CAPITULO 2

Emily llegó puntual a la oficina, pero sabía que Derek necesariamente llegaría tarde aquel día. Se dirigió a su mesa, junto a la cual J.J. y Reid conversaban amigablemente. Les dio los buenos días, y se unió a la conversación, intentando aparentar normalidad.

- Espero que no tengamos hoy ningún caso- Dijo J.J., con un suspiro- Estoy agotada. Anoche Henry no nos dejó dormir.

Emily se fijó, en que, efectivamente, se le notaban las ojeras bajo los ojos. De pronto, J.J. se detuvo a contemplarla, y Emily se sintió repentinamente como si fuera transparente.

- Tú sin embargo tienes muy buena cara. Se te ve radiante- Dijo un poco sorprendida.

Emily le dirigió una sonrisa nerviosa ¿En serio podía notar que algo había sucedido?. Antes de que pudiera abrir la boca para contestar, oyó una voz a sus espaldas.

- ¿Quién está radiante?- Preguntó con curiosidad Penélope, mientras se acercaba hasta ellos.

- Emily- Le informó Reid,

Para su horror, éste se dedicó a estudiarla con sumo cuidado, para confirmar la observación de J.J.

" Que demonios" pensó Emily.

- Por mi experiencia- Dijo García alegremente- Sé que una mujer sólo está radiante por dos motivos: una buena mascarilla, o un hombre.

J.J. se echó a reír, mientras Reid intentaba descubrir el sentido oculto de la frase.

- Mascarilla- Le dijo Emily, uniéndose a la broma.

Rossi llegó en ese momento, y se acercó al grupo.

- Siento estropear la diversión, pero Hotch nos quiere ver en la sala de reuniones- Les informó, lamentando ser un aguafiestas..

- Falta Morgan- Observó Reid, mirando hacia la puerta, buscándolo.

A Emily le dio un pequeño vuelco en el corazón, ante la mención del apellido de Derek.

- Ha llamado esta mañana para avisar que llegará tarde- Les comunicó Penélope.- Algo con su camioneta- Añadió.

Emily sonrió para sus adentros, ante la excusa que Derek se había inventado para justificar su retraso. No era la primera vez que llegaba tarde escudándose en alguna problema mecánico. Sintió una punzada de celos preguntándose en cuántas de esas ocasiones, había una mujer detrás.

Ya en la sala de reuniones, sentados alrededor de la mesa, Hotch les puso al tanto de las nuevas noticias.

- Esta mañana el Senador Johnson me ha llamado personalmente para felicitar al equipo por el caso de ayer.- Les informó con su tono habitual de voz.- Quería que lo supierais.

- ¡Vaya!, esto si que es nuevo- Apuntó Rossi.- Me pregunto que querrá.

- En cualquier caso- Continuó Hotch- Yo también quiero deciros que estoy muy contento con el trabajo realizado. Sabéis que el equipo está siendo observado con lupa desde unos meses….

Aunque evitó mirar a Emilly, ella se sintió un poco culpable, porque sabía que todo era consecuencia del asunto de Doyle. Bajó un poco la vista, cabizbaja, y notó la mano de J.J., sentada a su izquierda, sobre su hombro. Emily, le sonrió con expresión de agradecimiento.

La puerta se abrió, y todos dirigieron la mirada hacia Derek, que acababa de entrar. Miró hacia Emily, que evitó a propósito el contacto visual con él, y tomó asiento junto a Reid, situándose casi enfrente de ella.

- Siento el retraso- Se excusó- Mi camioneta no quería arrancar esta mañana.

Ahora sí, cruzó una mirada cómplice con Emily, durante un poco más de tiempo del necesario. Ella, sintiéndose repentinamente observada, se giró un poco a su derecha, sólo para encontrar los ojos curiosos de Rossi, clavados en ellas. Instintivamente, eludió de forma culpable, su astuta mirada.

"A este hombre no se le escapa nada", pensó.

Hotch, esperó a que Morgan se acomodara en su asiento, para continuar.

- Hoy no tenemos casos- Un suspiró de alivio de J.J., salió de su boca, obligándole a hacer una pausa durante unos segundos- Terminad los informes de la actuación de ayer, y luego, podéis tomaros el resto del día libre. Os avisaré si surge algo, sino, nos vemos el lunes. Dejad los informes sobre mi mesa antes de iros.

El ambiente se distendió ante la noticia. Aunque era sábado, y oficialmente el personal descansaba todo el fin de semana, lo cierto era que los asesinos en serie no solían tenerlo en cuenta, así que en realidad, no había un día concreto de libranza. Intentaban hacer malabarismos, entre caso y caso, pero incluso así, a veces trabajaban más de dos semanas seguidas. Y la disposición era permanente. Aceptaban su trabajo tal y como era, pero era agradable saber que podrían descansar hasta el lunes.

Emily se entretuvo un poco antes de salir, hablando con J.J. y Penélope. Llevaban planeando desde hacía unos días una salida de chicas, y querían hacerla aquella noche. Hubiera preferido estar con Derek, pero negarse a ir, habría levantado demasiadas suspicacias.

Derek, que alcanzó a escuchar la conversación de las chicas, salió, detrás de Reid, en dirección a su despacho.

Al cabo de unos diez minutos, oyó un par de golpes suaves en la puerta.

Emily entró al despacho, volviendo a cerrar la puerta detrás de ella. El primer impulso de ambos fue besarse allí mismo, pero eran conscientes de que las persianas estaban sólo parcialmente cerradas. Cualquiera, los podría ver. Derek se levantó para recibirla, y mirando de reojo hacia la cristalera de la oficina, optó por quedarse apoyado en su mesa.

- Lo siento- Se disculpó con una pequeña sonrisa- No podía decirles que no.

Estaba de pie, frente a él, jugando con sus manos nerviosamente.

Él le dirigió una sonrisa despreocupada.

- Está bien- Le dijo- Te servirá para distraerte- Se dio cuenta de que no le había parecido demasiado convincente- De veras, aprovecharé para trabajar en la reforma.

- ¿Has comprado otra casa?- Le preguntó ella con curiosidad.

- Sí, a las afueras… una residencia unifamiliar, de los años treinta, con un gran jardín- Hizo una pausa- Te gustaría.

Por algún motivo desconocido, aquel comentario la puso un poco nerviosa. Le dio la impresión de que las implicaciones del mismo iban más allá de lo que parecía.

- Estoy segura de que sí- Acertó a decir tímidamente.

Y se quedaron en un silencio tenso durante unos segundos.

- Pero si quieres podemos quedar mañana,- Le propuso finalmente, buscando su mirada- Podría ir a buscarte para ir a correr, luego te llevaría a desayunar en la Cafetería que hay junto al Parque, y después podrías venir a mi casa. Se me da muy bien la pasta. Podríamos almorzar y ver una película por la tarde.

- ¡Vaya!- Exclamó ella entre divertida y sorprendida- Sí que lo tienes todo planeado.

- No te he contado ni la mitad de los planes que tengo para ti- Le replicó guiñándole un ojo- Lo mejor, me lo dejo reservado- Añadió con una sonrisa traviesa.

Emily, rió para sus adentros.

- Parece un buen plan- Dijo finalmente.

Y de hecho, lo fue.

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Habían pasado dos meses desde aquella primera noche. Continuaban viéndose en cuanto tenían ocasión, pero habían decidido no ponerle ningún tipo de adjetivo a aquella relación. Aunque Derek estaba dispuesto a dar el siguiente paso, sabía que Emily no estaba preparada, y simplemente se adaptó a su ritmo.

Seguían viéndose a escondidas, y procuraban actuar con normalidad delante de sus compañeros, reservando las miradas cómplices para cuando nadie les observaba. Ella, le había comentado sus sospechas respecto a Rossi. Aún no sabía hacia donde se dirigían. Estaban a gusto tal y como estaban, pero ambos eran muy conscientes de que habían infringido unas cuantas normas relativas a la prohibición de relaciones sentimentales dentro del ámbito laboral. Y aunque el equipo mantuviera el secreto ante Strauss, Hotch no permitiría que continuaran trabajando juntos en el campo.

Aquel día, se encontraban en Detroit. A Emily le encantaba aquella ciudad, pero lo cierto era que si estaban allí era porque habían aparecido cuatro hombres descuartizados en el último mes. La policía, se había quedado sin pistas, y les había pedido ayuda.

Durante la investigación, habían trazado el perfil del asesino: un hombre blanco, entre treinta y cuarenta años, con conocimientos de medicina, y con problemas psicóticos. Con la ayuda de García, habían conseguido reducir la lista, y ahora el equipo se encontraba rodeando la propiedad de Michael Dawson, en la cual, sospechaban que mantenía retenida a una quinta víctima.

La propiedad era demasiado extensa, así que Hotch dividió al equipo en parejas, enviando a Rossi con Reid a la zona del cobertizo, a Morgan y a Prentiss a la entrada principal, permaneciendo él junto a J.J. en la puerta trasera de la vivienda de dos plantas, que se erguía en el centro de un majestuoso jardín. Aquella casa, herencia de sus padres, se encontraba rodeada, además, de casi todos los agentes disponibles de la policía de Detroit, actuando como refuerzos. Por el momento, permanecían semiescondidos, esperando la orden de Hotch para actuar. No quería que el sudes se asustara y matara al rehén.

Derek se asomó sigilosamente a la puerta principal. Detrás de él, Emily, cubría sus espaldas. Justo cuando iba a acceder, se oyeron pisadas junto a una arboleda situada en el jardín. Derek miró hacia Emily, indicándole que esperara allí a que volviera, y se dirigió hacia la fuente del sonido.

Pero una vez estuvo sola, alcanzó oír un gemido agonizante en el interior de la vivienda. Miró hacia atrás, buscando a Derek, pero ya lo había perdido de vista. Sopesó durante unos segundos qué hacer, y finalmente, decidió entrar en la vivienda manteniendo su glock en alto.

Los lamentos, procedían del sótano. Parecía que el sudes se estaba intentando deshacer de él, en aquel preciso momento. No había tiempo para nada, y buscó la puerta de acceso al mismo. Se asomó a la entrada, y justo cuando iba a comenzar a bajar las escaleras, sintió un fuerte golpe en la cabeza, que la dejó semiinconsciente durante unos segundos, cayendo al suelo. Cuando volvió a abrir los ojos, se dio cuenta de que el sudes le había atado las manos a la espalda con una brida y le había arrebatado su arma.

Derek, que había barrido la arboleda, únicamente para darse de cuenta, de que los pasos procedían de un perro labrador, volvió hacia la vivienda. Se le encogió el corazón cuando se dio cuenta de que Emily ya no estaba allí. Entró en la vivienda de forma sigilosa, sólo para encontrarse a Michael Dawson, apuntando a Emily a la cabeza.

Se quedó petrificado. Aquella había sido su peor pesadilla desde que Emily había regresado. La idea de volverla a perder, le resultaba insoportable.

- ¡Suelta el arma, Michael!- Le ordenó apuntándole con la suya.

Dirigió una mirada fugaz a Emily, intentando averiguar si se encontraba herida. Vio un pequeño reguero de sangre deslizándose por su frente hasta su mejilla y rezó porque no fuera nada grave.

- ¡Los pecadores deben morir!- Gritó sin sentido alguno.

Al trazar el perfil, se habían dado cuenta de que las víctimas que elegían eran sus propios sustitutos. De hecho, todas las victimas se parecían a él. Michael Dawson había arrastrado problemas mentales desde hacía años, pero aún así había conseguido formar una relación de pareja relativamente estable, y tomaba su medicación religiosamente. Pero hacía poco más de un mes, mientras conducía acompañado de su novia, en medio de una discusión vanal, se había despistado y había acabado empotrando el coche contra un árbol. Ella había muerto en el acto. Dejó de tomarse su medicación, y el sentimiento de culpa le generó un delirio por el cual se convirtió en justiciero contra aquellos hombres que consideraba no eran dignos de una mujer.

- Nadie tiene que morir hoy, Michael – Intentó convencerlo Morgan. Pero sabía que en su estado, y sintiéndose acorralado, difícilmente soltaría a Emily.

- ¡Sal de aquí o la mataré!- Le gritó, presionando la pistola contra la sien de Emily.

Y Derek en ese momento, olvidó todo lo que habían establecido en el perfil, aterrorizado ante la idea de perderla. Levantó los brazos, mostrándole las palmas de la mano. De reojo vio como Emily lo miraba incrédula por lo que estaba haciendo. Sabía que Michael Dawson nunca habría disparado contra ella. El perfil estaba claro. La única razón por la que la había retenido, era porque la necesitaba como rehén para poder escapar.

Lo miró a los ojos, y sólo vio un miedo irracional en ellos.

- Ella es inocente- Le dijo Morgan captando su atención- Cógeme a mí. Yo me aprovecho de todas las mujeres. Son sólo juguetes que dejo a un lado cuando me canso de ellas.

Dawson lo miró desconcertado, pero mantuvo su arma apuntando a Emily.

Derek dejó su arma en el suelo.

- ¡No!- Gritó ella- Suelta el arma, Michael. Fuera tendrás la ayuda que necesitas.

Pero él ya no le prestaba atención.

Bruscamente la empujó con fuerza y Emily cayó al suelo. Dirigió el arma hacia la cabeza de Derek, quien, desarmado, buscó por un momento su mirada, en un gesto de despedida. Ella, aún tumbada en el suelo, sin poder hacer nada, contuvo el aliento totalmente horrorizada.

Sonó un disparo desde atrás, y Michael Dawson cayó muerto en el suelo, de un tiro en la cabeza.

Hotch, salió del sótano. Había accedido al mismo junto a J.J, por un segundo acceso situado en la parte trasera. Al oír los gritos, había acudido en apoyo. JJ., aun se encontraba en el sótano atendiendo a la víctima.

Mientras Hotch comprobaba las constantes vitales del sudes, y le retiraba el arma, Derek corrió hacia Emily, que lo miraba estupefacta, para desatarla.

La ayudó a levantarse, y su primer impulso de abrazarla, fue contenido por ella cuando levantó sus manos interponiéndolas entre ambos, y dirigiéndole una mirada de reproche, salió de la vivienda apresuradamente.

No la vio hasta que llegó alrededor de un par de horas después a la Comisaría de Policía, luciendo una pequeña venda en la sien.

Durante el tiempo en que había permanecido en el Hospital, comprobando sus heridas, su terror inicial por perderlo, se había convertido en auténtica furia por su estupidez. Había ignorado el perfil del sudes poniéndose en peligro a si mismo.

Encontró a Derek reunido junto al resto del equipo, con las autoridades locales, quienes estaban profundamente agradecidas por la ayuda.

Las miradas se dirigieron a ella cuando apareció, con paso apresurado y una expresión salvaje en la cara.

Derek dio un paso hacia ella para preguntarle qué tal estaba, pero fue recibido con un empujón que lo hizo tambalearse ligeramente.

- ¡QUE COÑO FUE ESO!- Le gritó sin importarle estar rodeada de gente. Un silencio sepulcral invadió la estancia.

Derek la miró sin comprender.

- ¡IGNORASTE EL PERFIL DELIBERADAMENTE!- Le acusó iracunda, sin prestar atención a las curiosas miradas a su alrededor- ¡Y CASI CONSIGUES QUE TE MATEN!.

- ¡Te salvé la vida!- Se excusó él, desconcertado. Esperaba su agradecimiento, y había recibido todo lo contrario.

- ¡No me habría matado!- Le replicó ella- ¡Lo habría controlado si no hubieras intentado hacerte el superhéroe!..

Él estaba atónito. ¿Qué demonios?. En última instancia, no habría tenido que actuar si le hubiera esperado fuera de la casa, como le había dicho.

- ¡No tendría que haberme hecho el superhéroe si no hubieras cometido la estupidez de entrar sola en la casa!- Le recriminó señalándola con el dedo.

- ¡Escuché gritos!- Se encaró con él- ¿Qué querías que hiciera? ¡Tú habrías hecho lo mismo!

Derek Morgan sabía que era verdad, pero para él, no era lo mismo, nunca sería lo mismo.

- ¿Sabes qué?- Le dijo conteniendo su propio enfado- No pienso seguir esta discusión- Se giró dándole la espalda para dirigirse de nuevo hacia donde el resto de perfiladores, los seguían observando perplejos.

Pero Emily no estaba dispuesta a dejarlo.

- ¡Por supuesto!- Le gritó detrás de él- ¡Porque sabes que tengo razón!. ¡ Y para tu información, no necesito tu protección, se cuidarme sola! .

Un súbita cólera recorrió el cuerpo de Derek, que se giró para encararse con ella.

- Como con Doyle ¿no?- Le dijo en un susurro lleno de rabia y dolor.

Emily lo miró estupefacta, y se le cortó la respiración durante unos segundos. Su pálido rostro se tornó en un rojo encendido, y mil emociones asomaron a sus ojos, que se llenaron de humedad.

- Em...- Acertó a decir él, profundamente arrepentido, mientras intentaba alcanzarla con su mano.

Ella, tremendamente afectada, lo apartó de un manotazo, dirigiéndole una mirada de advertencia, y salió apresuradamente de allí.

Derek, se giró hacia el resto del equipo, sólo para recibir unicamente sus miradas de reproche.

- Hotch...- Intentó excusarse ante su jefe.

Pero éste no se lo permitió.

- Cuando volvamos, te quiero ver en mi despacho.

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El viaje de vuelta a casa, en el Jet privado, transcurrió en silencio. Emily se había subido la última a la avión, y viendo que Derek había ocupado un asiento en la parte trasera, se sentó cerca de la cabina. Al cabo de un rato, J.J., se acercó a ella, sentándose a su lado.

- ¿Estás bien?- Le preguntó suavemente.

Emily le dirigió una mirada de disculpa.

- Siento que hayáis tenido que presenciar eso.

J.J., hizo un gesto de asentimiento, en señal de comprensión.

- De cualquier modo...- Hizo una pausa decidiendo si abordar la cuestión que le estaba rondando por la cabeza- ¿Que diablos pasa entre tú y Morgan?

A Emily le pilló desprevenida la pregunta, pero intentó mantener una pose neutral.

- No sé a qué te refieres.

- Esa discusión parecía muy personal- Hizo la observación sin rodeos, y esperó por su respuesta.

- ¿Hay algo que no sea personal con Morgan?- Tiró de la ironía para eludir la cuestión, utilizando deliberadamente el apellido en lugar del nombre.

- Me pareció...- Titubeó J.J, con un gesto de duda.

- No pasa nada J.J.- La interrumpió intentando tranquilizarla- Lo arreglaremos. No te preocupes- Hizo una pausa- Estoy algo cansada, si no te importa me gustaría dormir un poco.

J.J. aunque no muy convencida del todo, se dio por aludida, y volvió a su asiento junto a Reid,

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Ya en la Unidad, Hotchner llamó a Morgan a su despacho. Sentado detrás de su escritorio, esperó a que el otro agente hiciera lo propio, al otro lado del mismo. Derek, esperó pacientemente la reprimenda de su jefe.

- No estoy de acuerdo con el modo en que Prentiss se dirigió hacia ti- Hizo una pausa asegurándose de que tenía toda su atención- Pero tiene razón. Ignoraste el perfil.

- La estaba apuntando con un arma en la cabeza, Hotch- Se justificó de forma vehemente.

- Y decidiste ponerte a ti mismo innecesariamente en peligro. Podría haberte matado.

Le dirigió una mirada de reproche.

- No ocurrió nada. Le disparaste.

Hotch, le miró un poco sorprendido de que no entendiera el alcance de su actuación

- Estarías muerto si yo no hubiera estado allí. Es más, creo que estabas seguro de que ibas a morir.

- Hotch…

- Y Emily también se dio cuenta- Concluyó, sin dejarle hablar.

Derek, se revolvió en su asiento, y suspiró con fuerza.

- ¿Y ella?- Le recriminó- ¿Te parece bien que se exponga continuamente a situaciones de riesgo?. Es impulsiva, Hotch…, corre hacia el peligro sin medir las consecuencias- Se detuvo al comprobar cierta expresión de sorna en su jefe- ¿Qué?

- Parece que te estás describiendo a ti mismo.

Derek se levantó de su asiento, gesticulando con los brazos en señal de frustración.

- Vamos...-Continuó- Sabes a lo que me refiero...- Se identifica en exceso con las víctimas, como en aquel caso con los niños secuestrados.

Hotch lo miró un poco desconcertado de que justamente sacara aquel caso a relucir.

- ¿Me estás diciendo que no puede hacer su trabajo? Porque si hay algo que me quieras contar, es el momento.- Su expresión ahora era seria. Le preocupaba el cariz que estaba tomando el asunto.

- No, por supuesto que puede hacer su trabajo- Dijo negando con la cabeza- El problema es que no creo que sea bueno para ella que se implique tanto- Añadió finalmente, escogiendo cuidadosamente las palabras para que no pareciera más personal de lo que realmente era.

Hotch, se quedó pensativo durante un rato, procesando las últimas palabras de Morgan.

- Y quizás no sea bueno para ti, que te impliques tanto en su trabajo.

Esperó la reacción confusa de Morgan que, como esperaba, no tardó en llegar. Antes de que pudiera decir nada más, Hotch terminó su argumento.

- Tal vez será mejor para todos que no sigáis trabajando en pareja.

Derek lo miró con expresión de disgusto, pero no discutió la orden.

- Está bien, Hotch, como quieras- Aceptó.

- Y Morgan- Añadió Hotch al tiempo que aquel se dirigía hacia la puerta- Será mejor que le pidas disculpas… y pronto.

Morgan, con la culpa reflejada en el rostro, hizo un gesto de admisión, y salió del despacho.

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La encontró en el office, sirviéndose una taza de café. Esperó ver aún algún resto de enfado en su cara, pero lo único que encontró fue la misma frustración que sentía él.

Ella le entregó la taza de café que acababa de preparar, y se sirvió otra para ella. Apoyada en la pequeña encimera del office, lo miró sin decir nada.

- Emily, lo siento mucho- Se disculpó-. De verdad, que lamento lo que dije.

Ella permaneció en silencio durante unos segundos, antes de hablar.

- Puedo verlo- Le dijo utilizando un tono de reprimenda.

Derek, avergonzado, bajó la vista hacia la taza de café que sostenía entre sus manos.

- Yo tampoco debí haberte gritado así, delante de todos- Admitió- Así que también te debo una disculpa.

Derek levantó la vista hacia ella. Detrás de aquella aparente tranquilidad, le pareció cansada y un poco decepcionada.

- En cualquier caso, Hotch nos acaba de separar en el campo- Sonrió un poco ante el leve gesto de sorpresa que vio en ella- Así que, creo que se acabó el problema.

Emily lo miró intentando buscar la forma adecuada de decirle lo que había estado meditando en el viaje de vuelta, sin herirle demasiado. Pensó en dar una especie de rodeo, para atenuar el golpe, pero finalmente las palabras salieron solas.

- Necesitamos darnos un poco de tiempo.

Lo miró expectante, esperando que comprendiera la implicación de sus palabras, y su cara de sorpresa se lo confirmó.

- ¿Por lo que dije de Doyle?

La pregunta la pilló un poco desprevenida. Por supuesto que le había molestado el comentario, pero el trasfondo era más amplio que eso.

Se llevó las manos a las sienes durante unos segundos, debatiéndose entre los variados argumentos que se le venían a cabeza.

- Derek- Dijo al fin, con un poco de desesperación en su voz- No sé a dónde vamos, no sé lo que quiero, ni siquiera sé lo que siento…, no sé si vale la pena arriesgar nuestro trabajo y nuestra amistad por esto… - Lo miró, con los ojos a punto de desbordarse en llanto- Simplemente necesito parar un tiempo, y tomar distancia de las cosas.

Él, asintió con la cabeza. Podía ver perfectamente en sus ojos que aquello tampoco era fácil para ella, y que sufría tanto como él.

- De acuerdo- Aceptó en un susurro- Nunca he querido que te sintieras presionada por mi culpa.

- Tú nunca me has presionado, Derek- Le refutó vehementemente- No se trata de ti. No puedo reprocharte nada. Simplemente es que yo… necesito tiempo.- Volvió a insistir.

- De acuerdo- Añadió él- Si sientes que debe ser así, está bien.- Hizo una pausa antes de continuar- Pero quiero que sepas, que puedes seguir contando conmigo siempre.

Su expresión sincera, conmovió a Emily, y se sintió aun peor por hacerle daño de aquella manera.

- Lo sé, Derek. Gracias.- Se inclinó hacia él, y lo abrazó fuertemente.

Se quedaron así durante un largo tiempo.

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