Miraculous: Les aventures de Ladybug et Cat Noir no me pertenece, escribo esto por entretenerme y entretener sin animos de lucro ¡gracias por leer!
Att: Kalpana R.S
One-shot escrito para el reto mensual #AgostoPV
Calendario dedicado a: Sonrais777 (En Fanfiction) y LadyDoptera (En Wattpad)
Tema día 2: Personalidad.
Género: General.
(Bridgette/ Ladybug y Félix/ Chat Noir)
¡Comencemos!
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Sentado en una de las mesas de la cafetería, Félix Agreste intentaba leer un libro mientras tomaba de vez en cuando un sorbo de su taza de café. Gruñendo ocasionalmente y apretando con mas fuerza de la necesaria las paginas al ser incapaz de concentrarse gracias a los fuertes gritos y risas que brotaban de la mesa que se encontraba frente a la suya.
La cafetería contaba con mas de treinta mesas y el siempre solía sentarse en la zona mas apartada para poder leer tranquilamente, aquel lugar que la mayoría solía evitar a excepción de otros jóvenes que deseaban encontrarse lejos del bullicio. Siendo así, no lograba entender porque la escandalosa de Bridgette y su grupo de amigos habían optado por sentarse en aquel lugar. Ellos siempre comían durante el receso en las mesas cercanas a la puerta de entrada.
-¡Y fue entonces cuando estuve a punto de caer, pero me sostuve de la mesa y el saco de harina cayo sobre mi! -contaba la azabache riendo divertida ante su anécdota mientras sus amigos la imitaban.
Félix arqueo una ceja y la miro confundido. ¿Como era posible que la chica pudiese contar aquella desgracia con tanta alegría? No lograba comprenderlo, el en su lugar callaría aquellos sucesos tan vergonzosos hasta el día de su muerte. De hecho, estaba seguro de que cualquier persona en su sano juicio no seria capaz de gritar a todo pulmón todas sus desventuras mientras reía como si se tratase de algo bueno. Pero Bridgette no era cualquier persona, se recordó.
Desde que la había conocido, la chica de coletas había demostrado ser demasiado gentil, amable, alegre y optimista, incluso cuando no había ningún motivo para serlo. Ella siempre se esmeraba en buscar el lado positivo de las cosas y tomarle gracia a sus problemas, que mayormente eran ocasionados por ella misma o la pésima suerte que poseía. Porque Bridgette Dupain Cheng era la persona mas torpe y despistada que había conocido hasta el momento. La única que era capaz de tropezar con sus propios pasos e ingeniárselas para causar un completo apocalipsis en cualquier lugar que contara con su presencia.
Y si bien, al terminar de crear el caos siempre se disculpaba avergonzada y buscaba la manera de arreglar las cosas, Félix simplemente no podía creer que pudiese existir tanto desastre acumulado dentro de alguien que para variar lo tomaba con el mejor humor posible.
¿Cuánto tiempo tenia de conocerla? Se pregunto. Dos meses, era la respuesta. ¡Que increíble era pensar que a tan poco tiempo la chica ya había logrado volverse tan presente en su mente!
Ella era amigable con el, así como lo era con todos. Lo saludaba todas las mañanas sin falta, incluso cuando el jamás le respondía, se despedía de el antes de salir del salón y también le brindaba alguno que otro halago cada vez que algún profesor lo felicitaba por una nota o respuesta sobresaliente.
Con todo aquello y considerando que la mayoría de sus compañeros lo ignoraban por ser nuevo y tan poco expresivo, cualquiera pensaría que Félix tendría que sentir simpatía por Bridgette. No obstante, aquello estaba demasiado lejos de la realidad.
La chica de largos cabellos color negro azabache y bonitos ojos azules, por algún motivo solo conseguía irritarlo y fastidiarlo mas que nada en el mundo. Y no entendía porque, ¡Realmente no lo entendía! Aquel recelo ante su personalidad tan suelta, decidida y positiva era sencillamente inexplicable, tanto que realmente lo hacia sentirse un poco culpable cuando no se encontraba junto a ella y meditaba sobre su comportamiento tan descortés. Pues una cosa era no ser expresivo y otra muy diferente, era ser grosero y tajante.
¡Ella no le había hecho nada para que el pudiese justificar aquel sentimiento! Pero entonces, ¿Por qué no podía tolerar su presencia? Se cuestiono mirándola mas fijamente. Aprovechando que la joven se encontraba completamente entretenida con sus amigos y usando su libro como escudo, apenas dejando ver sus ojos sobre la pasta que cubría las hojas de aquella novela de terror que tenia dos días leyendo.
"Envidia" le respondió una voz dentro de su cabeza, casi como si estuviese burlándose de el.
-Envidia -repitió en un murmullo.
¡Eso era ridículo! Se dijo indignado, ¿Qué clase de envidia podría tenerle a ella? ¿A Bridgette Dupain Cheng, la persona con menos suerte en todo Paris? El que siempre había tenido una personalidad analítica, fría y un tanto sarcástica, con una inteligencia voraz y belleza cautivadora, el siendo heredero de la prestigiosa y adinerada familia Agreste, un estudiante modelo y temido esgrimista.
En ese momento los preciosos zafiros de la chica se cruzaron por error con los ojos de Félix, quien se paralizo avergonzado al ser descubierto mirándola tan fijamente. Sin dudarlo la chica le sonrió de forma encantadora y molesto por su reacción tan opuesta a la propia, Félix regreso su atención al libro sin corresponder la sonrisa.
Si, era ridículo pero cierto, admitió muy a su pesar. Consciente de que en el fondo, sentía envidia de aquella personalidad tan suelta, gentil, amable, alegre y optimista. Aquella personalidad que era completamente opuesta a la suya y que jamás podría tener al ser el hijo de Gabriel Agreste.
Notas de autora:
¡Hola, hi, nihao, namaste!
Tarde pero seguro xD Estuve ocupada y no pude subirlo antes, pero finalmente aquí esta.
Fueron 867 palabras en dos horas :v Simple y sin muchos detalles o correcciones, no fue lo primero que me llego a la mente cuando descubrí cual era el tema del día 2 pero igual creo que funciona xD
Ojala que les guste al menos un poco y si no que por lo menos los entretenga (En especial a Sonrais777 y LadyDoptera ¡Espero que les guste! Al menos un poquito n.n)
En fin, gracias por leer esto, dudas, comentarios y quejas ya saben dónde.
¿Y qué? ¿Merezco review? Jejeje
¡Adiós, good bye, sayonara... alvida!
