nunca! ¡Te odio! ¡Te detesto! ¡Eres despreciable!-

-¡Ten cuidado Hermione!- le dijo en tono amenazador, la castaña se cubrió con la sábana –Veremos con el tiempo, cambiarás de opinión y algún día me suplicarás –Harry se levantó de la cama, dejándola sola en la cama, la rabia corría por todas sus venas.

Pero se calmó al instante en pensar que pronto huiría de él, si, ella escaparía de ese hombre cruel y despiadado. La sola idea de irse comenzaba a calmarla. Se recostó sobre la almohada, cansada de llorar. Escuchó los movimientos de Harry en el camarote, pero sus ojos se cerraron al instante cayendo en un profundo sueño