CAPÍTULO 2: DESPEDIDA
SÁBADO
Un escalofrío invadió mi cuerpo, días atrás cuando me decidí me armé de valor, sin embargo ahora solo el pánico me invade.
-Flashback-
Había pasado la tarde navegando en internet leyendo una y otra vez artículos de aquel sitio, de solo verlo me sentía maravillada. Hace poco había descubierto que mi madre había estudiado ahí, y no sería para menos, una de las mejores universidades del país, difícilmente se lograba el ingreso, sin embargo, tan secretamente como suelo hacer mis cosas ya me había encargado de ello, había mandado mi solicitud y había dado el examen, y hace tan solo un par de horas había recibido la respuesta: había ingresado.
Fueron las siguientes tres horas más bipolares de mi vida, en las que grite de la emoción, llore del desconcierto y miedo a lo desconocido, volví a gritar y vitorear de orgullo, y nuevamente a llorar por el temor a quien debía enfrentarme.
Estaba dicho, era más que obvio que nunca obtendría su permiso, mi padre, una persona demasiado tradicional había elegido desde mi nacimiento la universidad en la que estudiaría, y no es que la vea mal, al contrario era una muy buena, pero no era simplemente para mí, yo no quería eso. Desde que había descubierto la exclusa Universidad de Konoha caí en un profundo amor/obsesión hacia ella, y que decir cuando supe que mi madre había estudiado ahí. Mi madre, mi ejemplo a seguir, no la conocí mucho y casi nada recuerdo de ella, pero por lo que me han contado, sus trazos y sus innumerables cartas me hacen cada día admirarla. Definitivamente quería ser como ella, y sabía que en ese lugar, en esa universidad iba a hallar mi motivación.
Primero se lo comenté a Neji, la persona en quien más confío en el mundo. Me dio una charla de más de una hora, un sermón sobre lo que estaba bien y lo que no, lo oía atentamente aunque mi cerebro estaba en la pena de verlo tan adoctrinado, y no era para menos, sabía que al más mínimo error estaría en el calle. Pero era Neji, el correcto. Al final me aconsejó que debía seguir lo que mi corazón deseara, y nada me alegró más que eso. Así que tome mucho valor, la suma de todo lo que era mi vida y con papel en mano me dirigí a mi progenitor.
Gritos por un lado, gritos por el otro, no le cabía en la cabeza la desfachatez que su mayor hija le había confesado, ¿un examen secreto? Como pudo atreverse a algo tan serio como eso. Pero ya estaba hecho y yo estaba más que decidida a ello. Al inicio mi débil genio apareció, lloré y lloré como pude tratando de llegar hasta su frío corazón, pero esa táctica no funcionó, así que le recordé todo lo que había hecho, desde que nací, y el significado de mi presencia ahí, le dije que quería ser diferente, que quería ser como mi madre.
- Tu madre fue una insensata – me gritó, me rompió el corazón. Padre nunca hablaba de ella y la primera vez que lo hacía en años era para soltar tremenda cosa – creía que el mundo era como ella lo imaginaba pero no es así Hinata, nunca lo ha sido. Ya tienes 16 años, has terminado la escuela y es momento de madurar, retírate y no vuelvas a decir algo tan estúpido.
Pero mi genio en lugar de apagarse no sé cómo se encendió, y luché, luché por lo que quería, me aferré al hecho de pertenecer a un lugar donde había pertenecido ella, me aferré a mi sueño. Nunca vi esa mirada en mi padre, no de esa manera, una total decepción. Me rompía el corazón pero estaba decidida, y cuando ya casi lo vi todo perdido, me dejó.
- Entonces vete si tanto quieres – no me miró a los ojos, de hecho se volteó – sal de esta habitación.
Estaba helada, para nada me esperaba esa contestación. Ni siquiera sabía que decir, solo me di la vuelta y salí. Cuando estaba a punto de cerrar la puerta oí su voz de nuevo.
- Solo espero que cuando te des cuenta que has tomado una pésima decisión, no te sorprendas de mi reacción, me importará tan poco como has dejado en claro que te importa esta empresa. No quiero ni una sola decepción, Hinata, o te olvidarás de todo para siempre.
Las lágrimas volvieron a mí con mi débil y frágil carácter, mi primo se dirigió a preguntarme que había sucedido pero di la vuelta y me corrí a encerrarme en mi habitación, a meditar y asimilar lo que había pasado.
-Fin del Flashback-
Mi débil puño estaba a punto de tocar la puerta de madera, cuando su voz gruesa se oyó.
- Pasa
Mi corazón no podía más, lo sentía casi salir fuera de mi cuerpo, no era el momento de abandonarme.
- Pa… padre – su mirada estaba fijada en unos papeles y folios que tenía sobre su escritorio. A un lado, el retrato algo envejecido de una joven de cabello oscuro adornaba la caoba. Cerré los ojos dándome valor – yo…
- Ya empacaste tus cosas, por lo visto – ahora su mirada estaba clavada en mí, esos ojos lunas, tan característicos de mi familia, me escudriñaban, y yo me sentía chiquita.
- Así es… - no dije más porque realmente no supe que decir, esa mirada, esa dura miraba que desde siempre depositó en mi ahora me quemaba por completo, podía verme reflejada en ella, más que nada podía verme hundir en mis más profundos miedos. De pronto, esa dura mirada nuevamente bajó.
- Bien – cerró un par de folios para abrir unos nuevos. Se colocó de pie aun sin mirarme – le ordenaré a Neji que te acompañe, cuando inmediatamente te instales, puedes decirle que regrese, hay mucho que hacer en este lugar como para tomarnos vacaciones – mis mejillas ardían y las lágrimas ya se venían venir. Estaba feliz, mi padre, el que nunca me ha permitido nada ha dado su brazo a torcer, realmente confirmaba su permiso.
- Gracias padre – estaba a punto de acercarme a él, de recordarle que en el fondo era su hija, de darle al menos un frío abrazo, pero su blanca mano se alzó en el aire marcando nuevamente el territorio de separación entre nosotros
- Puedes marcharte – dijo aun con la mano en alto, y sin siquiera mirarme a los ojos.
Mi incliné a él a modo de despedida y salí lo más rápido de ese lugar, a pesar de todo no permitiría que se opaque este pequeño momento de felicidad, el inicio de una nueva vida.
DOMINGO
El camino hacia la ciudad de Konoha estaba siendo aburrido, viajaba junto a Neji en su auto nuevo, auto que claro estaba le pertenecía a las empresas Hyuga. En la radio sonaba débilmente Beethoven. Hicimos una parada al llegar el mediodía para almorzar en algún restaurante de la zona, luego optamos por comprar un par de suministros en un supermercado cercano. No podíamos tardar mucho, Konoha aún estaba a unas cuatro horas y debía llegar antes del anochecer para encontrar el lugar que sería mi habitación el resto del semestre, las clases iniciarían el día siguiente.
- ¿Emocionada? – la gruesa voz de Neji me sacó de mis pensamientos. Mi respuesta fue una leve sonrisa. Aun no me cabía que estaba sucediendo eso – se quedó sin palabras – bromeó un poco.
- Es difícil creerlo – confesé – debe saber que lo extrañaré mucho.
- Y yo a ti, Hinata – me sonrió con pena, luego su mirada se volvió a dirigir al frente. Casi nunca me hablaba como su igual, siempre había la muestra de respeto, la brecha de separación que le decía que yo era todo y él era menos. Y eso me dolía. Pero esta vez, para mi gran gusto, la había roto, realmente lo quería.
Alrededor de las 6 de la tarde llegamos a nuestro destino. Dimos una vuelta por la plaza de la pintoresca ciudad y luego de ver Neji mi desesperación nos dirigimos al fin a la Universidad. La fachada era elegante, era realmente un conjunto de edificaciones antiguas, a las que se les había acoplada arquitectura moderna a tal punto de equilibrio que verlo era una verdadera obra de arte. Para entrar debimos atravesar los hermosos jardines, ya olía la hierba y el aire fresco al sacar la cabeza por la ventana, ya me había enamorado del sitio.
Luego de avanzar la cola de coches que ingresaban de igual forma al recinto, nos dirigimos a uno de los estacionamientos, al azar ya que estábamos realmente perdidos.
- Y bien Hinata, al fin llegamos – apagó el motor. De mi boca se emitían leves grititos de emoción mientras chocaba las palmas de las manos. Mi primo dio la vuelta al coche para abrirme la puerta, sinceramente ni me sonrojé por el gesto, ya se había hecho costumbre aunque lo odiara – creo que debemos preguntar a alguien el recorrido que debemos hacer Hinata, para poder estacionar el auto en el lugar correcto y bajar las maletas.
- Es cierto
Juntos caminamos en dirección a uno de los edificios, Neji colocó su brazo alrededor de mi hombro al percatarse de la mirada libidinosa de algunos chicos que pasaron por mi lado, yo no sabía dónde esconderme. Al ingresar al edificio un enorme salón apareció delante de nosotros unos jardines internos, muebles de espera por todos lados y en el centro un módulo de atención vacío.
- Di…disculpe – me acerque a entablar conversación con una jovencita que por ahí transitaba, vestía un corto, y muy corto vestido y su cabello estaba recogido en dos pequeñas coletas a modo de moños. Se veía muy guapa – yo…
- ¿Me hablaste? – volteó a verme. Su mirada se dirigió a mi primo.
- Disculpe, estamos buscando el área para los recién llegados, no tenemos idea de donde conseguir información.
- Oh, están buscando el edificio de admisión – sonrió ampliamente la castaña, yo aún seguía con la lengua trabada
- Exacto – contestó Neji
- Claro, verán – se dirigió a la puerta de cristal del edifico, y nosotros la seguimos – es ese de allá – señaló con su dedo – ahí deben esperar junto a los demás estudiantes, les entregaran algunos folios y la información necesaria, luego les asignarán sus respectivas habitaciones.
- Muchas gracias – solté finalmente. Cuando la castaña estuvo a punto de responderme, un grito acaparó nuestras atenciones, una esbelta rubia que llevaba un atuendo aún más provocador que el de la castaña había gritado al verla, y la otra chica al reconocerla había corrido a su encuentro. Era lógico, era el primer día y los viejos amigos se reencontraban. Sonreí para adentro imaginando que tal vez yo estaría en esa condición el próximo año, claro, primero debía hacer amigos.
Al llegar al edificio rápidamente encontramos lugares disponibles. Una amable señorita pasó con una bandeja de sanguches y bebidas, hasta ahora todo estaba siendo maravilloso.
- Vaya, la atención por lo visto es de lujo.
- Te dije que valdría la pena – le guiñe el ojo.
Cuando llegó nuestro turno, le entregamos nuestros documentos, procesaron mi nombre e imprimieron una carpeta entera que debía firmar yo. Ahí me enteré que mi padre debía firmar también unos documentos. No supe que decir hasta que Neji intervino por mí.
- Su padre no ha podido venir con ella, se encontraba ocupado, así que me envió en su reemplazo, soy su segundo tutor legar, madame – se presentó – Neji Hyuga – dijo mostrando sus documentos. La señorita encargada revisó un par de cosas en su computadora cuando comprobó que era cierto lo que mi primo había indicado, así que le entregó documentos para que firmara. Neji firmo a nombre de la corporación.
- Muy bien Hinata, es un placer tenerte con nosotros, debes saber que todo lo que necesitas saber se encuentra en esa carpeta, es muy valiosa ahora para ti, cuídala. Tienes libros de autoayuda, libros que indican todo lo que debes saber de esta universidad y libros didácticos para salir de apuros. En un momento te diré dónde está tu nueva habitación- le di las gracias y miré a mi primo, el cual se notaba tan entusiasmado con yo.
Llegamos a un nuevo edificio, muy clásico para mi estilo. Al ingresar había un enorme corredor. Un vigilante se encontraba en la puerta, el cual nos pidió nuestras identificaciones. A Neji lo dejó pasar por ser el día de las mudanzas y un familiar mío, pero no se podía quedar mucho tiempo.
Subimos al segundo piso por las escaleras, el ascensor estaba siendo usado y tenía demasiado entusiasmo para esperarlo. Neji solo reía.
- 206, aquí es - dije al pararme delante de la que sería mi nueva casa. Cerré los ojos y tome aire.
Era una modesta habitación, no era la gran cosa pero sin duda se veía hermosa. Un gran ventanal me daba una grandiosa vista de uno de los bellos jardines. Al parecer mi compañera de cuarto aún no había venido, ya que no había rastros de sus cosas.
Neji subió las maletas en la cama, elegí la que estaba más cerca a la ventana, para así por las noches cuando deseara mirar la luna, no incomodaría a mi compañera.
- No sabía que padre debía firmar los papeles, lo siento si te sentiste presionado – solté de pronto.
- Descuide prima – su mirada seguía puesta en mi ropa que estaba desempacando – aunque no lo crea su padre estaba enterado ya que me habló al respecto.
- ¿en serio? – solté la ropa que traía en mis manos. Eso significaba que tal vez si le interesaba aunque sea un poco.
- Sí, me dijo que si debía firmar que lo haga a nombre de la empresa Hyuga, es por eso que lo hice – se disculpó tratando rascándose la parte posterior del cuello. Yo solo sonreí restándole importancia.
- Gracias – de pronto, en las manos de Neji se encontraba una prenda interior, un sostén lila que hizo que mis mejillas ardieran al notarlo. Rápidamente se lo quité de las manos – creo que… que es suficiente – Neji río por el asunto. Entendió que era momento de darme privacidad, y tristemente de la despedida.
- De acuerdo – se dirigió hacia la salida mientras yo lo seguía – no se preocupe en bajar, debe ordenar cuanto antes sus cosas o se llevara una mala imagen de usted su compañera.
- Es cierto – sonríe apenada.
- No esté triste Hinata, sabe que para lo que necesite estaré a su lado, solo debe llamarme y vendré a verla.
- Lo sé Neji, es solo que… me será difícil
- Claro que no, es Hinata, saldrá adelante como siempre ha hecho – no supe como tomar eso, en el fondo sabía que no era cierto – además, no repitamos lo mismo que pasó cuando se despidió de su hermana – consiguió arrancarme una sonrisa, al momento de dejar mi casa, Hanabi y yo nos abrazamos y lloramos alrededor de una hora. Tuvieron que separarnos.
- Si algo sucede tu tampoco dudes en llamarme – me abracé fuertemente a mi primo, a mi hermano, mi amigo.
- Será la primera en enterarse, se lo aseguro.
- Cuídate Neji – y así, con un último abrazo mi querido primo me dejó y se alejó por el pasillo. Me prometí no llorar más y dejar todo ordenado antes de cenar dentro de mi cuarto, gracias a los suministros que había comprado.
Junto a mi cama coloqué un pequeño libro de tapa de cuero algo desgastada, una de las reliquias que había heredado de mi madre. Luego de admirar un breve tiempo sus dibujos y soñar despierta, fui al baño a cepillarme y me dirigí a mi cama. Esa noche dormiría temprano esperando el día de mañana, el cual sería un día muy largo.
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Holaaa, este es mi primer SasuHina así que espero sea de su agrado :D No sean duros.
