La chica estaba maravillada mirando la ciudad mirando por todas partes siendo algo nuevo para ella mientras esperaba a que el semáforo cambiara de rojo a verde y permitiera el paso.
"Entonces ¿si esta verde pudo pasar?" Pregunto la chica no entendiendo que tenía que ver eso con el poder andar.
"Lo humanos tenéis costumbres extrañas." Dijo Leonidas tampoco entendiéndolo del todo cuando cruzaron la calle hasta pasar por una tienda de televisores donde se veía a un chico rubio.
"¿Falta mucho para llegar?" Le pregunto la chica mientras seguían caminando mezclándose con la gente.
"Vive cerca de lago al oeste del puente." Dijo Leonidas como supuso que iban por buen camino recordando las veces que paseaban juntos por aquí.
Un tiempo después
"Aquí es." Dijo Leonidas parándose delante de una casa normal y corriente blanca con un tejado de una sola planta.
"Me alegro de que puedas reunirte con él." Dijo La chica como ya había cumplido su misión sintiendo una enorme satisfacción pero al mismo tiempo un sentimiento de preocupación de perder al único ser que conocía y no saber que iba a hacer ahora.
"Gracias, por la ayuda estamos en deuda contigo." Dijo Leonidas como sentía gratitud de que la chica lo hubiera traído hasta él con su forma de bola abría tardado mucho más tiempo en llegar.
"Me gustaría saber quién soy." Dijo la chica como de ser posible le gustaría que Leonidas y su compañero le ayudaran a descubrir quién era.
"Te prometo que haremos todo lo posible por ayudarte, es lo menos que puedo hacer." Dijo Leonidas como su orgullo le obligaba a cumplir su palabra y no quería deberle nada a nadie.
"¿Crees que querrá ayudarme?" Le pregunto no sabiendo cómo era el compañero de Leonidas pero al juzgar por las ansias de Leonidas de volver con él debía de ser una persona muy querida para el bakugan y siendo sincera consigo misma le daba envidia.
"Claro que lo hará le conozco, él no abandona a sus amigos no me abandono a mi incluso cuando nadie más confió en mí el lo hizo te ayudaremos." Dijo Leonidas recordando cuando salió en su defensa ante las acusaciones de Tigrera, Runo y Marucho diciendo que no lo abandonaría.
La chica sonrió mientras asintió "Estoy deseando conocerlo." Dijo pulsando el timbre de la entrada de la casa y dirigiéndose a la puerta con Leonidas volando enfrente de la chica.
Cuando una señora salió de la puerta.
"¿Si?" Dijo La mujer queriendo saber que era lo que quería la chica mientras su hijo se acercaba.
"Un bakugan en el mundo real." Dijo el chico colocándose a un lado para tomar un mejor vistazo no era mayor de 12 años.
"No lo entiendo." Dijo Leonidas como no conocía a esta gente.
"¡Habla!" Chillo el chico emocionado pero la chica se quedo confundida. "Que pasada."
"¿No conoces a esta gente?" Dijo la chica a Leonidas pero viendo la reacción y las palabras de Leonidas dedujeron que no era su compañero.
"No." Dijo simplemente Leonidas quedando confundido decepcionado y perdido su esperanza de encontrarlo.
"¿Alguien más vive en esta casa?" Pregunto la chica mientras el chico seguía mirando al bakugan no creyendo que hablara y siendo la primera vez que veía a uno fuera del Interespacio Bakugan.
"Mi marido pero está trabajando ¿Qué es lo que quieres?" Dijo la mujer mientras su hijo intento tocar a Leonidas que no se dejo volviendo al hombro de la chica.
"Estamos buscando a alguien que vivía aquí." Dijo intentando saber que fue no perdiendo la esperanza.
"Los antiguos dueños de la casa se mudaron hace 2 años." Dijo la mujer como ese era el tiempo que llevaban viviendo aquí.
"¡¿A dónde?!" Dijo Leonidas chillando tratando de sonar amenazante con la chica poniendo su mano sobre él para calmarlo.
"¿Sabes donde viven ahora?" Le pregunto no perdiendo la esperanza para tener un nuevo punto de partida.
"No, lo siento." Dijo la mujer.
"Gracias." Dijo la chica mientras se marchaba de allí. "¿Y ahora qué?" Dijo tras apartar su mano de Leonidas.
"No lo sé." Confeso Leonidas como no tenía ni idea de que hacer. "Yo no lo sé." Dijo Leonidas abatido como no tenía ni idea de dónde encontrarlo.
"Aún podemos encontrarlo." Dijo ella como no pensaba rendirse fácilmente impresionando a Leonidas.
"Pero ¿Cómo?" Dijo Leonidas como encontrarlo sino no tenían un patrón para empezar.
"Aquel chico dijo algo del Interespacio Bakugan." Dijo la chica como podían empezar por ahí para encontrarlo. "¿Conoces ese lugar?"
"No." Dijo Leonidas como ese concepto era algo nuevo para él.
"¿Crees que puede estar ahí?" Dijo la chica como era una posibilidad ya que si le gustaba el bakugan probablemente era un buen lugar para buscarlo.
"Es una posibilidad." Dijo Leonidas pero una parte de él se pregunto si su compañero lo había remplazado.
Más Tarde
El sol estaba poniéndose cuando Leonidas y la chica llegaron a la zona central de la ciudad donde se encontraba una de las sedes de transportación para el Interespacio Bakugan varios chicos estaban alrededor debido al estar cerca del centro favoreció al comercio de la zona.
"¿Estás bien?" Pregunto Leonidas a la chica por toda la distancia que había caminado.
"Si." El sonido de su estomago resonó fuera de ella.
"¿Hambre?" Le pregunto el bakugan darkus a la chica que miro hacia su estomago.
"No es nada sigamos." Dija ella lo que paso a ser una tortura cuando caminaba oliendo la comida de algunos locales de la zona que solo acentuaba su hambre decidió mirar al suelo para no sentir la tentación lo que le permitió encontrar una cartera que recogió para mirar a un hombre en el mostrador de una pizzería.
La chica entro por la puerta del local "¿Qué estás haciendo?"
"Dejar esto al hombre para que se la da a su dueño." Dijo la chica pensando que estaba haciendo lo correcto. "Disculpe."
"Bienvenida señorita ¿Qué desea?" Le pregunto el hombre tenía una camisa sin mangas con un delantal blanco al igual que esa camisa con pantalones negro y zapatos negros.
"Perdone esto estaba en el suelo." Dijo dándole la cartera que daba la casualidad que era la suya el hombre miro a la chica resultando extraña que hiciera eso estaba sorprendido por su honestidad.
"Vaya muchas gracias, podías haberla cogido y hiciste lo correcto pide lo que quieras invita la casa." Dijo el hombre mostrando gratitud a la chica como algo como eso debía compensarse y mas como estaba el mundo últimamente volviendo más frio y cruel.
"Gracias pero tengo prisa estoy buscando a alguien." Dijo como debía dirigirse a Ineterespacio Bakugan para buscar al compañero de Leonidas.
"Por favor insisto." Dijo el hombre mientras pulsaba el timbre para indicar que había venido una cliente.
"Pero…" Dijo la chica queriendo negarse no porque no quisiera sino porque tenía que ayudar a Leonidas.
"Aprovecha y recupera fuerzas." Dijo Leonidas como la chica lo había llevado hasta él y de poco le serviría sino estaba en plena forma para seguir buscando.
"¿Quién ha dicho eso?" Dijo el hombre no conociendo la procedencia de la voz oscura que había venido del hombro de la chica hasta que vio a la pequeña esfera que había abierto revelando a Leonidas.
"Esa cosa habla." Dijo el hombre mayor mientras miraba al bakugan que le gruño ligeramente.
"Lo siento." Dijo la chica por la mala actitud de Leonidas hacia los demas.
"Termine con las botellas." La chica se dio la vuelta para mirarlo.
Con su pelo negro corto despenado con una camisa negra igual que su pantalón y zapatos y sus ojos color castaño. "Es él." Dijo él casi sin creérselo cuando se dio la vuelta para verlo
La chica miro al chico que sonrió cuando se puso de pie y se dirigió hacia él mientras el hombre miraba la escena. Entonces noto algo en su hombro.
"¿Un bakugan?" La chica extendió sus manos con Leonidas volando hacia ellas parándose sobre sus palmas.
"No puede ser…." Dijo mientras miraba el bakugan, mientras el hombre no entendía lo que estaba pasando. "¿Leonidas?" Dijo el chico no creyéndoselo.
"¿Qué chica se llama Leonidas?" Dijo el hombre pensando que se refería a la chica pero comenzó a juntar las piezas estaba buscando a alguien y si era el chico y si eran amigos de la infancia que ahora se habían reencontrado después de tanto tiempo. "Oh el amor." Dijo negando con la cabeza como el paso por algo parecido.
"Cuanto tiempo." Dijo él como por fin después de años se habían reencontrado mientras al chico extendió lentamente su palma mientras Leonidas voló hacia ella quedándose ahí mientras el chico lo miraba antes de formar una sonrisa. Al igual que la chica feliz de que Leonidas se hubiera reunido con su compañero.
