Algo que no puede faltar: los personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de Rochelle Allison, yo solo traduzco.
En esta traducción como en las demás sigue presente mi amiga y Beta Erica Castelo. Gracias por seguir apoyándome.
Oh… no.
Esto había empeorado muy rápido. Al darme cuenta que el extraño no tenía mucho tiempo, agarré su pierna y comencé a arrastrarlo por los duros pisos de madera. Aunque no era ligero, y a medio camino hacia las escaleras me di cuenta… que eran escaleras. El baño estaba arriba. Si me estaba siendo difícil tirar de él en una superficie plana, lograr subirlo por un tramo de escaleras sería imposible.
Maldita sea, tío Phil. ¿No se supone que las cabañas de madera sean de un piso? ¿Cómo un chalet?
Tenía que haber algo que pudiera hacer.
Apretando mis dientes, lo arrastré a la sala y lo puse en la alfombra, tan cerca de la chimenea como fuera seguro. Añadí unos leños más y aticé el fuego antes de colocar de nuevo la rejilla.
Y luego, tratando de no entrar en pánico, busqué a tientas mi teléfono y llamé a la única persona que podría ayudarme en este momento.
"¿Bell?"
"Rose, hola. Tienes que entrar en modalidad enfermera en este momento."
"Uh, hola. ¿Cómo te va? ¿Ya te atacó la fiebre de cabaña (1)?"
"Esta es una emergencia. Necesito que dejes de hacerte la tonta."
"Mierda. ¿Qué?"
"Hay un tipo—"
"¡¿En medio del bosque?!"
"Y es solo que, creo que está sufriendo de congelamiento o hipotermia. Él—"
"No es el momento, Al," murmuró Rose.
"¿Qué?"
"Alice. Quiere saber si está caliente."
"No," medio grité. "¡Está frío! ¡Muy, muy frío! No puedo llevarlo arriba y está azul y probablemente necesita un baño—"
"No. Un baño no. Si está azul probablemente ya está experimentando hipotermia de media a moderada y eso podría hacer que entrara en shock. ¿No te enseñó Charlie eso? Sentido común, Bell."
"Sentido común para una enfermera, tal vez. Que es la razón por la que te llamé," le dije. "Entonces, ¿qué hago?"
"Espera, ¿está despierto?"
"Acaba de desmayarse."
"Eso no es bueno. ¿Hay una chimenea?"
"Sí."
"¿Está encendida?"
"Sí. Ya lo puse ahí."
"Excelente. ¿Calefacción?"
"Por supuesto."
"Mantenlo cerca del fuego, cúbrelo con mantas, sube la temperatura de la calefacción, y prepárale un té o algo caliente."
"¿Qué hay del calor corporal?"
"¿Como tu calor corporal? ¿Has estado viendo de nuevo Tristan e Isolde?"
"Adiós, Rose. Gracias."
"¡El calor corporal puede ayudar!" Gritó, justo cuando colgaba.
Arrojé la manta de futbol sobre el extraño y revisé sus zapatos para ver si estaban mojados. Lo estaban. Tenis. ¿Qué había estado pensando? Se los quité, los calcetines también, y lo arropé con la manta. Corriendo por las escaleras, agarré un par de pesados edredones del armario de los blancos y los bajé para que pudiera cubrirlo más eficientemente. Ahora estaba temblando. No había estado así desde hacía algunos minutos, y no sabía qué pensar.
A mitad de camino de cumplir con mi misión de preparar té, Rose me llamó.
"Hola."
"Hola. ¿Despertó?"
"Todavía no. Estoy preparando té. Y le subí a la calefacción. Mucho." Había estado relativamente alto antes, pero ahora la cabaña se estaba poniendo bastante calientita.
"Muy bien… para tu información, también podrías llamar al 911."
"Sí, pero, estamos cubiertos de nieve. No sé cuánto tiempo se llevaría eso."
"¿Mencioné la mala idea que era este viaje?"
"Muchas veces, señorita negativa." Suspiré, rodando los ojos. "No estaba tan mal hasta ahora. En fin, imagina que él hubiese venido y nadie estuviera aquí. Hubiese muerto allá afuera. Todo…" Algo brotó dentro de mí, poniendo una pausa a mis palabras. "Todo pasa por una razón."
"Tal vez." Rose se quedó callada por un momento. "Supongo… la idea de eso me intimida un poco, estar tan lejos de todo. Estar así de aislada—por tres semanas—suena como tortura."
"A cada quién su gusto."
"Cierto. Como sea, ya no estás sola, ¿o sí?"
"Supongo que no." El agua comenzó a hervir. Arrojé varias bolsitas de té dentro, pensando en que prepararía bastante a la vez. "De verdad espero que se recupere, Rose. Me estoy asustando un poco aquí."
"Va a estar bien," dijo Rose, bajito. "Y tú también. Ve a calentarlo."
"Está bien."
"Mantenme informada. Y si las cosas empeoran, solo llama al 911. Aun si les toma algo de tiempo."
"Está bien."
Se desconectó la llamada, y llevé el té a la sala.
"Oye," susurré, sentándome a un lado de la pila de mantas. Apenas podía distinguir su rostro. "¿Puedes escucharme?"
Sus párpados se movieron, pero no despertó. Poniendo el té a un lado, metí las manos por debajo de las mantas y encontré sus manos. Todavía estaban frías. Sintiéndome algo pervertida, me metí en la pila de mantas hasta que casi nos tocamos. Tomé sus manos y las coloqué debajo de mi sudadera, dando un respingo cuando su piel fría tocó la mía. Sin embargo, su ropa todavía se sentía húmeda, y sabía que eso no podría ser bueno.
Sus pantalones de chándal estaban peor que su sudadera. Afortunadamente, parecían más fácil de quitarse.
"¿Puedes escucharme?" Le susurré, picándolo con mi dedo.
No hubo respuesta.
"Oye. Tengo que quitarte tus pantalones. Para que puedas calentarte."
Nada.
"Solo hazlo, Bella," me dije a mí misma, incorporándome. Arropé al extraño de la cintura para arriba y me moví hacia sus pies de manera que pudiera tirar de sus pantalones. Gracias a Dios no llevaba jeans. Hubieran sido un desastre, en especial mojados.
Aun así, no fue fácil. Su bóxer comenzó a bajarse con sus pantalones, forzándome a detenerme y volverlos a subir. Deseé más que nunca que Rose y Alice estuviesen aquí. Probablemente nos estaríamos riendo de todo esto.
Pero solo era yo, y la gravedad de la situación junto con mi soledad no dejo lugar para la diversión.
Al fin logré que sus pantalones—y solo sus pantalones—salieran. Los colgué a un costado del sofá, agarré una almohada, y volví a acostarme en el suelo, acurrucándome debajo de las mantas. Casi estaba demasiado caliente, pero se sentía bien.
De nuevo puse las manos del extraño sobre mí, alineando nuestros cuerpos de manera que tal vez mi calor pudiera transferirse a él. Sus temblores se habían detenido. Y era difícil de distinguir con la luz tenue, pero pensé que su color había vuelto a la normalidad. Eso esperaba.
(1) La fiebre de cabaña es un trastorno psiquiátrico caracterizado por una percepción híbrida de la realidad y la fantasía. Se le denomina así, después de describir muchos casos de mineros en Alaska quienes rodeados de la nieve se resguardaban por periodos prolongados en cabañas aislándose así de una realidad común, y creando o fabricando su propia realidad fusionando fantasías individuales o colectivas con los remanentes de realidad que recordaban.
Jajaja la primera vez que la leí me imaginé eso de los pantalones y me dio risa. Pobre Bella, al menos ya está haciendo algo para salvar al extraño. ¿Tendrá éxito? Recuerden que la frecuencia de los capis depende de ustedes ;)
Gracias a quienes comentaron en el capi anterior: Liz Belikova, Antonia, konyinfancia, rjnavajas, Caniqui, Pam Malfoy Black, YessyVL13, elizabeth, Sei, angelabarmtz, Chayley Costa, heychiquilla, Lau B, glow0718, EmDreams Hunter, gaby9387, Arlette Cullen Swan, Tata XOXO, Lara, willyevies, rosy canul, Roxy Sanchez, , Maribel, Alex, patymdn, PameHart, LeidaJim, Shikara65, Anastacia T. Crawford, EmmaBe, alejandrablack22, dushakis, Ericastelo, Manligrez, Sully YM, , jacke94, lagie, tulgarita, Yoliki, CindyLisse, Jocelyn907 y algunos anónimos. Recuerden que sus reviews son los que nos motivan, y no olviden que ustedes van a decidir con ellos la publicación del fic ;)
PD. Para las que preguntaron por la Epílogo de AFTA, no desesperen, en esta semana lo tendrán.
