Capítulo II: Un paso más hacia mi sueño.

Las cosas estaban en calma en su mente, después de un buen baño las cosas se aclaraban. Habían pasado demasiadas cosas en un solo día. Desde pintar a los cuatro Kages a ser herida mentalmente por el poder de Sasuke. Una vez que se fue a su cama se relajó por completo, la paz la invadía obviando por completo los nervios del examen de la academia mañana. La alarma estaba fijada, no quería llegar tarde y perderse el siguiente paso para ser Hokage.

Tras un suspiro, la rubia cerró sus ojos azules y sintió que toda la carga de hoy se haya ido por completo. No fue mucho el tiempo que transcurrió para que Naruko quedara completamente dormida. Así fue como pasó el tiempo en el hogar de la Uzumaki, la luz de la luna reflejados por la ventana eran los que le daban vida a una habitación completamente oscura.

Las horas pasaron y la chica aún dormía cómodamente en su cama, pero, un pensamiento que poco a poco cobró fuerza se asomó en los sueños de Naruko. Había olvidado por completo la promesa que le hizo a Iruka-Sensei la noche anterior. Con un movimiento brusco, la Jinchūriki del Kyūbi se sentó en su cama, revisó el reloj para darse cuenta de que eran las seis de la mañana. Aún estaba a tiempo de llegar con él. Corrió hasta su baño para darse una rápida ducha. Después de secarse, llegó hasta su armario, buscó su ropa habitual para luego colocársela y así al final arreglar su cabello.

Volvió a revisar la hora y salir de su casa a toda prisa, ¿Habrá dejado la puerta sin pasar llave? No tenía mucha relevancia pensar en eso ahora, muchas veces lo había hecho y jamás había pasado nada. Luego de correr por las calles de la aldea, llegó al punto de reunión con Iruka el cual era el monumento Hokage que aún seguía pintado. El Chūnin esperaba a la Uzumaki de brazos cruzados, se le había hecho algo tarde a la chica y con eso un pequeño desespero invadió al Umino.

— Pensé que lo habías olvidado — Rompió el hielo Iruka al tener a su alumna delante de él. Una sonrisa se dibujó en la cara de Naruko al escuchar las palabras de su Sensei.

— No puedo olvidar una promesa cuando hay Ramen incluido en ella. Además, jamás me retracto de mis palabras — Le contestó Naruko. Al decir eso, extendió su brazo, cerro su puño y levantó su pulgar.

FLASHBACK

Naruko salió de la residencia de los Uchiha con un gran dolor de cabeza cortesía del Genjutsu de Sasuke. Los rayos de sol desaparecieron por completo en la aldea hasta la mañana siguiente. La Uzumaki caminaba por las calles oscuras de Konoha, solo eran iluminadas por las farolas y las luces de las casas de los aldeanos. Ya llevaba un buen rato caminando, ella solo quería llegar a su hogar, cenar, darse un largo baño y dormir. Debía descansar para el examen de mañana. Su vida como ninja dependía de él.

Los pasos que daba poco a poco iban disminuyendo hasta que llego el momento de parar por completo su caminata, ¿razón? Una figura comenzó a salir de las sombras. El rostro de la persona no se podía distinguir por la oscuridad. Para Naruko este día no podía ser peor, primero tuvo que lidiar con el amargado de Sasuke y ahora un posible aldeano la insultaría o trataría de golpearla.

Poco a poco la persona se fue acercando a la rubia, la luz de la farola empezó a revelar la identidad de la persona. La oscuridad se fue por completo dejando ver la cara del "aldeano".

No era lo que la mente de Naruko maquinó. La persona que salía de entre las sombras era Iruka-Sensei. El Chūnin mantenía el silencio mientras observaba a su alumna. Naruko se acercó a él ya más calmada por el pequeño susto que el mismo Ninja le había causado.

— ¿Qué hace aquí Sensei? — Naruko fue la primera en romper el hielo entre los dos, lanzando así su pregunta mientras esperaba con cara de curiosidad la respuesta de Iruka.

— Eso es lo que yo debería preguntarte — La respuesta vino en un tono calmado por parte del Umino — Te estuve buscando todo el día, ¿Dónde estuviste? Tenías que limpiar los dibujos que les hiciste a las estatuas de los Hokages — Terminó su frase con una mirada seria al igual que su entonación. Iruka se cruzó de brazos para sí aguardar por la excusa que posiblemente le diría Naruko.

Ella no respondió, más bien su mirada bajó hasta el suelo. Al recordar lo que sucedió con el Uchiha las ganas de hablar se esfumaron. Iruka al ver el comportamiento de la rubia, se acercó más a ella y colocó su mano derecha en el hombro de la chica.

— Oye Naruko, ¿Quieres comer Ramen? Yo invito — Con toda la honestidad del mundo le dijo Iruka a Naruko. Él quería animarla y sabía que ese era el mejor método para llegar a ella.

La Uzumaki levantó la vista con una gran sonrisa dibujada en su rostro. Sin duda las palabras del Umino le habían subido el ánimo. En todo el camino hacia Ichiraku Ramen, Naruko no paró de hablar de Ramen, sus tipos y favoritos para ella. Al llegar ambos comieron del delicioso platillo preparado por el viejo Teuchi. La rubia siempre pedía el de miso, ese era su favorito. Sin duda alguna, sus energías y ánimos volvieron al instante de probar la comida. Cada sorbida era un pedazo de su alma que volvía a su cuerpo después de un largo tiempo.

— ¿Sabes? No limpiaste las estatuas de los Hokages — Sin duda que el Sensei sacó a Naruko del paraíso que el Ramen le estaba dando, eso seguro que era un plan programado que él tenía para hacer que ella limpiara la pintura.

— Mejor se lo dejo a Shinobis más capacitados que yo para hacerlo — Las excusas que Naruko le daba a Iruka eran de lo peor, inclusive una sonrisa falsa se formó en los labios de la chica. — Además Sensei, ya está muy tarde como para hacer el trabajo de aseo en los viejos Kages — Volvió a tomar la palabra la Uzumaki mientras terminaba su plato de comida, el cual este fue recogido por Teuchi.

— Entonces lo harás mañana en la mañana antes de ir a la academia — Dijo Iruka. Los ojos de Naruko se abrieron hasta su máximo al escuchar con claridad lo que acababa de decir Umino, para al final la chica negara y protestara la idea de su Sensei.

La mirada de la rubia fue cambiando poco a poco, de la negación que antes tenía cambió a una más seria. Tuvo que hacer un esfuerzo para mirar a los ojos a Iruka.

— Sensei, hay un favor que le quiero pedir — Con un tono algo nervioso como si el de Hinata se tratase habló Naruko. — ¿Me puedes prestar tu protector ninja? — Le pidió Naruko a Iruka. Esta al terminar de articular su petición juntó sus manos y cerró fuertemente sus ojos.

— No puedo hacer eso. Si quieres tu propio protector pasa el examen de graduación mañana —Fue la respuesta del Chūnin hacia su estudiante. Esta al escuchar lo que dijo su Sensei puso una cara de decepción la cual luego sería cambiada por una de enojo.

— Entonces no voy a limpiar nada, de veras — Alzando el tono de voz más de lo normal, fue como Naruko respondió Iruka.

— ¿Y si mejor te invitó el Ramen que quieras mañana después de que arregles a los antepasados?

— Esa idea me gusta más — Los ojos de la Jinchūriki fueron envueltos por un brillo mientras que su cara era adornada por una sonrisa de punta a punta. Sinceramente, Iruka sabía su debilidad por esa comida tan maravillosa y así era como él aprovechaba para "manipularla" — Viejo Teuchi dame un tazón más — Esas palabras alertaron a Iruka.

— No abuses hoy, ya te has comido dos platos.

— ¡Tacaño!

FIN DEL FLASHBACK

Así fue como comenzó el trabajo de Naruko, la cual era vigilada por Iruka por si quería escapar de su labor. Tras el trascurso de dos horas, la Uzumaki ya había terminado de remover la pintura de los Kages, ya el cansancio se le notaba un poco.

— Si ya terminaste, ¿qué tal si vamos a comer? — Ya sabía qué significaban esas palabras provenientes del Umino. Naruko sonrió para luego levantarse del suelo e ir directo a Ichiraku con Iruka.

Cuatro platos fueron los que el Chūnin le brindó a su alumna. Quizás tenía ese rango pero el dinero no crecía en los arboles. Luego de eso, ambos se fueron en direcciones opuestas, Iruka fue a la academia a terminar de preparar algunas cosas para hoy mientras que Naruko fue a su apartamento a reponer fuerzas, el examen era una hora y media así que descansar no le haría mal.

Ya la hora había llegado, la Uzumaki se colocó frente al espejo de su casa, se observó en el espejo para así prepararse mentalmente. No había tiempo para errores hoy, un paso en falso y todo lo que ella llamaba esfuerzo se iría. Una vez lista se salió de su casa para dirigirse a la Academia.

Esta era de las pocas veces en que llegaba temprano, incluso llegó primero que Sakura e Ino. Naruko se dirigió a su asiento, al sentarse esperó con ansias el comienzo del examen.

Tras un tiempo, Iruka llegó junto a otros Senseis como Mizuki. Se les ordenó a los estudiantes que se quedaran en sus asientos ya que serían llamados uno a uno para ejecutar la evaluación.

— El examen consiste en realizar la técnica de réplicas— Dijo Iruka mientras sostenía en sus manos la lista de estudiantes.

— "Esa es mi peor técnica" — Pensó Naruko con sus manos agarrando su cabeza mientras esta estaba recostada en la mesa.

Poco a poco fueron pasando los estudiantes a realizar la prueba. Todos los que habían pasado hasta ahora habían aprobado, incluso Sasuke, el cual fue nombrado como mejor estudiante de la Academia en ese año. Iruka nombró a Naruko, ella iba a ir para allá a demostrar lo que había aprendido en sus años de estudio, les demostraría a todos que tiene madera para ser Hokage.

La Uzumaki se puso al frente de Iruka y Mizuki, primero el sello del Tigre seguido del Jabalí, Buey y finalmente el del Perro. Comenzó a acumular Chakra el cual se veía revolotear por el cuerpo de la chica.

— ¡Bunshi! — Exclamó Naruko liberando su técnica. Una nube de humo se formó al lado izquierdo de la rubia, cuando se disipó, una réplica muy mal hecha estaba en el suelo. Su piel era demasiado pálida, sus ojos completamente en blanco y hasta tenía la lengua afuera. — Esperen….Yo puedo arreglarlo — Naruko les quitó el momento de hablar a sus Senseis, repitió el mismo procedimiento de antes y formó una nueva nube de humo a su lado izquierdo. De esta salió otra réplica, pero a diferencia de la otra, estaba de pie. El único problema era que su cuello junto a su cabeza estaban hacia atrás, poco a poco la fue subiendo hasta llegar al centro, pero, su cara era la misma que el primer clon, incluso después de unos segundos cayó al suelo.

Ambas réplicas desaparecieron en una pequeña nube mientras que Naruko por el cansancio caía sentada al suelo con su respiración agitada. La rubia estaba en shock, había reprobado el examen para convertirse en Genin y de qué manera lo había hecho.

— Lo siento Naruko — Al escuchar las palabras de Iruka, la chica levantó su mirada hasta él. El Umino vió que los ojos de su alumna estaban aguados, en cualquier momento podría llorar. — No pasaste el examen. Tendrás que volver a la Academia y superar el siguiente examen — Fue el broche de oro que el Chūnin utilizó para decirle a la rubia que había fallado.

La Jinchūriki se levantó del suelo y miró a su Sensei con una sonrisa demasiado forzada, inclusive la sangre brotaba por su boca formando un pequeño hilo que iba desde su boca a su quijada por tanta fuerza que aplicó al cerrar sus dientes y apretarlos unos a otros. Estaba apretando sus manos con demasiada fuerza mientras que hacía un gran esfuerzo para no dejar salir ni una lágrima en sus ojos.

Tras una pequeña reverencia se fue directo a su asiento.

— Oye Iruka, ¿No deberíamos darle una segunda oportunidad a Naruko? — Le preguntó Mizuki a su viejo amigo.

— No podemos hacer eso, además ella debe aprender de sus errores — Fue la respuesta que le dio Iruka a Mizuki.

Ya sentada, la Uzumaki vio como se graduaban cada uno de sus compañeros de clase, el momento en el que Iruka les entregaba el protector de frente, símbolo de graduación de cada uno. La única que no logró graduarse fue ella. Hasta el pulgoso de Kiba lo había conseguido.

La orden de abandonar el salón fue dada. Todos salieron y vieron a sus padres afuera esperándolos para felicitarlos por su graduación. Naruko estaba sentada en el columpio de un árbol cerca de las instalaciones, cuando tenía un mal día o se deprimía iba para ese lugar. Ahí vio que el único que no estaba con sus padres era Sasuke, él junto a su hermano eran los últimos del Clan Uchiha, por lógica no tenía padre ni madre como ella. Eso le importó poco, ya que la mayoría de los padres comenzaron a murmurar sobre Naruko, ya bastante tenía con no graduarse para tener que oír los típicos insultos que normalmente recibía.

Tanto padres como hijos se fueron de la Academia a sus hogares para seguir celebrando. Todos excepto la rubia, esta siguió en el columpio cuando todos se fueron. Tras un pequeño lapso de tiempo, la chica decidió irse, bajándose del columpio, pero fue detenida por Mizuki tras dar un par de pasos fuera del lugar donde estaba.

— ¿Sabes Naruko? Existe un modo de que te gradúes — Una sonrisa ladina se dibujó en los labios de Mizuki al decirle eso a la Uzumaki.

— ¿Es cierto eso Mizuki-Sensei? — Una pequeña emoción se noto en las palabras de Naruko. Esta miraba al Chūnin a los ojos esperando la respuesta.

— Así es, solo tienes que hacer una pequeña cosa y te convertirás oficialmente en Genin — Le dijo Mizuki. El Peli-Grisáceo comenzó a comentarle lo que tenía que hacer, no era tan difícil…solo debía conseguir el pergamino prohibido de la torre del Hokage…que gran plan para un suicida. Sorpresivamente, la chica acepto, estaba desesperada así que cualquier cosa para graduarse le servía.

La noche había cubierto por completo la aldea de Konoha dejando solo la luz de la luna y pequeña en comparación de los faros de las calles. Iruka se encontraba acostado en su cama mirando al techo pensando en todo lo que había pasado más, pero más que todo con lo que sucedió con Naruko. Ya estaba dispuesto a ir a dormir cuando alguien comenzó a tocar su puerta desesperadamente. Seguramente habían problemas en la aldea, ya que a esta hora recibir esa clase de mensajes solo daba problemas.

Cuando abrió la puerta se encontró con Mizuki ladeando y sudando esperando por Iruka. El Umino se sorprendió al ver a su amigo de la infancia a altas horas de la noche con su uniforme.

— Tenemos problemas amigo — Tomó una pequeña pausa para después seguir hablando — Naruko robó el pergamino con los Jutsus prohibidos de la aldea — Dijo Mizuki con una voz alarmada. Tras escuchar eso Iruka se sorprendió, no lo podía creer. Se cambió lo más rápido que pudo y salió de su casa junto a al otro Chūnin.

Ambos se reunieron con un grupo de Shinobis junto al Tercer Hokage. Este dio las instrucciones de recuperar el pergamino más no dañar físicamente a Naruko. Todos los presentes se dispersaron a buscar a la chica.

Casi en las afueras de la aldea en un bosque, se encontraba Naruko corriendo de rama en rama por los arboles. Se detuvo, bajó del árbol y se sentó detrás de una gran piedra. La rubia abrió el pergamino y para su sorpresa la técnica escrita en el era Kage Bunshin no Jutsu, sin duda que Kami no la quería este día.

Tras unas horas Iruka llegó al lugar asustando un poco a la rubia. El Umino vio que Naruko se encontraba con pequeñas heridas en su cuerpo y su ropa estaba toda sucia, estaba claro que había estado mirando el Pergamino. Iruka le pidió explicaciones a la rubia del por qué había robado semejante tesoro, esta le explicó que Mizuki le había dicho que si lo hacía se graduaría de la academia. El Chūnin estaba confundido, por qué Mizuki hizo semejante cosa. No pudo seguir dándole vueltas al asunto cuando alguien llegó al lugar. Era el mismo Peli-Grisáceo del que ambos estaban hablando.

Este explicó que todo fue un plan para robar el pergamino para así entregárselo a Orochimaru. Mizuki era un traidor, con eso lanzó una de las dos Shurikens que tenía en su espalda en dirección a Naruko, pero Iruka se interpuso en la dirección de esta, la cual se clavó en su espalda. Ante esto, el Chūnin no pudo evitar escupir sangre y como tenía a Naruko abajo la sangre cayó en la cara atolondrada de la chica.

— Oye Naruko, ¿Sabes por qué todos te ignoran en la aldea y te desprecian? — Le preguntó Mizuki a la chica mientras una sonrisa sádica se formaba en la cara del Shinobi. Iruka trató de detenerlo diciendo que estaba prohibido contarle eso a la chica — Es porque tú tienes encerrado el espíritu del zorro demoniaco que atacó a la aldea hace doce años. Así es, el Kyūbi está en tu interior, el mismo Kyūbi que destrozó la aldea y mató a los padres de Iruka. Tu propio Sensei te odia y te tiene rencor por eso — Esas palabras fueron fulminantes para Naruko, ya todo tenía sentido para ella, los desprecios y los maltratos encajaban en el rompecabezas de su vida el cual recibió las últimas piezas de parte de Mizuki.

La ira y la tristeza eran las emociones que chocaban por en la mente y alma de la Uzumaki. Varias lágrimas salieron de sus ojos azules las cuales resbalaron por las mejillas de la chica. Las lágrimas que tanto le costó retener en la mañana salieron por fin, pero con un sentimiento más amargo aun. La Jinchūriki salió corriendo del lugar, subiéndose a un árbol para empezar a correr de rama en rama.

— Después me encargo de ti — Dijo Mizuki mientras salía en dirección a Naruko. El Umino no se quedo atrás y también fue en busca de su estudiante

Tras un tiempo Iruka encontró a la rubia, ambos seguían saltando por el bosque. Iruka le advirtió a Naruko que Mizuki quería el pergamino y que se lo diera ya que él lo llevaría de vuelta. Ante eso, la chica atacó al Ninja con un fuerte cabezazo mandándolo al suelo.

— ¿Cómo supiste que era yo? — La nube de humo se esfumo mostrando ser que era Mizuki transformado en Iruka.

— Porque yo — Ocurrió lo mismo con Naruko, su cuerpo se envolvió en la nube mostrando ser que era Iruka — Soy Iruka — Terminó de hablar. Este se quedó sentado en el suelo mientras que Mizuki se levantó para comenzar a hablar.

— No defiendas más a Naruko. Ella es el monstruo que acabó con la vida de tus padres, aldeanos inocentes e inclusive al cuarto Hokage.

— Tienes razón — Dijo Iruka. Naruko se encontraba escondida escuchando la conversación, al oír las palabras de su Sensei abrazó con fuerza el gigante pergamino. Al final Mizuki tenía razón, su propio Sensei si la odiaba — El Kyūbi es un monstruo, pero Naruko no. Ella es mi mejor estudiante y también es una habitante de la aldea oculta entre las hojas. — Con esas declaraciones, la Uzumaki cambió su forma de pensar, Iruka si la quería. La chica comenzó a llorar, toda la tristeza fue cambiada por emoción. Si tenía a alguien que la reconociera.

— Quería dejarte de ultimo pero mejor te mato primero — Dijo Mizuki sacando la ultima Shuriken que tenía en su elpada.

— Si tocas a mi Sensei…— Naruko salió de su escondite, colocándose al frente de Mizuki — Te mato — Con esas palabras, la chica realizó un sello y ejecutó el Kage Bunshin no Jutsu. Decenas de clones aparecieron por todo el lugar. Ante esto el miedo atacó a Mizuki el cual recibió la paliza de su vida por parte de Naruko.

Iruka estaba sorprendido, ella había logrado aprender y perfeccionar un Jutsu de alto nivel que solo los Jōnins podían lograr. Cuando Naruko terminó con Mizuki, Iruka le dijo que tenía una sorpresa para ella, este se levantó del suelo y le dijo a Naruko que colocara sus manos sobre sus ojos ya que no quería arruinar la sorpresa. Cuando esta los abrió por orden de su Sensei, lo vio sin su protector, tocó con su dedo su propia frente y notó que lo tenía ahí. La Uzumaki de la emoción abrazó con fuerza a Iruka.

Hasta aquí el capítulo de hoy. Muchas gracias por tenerme paciencia, no actualice porque tuve que terminar y defender mi anteproyecto del liceo pero ya volví.

Al final colocare a Neji y a Gaara como "rivales" de Sasuke por Naruko.

Dios me los bendiga y nos vemos