-¡Sakura! – una señora de unos 40 años entro por la blanca puerta de la habitación furiosa buscando con la mirada a la chica de pelo color cerezo. Sus ojos vagaron por la habitación hasta dar con el bulto que yacía en el cama - ¡despierta ya! – grito al lado del bulto haciéndolo saltar fuera de la cama
-¿Qué…? –susurro media adormila la joven tapando sus oídos ante el grito
-¡tenías practica hace media hora! –exclamó la mujer
-nana… ¿Qué hora es?- pregunto ahora de pie frente al closet
-las 6 A.M –contesto cortante.
-¡las 6! –Exclamo alterada la pelirosa – ¡mierda! Perdí media hora de entrenamiento…-susurro buscando sus pantis y ballerinas
-cómo vas, no llegaras a ningún lado mocosa… - le dijo con desprecio la mujer.
Haruno Sakura una muchacha de 18 años era una persona bien acomodada económicamente, tenía todo lo que una chica de su edad desearía, amigos, dinero, ropa y un cuerpo bien tonificado.
Su primera clase de ballet fue a los 3 años junto a su madre, una bailarina muy reconocida a lo largo de Japón. El sueño de su madre era que su hija siguiera sus pasos y se convirtiera en una gran bailarina de ballet.
Todo cambio a los 8 años cuando a su madre le diagnosticaron síndrome de pinzamiento posterior del tobillo, una enfermedad muy común en bailarinas puesto que al posicionarse en la punta de los pies con los año los ligamentos se van deteriorando haciendo muy doloroso el practicar el baile.
Su madre luego de un año de tratar de bailar con el síndrome no soporto la vida sin el ballet y se suicidó. Para Sakura fue algo realmente traumático, no entendía como era que el ballet era más importante que ella en la vida de su madré . Aunque Sakura tenía tan solo 8 años cuando su madre murió ella entendió que el ballet era lo único que ahora le quedaba de su madre así que se prometió a si misma él nunca abandonarlo, en cumplir el sueño de su madre y hacerse una gran bailaría.
Con el paso de los años se convirtió en una gran muchacha, algo tímida pero al mismo tiempo con un carácter fuerte y respetable. Desde pequeña siempre tomo clases en casa por lo que no tenía interacción con otros jóvenes de su edad, en realidad podríamos decir que era bastante solitaria. Muchas veces cuando era pequeña miraba por la ventana del estudio de baile a los niños correr por el parque jugando, Ella nunca comprendió del todo porque no podía salir con ellos a jugar pero nunca pregunto porque en el fondo sabía que la respuesta era algo que no quería escuchar.
Todo su mundo giraba alrededor del ballet. No tenía amigos, ni novio, ni si quiera tenía una familia, todo lo que tenía eran sus pies que la acompañaban siempre al ritmo de la música. Claro está que ella no se crió sola, su nana Virginia, se hizo cargo de ella desde que tiene memoria, pero no por eso se llevan bien, Virginia era una persona correcta y fría, Sakura nunca la ha visto llorar o sonreír a lo largo de su vida y aunque no le importa en absoluto la felicidad de su nana, siempre se pregunta si ella terminara así de sola como ella, vacía y tan fría como un copo de nieve.
Corriendo se dirigió a su bicicleta y emprendió camino hacia el estudio en donde practicaba, luego de unos 20 minutos se bajó rápidamente y subió encontrándose con Martina, su profesora desde hace tres años mirándola desaprobatoriamente
-llegas tarde…-Sakura frunció el ceño ante la mirada de asco de Martina
-no me digas…-ironizo la pelirosa – no es como que si fuera un robot sabes, también necesito dormir
-no me importan tus necesidades, en realidad no me importa nada de ti Sakura, tienes talento, lo reconozco pero no te esfuerzas en lo que más te gusta
-¡que no me esfuerzo! Estas totalmente loca, llego acá a las 5.30 A.M y me voy cerca de las 2 de la madrugada…-
- grands battmente y de petites battmente – murmuro Martina con fastidio. Sakura tiro el bolso al suelo y se sacó rápidamente la camisa y el pantalón dejando a la vista la vestimenta adecuada.
Nunca en su vida había tenido amigos, pero en momentos como ese ella deseaba con toda su alma poder tener a alguien a quien contarle sus penas y alegrías, decía que no le molestaba estar sola pero cuando miraba a su alrededor se pasaba noches llorando al ver lo vacía que estaba su vida, lo triste que era sentarse en una gran mesa a comer sola porque su mama se suicidó y su papa esta quien sabe dónde.
-bien, toma un descanso de 5 minutos y seguiremos con la rutina del cascanueces – informo Martina lanzándole una botella de agua mineral. La tomo con desesperación y se dejó caer al piso con cansancio, "algún día todo esto valdrá la pena" ese era el lema que se repetía constantemente para no caer derrotada.
Cerca de las 12 de la noche salió del edificio lentamente tomando rumbo hacia su "hogar". Paro en un semáforo cuando dio la luz roja, suspiro con cansancio y cuando se disponía a partir algo se lo impidió, frunció el ceño con molestia y miro a su alrededor algo sorprendida al ven que un muchacho de unos 23 años sostenía el mando de su bicicleta con fuerza y sonreía con sadismo
-hola muñeca…- el tono de voz del chico hizo que los vellos de la nuca de la Haruno se erizaran de puro miedo y asco – lindo cabello – alago tomando un mechón entre sus dedos y oliéndolo haciendo tiritar a la joven
- ¿se…se te ofrece algo?-pregunto tratando de que la voz no le flaqueara.
-em… sí, creo que si- le respondió con burla – a ti, hermosura – añadió con perversión
-ni en tus sueños, idiota – le respondió empujándolo con toda su fuerza y tratando de bajar de la bicicleta para salir corriendo.
-uy, eres todo una fierita… te vez muy sexy enojada – rio y la agarro de la cintura levantándola del piso haciendo que la bicicleta callera
-¡suéltame! –grito empezando a patalear en el aire -¡suéltame! ¡Hijo de puta! – le insulto pero este solo reía a carcajada abierta ante la actitud tan explosiva de la muchacha
-creo que nos divertiremos mucho hoy…- le susurro y volvió a reír
-¿desde cuándo te dedicas a pervertir a niñas pequeñas? – la voz de otro muchacho izo que Sakura derramara lágrimas de frustración al ver que había otro hombre
-¡oh! Naruto, amigo mío, ven, nos divertiremos juntos- le animo el hombre que sujetaba a Sakura
-creo que esta vez no Madara, ¿verdad Sasuke- Teme?-sonrió zorrunamente mirando de reojo a su amigo
-hmp…-"hablo" el muchacho.
Hola :3 bueno en los comentarios del prólogo los quería agradecer y disculparme por tan corto capitulo :$ espero que este este mejor que el anterior :D
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