¿Había oído bien? Esas tres palabras golpearon a Nick bien profundo de su corazón. ¿Cómo que iban a casarla? ¿Algo tipo un casamiento concertado? No podía ir en serio; la curiosidad le mataba por dentro pero tenía miedo a lo que pudiera responder…

-¿Casarte?-se atrevió a preguntar por fin, después de unos minutos de silencio.

-Sí…en mi familia a mi edad ya debería estar con otro conejo, formar una familia. Nunca había pensado en ese tipo de cosas, siempre estuve concentrada en mi sueño, ser policía…Mis padres ya llevan un tiempo insistiendo en el tema del matrimonio, y yo he sido sinceros con ellos, les dije que no me sentía preparada para llevar una relación estable…-la coneja se calló pensando en cómo podía seguir con la conversación, mientras que Nick repasaba todos los datos que había obtenido hasta ahora.

-Y esta mañana me llamaron para decirme que me habían escogido un pretendiente, Bren Bunheart, un conejo de mi villa, mi vecino y un antiguo amigo mío…- ¿Bren Bunheart? Solo con escuchar su nombre y Nick ya le tuvo recelo.

-¿Y…qué vas a hacer?- Se armó de coraje, no quería oír su respuesta. Ya se lo veía venir…

-En tres días mis padres vendrán para llevarme de vuelta a Bunny Burrows.

Nick quería decirle que no se fuera, que si lo que querían sus padres era que su hija se casara que él podría ser un buen candidato para ella, pero como no, había un problema fundamental, era un zorro, enemigo natural del conejo, y según había oído, el padre de Judy era de mentalidad primitiva, estaba en contra de los zorros.

-Pero Judy, ¿y tus sueños? ¿Y tu trabajo? ¿Vas a dejarlo todo atrás? ¿Y nosotros? ¿No…no nos volveríamos a ver?

Judy, quien tenía sus orejas gachas, al oír esa última pregunta se alzaron con rapidez. Nick al ver su reacción, se alarmo, pensando si le habría alarmado.

-Nick…he estado un mes intentando convencerles, pero ya no hay vuelta atrás…y yo también te echaré de menos mi torpe zorro.- La coneja le dio un ligero codazo a su compañero intentando animar el ambiente entre ambos. El zorro aliviado le siguió el juego.

-Sé que no podrás vivir sin mí zanahorias, ya sabes, soy totalmente irresistible puedo verlo en tus ojos.-Con esto dicho la coneja rodó los ojos; las cosas volvían a ser como normalmente.

Cuando Judy iba a contraatacarle, unos gritos llamaron la atención de ambos.

-¡Un tigre se ha vuelto loco! ¡Ustedes son policías! Un tigre al oeste de aquí se ha vuelto totalmente salvaje.- Gritaba un cerdo en busca de ayuda de los policías.

-Ya sabes zanahorias, tenemos a un gatito salvaje a una manzana de aquí.

Nick se acomodó sus gafas de sol y Judy puso en marcha el coche de patrullas directa a la acción, tal y como a ella le gustaba. Siguieron las indicaciones del ciudadano asustado, en el oeste del distrito. Al llegar nos bajamos del coche con nuestras armas a mano rodeando la zona atentos pero no había rastro del tigre nombrado.

-Hopps, tienes que ver esto.- Le señalo su compañero; lo que vieron era terrible, un desastre, casas medio destruidas, un árbol caído, marcas de arañazos.

-Tengo que avisar a los demás de esto…-la coneja cogió su walkie talkie,- ¡Ben! Tenemos un problema en el oeste de Plaza Sáhara, avisa al jefe Bogo y que traiga refuerzos.

-De inmediato llegaran, agente Hopps-se oyó del otro lado de su vía de comunicación.

Mientras esperaban, se pusieron a investigar más detalladamente la zona. Nick se encargó de hacerle alguna foto a los daños causados para investigarlos más detenidamente en su oficina, mientras que Judy se acerco al enorme árbol que había sido derrumbado y lleno de zarpas; entre las hojas algo llamó su atención.

¿Rastro de pelos color miel? No parecía en absoluto piel de tigre. Sin duda podrían ser pruebas fundamentales para el caso. Con cuidado, Judy recogió la muestra en una bolsa de plástico.

Fue directa a decirle a Nick lo que había encontrado pero en ese momento llegaron los refuerzos.

-¡Wilde! ¡Hopps! ¿Qué habéis encontrado?-preguntó el jefe Bogo.

-Hace alrededor de veinte minutos, este lugar ha sido atacado por un tigre en estado salvaje según algunos testigos de esta zona. Cabe la posibilidad que este relacionado con el caso que nos ha comentado esta mañana jefe.

-¿Un tigre salvaje? Vaya…otra vez las victimas parecen ser depredadores. Si encontráis alguna prueba avisadme, yo iré a interrogar a los testigos.

-Yo he encontrado algo.-Señaló Judy, sacando la bolsa de plástico con las pelusas dentro.

-¿Qué es eso? ¿Pelo?-preguntó el jefe con una cara que expresaba: ¿En serio?

-Puede que parezca inútil o irrelevante, pero toda prueba o elemento sospechoso en el lugar del crimen es esencial.-Bogo sabía que la coneja estaba en lo cierto, así que lo dejó estar y aceptó las pruebas.

-¿Dónde has encontrado eso zanahorias?-Se acercó su compañero quien había estado callado un buen rato.

-Al lado del roble caído, podríamos llevarlo a la oficina y observar analíticamente de quien podría ser.

-Coneja astuta-le sonrió el zorro.

Ya empezaba a oscurecer y su turno había terminado. Nick estaba acompañando a su amiga a casa, la cual quedaba cerca de la suya. Ambos habían ido a cenar a una pizzería, una costumbre que tenían al acabar de trabajar era estar juntos hasta que se hacía de noche; una costumbre que se iba a terminar. Decidieron no pensar mucho en la conversación que tuvieron hace unas horas antes y pasaron a disfrutar de lo que les quedaba de tarde juntos.

Compartían risas, bromas, charlas inolvidables; Nick hacía el intento de no pensar en sus ojos, los cuales le volvían locos; más de una vez Judy tenía que despertarle de su hechizo cuando le miraba fijamente.

-Las cosas no serán lo mismo sin ti…-soltó el zorro de repente después de una agradable velada. No podía dejar que se fuera sin revelarle sus sentimientos ¿o sí?

-Te prometo que seguiré teniendo contacto contigo Nick, una simple boda no nos va a separar.- Y ahí estaba, intentando ser positiva, optimista. Él desearía poder ser así como ella en ese sentido.-Además puedes pasarte por allí y te vendería gratis las moras que tanto te gustan.

Sabía que detrás de esa sonrisa había un corazón triste; sabía que no quería dejar su trabajo como policía, había luchado durante toda su vida por ello…

-¿Ya le has dicho a Bogo que te vas?

-Sí… no quiero irme Nick.-El zorro se sorprendió, no había oído un temblor en su voz en todo el día, pero ahora ya no se podía contener. Nick abrió sus brazos para abrazarla, la dejo llorar en sus brazos. Ahí comprendió que él tenía que ser fuerte para ella.

-Ánimo zanahorias, estos conejos sois tan sentimentales.-Le dio unos ligeros golpes en su peluda cabeza grisácea.

Ella se rió recordando la primera vez que había llorado delante de él, hacía ya un año.

-Y ¿sabes qué? Me pasaré por allí a visitarte y con la esperanza de que eso de las moras gratis sea verdad.-Con eso empezó a hacerle cosquillas a la conejita.-No me times ehh.

-Deberás ser más astuto que yo zorro.

-¿Acaso me estás retando zanahorias?

-Puede, ya sabes que me encanta retarte.

-Tienes mucho coraje al hacer eso.-Le miró con una mirada seductora rodeándola entre la pared y sus brazos. Unas risas y segundos después cesaron, viendo la cercanía en la que estaban sometidos.

Judy se sonrojó mirándolo a los ojos verdes de su mejor amigo. El zorro bajo de su nube nervioso y le pidió perdón y que debería irse ya, era tarde. Con un rápido saludo de despedida, salió corriendo en dirección a su casa, mientras que la coneja abrió la puerta de su casa, era la misma que le otorgaron al llegar a Zootopia y la misma que dejaría en tres días.

Con un suspiró cerró los ojos y dio bienvenida a sus sueños… le esperarían muchas cosas esta semana.


Segundo capítulo para vosotros fans de Zootopia, he recibido vuestros Reviews y os doy las gracias por el apoyo hacia la historia. Estoy llena de ideas que me encantará plasmarlas aquí y compartirlas con vosotros ^^

Respecto al título se quedará con el actual Antes de que sea tarde por preferencia, gracias por sus favs y follow, espero que os haya gustado este segundo, nos leemos (L)