Los personajes no me pertenecen. Todos sabemos que son obra de SM, yo solo los uso para mis extrañas ideas.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo OoOo
Edward se levantó de su asiento entre aplausos del público y les dedicó a todos una sonrisa de lado, provocando suspiros entre la multitud.
-¿Qué estás haciendo, estúpido? –le grité al televisor- No te atrevas a tocar mi premio.
Pero, por supuesto, él no podía oírme. Caminó con paso tranquilo y seguro hasta el escenario, saludando con la mano a todo el mundo. Yo estaba de los nervios. ¡Se trataba de mi Oscar! ¿Dónde estaban mis amigos cuando se les necesitaba? La cámara enfocó al público, y pude ver que los asientos de Rose y Emmett estaban desocupados. ¿Dónde se habían metido?
Alice taladraba con la mirada al Adonis… quiero decir, al imbécil que avanzaba hacia el presentador, que sostenía mi Oscar en su mano con cara aburrida. Se lo entregó y Edward lo mostró al público alzándolo en sus manos como si fuese el cachorro del Rey León.
Menudo estúpido. Quería que se bajase ya de ahí.
-Para empezar –dijo Edward. ¿También iba a dar un discurso?-, me gustaría darle la enhorabuena a Bella Swan por su premio. Ella no ha podido venir a recogerlo esta noche, pero estoy seguro de que se alegrará si todos aplaudimos por ella. ¡Un fuerte aplauso para mi gran amiga, Bella! Se lo merece.
Mi boca se abrió de golpe mientras los aplausos resonaban en mi televisor. ¿Edward Cullen acababa de decir que yo era su gran amiga? ¡La última vez que nos vimos derramó sobre mi vestido una copa de Champagne! Claro que aquello no acabó ahí.
No preguntéis cómo, pero aquella noche Edward resbaló accidentalmente y cayó junto a la fuente de chocolate del local. Misteriosamente, alguien abrió las puertas para que los periodistas pudiesen tomar todas las fotos que quisiesen del hermoso actor cubierto de chocolate. Lástima que aun recubierto de chocolate estaba sexy.
Fue entonces cuando surgió nuestra relación pública en la prensa de amor-odio. Yo la negaba en todas las entrevistas, asegurando que nos llevábamos realmente mal. Sólo mírenlo! Él era tan egocéntrico y malcriado y jodidamente guapo, sobre todo en las películas de acción… Bien, bien, eso fue todo, Bella, se te desvían los pensamientos. No puedo negar que Edward Cullen me atraía como a cualquier otra mujer en la Tierra. ¡Pero era odioso! Su idea de la vida era sexo, sexo, sexo y más sexo, y eso no tenía nada de malo, o no lo habría tenido si no estuviese ya emparejado con Irina. A ella le daba igual que su novio se follase a media ciudad en un mes.
Rodé los ojos. Pese a todas las veces que Edward y yo habíamos sido portada en las revistas por nuestros enfrentamientos en fiestas privadas, podría asegurar que no le conocía en absoluto. Apenas habíamos hablado a excepción de para insultarnos o mirarnos de forma desafiante. Ya ni siquiera recordaba cómo habían empezado nuestras peleas.
El fuerte aplauso se apagó, dándolela palabra de nuevo a Edward.
-Creo conocer a Bella lo suficiente como para poder agradecer en su nombre a su familia y amigos, y al director de la película, sin cuya paciencia, tal logro no había sido posible.
-Tú no me conoces! –volví a gritarle al televisor. Una fuerte tos salió de mi boca. Definitivamente, Alice me mataría por esto.
-De cualquier forma –siguió diciendo Edward-. Quiero aprovechar este momento para dar una gran noticia a la prensa, así que, señores, presten atención.
Toda la sala guardó silencio, expectante y ansiosa por oír las palabras de actor.
-Irina está embarazada –dijo-. Estamos planeando casarnos en unos meses y tener a nuestro hijito.
Mi boca se abrió de nuevo en una mezcla de sorpresa y de enfado por usar mi premio como excusa para decir eso. Toda la sala fue un caos en cuanto las palabras salieron de sus labios. Algunas chicas se pusieron a chillar como locas insultando a Irina por atreverse a no usar protección, otras chillaron alegres porque la pareja iba a formar una familia. Pero en resumen, todo fue un caos. Yo, aburrida, apagué el televisor y me arropé con una manta sobre el largo sofá. Sonreí. ¡Había ganado un Oscar!
Estaba comenzando a quedarme dormida cuando mi celular comenzó a sonar. Miré el identificador de llamadas: Bob, mi representante.
-¿Hola? –dije, aunque mi voz sonó extraña por mis mocos.
-Hola Bella, ¿cómo va esa fiebre?
-Hola, Bob. No me quejo, creo que ya mejora un poco. ¿Estás en los premios? Se oye mucho ruido por el celular.
-Sí, querida aquí estoy. Llamaba para felicitarte tu recién ganado Oscar. Es maravilloso –dijo Bob sonando realmente alegre.
_Sí, lo sé, yo también estoy emocionada. Pero, ¿cómo dejasteis que ese estúpido de Cullen subiese a recogerlo?
-Bueno…. –noté a mi representante nervioso -. ¡Tengo grandes noticias! Conseguiste el papel para la película The woman of the rose.
-¿Qué? –grité, loca de alegría- ¡Eso es perfecto! Amo esa novela. Siempre he querido actuar en una película así. Es un gran paso en mi carrera.
-Lo sé, querida, lo sé. Sn embrago, hay algo que no te va a gustar.
-¿Qué es, Bob? Hoy ya nada puede estropearme al día.
-Te he conseguido una oferta muy interesante para firmar en tu contrato. Y no vas a poder negarte.
-¿Por qué no? ¿Qué es?
-Hablaremos mañana. Ahora debemos ir a hacer un brindis.
Y colgó. Nada de aquello me daba buenas sensaciones.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo OoOoOoOo
Bueno y aquí traje mi segundo capítulo. Siento que no sea muy bueno pero es muy tarde acá y quiero dormir un poco, así que ustedes tendrán que perdonarme, si? :)
Quiero agradeceros de todo corazón a todos los que seguís este fic. Me emociona escribir sabiendo que al otro lado de la computadora hay alguien leyendo mis locuras. Sus reviews me encantaron.
Espero que también hayan disfrutado de este cap aunque prometo mejorar en los siguientes!
Recuerden que si quieren dejarme alguna pregunta en sus reviews yo comenzaré a responderlos a partir del próximo capítulo.
Besos fuertes y nos leemos pronto!
LadyPlatypus
