HIKARI, MI ESPOSA
DIGIMON © TOEI ANIMATION
Sinopsis: ¿Qué debes hacer cuando tu hermano, al cual le dijiste que estabas casado, consulta por tu flamante esposa? Sencillamente, arrastrar a tu mejor amiga a un presunto matrimonio no concebido aún.
Nota de la autora: Espero que el prólogo les haya sido interesante. Esto será un poco corto, solo tendrá diez capítulos sin contar prólogo ni epilogo.
Dicho esto, vamos a la lectura.
Capítulo 1
—Tal como dice la leyenda: "Las aventuras que los Héroes Legendarios vivieron en el Digimundo habían quedado solo en la memoria de quien los había convocado en este mundo. Sin embargo, todavía el futuro del Mundo Digital no estaba asegurado. ¿Qué nuevas aventuras les esperaban? De una cosa se podía estar seguro: los Digimon siempre estarían ahí esperando, tan sólo habría que reconocer las señales. Si alguna vez llegas a ver que tu computadora o tu celular se comportan de manera extraña, si alguna vez escuchas una voz anormal llamando tu nombre, podría ser que un Digimon esté intentando hacer contacto contigo para llevarte a ese maravilloso mundo. ¡Mantente alerta! ¡La aventura no ha terminado! ¡La aventura está a punto de Digievolucionar!"—el libro descendió de sus manos y finalmente el relato se dio por terminado. El silencio reino en todo el sitio y tras unos segundos un sonoro aplauso se hizo presente. Abrumada por tanta apreciación por solo leer una leyenda, no pudo evitar sonrojarse.
—Un trabajo excelente enseñándole a los más pequeños sobre nuestro instituto, Hikari—le dijo alabándole un hombre pequeño y de espeso bigote blanco.
—Todo sea por mi amada primaria de Odaiba, director Gennai.
—Hija aquí entre nos yo no soy tu director así que dime Gennai como el resto de tus compañeros.
—Sí, la verdad me da mucho ánimo estar en esta institución que me permitió conseguir mi Licenciatura en Literatura —confesó mirando el alrededor con añoranza.
Cinco años atrás, ella se había graduado de la secundaria de Odaiba siendo una estudiante con las más altas calificaciones y eso le había servido para ingresar a la universidad con el mismo nombre para poder cumplir su sueño de estudiar Literatura y luego, finalmente, darle entidad a su mayor sueño: la educación de los niños.
—Además, yo escuche esta misma leyenda de usted e incluso me expresó que podía superarlo.
—Por lo visto tenía razón —acotó Gennai.
Con tan buena alumna dispuesta a educar, había cedido sus horas después quince años para que su alumna de oro ocupara esos horarios. Él decidió solo quedarse con las horas del último año, es decir, el sexto año.
—Debo irme Hikari, fue un gusto participar en esta actividad —Hikari asintió con la cabeza al director en señal de despedida y lo vio retirarse.
Rápidamente el aula se vio despoblada, ya era la hora de salida de los estudiantes más chicos que eran retirados por sus padres. Eso fue como una luz verde para que Hikari también pudiera irse a su casa o eso pensó hasta que la melodía del tema Break Up repiqueteo en su celular alertando de una llamada entrante. De manera inesperada para la castaña, el llamado provenía de su amigo y ex compañero de escuela, Takeru Takaishi.
—Hola, T.K, ¿qué pasa?
—Hola, Hikari. ¿Ya saliste de la escuela?
—Estoy saliendo, ¿necesitas algo? —por unos instantes del otro lado de la línea reinó el silencio preocupando a la castaña—. ¿Takeru?
—Lo siento, es que…—Takaishi no sabía qué palabras usar para el gran favor que le debía pedir a su amiga a causa de lo que él había provocado —. ¿Es muy difícil pedirte que vengas hasta la imprenta?
Hikari sintió que se relajaba completamente al oír eso, pensó que su amigo estaba en problemas serios. De seguro quería pasar un rato los dos juntos antes de irse a su hogar.
—No tengo problema, además no tengo que preparar nada para mañana y personalmente no tenía ningún plan —contestó alegremente—. ¿Quieres que lleve algo?
—No, tu presencia es suficiente —le expresó el muchacho de cabellera rubia un poco formal, cosa que sorprendió a la castaña—. Lo único que te adelanto es que Yamato está aquí.
—¿Yamato vino desde Alemania? —la noticia la tomó desprevenida ¿sería eso que tenía a su amigo tan reservado de palabras? —. ¡Eso es bueno!, ¿verdad?
—Más o menos…—exclamó vacilando sobre sí decirle algo más. Eligió por dejar todo así y que ella se enterara cuando llegara—. Cuando llegues te explicare todo con mejor detalle. Gracias por adelantado, ¡te quiero! —y la llamada se cortó.
Hikari despegó el celular de su oreja con dos grandes dudas: la primera era saber qué era lo que tenía tan preocupado a Takeru y la segunda era saber porque le había dicho te quiero de manera tan dulce. Sí, el Takaishi solía expresarle palabras así, pero siempre en momentos especiales y no al azar, al menos no desde que habían entrado en la adultez.
—Creo que estoy delirando y que no escuche eso —concluyó con las mejillas algo carmesíes—. Takeru jamás me diría eso a menos que gustase de mí, ¿verdad?
Con esas dudas respecto al llamado de su amigo, se dirigió la imprenta con muchas prisas. Lo que aquella Yagami desconocía era que lo que había hecho Takeru era un total y gran llamado de auxilio por su parte para que viniera a la imprenta como su bella prometida que, supuestamente, era.
