Disclaimer: Glee no me pertenece. Todo es de Ryan Murphy y Fox

Apreciados lectores: Muchas gracias a todos los que leyeron la historia, gracias por sus reviews, me hicieron muy feliz y me alentaron a seguir escribiendo. Lo prometido es deuda y aquí está el segundo capitulo. Sobre la foto…. Sigan en sintonía que pronto descubrirán el porqué, lo que si les puedo decir es que en el prox. capitulo se descubre un poco del contenido de la mis errores ortográficos y mi no-tan-buena calidad para escribir. Ojala este capítulo también les guste.

Otra cosa, si les agrada Finn, bien!. Y si hay alguien a quien no le agrada , ya somos dos, pero lamentablemente tenía que incluirlo, sino a quien voy a destrozar en la historia? :D Gracias otra vez y sigan no olviden dejar su review :)


Chapter 2: Rachel

Lima, OH. 19 de Mayo

Todos los días eran iguales. Todos sin excepción alguna. Vivía en una eterna rutina.

Era un lunes normal para ella, inicio de semana, otra vez el volver a lo mismo. Despertarse, apagar la alarma, quedarse inmóvil por unos cuantos minutos tratando de olvidar su ¿'vida'? si es así como se le puede llamar, pues sí… Levantarse, despertar a su esposo, el cual, como siempre y como todo, está dormido como una roca.

"Finn, anda despierta que se te hace tarde para ir al trabajo".

"mpfhhff", solo se escuchaban gruñidos.

"Finn… FIIINNN", 'por fin se ha despertado', piensa.- "Buenos días", y acto seguido, le da un beso. Un simple beso en los labios, un simple roce de costumbre.

"mpfhff días", es lo único que alcanza a contestar su esposo, ni siquiera un 'Buenos días mi amor' o un 'Buenos días'. Nada.

Continúa con su rutina, entra al baño, toma una ducha y realiza su aseo diario. Termina y lo deja libre para él. Una vez cambiada, y mientras Finn termina de bañarse, Rachel se dirige a la cocina donde comienza a preparar un desayuno rápido y un almuerzo para que Finn se lo lleve al trabajo. Terminan su desayuno, su esposo se despide con un beso, toma su almuerzo y avanza hacía la puerta, "Por cierto Rach", Rachel cierra los ojos e inhala profundo, Finn no la puede ver porque esta de espalda a la puerta.-"se me olvidaba, el viernes salgo de viaje, tengo una conferencia en Chicago".

"No te preocupes, está bien, todo sea por tu trabajo… que tengas un buen día".

Una vez que se ha ido, Rachel abruptamente empuja una silla. No toleraba que la llamara 'Rach' ese sobrenombre está destinado solo para… "Olvídalo Rachel", se decía.- "Continua con tu quehacer que en una hora llega tu primer alumno."

Rachel era maestra particular de música, ¿Qué más le quedaba? al no haber terminado una carrera, de algún lugar tenía que obtener dinero, y aunque no tenía una educación universitaria, ella conocía muy bien cualquier tema relacionado con música, así que ella aprovecha su habilidad lo más que puede.

Se sentó un momento, luchando consigo misma para no recordar, fue entonces cuando su mirada se focalizó hacia el anillo en su dedo anular. Casi cumplían seis años de matrimonio, seis años que para ella han sido como 15. Como toda su historia con él, todo comenzó muy bonito, las promesas de amor, sus promesas de cumplir cada uno de sus sueños, promesas de felicidad, ¿y al final? Lo mismo, solo promesas que él jamás cumplió, y conforme pasaban los años, todo se iba deteriorando. Cada día era más difícil sobrellevar la situación. ¿En qué momento perdió las ilusiones? ¿En qué momento dejo que aplastaran su sueño? ¿En qué momento decidió ser la esposa de alguien como Finn? Finalmente, pensó que sería mejor empezar a hacer las pocas tareas de ama de casa que alcanzaba a realizar antes de su clase, para así distraerse y evitar pensar de más.

Si al entrar a la preparatoria alguien le hubiera dicho que 10 años después esta iba a ser su vida, que iba a estar casada con Finn, sin hijos(afortunadamente), sin haber egresado de NYADA, SIN FAMA, se hubiera reído de ese alguien o simplemente lo hubiera ignorado y salido del lugar haciendo una rabieta. Más sin embargo ni ella ni nadie imaginaron que así era como terminaría Rachel Barbra Berry, aquella joven talentosa y soñadora que lo único que quería era triunfar en Broadway.

Pero ¿Qué se le podía hacer?, esta era la vida que ella había elegido, no podía quejarse, al menos no se lo permitía. Aunque algunas veces '¿Por qué?' era la pregunta más recurrente en su cabeza, y ella sabía que no había marcha atrás, ¿para qué tratar de salir de su vida actual?, ¿para qué tratar de escapar? Si esa vida es lo mejor a lo que actualmente puede aspirar, no había nadie que la pudiera salvar.

Escucho que alguien tocaba la puerta y salió de su trance, su primer alumno había llegado. Fue a la puerta y abrió. Encontrándose con un niño y su madre.

"Señorita Berry ya llegué".

"Hola Erick, hola Sra. Montana, pasen, ya saben dónde está el 'salón de clases'". Mientras se adentraban en la casa, ella cerraba la puerta y pensaba en lo mucho que Erick le recordaba a Kurt. Tampoco pudo evitar pensar y ponerse melancólica, ¿Cómo sería el aspecto de un hijo suyo, un hijo de ella? Tal vez tendría sus ojos, o su cabello, su…

"Maestra Berry ya viene?"

"Si, si, perdón Erick me quedé un poco ida, ya voy"


Por ese día, habían terminado sus clases.

"Adiós maestra Berry"

"Nos vemos Rachel"

"Adiós Julianne, Adiós señora Robbins"

Ya era libre, por lo que preparó su bolso y fue al supermercado a hacer las compras de la semana, la alacena ya se estaba quedando vacía, sin contar que aún no hacía la comida y ya era bien sabido que Finn siempre regresaba del trabajo con mucha hambre.

Al finalizar sus compras regresó a su casa, abriendo la puerta justo a tiempo para contestar el teléfono, parecía que la persona que llamaba estaba desesperada por que alguien contestara.

"Casa Hudson Berry", contesto amablemente.

"Rachel hija, soy Leroy"

Después de que se casó, la comunicación de Rachel con sus padres fue decayendo día con día. Como ya no vivía con ellos, eso hizo que la casa de sus padres quedara sola, y triste, sin la chispa que Rachel les brindaba, era por eso que de vez en cuando, por no decir que muy seguido, sus padres salían de viaje, se iban a cruceros, convenciones LGBT, etcétera. Por lo mismo, casi no los veía y ya no los visitaba tan seguido como al principio, a tal grado de que ellos no estaban enterados del estado actual de su matrimonio, así que ella solo decidía callar.

"Papi, ¿cómo están? Me había olvidado de llamarlos, he estado ocupada y no encontraba una oportunidad", 'mentirosa', pensó, 'lo que no querías es aburrirlos más con tu patética vida'.

Como sabía que la llamada iba a durar un buen rato, decidió sentarse.

"Estamos bien, acabamos de regresar del crucero de Rosie O'Donnell…."

Y así siguió la conversación por media hora más, en la cual se ponía al tanto de las noticias de sus padres y de uno que otro chisme, después hablaba con Hiram, después otra vez con Leroy y así se la pasaba. Ella también les hablaba de su vida, de su trabajo, de Finn, de lo que hizo de comida o de cualquier tema que se le ocurriera, mas nunca les hablaba de cómo se sentía realmente.

"Ok papá, me despides de papi, dile que lo amo, el fin de semana prometo ir a visitarlos ok? Bye te amo"

Colgó, con el brazo cansado de tanto sostener el teléfono, se quedó sentada.- 'Espero algún día dejar de mentirles'. Finalmente y como todas las tardes que tenía libres, se dio la oportunidad de pensar en aquel día.

Flashback

Después de haber discutido el tema por un largo rato, ella y Finn decidieron ir al baile. Era su última oportunidad de asistir a uno, aunque Finn, como siempre, se rehusaba a complacerla. Al final de cuentas logró convencerlo.

Una vez ahí, se encontraron con sus demás compañeros de Glee, compartieron un momento de pláticas y risas y después, se dispusieron a bailar. Ya en la pista, Rachel sintió como alguien la miraba de lejos, tardo un momento en localizar a la persona dueña de la mirada, pero al fin lo hizo. Y ahí estaba ella, ahí estaba Quinn, con una mirada llena de odio y rabia. "Esta vez no me voy a dejar", pensó. Decidida y motivada por el hecho de que era su último baile, Rachel decidió enfrentarla, al fin y al cabo, no les quedaba mucho tiempo de escuela y lo que restaba no era suficiente como para que Quinn tuviera la oportunidad de torturarla más de lo que ya había hecho en el pasado. Así fue como le pidió un momento a Finn, con la excusa de querer usar el baño, cuando en realidad, lo que hizo fue buscarla.

Salió del gimnasio y la buscó por toda la escuela, salones, el gimnasio, las gradas, encontrándola finalmente a las afueras de la escuela. Ahí estaba Quinn, en el estacionamiento, recargada en su coche mientras fumaba, en su cara, una mirada perdida. Se percató de la presencia de Rachel y le dijo:

"¿Qué haces aquí Berry? ¿No deberías estar con tu novio maravilla?".

"Es por eso que vengo, ¿no te basta Fabray? ¿No te es suficiente todo lo que me has hecho? ¿Por qué no me dejas ser feliz eh? ¿Quieres a Finn de regreso?¿Es por él?"

"Por Dios Rachel no seas estúpida, ¿para que querría yo a alguien como Finnepto?"

"Entonces dime la razón de querer arruinar mi último baile"

"¿Sabes qué ?Yo no sé qué tengo que ver en todo eso, sabes que no me he metido en tus asuntos desde hace mucho tiempo"

"Ah no? Entonces dime porque tenías esa cara hace un rato allá adentro"

"¿De qué me estás hablando?"

"De esa mirada de hace rato ,te vi Fabray, era una mirada que estaba llena de rabia"

Quinn termino su cigarrillo, lo tiro al pavimento y lo pisó, "por nada Rachel ok? Déjalo ir si?", dijo con la sola finalidad de dar por terminada la conversación.

"NO! Quiero una puta explicación, habla de una vez, dame una buena razón porque, por qué si dices que ya no quieres a Finn, no hay motivo por el cual es….."

"POR TI ¿OK? Esa mirada de rabia es por ti"

"Quinn yo…", no alcanzo a terminar de hablar porque Quinn la interrumpió

"YO NADA! ¿QUERIAS QUE HABLARA VERDAD? Pues ahora tú me vas a escuchar, SI, hace unos minutos tenía una mirada completamente llena de celos y rabia, lo acepto, pero esa mirada no estaba dirigida hacia ti Berry, esa mirada era para él".

Con un tono más calmado, Rachel solo atinó a decir "Pero, ¿por qué para él?".

"¿POR QUÉ? ¿Por qué? ¿En realidad quieres saberlo? ¿La señorita Berry quiere saber la verdad?", Rachel asintió con la cabeza, -"Fue porque lo envidio, porque de todas las miserables cosas que posee Finn, porque de toda esa miseria solo hay algo que se salva, algo que no es digno de él… porque él tiene algo que yo nunca podré tener, porque él tiene lo único que yo JAMAS tendré, él te tiene a ti Rach", terminó con una voz suave, casi un suspiro.

"Pero Quinn, yo no, no…"

"No Rach, shhh, no digas nada, ¿no lo ves? ¿acaso nunca no lo supiste reconocer? ¿No mande las señales correctas?", la mirada de Quinn se había ablandado, ahora era una de ternura y amor, y suavemente, casi susurrando, termino de decirle,-"Llevo mucho tiempo viviendo así Rach, JA", rió irónicamente -"Estoy que me muero por ti vida, y estoy que me muero de rabia porque sé que jamás podre llamarte mía"

Nunca se odiaron, nunca la odió, ella lo sabía, ella sabía que detrás de toda esa fachada había algo más que Quinn no le estaba contando.¡Quinn la quería!, en sus propias palabras 'estaba que se moría por ella', y en su cabeza solo resonaban las palabras 'Me muero por ti vida'.

Fin flashback

"Rachel".- Debió haberse quedado dormida en el sillón de la sala, tanto pensar en aquel día debe haberla dejado agotada.-"Rachel, Rach despierta…."

Coño, algo la había despertado, más bien, alguien…

"oh Finn, llegaste, me quedé dormida".-dijo afirmando lo obvio.-"¿Cómo te fue?"

"Bien, me di una vuelta por el taller para ver cómo iba todo, y en la oficina, pues estamos ajustando los últimos detalles antes del viaje"

"Ok, me da gusta que te haya ido bien, ¿te molesta calentarte la cena solo? Ya está lista pero estoy un poco cansada y quiero ir a dormir…"

"No te preocupes, no tengo hambre también estoy cansado, mejor vayamos a dormir"

Los dos caminaron a la habitación, terminaron de asearse, y se metieron a la cama. Rachel se había acostumbrado a recibir solo un beso de buenas noches. Daba gracias que su marido no intentaba dormir con ella, Rachel ya sabía que eso solo ocurría una vez al mes y por supuesto, no duraba mucho, daba gracias que no fue el quien se quedó con su virginidad.

Con este pensamiento, regresaron muchos otros más, y sin saber cuándo ni cómo, se encontraba llorando en silencio, deseando que ella estuviera ahí para abrazarla al dormir, para que le diera un buen beso de las buenas noches, pero en fin, todo era Ilusiones.

Despertar a Finn con su llanto no le importaba, eso no sucedería, cuando él dormía no había poder humano que lo despertara, así que solo se quedó ahí, quieta, con unas lágrimas que apenas se iban abriendo paso por sus mejillas, se quedó esperando a que el sueño llegara, esperando el día siguiente, esperando a que empezara otro día de rutina en la aburrida vida de Rachel Berry.