Holaa! ¡Muchísimas gracias a todos los que me habéis dejado Reviews! ¡Espero que os guste este capi!

Besos.


Llegué a mi cuarto y me tumbé en la cama a llorar, los pómulos me ardían de la mezcla de lágrimas y vergüenza atroz que sentía en ese momento.

No fui a ninguna clase más, el baile era dentro de 6 horas y necesitaba descansar antes de decidir si iría o no. Estaba a punto de dormirme cuando alguien llamó a mi puerta.

-Hermione, soy Ron, ¿puedo pasar?

-Si, pasa.

Ron entró a mi habitación y se sentó en la cama a mi lado.

-¿Te encuentras bien?- me pasó una mano por la mejilla con suavidad.- No pude venir a preguntarte antes porque no hemos tenido ni un minuto libre, pero me quedé preocupado cuando te fuiste de pociones.

-Si, solo… me sentí bastante mareada, pero ya se me ha pasado.

Ron me preguntó si podía echar la siesta conmigo , y le dije que sí, al fin y al cabo seguía siendo mi novio…

Al cabo de un par de horas me desperté y Ron seguía durmiendo, me levanté para ir al servicio y recogí la ropa que estaba por el suelo, como siempre, no era capaz de dejar nada recogido. Entonces de los pantalones de Ron se cayó un papel escrito con su letra.

Era la receta de una poción excitante. Conocía perfectamente el resultado de esta poción, si se realizaba de forma correcta únicamente aumentaría un poco la lívido de la persona que la ingiriese, sin embargo, no tenía ni idea de lo que ocurriría si se realizara mal… Y todo indicaba que Ron había vuelto a hacer de las suyas, pero esto ya se pasaba de castaño oscuro.

Le zarandeé bruscamente y se despertó sobresaltado.

-¡¿QUE… QUE PASA?!

-RONALD WEASLEY, EXPLÍCAME QUE COJONES HACÍA ESTE PAPEL EN TU PANTALÓN.- dije mientras se lo tiraba a la cara.

No fue capaz de contestarme, se puso rojo como su pelo y bajó la cabeza.

-¡¿CÓMO SE TE OCURRE RON?! ENCIMA A TI, QUE ERES UN TORPE EN POCIONES… NO SABES LO QUE ME HAS HECHO.

-Bueno… pero… Esta claro que no funcionó ¿verdad? Si no... estaríamos…

-No Ron, no creeme que funcionó, pero no salió bien, y no pienso decirte porqué lo sé, pero lo sé.- dije más calmada pero llena de rabia por dentro.- Esto se ha terminado, primero por engañarme y poner en peligro mi salud y segundo porque yo misma me he dado cuenta gracias a esto de que no hay forma de solucionarlo. Ahora lárgate de mi habitación.

-Pero Hermione, por favor…- suplicándome me daba aún más asco.

-Que te largues- dije entre dientes.- Ahora mismo, si no quieres que informe a la directora McGonnagall sobre esto.

Se marchó y me dieron ganas de empezar a romperlo todo y gritar y gritar… Ahora solo me quedaba una solución, ya que él me había visto en plena situación, lo mejor era ir a hablar con Snape.

Podéis pensar que lo mejor sería buscar en libros antes que ir dónde él, que no era ni comprensivo, ni amable, pero esto acortaría el proceso, me daría una poción que la contrarrestara y ya está, problema resuelto. Además no estaría de más darle una explicación…

Cuando iba por el camino tuve que parar varias veces para armarme de valor, porque solo pensar en tener que mantener esta conversación con él me moría de vergüenza.

Llamé a la puerta de su despacho y su voz profunda y suave cruzó la puerta.

-Adelante.

Tomé la última bocanada de aire y abría la puerta lentamente. Cuando me vio aparecer dirigió otra vez la mirada al pergamino que estaba leyendo. Era como si nada le afectase, hace escasas horas había tenido que taparme la boca para que nadie oyera mis gemidos, ¿y ni si quiera se sentía incómodo?.

-Buenas tardes profesor, ¿tiene un momento para… hablar?

-Siéntese.- dijo señalando la butaca que había en frente de él.-Supongo que viene a darme una explicación de lo ocurrido esta tarde.

Podía notar en su mirada que estaba disfrutando con mi humillación, menudo cabrón.

-Si… Primero, quería pedirle disculpas, tanto por irme de su clase sin permiso, como por… bueno ya sabe por qué… En segundo lu…

-¿Por qué Granger?- Su mirada era tan penetrante que podría perderme en ella si quisiera. Sí, estaba disfrutando.

-¿Por qué, que?-pregunté confundida.

-Usted dice que ya sé porque, pero no, no lo sé. ¿Por qué Granger?- Lo estaba haciendo adrede, pero no podía enfrentarme a él, pues necesitaba su ayuda.

-Siento que haya tenido que verme en una situación tan comprometida como la de esta tarde.

-Si no me da más datos…

-¡Siento que haya tenido que verme en pleno apogeo sexual! ¿Así le vale profesor? ¿tiene suficiente?- La cara de Snape se convirtió en una mueca sarcástica.

-Ah, si, algo me suena.- dijo secamente.- Bien Granger y ¿podría explicarme el motivo?

-Si…- no quería delatar a Ron, por mucho que en este momento le odiase habíamos compartido mucho juntos.- alguien… vertió una poción excitante en mi bebida esta mañana, claramente mal realizada, pues no ha tenido el resultado que debería tener…

-¿Y cómo ha descubierto que se debe a eso y no a un exceso de hormonas adolescentes?- Se estaba burlando de mí, en mi cara, y yo no estaba como para que me tomasen el pelo.

-Mire profesor Snape, he venido aquí como una alumna que necesita ayuda y sé que usted es el más capacitado para dármela- trataba de mantener la calma todo lo posible, porque de nada me iba a servir alterarme.- Por favor, le pido que no se ría de mí, porque le parecerá una tontería pero lo estoy pasando muy mal…

-Prosiga Granger, no tengo toda la tarde. – me cortó.- ¿cómo sabe que alguien vertió una poción en su copa?- Su sedosa voz me envolvía siempre que hablaba, era tan profunda…

-Bueno, esa persona me lo confesó porque descubrí un papel con la receta de la poción.

-Bien, dígame… que efectos secundarios ha podido apreciar.

-Bueno… yo… Es como si de repente, sin venir a cuento, un calor me invadiese el cuerpo y… no no puedo pensar ni nada, y siento… bueno una excitación muy fuerte…

-A ver cómo le explico Granger… En realidad podría considerarse afortunada.- le miré con la ceja levantada. –No me mire así, si esa poción hubiera tenido un exceso de polvo de uña de dragón en vez de un exceso de ala de Doxy hubiera perdido la lívido, probablemente para siempre. ¿Usted sabe cómo funciona una poción de ese tipo verdad?

- Las pociones excitantes alteran de forma leve el deseo sexual, actuando así como un afrodisíaco natural, y su duración varía entre 3 días y una semana.- Lo recité tal y cómo venía en el libro, motivo de más para que Snape me dedicara alguno de sus ácidos comentarios.

-No sé porqué pregunto, buena demostración de su faceta sabelotodo Granger.- se pellizcó el puente de la nariz, parecía cansado. – Verá, estaría bien saber qué cantidad de alas de doxy agregó el inútil que realizó la poción para tener una idea de cuánto tiempo va a durar, ¿Cuándo empezó a notar esas… sensaciones?

-Esta mañana- No podía mirarle a la cara, notaba cómo me ardían las mejillas de la vergüenza que estaba sintiendo por tener que hablar algo así con él.

-Y… ¿ha tenido algún… llamémoslo "ataque" más, aparte del que tuve que presenciar?

Noté cómo las lágrimas se agolpaban en mis ojos con ganas de salir, pero no quería llorar, y menos delante suyo. Inspiré y expiré lentamente el aire tratando de calmarme, pero mis manos temblaban inevitablemente.

-Sí, uno al mediodía, después de comer. – contesté secamente.

-Más o menos unas 3 horas antes del anterior ¿correcto?.

-Sí, más o menos.

Hubo un silencio incómodo, mientras anotaba cosas en un pergamino, parecía como si estuviera pasando consulta en el médico, nunca me gustaron los médicos, me ponen nerviosa.

-Por el intervalo de los "ataques" y por la intensidad que pude… apreciar… hay un exceso bastante grande de alas en la poción… Sien..

-Pero ¿habrá alguna poción no? Algo que lo contrarreste…- estaba empezando a desesperarme por no saber que me esperaba y le corté sin darme cuenta.

-No me interrumpa Granger.- su tono de voz era amenazante y sus ojos aún más, así que de nuevo agaché la cabeza y asentí a modo de disculpa.- Siento comunicarla que no, no hay ninguna poción, bueno en realidad si que la hay, pero podría acarrearle grandes represalias, como perder la lívido durante años, o incluso para siempre, y no creo que quiera eso ¿verdad?.

-No, por supuesto que no.- contesté.

-Me lo imaginaba- una sonrisa sarcástica se dibujó en su maldita cara.- Por tanto solo queda un remedio. Los efectos de la poción se irán mucho más rápido manteniendo relaciones sexuales cada vez que tenga un brote. También podría no mantenerlas y simplemente dejar que vaya pasándose poco a poco, pero sinceramente eso podría tardar… un par de años.

-¿¡AÑOS?!¿ME ESTA DICIENDO QUE PUEDO ESTAR ASÍ AÑOS?

-No creo que Weasley tenga ningún inconveniente en ayudarla a contrarrestar los efectos…

-Esa no es una opción, lo mío con Ronald se ha terminado para siempre.- Lo dije con tanto desprecio que Snape supo perfectamente a qué se debía.

-Si quiere puedo informar a la directora de lo que ha hecho, no debería quedar impune.- vaya, parece que por primera vez Snape empatizaba un poco conmigo…

-Cuantas menos personas sepan lo que me pasa mejor, ya me encargaré yo de que tenga su merecido, se cuidarme sola.

-Permítame… que discrepe- le lancé la mayor mirada de odio que tenía en mi repertorio, pero por supuesto no sirvió para nada.-A los hechos me remito, Granger. En fin, ya la he explicado la solución, ahora tome usted una decisión y déjeme en paz.

-Pero… profesor… yo- no quería mostrar debilidad, pero él era la única persona que sabía lo que me ocurría.- Tengo miedo… tengo miedo a no poder controlarlo y… acabar… con cualquiera…

Él suspiró y puso los ojos en blanco.

-A ver Granger, también es bastante probable que la intensidad de esos momentos dependa de si tiene cerca personas que la atraigan o no. Quiero decir, es bastante probable que aunque la de uno de sus "ataques" pueda controlarse, a no ser que tenga cerca a alguien que la… excite de sobremanera…

"Como tú" pensé, obviamente no lo dije, aunque era bastante probable que lo sospechara, por mi escenita en el baño.

-Ahora, si no la importa…- dijo levantándose y abriendo la puerta, a lo que o respondí levantándome rápidamente.- Lárguese.

Pasé a su lado y pude notar el olor que emanaba, podía notar el olor a sándalo y a pimienta rosa para las pociones curativas, entonces volví a notar esa maldita sensación, así que me fui corriendo antes de cometer alguna estupidez.