Nota: Los personajes de esta historia no son de mi autoría, pertenecen al anime-manga "Naruto Shippuden"

Mañana

-¿Quieres casarte conmigo?- abrió el pequeño cofrecito, dejando a la vista la brillante piedrita del anillo, su mirada se iluminó mientras sus ojitos se cristalizaban amenazando con llorar.

-Sa-Sasuke… nada me haría más feliz en esta vida…- se lanzó sobre él en un tierno abrazo, como encanto las hojas de los grandes árboles del parque cayeron lentamente, bailando con el viento, sellando aquella promesa de amor eterno con un suave y dulce beso.

Esa madrugada despertó completamente agitado, aquellos sueños, mejor dicho, aquellos recuerdos lo atormentaban todas las noches, recordarla con su vestido blanco, recordar como el pecho se le oprimía al percibir la mirada asesina de su primo y su hermana, aquel sonrojo cuando el notario los declaró "Marido y Mujer", la fiesta que su madre organizo (contra su voluntad) donde bebieron aquel dulce sorbo de vino tinto de la copa del otro, el cargarla en sus brazos hasta el lecho nupcial, su cuerpo cubierto de sudor mientras sus incesantes gemidos hacían eco en las paredes, y su corto cabello azulado sobre la blanca almohada mientras dormitaba y su respiración se suavizaba; golpeo fuertemente el colchón, dándose vuelta y cubriéndose la cabeza con la almohada, estiró la mano tocando el lado vacío en la cama, la extrañaba, si… como negarlo, nadie ocuparía el lugar de Hinata Hyuga en la vida de Sasuke Uchiha, hace más de un año que se marchó, y aunque sabía claramente su paradero no tenía valor, mejor dicho, su orgullo lo cobijaba demasiado bonito como para tragárselo y dejarse humillar, así la amara nunca reconocería su error.

Se levantó y caminó hasta la cocina, recordarla preparando sus comidas favoritas hizo que se le escapara un suspiro de frustración,

-Eres un asco de hombre- se dijo para sí mismo, tomó un poco de zumo de naranja en un vaso,

-Ella siempre cuidaba de mí- caminó hasta llegar al negro sofá, donde se sentaban juntos a mirar la televisión, y donde en ocasiones, se perdían en la pasión del momento,

-Tímida… una completa molestia-, Sonrió al recordar las reacciones de la ojiperla cuando la llamaba así,

-molestia…- sus ojitos lo miraban con tal ternura, amenazando con llorar, imposible no volverse a enamorar de ella,

-Al fin y al cabo, mi molestia…- y ella sonreía y lo abrazaba con todas las fuerzas que sus débiles brazos daban, ¿Por qué la daño de semejante manera? Nunca debió, ¿Qué hubiese pasado si ella no se hubiese enterado de su infidelidad? Se permitió cerrar los ojos mientras imaginaba a su esposa a su lado derecho abrazándolo mientras dormía en su pecho, y a un tierno mocoso impertinente cabello azabache y ojos perlas dibujar en sus documentos de la oficina, eso no importa, tiene que relacionarse desde pequeño con la empresa, Sasuke Junior tendría un gran futuro, abrió los ojos de golpe…

-Futuro…-, algo que no tuvo por culpa suya, la rabia lo consumía, el vaso en su mano se rompió, sonrió para sus adentros apretando los pedazos de vidrio que sostenía haciendo sangrar su mano, no… eso era poco a lo que merecía, no era suficiente dolor para calmar el que tenía encerrado en el pecho, sus ojos se llenaron de lágrimas, llorando en silencio desahogó toda su frustración.

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Cierto azabache esperaba (se escondía) en su oficina, esa mañana llegaría su novia de París, su chofer salió en busca de la pelirroja al aeropuerto, suspiró cansado, consentirla en todos sus caprichos era algo imposible, aun intentaba recordar en qué situación se enamoró de ella, era todo un misterio, y es que pensar en "dejar su bohemia vida" y conseguir una mujer… los discursos de su madre habían hecho efecto sobre el, y quien en su sano juicio hubiese pensado en Karin Uzumaki para esto, si fallaba en algo se enojaba, si la complacía también, era un completo enigma, el capricho que hizo cuando no la tomaron en cuenta para el desfile anual de "Nuevas Tendencias" en la ciudad de la moda, la batalla que hizo cuando Itachi consiguió que la aceptaran moviendo algunas "palancas", y la tercera guerra mundial que armó cuando dijo que no podría acompañarla al evento, esa mañana se llenó su escritorio encantadoramente de documentos y proyectos, pero nada de ello lo mantuvieron distraído, maldijo una y otra vez su capacidad para resolver los problemas de la oficina, llegó el medio día y todo estaba en orden, miró la ciudad a través de la gran ventana, lo tenía todo, poder, dinero, gran intelecto, pero no era feliz, algo le faltaba a su vida, completamente abstraído en sus pensamientos, cuando en ello, su teléfono celular sonó, una voz femenina desde el otro lado de la línea lo descolocó por segundos…

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-¡Hinataaaaaaaaaaaa!- gritó Ino saliendo de su habitación envuelta en una toalla.

-¿Qué sucede?- Hinata corrió hacia ella, parando en seco y suspirando, más de un año viviendo con su amiga, debía haberse acostumbrado a su manera de llamar la atención.

-¿Turquesa o Lavanda?- Sonrió completamente feliz.

-Solo nos encontraremos con padre… seguramente debe de ser para decirme lo decepcionado que vive de mi- Hinata sonrió, ya estaba acostumbrada a los epítetos de su padre hacia su persona.

-Debemos vernos siempre hermosas, además, hiciste justo lo que te pidió hace muchos años, eres una Economista graduada con honores-

Hinata pensó un momento, tal vez Ino tenga razón y su padre quiera volverla a integrar a la familia, por culpa de "aquel individuo" su padre la había desplazado de su hogar, era hora de perdonar viejas rencillas, reconocer su error y volver a ser feliz, miró fijamente las prendas y llevó un dedo a su mejilla en forma pensante.

-Lavanda es un color muy bonito- regresó la mirada a Ino.

-Bien, tu lavanda y yo Turquesa- le lanzó la prenda y entró a toda velocidad a su habitación.

-Pe-Pero pensé que…- Hinata la miró confundida.

-Amo ambos vestidos, no me gustaría que uno de ellos quedara olvidado por hoy en el closet, muévete y deja de tartamudear- se paró derecha y le sonrió, -Ya sabes, somos todas unas damas de sociedad- Hinata sonrió e imitó a Ino, ambas levantaron el meñique de una forma graciosa.

-Luego tomaremos el té en losa importada- Ino reía fuertemente.

-Y no olvidemos que después tenemos que ir a la boutique por nuevos vestidos- Hinata reía.

-Acabaremos con todos ellos- Ino apretó su mano fuertemente haciendo puño y alzándolo en señal de victoria.

-¡Si!- Hinata apretó su puño y lo alzó. –Apresurate…- corrió hacia su habitación con gran afán mientras Ino gritaba.

-La última en cambiarse paga el taxi- Ino en su habitación tiró la toalla a un lado e intentó cambiarse lo más rápido posible.

-Pe-Pero rompí mi chanchito para la merienda y me quedé sin nada…- Hinata apresuró sacándose lo que tenía encima.

-Yo gasté lo último que gané en la cafetería en estos vestidos de preventa- Ino se puso los tacos rápidamente y corrió a la sala, encontrando a Hinata.

-¡Gané!- Ambas rieron.

-Creo que deberíamos caminar, así mantenemos nuestra figura para aquellos vestidos- Ino caminó modelando hacia la puerta.

-Ino…- Hinata la paró en seco, -Padre no debe saber sobre nuestro estado económico…-

-No te preocupes… le diremos que dejamos nuestra limusina a un par de cuadras- se cruzaron de brazo y salieron completamente divertidas.

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Berlín era encantador, caminar por la plaza del Reichstag era perderse en la historia, Ino no dejaba de hablar acerca de la muerte del Führer, de los millones de cadáveres que dejó la guerra, de los campos de concentración, y es que la Historiadora Yamanaka era una experta en ello, cuando Hinata dijo que quería huir y escuchó al Uchiha mayor darle a escoger el lugar donde se esconderían y comenzarían su nueva vida no dudó en sugerir (gritar a todo pulmón) "Alemania", con todo gusto gastó los ahorros de toda su vida y además trabajó duramente dos tiempos completos uno dictando clases de historia en una academia y otro en una pequeña cafetería para pagar el préstamo que Itachi les hizo, dinero que no quería ni por gracia ver, era un hombre único, noble en todo lo que hacía, caballero, todo lo que una mujer desea, sonrió con malicia, todo lo que su amiga Hyuga necesitaba… así que desde ese momento ese pensamiento está latente en su mente, si se presentaba la oportunidad, llegado el caso ella los drogaría, los llevaría a un registro y cuando despierten ya estarían felizmente casados, ya quería ver la cara de Sasuke Uchiha al darse cuenta que Hinata lo cambió por su hermano.

Caminar con esos tacos fue cansado, pero sonrieron cuando encontraron el hotel a unas cuantas calles más, se vieron en una vitrina, todo en orden, modelaron hasta entrar a recepción.

-El señor Hiashi Hyuga- preguntó Hinata, -Soy Hinata Hyuga y ella Ino Yamanaka, tene…-

-Hinata Sama…- Hinata sintió su corazón latir con gran fuerza, su respiración se agitó mientras volteaba.

-NEJI NII-SAN- corrió a sus brazos, no había cambiado en lo absoluto, el mismo caballero alto, cabello largo recogido en una coleta, vestido con un traje blanco hecho a su medida.

-Hinata Sama… mi Hinata Sama…- enterró su nariz en los ahora largos cabellos azulados de su prima, respirando el dulce perfume de siempre.

-¿Y no me vas a saludar?- Ino los miraba con una ceja alzada, corriendo y uniéndose al abrazo.

-Hiashi Sama las está esperando- el alemán de Neji era fluido, todo un genio, Hinata recordó cuanto se le dificultaba aprender el idioma, a duras penas hablaba el Inglés, y eso que era su idioma nativo.

-¿Estas lista?- Preguntó Ino, notando lo nerviosa que se había puesto Hinata.

-¡Claro que sí!- Hinata se irguió, tomando del brazo a Neji mientras Ino tomaba su otro brazo, caminaron por el pasillo hasta ingresar al gran salón, todos los caballeros miraban al castaño con gran envidia, se notaba a simple vista la sencillez de aquellas chicas pero su belleza opacaba todo lo demás.

-Hiashi Sama…- Neji tomó las manos de ambas chicas e hizo una cortes reverencia mientras las dejaba y se marchaba. Hiashi junto a Hanabi se pusieron de pie.

-Padre… Hanabi…- el semblante frío de los nombrados hizo que se pusiera algo tenso el clima.

-Señor Hiashi, Hanabi…- Saludó Ino, con una sonrisa burlona a la vez altanera, si pensaban minimizarlas estaban completamente equivocados, Ino trabajó fuertemente para sacar a su mejor amiga adelante.

Luego de formalismos fue servida la comida, charlas sobre la Bolsa de Valores y el nuevo mercado en Wall Street (pruebas "pequeñas" que Hiashi puso a su hija probando sus conocimientos) fueron suficientes para romper aquel clima.

-Te graduaste de economista- dijo de pronto Hiashi.

-Hace una semana, Padre…- Hinata tomó la copa de vino con elegancia y dio un sorbito pequeño.

-con una beca del estado…- Hinata casi escupe lo que bebió, -además estuviste trabajando de camarera para pagar tus gastos… y vives en un departamento que casi parece una pocilga en los barrios bajos de Berlín- Hiashi había averiguado todo sobre su hija, -y que tu amiga te ayuda a pagar- dirigio su fría mirada a una calculadora Ino.

-Padre… es que…- Hinata no sabía que decir.

-Fuiste suficientemente orgullosa para no pedirme ayuda luego de fracasar cuando te dije que estaba mal casarte con ese maldito Uchiha…- un atisbo de sonrisa minúscula dibujo sus labios por una milésima de segundo, -Estoy orgulloso de ti…-

Hinata casi cae de la silla, Hiashi Hyuga, ¿Orgulloso de su hija mayor?

-Padre, no entiendo…-

-Los Hyuga no necesitamos de NADIE para sobrevivir, de eso habla el orgullo, sin la ayuda de nadie te graduaste y retomaste el camino que dejaste por ese infeliz, eso es digno de mi hija, por fin puedo decir que eres mi hija-

Hinata sonrió, entonces ¿Aprender a amarse a sí misma y a salir adelante fue importante para su padre?, de verdad ella le importaba… ¿Tanto?

-De lo que quiero hablarte no es de la cotización del Yen en Dólares, sino de las empresas Hyuga… Hanabi decidió abrir una nueva rama en el mercado de la nanotecnología, algo que beneficiará nuestro crecimiento empresarial, es hora que tomes tu lugar…-

Esto era un sueño, Hinata lo sintió como uno… sencillamente no quería despertar, su padre ¿Dándole una nueva oportunidad? La vida era buena con ella, realmente buena, todo lo que había soñado, ser una mujer independiente, y mirar a los ojos a su padre y percibir orgullo en ellos fue suficiente, pero esto… es más de lo que esperaba…

-Para mí será un gran honor padre-

-Hay un problema, quiero los papeles del divorcio lo más pronto posible, desde este momento dejarán de vivir en ese lugar y volverán a Nueva York con Hanabi-

-¿Dejaran?- Ino se sorprendió, ¿Acaso la sumaban a la ecuación?

-Después de todo, tú apoyaste a mi hermana- Hanabi expresó gratitud a Ino.

Luego de aquella comida, Hiashi se retiró, se encontraba muy cansado, una vez solas Hanabi miró fijamente a Hinata, la cual parpadeó un par de veces.

-HINATAAAAA!- Hanabi se levantó de la silla y abrazó a su hermana.

-HANABI- las lágrimas no se hicieron esperar.

-MATARE A ESE MALDITO, CANALLA, EMBUSTERO, PENDEJO, TRAIDOR, BASTARDO, HIJUE…-

-¡Hanabi!- Hinata sonrojó, nunca había escuchado tantas malas palabras juntas.

Hanabi abrazó a Ino, -Lo ves, tu hermanita no es la única que quiere darle un ladrillazo en la cabeza a ese tonto…-

-¡INO!- Hinata tragó pesado, juntar a estas dos su mente predijo una palabra… PELIGRO…

-¿Cuando viajamos?- preguntó una ansiosa Ino mucho mas relajada.

-Inmediatamente, tenemos tanto que hacer, no espero el momento de ver a mi "cuñadito"- Esta última palabra, fue tan cargada de malicia, que la piel de Hinata se estremeció.

-Espero y no hagan nada malo, solo… quiero cumplir con padre y ser libre- Hinata llevó las manos a su pecho, no sabía si estaba lista para verlo, a quien podía engañar, aun su corazón estaba muy herido.

-Necesitaremos un abogado- pensó Ino, ignorando a Hinata.

-De eso no hay problema… pero fuera útil si tuvieran algún contacto- Hanabi se balanceó en la silla un par de veces, cosa que Hinata veía sorprendida.

-Claro que lo tenemos…- Ino sonreía maliciosamente, ¡Esta era su oportunidad!

-¿Lo tenemos?- Hinata no podía evitar involucrarse en ello.

-Si… se llama Itachi "memuerodebueno" Uchiha-

-¡NO!- Hinata sentía que le faltaba la respiración, esta era una idea suicida.

-El hermano del energúmeno ese… ¿Crees que nos ayude?- Hanabi alzó una ceja en señal de duda.

-Claro, el nos ayudó a escapar… es tan…- Ino se remordió el labio pero al mirar a la morada Hinata se aclaró la garganta, -amable, un buen hombre…-

Hanabi reía, -¿Tan bueno esta?-

-Como no tienes idea… las fotos en las revistas mienten, créeme que en persona se ve mucho más violable- Ino apoyó su cabeza en su brazo pensativa, Hanabi hizo lo mismo.

-Va-¡Vasta!- Hinata sonrojó a niveles inimaginables.

-¡Llamalo!- exigió Hanabi.

-Pe-Pero aquí no tengo el número- Hinata se sentía mortificada.

-Te dicto…- Dijo Ino completamente divertida

-¿Te lo sabes? Ino eres perfecta- Hanabi estaba completamente feliz, sacó su móvil y luego de copiar el número hizo la llamada, el teléfono estaba timbrando, lo puso en altavoz y lo colocó en medio de la mesa, una asustada Hinata aspiró profundo y habló.

-Bu…- revisó su reloj, rápidamente hizo el cálculo de diferencia horaria, -¿Buenos días? – Hinata estaba a punto de desmayarse, la presión además hablar inglés de un momento para otro era completamente difícil, a ello se acercaron rápidamente Ino y Hanabi para escuchar.

-Buenos días, ¿Con quién tengo el gusto?-

-¡Que voz tan varonil!- Dijo Hanabi en alemán.

-¡Te lo dije!- Ino subió un dedo, señal de saberlo todo.

-Espero y sea un prospecto masculino así de bueno- Hanabi gritó, a lo que Hinata dio un respingón.

-Shhhhhh…- Intentó callarlas, -Como esta… soy Hinata Hyuga- Hinata hiperventilaba, hablar se le hacía dificultoso.

-No creo que nos entienda- Dijo Hanabi en alemán

-Señorita Hyuga, es un gusto volverla a saludar- la voz al otro lado de la línea pronunciaba un alemán perfecto, Hanabi se puso nerviosa.

-¡Nos escuchó!- pronunció Hanabi, esta vez en japonés.

-Lo suficiente- la voz al otro lado de la línea pronunció un japonés igualmente bueno.

-Presumido…- El mandarín de Hanabi no era tan bueno.

-Yo no utilizaría ese calificativo- Itachi poseía un mandarín más perfecto, a lo que escuchó un fuerte golpe, cortesía de un desmayo de Hinata.

-Señor Uchiha, sepa disculpar a la "imprudente" de mi amiga- Dijo Ino, tomando rápidamente el control de la situación mientras Hanabi tomaba a su hermana.

-No se preocupe Señorita Yamanaka, me gustan los niños-

Una venita en la frente de Hanabi fue visible, a lo que Ino rió.

-Me alegra escuchar eso Señor Uchiha- su voz se volvió más seria, -Necesitamos hablar con usted…-

-¿Sasuke?-

-¡Ya es hora!-

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Hinata despertó, en una gran habitación, el correr del agua sonaba débil, y unas risas escandalosas hizo que se levantara rápidamente, se dirigió a la puerta fijándose que no estaban en su departamento, este era mucho más grande, la luz entraba por los grandes ventanales mientras Ino y Hanabi reían en la cocina, al caminar un poco las encontró, cubiertas de harina.

-Tus panqués están listos- Hanabi se acercó con una bandeja, completamente cariñosa, Hinata pensó rápidamente, -Tienen algo entre manos-.

-¿Do-Donde estamos?- llevó un panquecito a sus labios.

-En mi departamento en New York- Hanabi hizo lo mismo, a lo que vio a una morada Hinata.

-Dijimos que partiríamos enseguida- Ino le pasó algo de malteada de mora.

-¿Y bu-bueno, e I-Itachi? – Hinata sonrojó al recordar todo.

-Hablamos, tenemos que verlo en una hora…-

-Compramos algo de ropa, está en la sala, escoge lo que gustes, o mejor, yo te vestiré- dijo Hanabi saltando de la silla corriendo hacia las bolsas.

-Y… ¿Sasuke? – Hinata suspiró, ¿Qué haría cuando lo viera? Había pasado mucho tiempo desde la última vez… ¿Y si la intenta convencer?

-Hinata, estamos aquí por una misión, tu divorcio, así que deja de hablar así y ponte fuerte…-

-¿Lista?- Hanabi sostenía un par de diminutas prendas y unos tacones negros altos, Hinata suspiró este sería un largo… laaaargo día.

Tres exuberantes mujeres caminaban a paso firme, las tres con abrigos negros que llegaban más arriba de la mitad de sus muslos, media elástica color brandy y tacones negros altos, cabello suelto lacio, la una rubia, la otra castaña y la última azulado llegaron a la recepción.

-Tenten…- La nombrada alzó la mirada, dibujando una sonrisa hacia las presentes.

-Está en su oficina…- su sonrisa hizo una mueca de malicia, -Oh… Hinata…- dio media vuelta y del macetero sacó una piedra, mediana, suficientemente pesada para tomarla con las dos manos, rodeó su escritorio y se la indicó.

-Guarda esto en tu cartera- Hinata confundida la abrió mientras Tenten la ponía, al llegar al fondo Hinata casi resvaló.

-¿Para que Tenten? – Hinata confundida hacía su mejor esfuerzo para no caer.

-Digamos que… "es para la buena suerte"- Tenten sonrió inocentemente mientras se marchaban.

-Apresúrate…- Cuando Hinata reviró Hanabi e Ino ya se encontraban en el ascensor, corrió hacia ellas cuando chocó con alguien, a punto de resbalar por el peso de su cartera, ese alguien la tomó firmemente de la cintura.

-Parece ser inevitable que en todos nuestros encuentros usted resbale- Cuando Hinata abrió los ojos se encontró a otros negros mirándola fijamente, por un segundo, la sonrisa en este se perdió, deteniéndose a observarla, su cabello caía al piso cual cascada entre sus brazos, sus ojos perlas profundos y aquella suave fragancia lo hipnotizaron, ella suspiró, nunca había visto ojos tales estudiándola, aquellas marcas bajo estos hacía que su aspecto se viera mucho más varonil, sentirse rodeada por sus brazos y sentir aquellos mechones de cabellos que enmarcaban divinamente su rostro rozar hizo que sonrojara levemente, cuando entre sus mutuos pensamientos.

-Creo que deberían venir ya…- Hanabi los despertó de su meditación, ambos se aclararon la garganta e Itachi la ayudó a levantarse, se fijó en lo bonita y cambiada que se veía, nuevamente la sonrisa volvió a él, indicó su brazo para que lo tomara a lo que esta aceptó, Hanabi e Ino se miraban con complicidad.

Hinata sonrojó, Itachi era un completo caballero, elegante y distinguido, y por aquella charla que tuvieron el elevador apreció cuan inteligente e interesante era, cuando en ello se fijó en su mirada preocupada,

-Parece que su cartera está pesada…- Itachi miraba a Hinata balancearse en sus tacos haciendo esfuerzo por sostener la cartera

-Tenten nos prestó su piedra de la suerte…- Dijo Hanabi divertida.

-Me lo imagino- el alemán de Itachi nuevamente se hizo presente.

-Disculpe el calificativo que le otorgué el día de ayer…- Francés, Hanabi lo miraba de reojo, más que reconocer su error quería ver la reacción de este.

-Exquisita manera de pronunciarlo- Reconoció Itachi, sacando una sonrisa de la atenta castaña, -No tiene por que disculparse- evadió el tema.

Llegaron al último piso, Itachi se despidió cortésmente, pidiéndoles que en cuanto terminen de hablar con su hermanito pasaran contándole lo ocurrido, las tres caminaron hasta llegar a oficina de Sasuke, fijándose en la ausencia de la secretaria, Hinata percibió lo peor, detuvo su andar al recordar aquel día, cuando Hanabi la tomó del brazo.

-Deberías ir tu sola… estaremos aquí para apoyarte…-

Hinata suspiró, abrió la gran puerta cuando la misma escena se repitió, todos los documentos en el suelo y sobre la mesa, una pelirroja medio desnuda y… a Sasuke besándola con pasión… dio media vuelta y cerró tirando la puerta.

-Que sucedió…- Hanabi la miraba angustiada…

-Está con otra…- Hinata sintió su corazón agitarse, las lágrimas amenazaban con salir.

-¿Hinata?- aquel azote de la puerta no pasó desapercibido por Fugaku Uchiha, el cual iba seguido por Itachi.

Hinata sintió que la respiración se le cortaba, se apegó a la puerta y cuando en ello… alguien la abrió de golpe, haciéndola resbalar.

-Quien demonios…- Sasuke tragó pesado al mirar a tal numero de personas fuera de su oficina y en sus pies, -Hinata…-

-¿Sasuke? ¿Karin?- Itachi suspiró, su hermanito no tenía remedio.

Sasuke tomó del brazo a Hinata mientras la ayudaba.

-Suéltame…- sacudió fuerte su brazo mientras se ponía sola de pie, se agachó nuevamente a tomar la cartera en sus manos y con lágrimas en los ojos intentó alejarse.

-Hinata, espera…- volvió a tomar con rudeza obligándola a voltear, tomándola por segundos entre sus brazos, ya que… cuando la jaló, su cartera golpeó accidentalmente su entrepierna.

Un pasmado Sasuke se botó al suelo con dolor, mientras Hanabi e Ino reían, Sasuke en el suelo dirigió su mirada a Hinata, la cual asustada dejó caer la pesada bolsa, golpeando su cabeza, dejándolo inconsciente.

-N-No fue… y-yo…- esto fue demasiado para la tímida Hyuga, a lo que se desmayó, pero nuevamente su caída fue detenida por Itachi, quien miraba con seriedad a Karin.

-A-Amor, no es lo que te imaginas… tu hermano solo…- Karin estaba desesperada, fue un pequeño desliz, solo, minutos… jamás podría serle infiel a Itachi.

Itachi suspiró, mostrando su mejor cara de desilusión, internamente estaba completamente feliz, esta era suficiente excusa para deshacerse de ella, tomó a su cuñada en brazos y se dirigió rumbo a su oficina, Fugaku suspiró, estaba completamente furioso, caminando tras su hijo mayor, reviró mirando a su hijo menor tirado en el suelo.

-Ayude por favor a mi hermana…- Hanabi lo miró con ojitos suplicantes, -No se preocupe por Sasuke, en cuanto despierte se lo haremos saber- Ino y Hanabi lo estaban levantando, Fugaku hizo un ademán y abrió la puerta para que Itachi pasara con la peliazul.

En cuanto se metieron en su oficina, Ino y Hanabi soltaron a Sasuke bruscamente y se dirigieron a Karin.

-El es MI cuñado…- Hanabi se acercó hacia el escritorio de la secretaria, buscando algo.

-Yo… no, ustedes no entienden, nosotros solo estábamos…-

-Cogiendo…- Ino puso una mano sobre el hombro de la pelirroja.

-¡No!- Karin la empujó, en cuanto llegó Hanabi era muy tarde, todo su rojo cabello estaba cubierto de goma.

-QUE ME HICIERON- Karin estaba desesperada.

-Hay lo siento, que torpe soy, ¿Quieres que te lo arregle?- Hanabi tomó unas tijeras y se acercó amenazante, Karin la miró con horror y corrió hacia el elevador.

Hanabi e Ino chocaron sus manos, -¿Ahora que hacemos con el?-

-Tengo una idea…- Ino reía maliciosamente mientras Hanabi sacaba una cinta de embalaje del escritorio, esto prometía ser divertido.

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Digan Hoaaaaa!

Na, mentira, hola a todos como estan, Kyaaaaaa..! son tan tiernos, gracias por sus review.. son adorables, bueno, agradeciendo sus dulces deseos de muerte, destrucción, dolor, en especial quería concederles el deseo de la patada en la entrepierna, pero como fue la mayoría de ustedes que lo desearon, quedó como pedrada! (si sobrevive a eso lo haremos sufrir más).

Opiniones, comentarios... un Review por favor!

Preeeegunta! Del 1 al 10 cuan violable es Uchiha Itachi? na mentira... siganme contando, con que canción se identifican?

y con respecto a Sakura, pues... me hicieron caer en cuenta que si... ella no se merece el amor del rubio, ese amor es de ahora... y es muy egoista, al rechazar la amistad de Ino, recordaba que no me cuadraba por algo.. y olvidé ese pequeñisimo gran detalle, y deseo disculparme por la troleada del fic "Pócima de Amor", la mayoría pensó que era ItaSaku... (eso da cáncer!)

Los amo!