Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo algunos de los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Muchas gracias por el apoyo que le han dado al prólogo, significa mucho para mí, quiero aclarar un poco antes de que lean y se sientan un poco traicionadas o decidan no continuar por el contenido "Scorose", como saben, ese ship no es lo mío, y sólo lo manejo como amor no correspondido, la historia comenzará así, con sentimientos no correspondidos, dando paso al Scorily, y no, no es justificación, ni por premio de consolación, pero eso, si le dan una oportunidad, lo verán conforme avance la historia, bueno, no me queda más que agradecerles por el apoyo, sus reviews, sus follows y sus favoritos, los agradezco mucho.

Cualquier error, no duden en hacérmelo saber.


La historia de Scorpius Malfoy tenía millones de formas en las que podría comenzar. Un claro ejemplo es que podría comenzar en el momento en el que pisó el andén 9 ¾ para su primer viaje a Hogwarts, de lo fácil que se le hizo alterar a la familia Weasley en el momento en que su mirada se cruzó con la de su hija; el cómo se sintió tan orgulloso de ello, escuchar cómo sería si ella se atrevía a intercambiar palabra con él, la amenaza o consejo también fue para el hijo Potter que ese año iniciaba curso con el heredero Malfoy; podría continuar relatando que al igual que sus padres, la relación entre la tercera generación no comenzó con él pide derecho, lo detestaron, y como eran más maduros que sus padres, su forma de lidiar con Scorpius, exactamente, era ignorarlo, no existía, Scorpius Malfoy, —que era el chico más popular por los chismes baratos de su origen— quedó reducido a nada en medio de la vergüenza.

O simplemente podría iniciar esta historia de cómo en la ceremonia de selección de casas, se siguió el mismo patrón exacto que la de sus respectivos padres, Scorpius, orgullosamente, siguiendo los pasos de su padre, del padre de su padre antes que él, fue directamente a Slytherin, la mejor casa de todo Hogwarts, claro que podría continuar con lo maravilloso que es ser un Slytherin, y de cómo Albus Severus Potter fue seleccionado a Gryffindor, y como Rose Weasley, fue a la misma casa.

También podríamos comenzar contando el momento exacto en el que dejó de seguir patrón exacto de su padre, abuelo, bisabuelo y toda la larga descendencia Malfoy a través del tiempo, podría comenzar ahí, justo ahí, en el momento en el que se dio cuenta, de que Rose Weasley, le gustaba.

Así es, un Malfoy, que era demasiado parecido a su padre, se había enamorado de la chica Weasley, y es que lo peor del mundo no es que fuera una Weasley, una pelirroja pecosa, sino que fuese mestiza.

Otra cosa en la que rompió el patrón, es que no le importaba lo que su larga tradición familiar o la de ella pensara, pero aún tenía demasiadas cosas por las cuales pasar.

La primera de todas, llamar su atención, desde ese día de humillación pública en el tren, ella y Potter habían cumplido su palabra y habían pasado todos esos años, ignorándolo, es como si no existiera, sí, aun así, la sabelotodo pelirroja y un tanto arrogante chica, se las había arreglado para volver loco, completa, más bien, insanamente, loco, al único capaz de continuar la descendencia Malfoy.

Pero no, tampoco elegiremos ese momento para iniciar la historia, es demasiado común, y es un Malfoy, es demasiado fabuloso para entrar en lo común, lo cierto es que... Aunque tenga millones de formas de cómo iniciar la historia, toda esa historia, ya fue. Ya pasó.

Así que iniciaré en el momento en el que todo era más fácil, y ni siquiera podría saberlo, no te preocupes si no entiendes, ni siquiera yo sé cómo iniciar, si por lo que ya fue, o por lo que está por ser, así que lo he decidido, comenzaré desde como llegué a éste punto, pero por algo he decidido contártelo, tal vez puedas aclarar un poco la perspectiva de lo que debería y tendría que hacer.

Claro, posiblemente te confunda más, pero es complicado tratar de hacer entender a un Malfoy.

—M—

La vista gris se enfocó por décimo quinta vez en la pelirroja al frente del aula, su cabello rizado y sus ojos azules estaban enfocados en otra persona, por fortuna para el rubio, no era otro más que el primo de la chica, Albus Severus Potter, que sonreía divertido por lo que fuere que ella hubiese dicho en voz baja.

Desvió la mirada hacia la profesora, transformaciones no era su mayor orgullo, en realidad ninguna materia era su mayor orgullo, se giró a observar a la rubia a su lado que sonrió burlona, Audrey McLaggen era su mejor amiga, y por consecuente la única, aunque se paseaba por todo el lugar con un montón de seguidores, no podía llamarlos sus amigos, y la única razón por la que McLaggen era su amiga, es porque se conocieron desde antes incluso de nacer, sus madres eran buenas amigas, así que ellos crecieron juntos, por eso mismo sabía más que nadie que de un tiempo para acá, él no podía quitar los ojos de Rose Weasley. De todas las chicas en el colegio, tuvo que elegir precisamente a la chica más difícil de todo Hogwarts, la hija de Ronald Weasley, que había demostrado muchas veces que no lo toleraba, ni a él ni a su padre, de hecho, a nadie que llevara el apellido Malfoy, y ella no iba por otro camino alejado a ese, ni siquiera le prestaba atención, para bien, o para mal, la primogénita Weasley no sabía que existía, y si lo sabía, fingía bastante bien no saberlo.

—Creo que has elegido bastante mal en quien poner los ojos –se burló Audrey sujetándolo del hombro.

—Tú no vas por mejor camino que yo –frunció el ceño y caminó hasta el gran comedor junto a su amiga, para encontrarse con otros cuantos de sus seguidores, que se unieron a ellos de inmediato.

—Tienes que tener un buen plan para sacar esos deberes –cambió de tema, para evitar que los demás se dieran cuenta.

—Lo sé, si tan solo el colegio no fuese necesario –todos rieron.

Se distrajo de la presencia de Rose sólo porque si era muy evidente todos lo notarían, posiblemente ella también y eso no sería tan malo, bueno, sí, lo sería.

Le dio un trago al jugo de calabaza y se levantó apresurado, tenía clases, no es que le interesaran, pero había tomado todas las optativas a las que Weasley se había anotado, tampoco es como si fuesen muchas, sólo tres extras, dejando bastante tiempo libre para terminar los deberes en la biblioteca, lugar donde muy raramente la seguía, porque bueno, era un Malfoy después de todo, si bien le gustaba ella, no podía decir que haría de todo, por seguirla, también tenía un poco de dignidad.

—Está bien que a ti te guste, Scor, pero ¿por qué me has obligado a unirme contigo? –rezongó Audrey.

—Ni creas que estaré solo en tantas clases, tengo que cuidar de mi reputación –contestó acomodándose la túnica.

—Bueno, estás poniendo tus ojos y todo tu empeño en conquistar a Rose Weasley, ambos sabemos que esa reputación bajará bastante ¿no lo has pensado? –se burló la chica.

—No, tengo bastante respeto, lo único que dirán es que siempre me salgo con la mía, y que puedo tener a cualquier chica que quiera, así sea una tan difícil como Rose Weasley.

—Bueno, veamos si ese bastante respeto se extiende hasta tu padre, o claro, y al padre de la chica –se burló.

—Cállate, que tú también tienes los ojos bien puestos en un Weasley, coincidentemente es su hermano.

—Sí, bueno ¿has visto a Hugo últimamente? –Sonrió –se ha puesto bastante atractivo, se le han quitado los granos, y vaya.

Los dos rubios entraron al aula, para su sorpresa, la pelirroja no estaba en clase, todavía, pero aunque aún faltaba tiempo, eso no hizo que la mirada de su amiga fuese menos amenazadora.

—Te voy a asesinar, Malfoy –murmuró enfadada.

La clase fue tan aburrida, que se estaban quedando dormidos, por no decir que lo hicieron, para fortuna de ambos, después de eso, tenían práctica de Quidditch, podrían liberar toda la pereza, después de todo, era lo que más les gustaba del colegio, bueno, después de Rose y Hugo Weasley, claro.

—Tienen que recordar que las pruebas para entrar en el equipo serán pronto, y nadie tiene puesto ganado, tal vez sólo la señorita McLaggen –informó Tamara Nott, la capitana –ni siquiera tú, Malfoy, pero agradece a tu padre los obsequios –sonrió socarrona.

—M—

Había pasado una semana completa desde que se había enterado que Rose Weasley había cambiado de materias extras y él estaba atascado en esas, pero no le importó, salirse sería claramente sospechoso, sus ideas respecto a conquistarla se estaban esfumando; pero la iluminación llegó a él, en una maraña de cabellos pelirrojos frente a él.

Había olvidado por completo a la insípida, invisible y sin chiste chica Potter, que por muy pelirroja que fuera, y que por mucha sangre Weasley que llevara en su torrente sanguíneo, no podía igualar a su hermosa y perfecta prima, Rose Weasley.

Lily Luna Potter había sido seleccionada para Slytherin; dejando a todo el colegio pasmado, su hermano mayor, era Gryffindor, su hermano mediano, era Gryffindor, toda su familia era de la casa Gryffindor ¿por qué ella era una Slytherin? No le importaba, sin duda tenía más acceso a ella, y si lo pensaba mejor, sería su llegada a la hermosa y perfecta Rose.

Audrey McLaggen le dedicó una mirada preocupada; cuando Malfoy sonrió de manera extraña al ver a la pelirroja que estaba demasiado ensimismada haciendo su prueba para quedar en el equipo, sólo quedaba un puesto de guardián y otro de golpeador; y sabía muy bien que ella no tenía oportunidad, no porque fuese tan mala jugando, sino porque esos puestos, no eran para nada su fuerte.

—Muy bien, chicos, dentro de una semana, McLaggen y yo daremos la lista de quién queda en el equipo, ha sido reñido, por lo tanto tendremos que pensarlo bastante bien, no descarten que haremos una prueba más cuando se haga la selección, ahora regresen a la sala común y descansen.

Scorpius Malfoy siguió a sus compañeros, bromeando sobre lo sencillo que sería volver a quedar en el equipo, al llegar a la sala común, su vista viajó por todos los recién llegados, todos estaban ahí, menos la pequeña de los Potter.

—Ya, dime ¿qué es lo que planeas? –lo encaró Audrey.

—Eres una mala amiga, McLaggen –frunció el ceño –no me has dicho antes que la hija de Potter es Slytherin.

—Por qué estuviste ahí en la ceremonia de selección en el primer año de Lily –contestó sin darle importancia.

—Lily ¿eh? Eso quiere decir que le hablas.

—Lo necesario, no somos amigas, en realidad no tiene amigos desde que Dominique Weasley se cambió a Francia.

—Eso es perfecto; ella será mi entrada a Rose –sonrió guiñándole un ojo –así que ¿no la has visto?

—Se quedó en el campo de Quidditch, practicando.

—Será maravilloso.

—Scorpius, no sé si te has dado cuenta de que para ella ni siquiera existes, estás en el mismo plano que con Rose Weasley.

—Sí, pero esto nos conviene a los dos.

— ¿Qué tienes que ella quiera demasiado como para aceptar ayudarte?

—Su entrada al equipo –le guiñó un ojo.

—Tú no influyes en eso –le recordó la rubia.

—Pero tú sí, y si es mi "amiga" tú podrás hablarle a Hugo Weasley –la sonrisa brillante de Scor convenció a Audrey.

—No suena tan descabellada tu idea, de todas formas, es la primera en la lista de aceptados, pero ella no lo sabe ¿cierto? –ambos sonrieron encantados.

El rubio salió de la sala común, tranquilamente rumbo al campo de Quidditch, para su sorpresa, la pelirroja no estaba ahí; pero tampoco se la había cruzado en el camino, así que era muy improbable que se hubiese marchado, avanzó hasta el cambiador de Slytherin, tendría que estar ahí.

Puso mala cara cuando abrió la puerta y el vapor lo llenó de golpe, provocando un poco de sofocación en él, sacudió la mano, intentando dispersar el humo un poco para que el lugar no se viera extraño; su vista ubicó de inmediato a la pelirroja; tenía el largo cabello pelirrojo mojado, pero la vista del rubio permaneció en todo momento en el rostro pecoso y pálido de la adolescente.

—Necesito hablar contigo –soltó sin tapujos.

—Hablar conmigo ¿de qué? –continuó ella sin rodeos, sin turbarse ni nada, así que no tenía más ventaja que el equipo.

—Quieres quedar en el equipo ¿no es así?

—Confió en que mis habilidades me harán quedar en el equipo, así que no comprendo por qué necesitemos hablar de eso.

—Vas en quinto año ¿no es así?

—Deja de dar vueltas al asunto, Malfoy ¿quieres?

—No, es que me sorprende que apenas el año pasado intentaras entrar al equipo, claro que tus habilidades no fueron suficientes para darte un lugar.

—Primer cosa; no intenté antes porque no estaba segura de querer jugar para Slytherin, segunda cosa, Tim Crabbe me odiaba, era lógico que no me aceptaría en el equipo, no mientras él fuera el capitán, pero ya salió del colegio –sonrió.

—Bueno, quiero que seas mi mejor amiga –la pelirroja soltó una carcajada demasiado fuerte para el gusto del rubio.

—Tienes que estar jugando respecto a eso.

—No, no estoy jugando, puedo ayudarte a entrar al equipo.

—Claro ¿Cómo por qué harías algo así, Malfoy? –se cruzó de brazos y avanzó un poco hasta él, con una mirada inquisitiva.

—Me gusta tu prima Rose, quiero que me ayudes a acercarme a ella.

—Rose –asintió –sí, ella es hermosa –admitió Lily encogiéndose de hombros –pero en dado caso ¿por qué crees que haría algo así?

—Quieres entrar al equipo o no hubieses hecho prueba ¿por qué quieres entrar?

—Ya te lo dije, no es mi deseo más profundo el jugar para Slytherin.

—Ya, eres una Gryffindor de corazón ¿no es así? Después de cinco años, Slytherin no ha logrado quitar esa idolatración barata que te vendieron en tu familia.

—No estarías muy feliz si hubieses quedado en Gryffindor ¿no es cierto? –el rubio hizo una mueca de desagrado.

—Sabes, no mereces ser un Slytherin, pequeña niña pelirroja –negó –los Gryffindor sólo son unos tontos idiotas e impulsivos, que confunden su irreverencia y su falta de compromiso con valentía, en cambio, nosotros, somos inteligentes, decididos, no nos conformamos con poco, vamos por todo, o no vamos –se encogió de hombros –Slytherin es todo lo que tienes ahora, y nos tomas, o nos dejas, sólo ten en cuenta una cosa, para los demás sólo somos arrogantes, fríos y superficiales, pero un verdadero Slytherin, siempre cuidará de tu espalda si eres de los suyos, piénsalo, el equipo, a cambio de que finjas ser mi mejor amiga, sólo quiero acercarme a Rose, lo demás no interesa o, claro, también a su hermano.

— ¿También te gusta Hugo? –se burló.

—Eres más Slytherin de lo que crees, pero no, no me gusta el hermano, sólo lo quiero de mi lado cuando ella y yo comencemos a salir –salió convencido de que Lily le ayudaría a acercarse a Rose.

La mirada esperanzada de Audrey McLaggen lo abordó en cuanto entró a la sala común de Slytherin.

—Ya dime ¿qué dijo?

—Pues no dijo nada, digamos que le di mi propuesta, ella la analizará.

—Scorpius ¿realmente crees que ella aceptará ayudarnos?

—Quiere entrar al equipo, tiene sus propios asuntos inconclusos, creo que piensa que tiene que demostrar algo, no sé y no me importa, pero si eso nos ayuda a conseguir nuestro objetivo, bien.

Los dos rubios guardaron silencio, la pelirroja entró al lugar, su cabello largo y pelirrojo seguía húmedo y un tanto alborotado, pero ni siquiera los observó, avanzó lentamente hasta las escaleras que daban a las habitaciones de las chicas.

—Creo que no eres muy bueno conversando –musitó poco confiada.

—Algo me dice que aceptará, no te preocupes, tendrás tu cita con Hugo Weasley más rápido que pronto.

—M—

Scorpius Malfoy entró al Gran Comedor al día siguiente, demasiado confiado en sí mismo, como cada mañana, salvo que ese día sería diferente, enfocó de inmediato a la pelirroja Potter, a la que normalmente y por cinco años que había estado en ese lugar, había pasado desapercibida para él; agradecía que tomase la prueba para el equipo, de lo contrario, jamás la hubiese notado, jamás hubiese pensando en ella como un gran y enorme atajo a la pelirroja que realmente valía la pena.

Se sentó junto a ella; tomó lo más cercano y lo puso en su plato, la observó de reojo, tenía el vaso con zumo de calabaza, pero ni siquiera le observó a través de su vista periférica.

—Buenos días, amiga –saludó.

Su sonrisa se desdibujó cuando la chica colocó el vaso en la mesa, vacío, mordió su tostada y siguió observando un punto en la mesa, como si ni siquiera lo hubiese notado sentado junto a ella, ni escuchado el saludo.

—Que ruda –frunció el ceño.

—Hola chicos –soltó Audrey sentándose junto a Scorpius, dejándolo entre ella y Lily.

Nuestra nueva amiga, parece que está de malas –se encogió de hombros.

—Deja de molestarla, puedes ser enfadoso a veces –argumentó la rubia robando cosas del plato del rubio.

—Hay suficiente comida en la mesa, como para que robes de mi plato, McLaggen.

—Cállate –sentenció –tu robas mis deberes y nadie te dice nada, ni siquiera los profesores.

—Es por mi encanto ¿verdad, Weas, Potter?

Lily Potter dejó la tostada a un poco menos de la mitad sobre su plato, se sacudió las manos y se levantó, tomó sus cosas y salió del Gran Comedor sin dirigirles una sola palabra.

—Creo que su respuesta ha sido un gran "No te presentaré a mis primos" –hizo puchero Audrey.

—Pues habla con Tamara.

—No le voy a decir que estoy chantajeándola para que me presente a Hugo –frunció el ceño.

—Esa pesada es nuestra única oportunidad, Audrey –soltó enfadado.

—Claro que no ¿no has notado que ni siquiera se habla con su hermano? ¿Qué te hace pensar que su relación con los hijos de Ron Weasley es mejor? –Scorpius hizo una mueca enfadada, no se había detenido a pensar en ese detalle.

—Es su prima, al final de cuentas.

—Y quedó en Slytherin –le recordó, haciendo que el rubio frunciera más el ceño.

Su día fue un tanto desesperante, tenía muchas cosas en qué pensar, como convencer a esa tonta pelirroja Potter que le presentara a su prima y de paso a su primo, necesitaba a como diera lugar, acercarse a Rose Weasley.

Avanzó entre los terrenos del castillo, buscando a la hija menor de los Potter, pero parecía que se la había tragado la tierra, aunque no iba a darse por vencido, tendría que llegar el momento en que apareciera en el Gran Comedor o en la Sala Común.

—Sigues sin encontrarla ¿cierto? –Se burló Audrey –te tengo peores noticias, Tamara no se prestó para el juego.

—Aún tenemos tiempo antes de que le diga que sí quedó en el equipo ¿verdad?

—Sí.

Scorpius Malfoy se levantó furioso cuando vio a la pelirroja entrar a la Sala Común, tenía aún el uniforme, su cabello estaba sujeto porque no lo tenía sobre la cara, pero a eso a Scorpius no le importó, porque ni siquiera notó que el uniforme le quedaba un poco flojo, y que sus ojeras eran grandes, simplemente, no prestó atención a nada de lo que pasaba por la persona de Lily.

—Te he estado buscando, la forma en la que nos ignoraste a Audrey y a mí no es la de una persona…

La chica elevó una ceja y le observó, como diciéndole que no tenía permiso de dirigirle la palabra.

—Así que…

—Jamás te dije que aceptaría, ni el trato, ni pensarlo, no voy a ayudarte a conquistar a mi prima Rose, porque lo pensé bien, y no quiero entrar al equipo –lo esquivó.

—Está bien, no te necesito para conquistar a Rose.

—Te felicito –levantó el pulgar en señal de ánimo.

—Pero si me ayudas, podría hacer lo que quieras que haga por ti.

La pelirroja se detuvo y giró hasta él, volviendo en sus pasos, haciendo que Malfoy sonriera.

—No voy a ayudarte, porque ni haciéndolo, podrías concederme el que me dejes en paz ¿o sí? –se alejó sin darle importancia.