Capitulo II. Hermandad.

Osiris como el primogénito tenía todo el derecho al trono y para mantener la sucesión de la familia real es obligado a casarse con su hermana Isis en contra su voluntad, pero no podía revelarse en contra del faraón, su padre.

Seth era un dios mucho más antiguo que Osiris por el cual él debería haber tenido el trono sin negativas ni excusas, pero no en esta época. Fue asesinado por alguien aun desconocido pero que actualmente estaba con ellos. Ahora reencarnó como el tercer hijo de la realeza y eso era algo que a el no le importaba. Estaba cerca de su querido hermano, quien lo amaba tanto como lo amaba él.

Siempre se mantenían juntos sonriendo sin celos entre ellos, sin rivalidades ni envidias. Después de años de gobierno de Osiris no había tocado como su mujer a Isis causando que esta odiara más a Seth por entrometerse nuevamente en la unión entre ellos dos.

Y el gobernador la ignoraba causando la felicidad del menor; Pero ya casi no podía verlo, constantemente sentía su ka debilitándose con forme pasaban los días desde regreso de su viaje siendo obligado a completar el matrimonio.

-¿Qué era lo que esta pasándote Osiris? –Seth le vio sorprendido entrando a la habitación, se lanzo a sus brazos quien no pudiendo sostenerlo cayeron en el suelo, acariciando los cabellos de Seth quien lloraba en su regazo.

-Ya estas grande como para que llores.

-No quiero perderte.

-No lo harás, es simplemente que he tenido mucho trabajo, por eso no me he sentido muy bien, pero no te preocupes por eso. Que tal si vamos a Gahesty y después al río Nedyet nosotros solos… -susurrándole en el oído al ver la cara de su hermano menor quien le iba a protestar. Puso un dedo en sus labios callando cualquier cosa que el otro fuera a decirle. Ante esto Seth asintió cuando el otro agarro su rostro con ambas manos besando delicadamente su frente, sus mejillas.

Ambos salieron de noche evadiendo a los guardias como dos niños haciendo una travesura. Llegaron por fin a las orillas del río en donde se recostaron juntos viendo la infinidad de pequeños brillos que se posaba sobre sus cabezas, eran hermosas, la luna hizo que Seth temblara sin saber muy bien el por qué de ello.

Osiris al ver esto lo atrajo hacia si en un abrazo protector, el menor se sorprendió pero devolvió el abrazo levantado un poco el rostro para ver aquellos ojos profundos llenos de brillo que le hacia recordar a alguien sin saber muy bien a quien, pero había un dejo de tristeza en ellos lo que lo hizo ponerse triste. El mayor se acerco decididamente posando sus labios con los de él, el otro aunque se sorprendió no se resistió y también participo en aquel beso apasionado que no sabía que pudiera dar.

Fue recostando a Seth posándose encima suyo sin apartarse de sus labios, siendo arrastrado hacía abajo por los brazos que le rodeaban el cuello profundizando más el beso que se volvía más descontrolado y húmedo. Se separaron un momento por la falta de aire viéndose directamente a los ojos demostrándose así su deseo.

Esta vez Osiris no besó sus labios sino que se posesiono de un costado de su cuello lamiendo toda la longitud llegando hasta su barbilla chupándola dejando un punto rojo, disfrutando de su sabor. Se sintió complacido cuando su hermano movía el cuerpo exponiendo más partes para ser tomadas y así fue como siguió probando cada rincón de la piel del que se convertiría en su amante.

Fue quitándole aquellos ropajes que no dejaban ver aquella suave piel al igual que el menor lo hacia con el, la pasión comenzaba a dominarles consiguiendo despertar su instinto salvaje como dos animales en celo.

Los hombros descubiertos llenos ahora de marcas, su espalda era arañada, no podía evitar gemir se sentía extasiado con todo el calor que le recorría internamente, sus piernas involuntariamente rodeaban la cadera del mayor. Frotándose contra su miembro endurecido por el placer provocado.

Llegando nuevamente a sus labios, acarició el abdomen tan perfecto, aquellos botones que resaltaban es su bronceada piel endureciéndose como la flor que le da paso a la fruta para salir, tocaba y besaba, lamía y degustaba, todo lo que era Seth era fuero puro para él. Era el sabor mas exquisito que había probado jamás, pero la mejor parte era aquella que se encontraba ya erecta. Tomo con fuerza el miembro escuchando como se lanzaba un gemido más fuerte hacia la nada; una mano masajeaba toda la extensión mientras que la otra estimulaba los testículos.

Su boca sin esperar más se abrió introduciendo y devorando, chupaba al escuchar más de los gemidos imperativos, pero no aguantaba mucho, él también quería sentirse uno con su querida familia, con el único miembro de su familia que le importaba de esta manera.

Levanto sus piernas colocándolas en los hombros ante la extraña mirada de su hermano, penetrándolo lentamente, ambos gimieron de dolor ante la estreches quien no evito el gesto de dolor con un gemido no exclamado, el gesto en su rostro impedía al otro avanzar. Osiris se acerco a él con cuidado besando sus labios, chupándolos como si aquel liquido en ello fuera una afrodisíaca bebida.

Se introdujo un poco mas mientras que el otro lo abrazaba del cuello para intentar contener el dolor, grito cuando su hermano se introdujo completamente; controlando su respiración controló el dolor lo más que pudo, empezando el mismo el ritmo que no se compararía al que llevarían después. Deseoso, húmedo y perdido en el placer.

Seth aun sentía dolor pero aquel liquido que empezaba a surgir del miembro adentrado en su interior les sirvió como lubricante para que la presión no fuera tanta, ambos gemían al uno solo, la naturaleza fue el único testigo de lo que ocurrió ahí realmente, fue quien solo supo la verdad de lo que seria una catástrofe después, del sufrimiento y el odio que se posesionaron del cuerpo del menor, de cómo aquel antiguo espíritu vengativo empezaba a realizar sus planes en ese momento.

Ambos gritaron en éxtasis al llegar al orgasmo, uno antes que el otro. Osiris descansaba muy débil encima de Seth quien empezó a asustarse al escucharle toser y temblar, lo abrazó para intentar calmarlo pero no funciono, sintió como algo caliente y viscoso caía en su hombro, se levanto junto a su hermano que sin quererlo salio de el. Seth temblaba por el miedo del que estaba perfectamente conciente, sabía lo que pasaría aun sin estar completamente consiente de ello al ver la sangre que salía del cuerpo ajeno al suyo.

-Hermano….

-Seth… lo siento…

-¿Qué significa esto Osiris? ¿Acaso estabas engañándome? ¿Por qué?

-No pensé que esto fuera a acabar así… quería estar contigo por siempre… -nuevamente tosió casi ahogándose con la sangre que salía de su boca, Seth lo acerco más hacia si abrazándolo como si así impidiera que la muerte se acercara y se llevara a lo que más quería.

-No lo hagas.

-Te prometo que nos volveremos a reunir.

-Osiris… -veía perdido el cuerpo de su hermano quien ya no se movía, ya no respiraba, ya no vivía

Sintió en frió de la noche y del cuerpo que reposaba inerte en sus brazos, pero había otra cosa, otro ser que estaba con ellos, una figura oscura que se acercaba a él, abrazó más fuerte a su hermano para protegerlo de aquello quien ahora estaba muy pegado a él, besando sus labios, introduciéndose en su cuerpo, posesionándose de el, borrando todo amor, todo recuerdo, toda ternura, todo aquel sentimiento que tenía por el gobernador de Egipto dejando solo odio, destrucción, caos y horror en su corazón.

Levantándose lanzo el cuerpo inerte como si no fuera nada, como si nunca hubiera significado algo. Se fue de ahí sin mirar hacía atrás de ninguna forma, ni física ni espiritualmente.

La búsqueda del gobernante fue dirigida por Seth que daba cientos de sitios alrededor de donde estaba verdaderamente el cuerpo desnudo y frió de su hermano, cuando encontraron el cuerpo de su gobernante, todos se sorprendieron y Seth tuvo una muy buena actuación, se bajo del caballo y corrió hasta el cuerpo comprobando su estado tieso, lloro ante todas las miradas presentes que quedaron sorprendidas y atónitas al ver a su nuevo gobernante llorar por la muerte de su antiguo rey, nunca le habían visto llorar y esto era una prueba del cuanto sufría por la perdida de su rey, de su familiar que yacía muerto sin saber la razón del por qué.

Seth se levanto con una mirada furiosa y ordeno, al ver acercarse a su hermana Isis quien fingía igual que él llorar la perdida de su esposo-hermano, con voz fuerte como todo un rey –lleven el cuerpo de Osiris para que sea embalsamado y avísenme cuando este listo. Neftitis, vamonos –ordeno hacia quien era su hermana menor y que fue obligado a casarse con ella al igual que su hermano con aquella bruja de su hermana, Isis.

El cuerpo de Osiris fue llevado en una barca funeraria conducido hacia lo que seria su tumba en el desierto de Abido en Peqer. Con la muerte de Osiris, Seth se convirtió en el gobernante de Egipto, sin embargo Neftitis, estaba muy unida a su hermana Isis, sabiendo desde un principio sus planes y compartiendo el mismo odio hacia Seth. En la antigüedad ambas habían sido una, compartiendo el mismo cuerpo, pero aquella flecha que había atravesado su cuerpo separo su alma en dos y así reencarnaron en cuerpos diferentes pero sus pensamientos y sentimientos seguían siendo los mismos.

Ambas realizaron un viaje para encontrar el cuerpo de Osiris y que así dejara su descendencia para que realizara sus planes, derrocar a Seth y hacerlo sufrir, humillarlo hasta morir. Y así se hizo, Osiris que ahora era el gobernante de Duat, los infiernos, reinaba allí como el señor de la eternidad. Siendo engañado por los lamentos de su esposa Isis, quien nunca le dijo sus planes para con Seth, acepto dejándola embarazada del que seria su hijo Horus quien sin conciencia de la verdadera razón del porque lo hacia, vengaba a su padre, haciendo sufrir a quien tanto amaba y ya no podía recordar con claridad debido al hechizo de su hermana y que jamás podría hablar con algún ser vivo, ni con quien más quisiera, en nuevo rey de Egipto, Seth.

El hijo de Isis y Osiris es el dios halcón Horus, fue criado secretamente en los pantanos de papiros, siendo instruido por su madre y tía de las atrocidades que Seth provocaba en el pueblo sin miramientos y con la crueldad de un dictador. Al alcanzar la adolescencia reclamó la realeza de Egipto ante un tribunal de grandes dioses presidido por el dios Re de Heliòpolis.

Se creó una larga lucha familiar, así que siendo aconsejado por su madre, Horus decide enviar una carta a la diosa Neit para pedir su ayuda. Nadie del tribunal se dio cuenta que en realidad era Neftitis que usando también su magia se transformo para apoyar a su sobrino a obtener el poder sobre Egipto, pero como diosa justa cree que debería tener Seth algo a cambio, ofreciéndole a las hijas del dios Re.

Horus seduce a Seth para que tengan relaciones, lo engaña con una droga en sus aposentos. Cuando Seth se da cuenta de lo que estaba cometiendo despertando con una realidad, sintiendo su cuerpo quemando al salir aquella aura oscura no totalmente de su cuerpo, era demasiado tarde; No podía alejar a Horus de su cuerpo, su furia se incremento volteando a Horus ahora boca abajo tratando de dominarlo, pero fallo siendo derribado de un golpe, siendo tomado una vez más. Así se convirtió en una rutina, siendo detenido cada que iba a hacer algo por liberarse de una buena vez por unas imágenes que llegaban a su mente paralizándolo, él estando en esa misma situación con otra persona diferente a la que tenia ahora, pero de la misma manera tomándolo a la fuerza, sometiéndolo, viéndolo con esa furia y fuego en sus ojos haciendo a su cuerpo arder de dolor.

El tribunal dándose cuenta de la relación que tenia aquella pareja que no causaba más que problemas, ordeno a Seth renunciar al trono de inmediato, quien humillado ante tal propuesta decidió aceptar la orden, quedando como guardián del dios del sol, Ra, siendo así su compañía en los cielos y su voz sería el trueno.

Re mandó a Seth al templo de Horus a hacer las pases de una vez por todas, al ojiazul no le quedo más que obedecer e hizo lo que le ordenaron nuevamente, no tuvo otra elección, aprendió a amar al dios Re, que le trataba con cariño y amor, tomándolo suavemente acariciando su cuerpo y eso le recordaba a alguien, pero cada que trataba de pronunciar su nombre o identificar quien era se borraba todo aquel acto dejándole un gran vació.

Re empezó a preocuparse, habían pasado 3 semanas desde que mando a guardián con Horus. Bajó hacia aquel templo encontrándose con que el tratamiento hacia Seth era totalmente destructivo, encontró el cadáver de aquel dios herido por varios arpones y cuando empezaba a avanzar hacia él varias lanzas pasaron rozándole, clavándose en el cuello, costillas, vértebras, y cabeza de su amante, quedando sin habla ante tal escena que presenciaba ante sus ojos sin haber podido hacer nada al respecto para salvarlo.

Continuara…