Sueños húmedos

Mi domingo paso sin pena ni gloria, todo el día estuve en casa hice mi tarea, mis reportes de prácticas, lave mi ropa, lo dicho antes sin pena ni gloria, pero al llegar la noche, me sentía ansioso pensé que era el haber estado en casa todo el día pero bien sabía que no era así, sentía un vacío en todo el lugar, no sé, quería salir corriendo, logre dormirme ya muy entrada la madrugada y aquí estaba yo con una cara de zombie hambriento a mitad de una de las clases más aburridas y eso que la mayoría me encantaban.

-psss psss…Darien- volteé hacia atrás, Andrew estaba aún más aburrido que yo, era mi amigo y ponía empeño pero simplemente Psiquiatría no era lo suyo

-Mmm- conteste sin muchas ganas

– ¿vamos al bar después de clases?-

Y arriesgarme a que mediera otro raro episodio, no gracias!-paso- solté sin más y volví mi atención a la clase –Pierre Janet público su trabajo "la neurosis" en el año 1909 en donde se establece el concepto de "enfermedad funcional" – intentaba, de verdad que intentaba ponerle atención al profesor-

-Sonia me pregunto por ti, ¿en verdad no quieres salir hoy?-

-shhhh que no ves que intento ponerle atención a Simmons- Andrew dejo escapar una risita

-Dios creo que es la clase más aburrida que hemos tenido- el profesor volteo a ver hacia donde estábamos

-¿alguien puede decirme algún trastorno somato forme?- escuche decir al profesor

-cállate te va a escuchar y nos tendremos que tragar su monologo sobre el buen alumno- lo sentí sonreír

-no me cambies el tema Chiba, vamos con…-

-Sr. Furuhata , Sr. Chiba quisieran hacernos el favor de compartir su información con la clase- el profesor Simmons miraba a Drew directamente

-ohm, bueno- escuche titubear a Andrew

-la dimorfo fobia es un trastorno somato forme el cual consiste en una preocupación importante y fuera de lo normal por algún defecto percibido en las características físicas- respondí – Andrew y yo discutíamos sobre cuál de los trastornos decirle: trastorno de conversión, hipocondría, dolor somato forme, trastorno de somatización-

-vaya es bueno saber que alguien pone atención en la clase, Chiba- dijo Simmons – aunque no puedo decir lo mismo de usted, Sr Furuhata- volvió su mirada a todos y continuo con la clase.

Abrí la puerta y entre a mi amado departamento, hogar dulce hogar, deje mis cosas en el escritorio, me prepare un sándwich para cenar, no tenía mucho apetito, mientras cenaba revise algunos pendientes escolares. Me di un largo, largo baño y luego me dispuse a recostarme y ver la tele.

Después de un rato la tele me aburrió y la apague. Me gire y volteé a ver la pared, tenía sueño y empecé a sentir mis parpados muy pesados, pestañee un par de veces y entonces lo sentí, el aroma de la otra noche había comenzado a inundar la habitación, intente moverme pero ya no pude, maldije una y mil veces en mi mente.

Escuche la puerta del balcón abrirse, carajo no recordaba si le había puesto el pestillo a la puerta, me recrimine inmediatamente era casi imposible que alguien entrara por ahí estaba en el 7mo piso, pero el sonido había sido tan real inclusive podía sentir el viento en la habitación, escuche de nuevo el sonido de la puerta al correrse, la habían cerrado, lo admito tenía miedo ¿quién rayos había entrado?, mi corazón comenzó a latir como loco y un murmullo bajo muy bajo se escuchaba, no entendía bien lo que decía, parecía que era otro idioma. Pude sentir que la cama se sumió ante el peso de una persona y escuche mi nombre entren el murmullo, temblé, ¿en verdad había alguien conmigo? ¿En verdad era esto parte de la parálisis?

Mi desesperación aumento al sentir una mano acariciar mi brazo y jalarme de este para acomodarme boca arriba, cerré mis ojos por inercia dándome cuenta que era lo único que podía mover por voluntad propia. La mano acaricio mi pecho desnudo por unos segundos y luego sentí el peso salir de la cama aun podía sentir una mirada fija en mi ¡Dios era tan pesada!

-Darien- pude escuchar en un murmullo bastante cavernoso, dude en abrir mis ojos-Darien, abre los ojos, – la voz era tan sensual, incitaba, excitaba-mírame-.

Abrí mis ojos lentamente listo para enfrentarme a cualquier especie de visión pero lo que vi me dejo helado, una especie de neblina oscura a los pies de mi cama comenzó a rodearme y a ascender por mis pies cubriéndome casi en su totalidad. Ni siquiera intente moverme, me quede estático, la neblina tomo forma de la mujer más hermosa que jamás hubiese visto; de largo y ondulado cabello rubio como la misma noche, sus ojos eran de un azul claro y profundo, sus labios eran carnosos de color rojo sangre y su nívea piel de porcelana parecía tan suave.

Ella estaba sentada a horcajadas sobre mí, mirándome fijamente, me quede anonadado mirándola, era tan hermosa y sensual, esto era demasiado real para ser una simple alucinación, intente moverme recordando que en verdad si era así pero una risa bastante lobuna salió de su garganta y me hizo estremecer, era idea mía o se burlaba de mí, se acercó lentamente sin despegar sus hipnóticos ojos de los míos. Su fija mirada parecía devorarme, rozo mis labios, era una caricia muy suave, ella comenzó a mecerse lentamente haciendo un poquito más de presión en mis labios, su aliento era delicioso y el maldito olor me tenía en un estado aletargado, aunque hubiera podido moverme estaba seguro que ni siquiera lo intentaría.

Ella se incorporó sobre mí y pude observar su perfecta figura, su atuendo de color negro era de una tela tan fina, podía ver sus delicados senos parecían del tamaño ideal para llenar mi mano, su estrecha cintura que se iba ensanchando hasta su cadera, delineando la forma de una guitarra, sus piernas que parecían suaves pero al mismo tiempo se veían fuertes, tonificadas, era una diosa griega esculpida a mano. Dios en verdad debía amarme mucho para mandarme tan hermoso ángel y sin embargo sabía que distaba mucho de eso, tendría una figura ideal, un rostro angelical y un aroma alucinante pero toda ella despedía una esencia oscura, provocaba lujuria y deseo, llenaba de una ansiedad inexplicable el alma y el cuerpo, ¡odiaba no poder moverme!

si pudiera moverme arrancaría de un jalón esa maldita prenda de su cuerpo, estaba excitado ante la visión de ella sobre mí, se mecía tan lentamente que era desesperante, se acercó aún más a mí, rozando su nariz con la mía luego bajo hacia mis labios como si fuera a besarme, me frustre, en verdad deseaba que me besara en cambio se dirigió hacia mi cuello y pude sentir su cálida boca haciendo presión ahí, su húmeda lengua delineo el contorno de mi cuello hasta llegar a mi barbilla a la que le dio un pequeño mordisco, yo estaba como idiotizado, subió para poder rozar mis labios -bésame- demando y una fuerza increíble me arrastro hasta sus labios, ni siquiera lo pensé solo reaccione ante su orden.

Sentir sus suaves labios me hizo perder el control, era el beso más ardiente y apasionado que me hubieran dado, se sentía tan real !rayos esto no parecía una alucinación! aunque una parte de mi había abandonado esa idea hacia mucho, el beso empezó a volverse más intenso, ella profano mi boca de maestral forma, su lengua dominaba y sometía la mía a voluntad, acariciando, succionando, mordiendo a placer, sobra decir que yo me dejaba hacer lo que sea.
Termino el beso de golpe, siseé por lo bajo, mi respiración era algo agitada, me hacía falta aire en los pulmones.

- acaríciame Darien- su sensual voz se escuchó mientras llevaba mis manos hacia su cintura, note entonces que ya podía moverme y por un momento cruzo por mi cabeza la idea de detener todo aquello y preguntar ¿quién diablos era ella? pero un nuevo ataque a mi boca acabo con todo intento por hacer algo al respecto, su beso era frenético, enloquecedor, fue entonces cuando mordió mi labio hasta hacerlo sangrar, gruñí.

- acaríciame - dijo sin separarse del todo de mis labios- vamos hazlo, sé que te mueres por tocarme- sus hermosos ojos azuless se clavaron en los míos.

-¿Quién eres? ¿Qué quieres?- mi voz sonaba un poco más ronca de lo normal.

Se movió sobre mí, restregando su cadera sobre mi erección, se acercó lentamente a mi oído y susurro – a ti-mordió levemente el lóbulo de mi oreja y luego me beso mandando al carajo todo intento de mi parte por detenerla.

Acaricio mi pecho de arriba hacia abajo mientras continuaba ese meneíto que me tenía loco, no podía más, estaba excitado y frustrado, la tome por la nuca y la bese de forma fiera, adentrándome en su boca sin ningún preámbulo, mi lengua se enredó con la suya y mis manos empezaron a recorrer su cuerpo, pase mis manos a lo largo de sus costados hasta llegar a su trasero, lo tome con fuerza presionándolo contra mi erección, ella enterró sus manos en mi cabello y yo comencé a besarle el cuello, su piel era muy suave, bese su hombro hasta donde lo permitía la delgada tela que la cubría – quiero tenerte dentro- su voz era un murmullo sensual-hazlo Darien, penétrame-.

¡Al cuerno todo!, la tome por la cintura y me gire para quedar encima, agarre la fina tela y la rasgue casi por completo para dejar al descubierto su cuerpo, mire sus pechos grandes y rosados y sin siquiera pensarlo me puse a besarlos, los succione como si fuera un bebe, su piel me sabia tan dulce, los pequeños gemidos que salían de su boca me hacían enloquecer aún más, termine de rasgar la tela y acune sus pechos en mis manos mientras besaba su abdomen, ella flexiono las piernas empujándome con ellas hacia arriba y atrapo mis labios, sentí sus manos en mi cadera y luego sobre mi ropa interior, la jalo y esta se rompió como si estuviera hecha de papel dejándome totalmente desnudo, me beso con mayor ímpetu y enredo sus piernas en mis caderas moviéndose contra ellas en una clara invitación para hundirme en ella, volví a besar sus pechos y lamí desde el valle de sus senos hasta su boca para besarla, ya no aguantaba, me posicione en su entrada y de un solo empujón me adentre en ella, gruñí, era tan cálido su interior, tan estrecho, comencé a moverme, ella correspondía moviendo sus caderas al compás de las mías, enredo sus brazos en mi cuello y me beso de forma demandante, mi respiración era entrecortada entre beso y beso apenas y podía conseguir un poco de aire que ella parecía no necesitar, la mire, ella no despegaba los ojos de mí, sus ojos desprendían un brillo anormal, se veía complacida con lo que estaba haciéndole, acaricio mi espalda con sus uñas- más rápido- me dijo dándome un beso- te necesito más profundo- su mirada destello, un maligno brillo había en ella y sin embargo no podía detenerme, no ahora que estaba tan profundamente enterrado en ella, lo tome de las piernas y las lleve a mis hombros y empecé a embestirla con más fuerza, era un vaivén poderoso, el sonido de mi cadera chocando contra la suya rezumbaba en el lugar, gemidos salían de su boca deleitándome.

Coloque mis manos a los lados ¡Dios! Era tan flexible sus rodillas estaban casi a la altura de su cabeza, ella comenzó a cerrarse alrededor de mi pene y yo sisee, si seguía iba a venirme, su interior se contrajo aún más, sentí sus manos en mis costados empujándome contra ella, lo sentía venir, arremetí con todo lo que tenía. Ver su cara gozando, sus gemidos en mi oído y su interior contrayéndose para mí, fue mi fin, el placer era indescriptible, sentí las sensaciones acumularse, sus uñas se clavaron en mi espalda y un sonido ronco salió de mi garganta al momento que mi potente orgasmo llego, me vacié en su interior por completo.

Libere sus piernas y deje caer mi cuerpo sobre ella, descanse mi cabeza en su pecho, nuestras respiraciones eran erráticas, sentí sus manos acariciando mi cabeza y masajeando mi nuca, sentía que mis parpados pesaban una tonelada, quería preguntar, intentar hablar pero mi cuerpo no respondía, estaba cayendo en el letargo del sueño y a pesar de mis esfuerzos por no hacerlo, mis ojos iban cerrándose, siendo mi último pensamiento consiente que a pesar de estar recostado contra su pecho, no podía escuchar el latido de su corazón.

Desperté, la luz del sol me daba de lleno en la cara, me dolía todo el cuerpo, un malestar parecido al que te da cuando tienes gripe y haz pasado toda la noche con fiebre, me gire hacia la derecha evadiendo la luz del sol, probablemente era tarde pero me importaba un comino, estaba demasiado cansado.

Mis ojos volvieron a cerrarse dispuesto a seguir durmiendo cuando escuche el repicar de mi celular, maldije en voz alta- bueno- dije con voz somnolienta

-Maldición Darien, ¿estabas dormido?- escuche la voz de Andrew al otro lado

-¿Qué hora es?- me estire en la cama, el roce de la sabanas sobre mi cuerpo desnudo me despabilo, un momento ¿estaba desnudo?

-son más de las 10, trae tu maldito trasero para acá, sino quieres perder tu calificación perfecta, Sr. Dormilón- lo escuche reír – senda juerga haz de haber tenido para quedarte dormito así-

-Cállate, ya salgo para haya- colgué sin más, y es que ¿Qué más le podía decir? "oh mano es que mi sueño erótico me dejo agotado" ya puedo escuchar la carcajada.

Me pare de la cama y me fui directo al baño, si intentaba hacerlo con una mujer real mi cabeza parecía querer estallar ¡ah pero que tal con una irreal! que sueño, había sido tan intenso, la perfecta amante, las imágenes se a galopaban en mi mente haciendo que una erección apareciera, ¡rayos! Me estaba volviendo un jodido pervertido, esto de la parálisis y los sueños húmedos sí que me afectaban, unte jabón con la esponja por mi pecho y piernas, luego comencé a tallar mi espalda pero un ardor hizo que me detuviera, lleve mi mano hasta donde estaba la molestia y pude sentir una herida, termine de bañarme a toda prisa y salí para verme en el espejo, mi mirada atónita se posó sobre las marcas en mi espalda, eran rasguños, marcados y profundos, los mismos que había hecho la mujer de mis sueños.

Entre al salón la clase había empezado hacía ya 10. Min., me cole silenciosamente y me senté en la primera butaca libre que encontré. El profesor hablaba y hablaba aparentemente no se había dado cuenta de mi intromisión, sin embargo mi cabeza no conseguía enfocarse en lo que estaba frente a mí, mil preguntas oscilaban en mi cabeza ¿Qué rayos pasaba conmigo? ¿Qué eran esas marcas y como me las había hecho? ¿Quién era ella? ¿En verdad había sido un sueño?

-vaya veo que llegaste a tiempo- la voz de Andrew, me trajo de vuelta al mundo

Un momento la clase ya había terminado – si- fue mi única respuesta

-¿Qué tienes pareces ido?- puso una mano frente a mí y la agito

-nada, vamos por un café- necesitaba algo de cafeína en mi sistema me sentía aturdido y cansado

Entramos en la cafetería de la universidad y buscamos una mesa, supuse que lo mejor seria despejar mi mente sobre esas preguntas y relajarme un poco, estaba realmente tenso

-¿y bien? –

-¿y bien qué?-lo mire mientras sorbía un poco de café

-¿me vas a decir a que se debe tu retraso y tu cara de enfermo a principios de semana?- la curiosidad lo carcomía por dentro, de seguro se imaginaba que me había ido de borracho a quien sabe dónde y que había terminado encamado con quien sabe quién, ¡rayos! Hasta a mí me gustaría que eso fuera verdad.

-tengo gripa- dije con tono de desgano y Andrew me miro como si quisiera cortarme la cabeza

-eres de lo peor y dices ser mi amigo, te la pusiste en grande y ni siquiera me invitaste- su voz sonó algo dramática

Dejaría que pensara eso, lo cierto es que no tenía ganas de contarle algo que ni yo entendía-ya, ya tranquilízate prometo compensarte- a cuantas personas tenía que compensar y ni siquiera estamos a media semana.

Al salir de la universidad me presente para hacer mis prácticas, hice todo lo que tenía que hacer casi en estado automático, concentrándome sin hacerlo realmente, cuando por fin me vi liberado de mis deberes conduje por largo rato entre las calles, hasta llegar a un parque.

No me baje, sencillamente quería estar ahí un rato, lo de esta mañana me tenía absorto, me sentía confundido, podía pasar por un simple sueño, otra ves lo de la parálisis del sueño, después de todo muchos tenían alucinaciones de este tipo en ese lapso, pero los rasguños ¿Cómo me los había hecho? Además estaban los dolores de cabeza y aquel aroma que sentía a veces aun estando despierto, mi cabeza era un revoltijo.

Mi celular sonó- hola madre-

-¿Darien, como estas? Llevábamos días sin hablar-

Suspire antes de hablar – estoy bastante bien- mentí, que iba decirle creo que me estoy volviendo loco- ¿tu como estas?-

Mi madre y yo nunca hemos sido muy unidos, tenía 19 cuando resulto embarazada de mí, sobre mi padre no se mucho, mejor dicho nada, ella nunca me ha dicho, quien es o en donde lo conoció, lo poco que se es que ella estudiaba y trabajaba al mismo tiempo, no tenía gran apoyo de parte de nadie, luego se embarazo de mí y tuvo que dejar todo para criarme, su familia le dio por completo la espalda, así que estaba aún más sola que antes.

Uno pensaría que algo así uniría más a madre e hijo pero no fue así, me atendía y cuidaba pero por responsabilidad, su falta de cariño hacia mí era notoria. Cuando tenía 4 años conoció a Artemis Chiba quien se enamoró de mi madre y me dio su apellido, enseguida se convirtió en un padre para mí, él me quería, cuidaba y jugaba conmigo a pesar de tener una vida tan ajetreada por su trabajo, si alguna vez me regaño fue para darme una lección.

Todo esto afecto a mi madre haciendo que se portara un poco menos distante conmigo, por lo menos mientras él estaba cerca. Pero aun así era difícil para mi saber que un extraño sentía mas amor por mí que mi madre, en ausencia de él, ella se apartaba de mí lo más que podía y se portaba de forma seca conmigo, con el tiempo las cosas cambiaron un poco, si bien no tenía un sentimiento de amor hacia mí, por lo menos era de aceptación.

La vida se empeñó entonces en quitarnos la poca paz que habíamos disfrutado en estos años, Artemis murió cuando yo tenía 15 años, mi madre y yo estábamos destrozados y por un tiempo, intentamos vivir juntos, seguir siendo la familia que Artemis nos había hecho ser, pero no pudimos, si bien el dolor y la pena nos unieron en un principio al pasar el tiempo las peleas eran tan constantes, tan fuertes, que mi madre tomo la decisión más acertada de su vida, mandarme a estudiar lejos en un internado y desde entonces jamás hemos vuelto a vivir bajo el mismo techo.

Me llama una vez por semana para averiguar sobre mi bienestar y si no me falta nada, nuestras llamadas siempre son igual de impersonales, aunque lo admito no me puedo quejar, jamás me falta dinero, inclusive puedo decir que gozo de una vida de lujos, gracias a lo que Arthur nos dejó y a que mi madre ha sabido administrarlo bien.

-bueno Darien, me alegra saber que está bien- escuche el ruido de autos, había salido a la calle

-si madre no te preocupes, aquí todo está igual- excepto porque estoy siendo acosado por una sensual y erótica alucinación.

-de acuerdo debo irme tengo trabajo, si te falta dinero a lo largo de la semana me llamas, adiós- la oí colgar, esa era mi mami.

Encendí el carro y me encamine hacia el departamento, no valía la pena seguir quemando mis neuronas de esa manera.

Una risa macabra me despertó, mi cuerpo estaba perlado en sudor mire hacia todos lados en la habitación, estaba iluminada tenuemente por las luces que se filtraban por la puerta del balcón aun con las cortinas corridas, mi corazón estaba acelerado ¿Qué rayo había sido eso? ¿Lo había soñado? Mire hacia mi reloj 2:30 a.m. me gire boca abajo, inhale profundamente y relaje mis músculos que sin darme cuenta había tensado al escuchar aquella risa, que empezaba a hacerse familiar.

Un frió de esos que calan huesos recorrió cada fibra de mi ser y su aroma llego a mis fosas, ¡esto no podía estarme pasando otra vez! Estaba despierto de eso no había duda ¿entonces como rayos era que podía sentirla sentada a horcajadas sobre mi mientras acariciaba mi espalda?

-lindas marcas- podía jurar que estaba sonriendo mientras las miraba

-¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí?- pregunte antes de que ella nublara mi juicio

-esa pregunta ya la había contestado- dijo mientras me besaba la espalda- quieres que te lo recuerde- me mordió ligeramente un hombro

-quiero que me digas quien eres- la sentí bajar de mí, y salir de la cama

Me gire para verla estaba parada al pie de mi cama completamente desnuda. Se veía increíblemente sensual con su melena larga que llegaba a más de media espalda, sus ojos se clavaban en los míos, una sonrisa sensual se asomó en sus labios, sabía el efecto que tenía en mí.

-¿quieres que me marche?-

-no- no sabía que me había llevado a dar esa respuesta, sencillamente había salido de mi boca antes siquiera de pensarla- no te vayas yo solo quiero…- la vi subirse de nuevo a la cama y gatear hacia mí con la sensualidad de un felino, la visión me hizo perder el hilo de la oración.

Cuando llego hasta mi rostro, me beso larga y apasionadamente, la tome por la cintura y la gire para que quedara debajo de mi - ¿eres más que una alucinación verdad?- ella no contesto solo me dio una de esas sonrisas malignas y me beso con intensidad. ¡al diablo con todo! Si estaba volviéndome loco que mejor forma que esta.

Me senté en una silla mientras observaba mi habitación, el sol había salido apenas hace un par de horas, su aroma aunque débil aún seguía presente en el aire, mire mi cama, estaba hecha un desastre con manchas de sangre y semen por todos lados ¿Qué era exactamente lo que había pasado anoche? Una lluvia de imágenes llego a mí, la sensación de estar tan fundido en ella, sobre, abajo y detrás de ella, mire mi hombro tenía una mordida muy marcada ¡rayos! Ella me la había hecho mientras estaba montada sobre mí, luego recordé los rasguños en mis antebrazos y que el escozor que sentía en mi espalda se debía a que había remarcado los arañazos en ella.

Talle mi rostro y lo enterré entre mis manos, estaba realmente frustrado, jodida suerte estaba volviéndome loco, sabía que esto no era normal, que ella no era real y aun así, tenía el deseo de que llegara la noche solo para poder volver a estar con ella, necesitaba conseguir ayuda y rápido.

hola chicas este es el segundo capitulo espero que les guste, como veran aqui ya aparece serena! espero sus comentarios que son el mayor aliciente para continuar esta historia

besos