Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Yo sólo me limito a inventar una historia con ellos, sin fines de lucro.

Advertencia: Esta historia contiene lemmons, limes y cualquier cantidad de cosas pervertidas y descabelladas que te puedas imaginar (?).

Nota (agregada el 23/01/2013): A que el primer capítulo quedó tiernito y todo ^/^. Empezando por este cap las cosas se pondrán más y más... Pervertidas xD. Quedan advertidos. De hecho, ya la primera escena de este cap está pasada de tono xD. El enfoque durante todo el desarrollo del FF será más o menos de este tipo -perv-


Al día siguiente Naruto despertó con una tienda de campaña entre sus piernas. Rió recordando su ardiente sesión de besos con Hinata. Otro día hubiese lamentado amanecer así, se hubiese quejado que su amiguito estuviese con ganas de tener algo de acción y el resto de su cuerpo no quisiera más que salir de la cama a entrenar.

Pero ese día estaba sobreestimulado. Había soñado que la húmeda lengua de Hinata se paseaba por su miembro una y otra vez, de la misma forma en que sus lenguas se habían encontrado. Y ahora recordaba la expresión de la chica mientras él acariciaba sus labios hinchados gracias a sus besos y los suaves gemidos que dejaba salir cuando su mano bajaba por la espalda de ella.

Incapaz de contenerse, introdujo su mano derecha entre sus bóxers, y empezó a masajear lentamente su duro miembro desde la base.

La notó muy agitada una vez dejaron de besarse. Tiernamente sonrojada y agitada. Se quedaron un par de horas conversando, hasta que decidieron que ya era hora de ir a casa. Por supuesto, la despedida fue bastante intensa también.

A penas se había separado de Hinata, ya estaba maquinando para volverla a ver.

La chica no sabía los estragos que le causaba a su cuerpo... Cada vez que gemía suavemente... Cada vez que su respiración se aceleraba.

No se dio cuenta de todas las veces que tuvo que acomodar su erección entre sus pantalones mientras se besaban.

Y por supuesto que tampoco se había dado cuenta de cómo se ponía cuando desde hacía un par de meses, la veía entrenar.

Se acarició más rápidamente recordando cómo se ceñía la ropa llena de sudor a su cuerpo. Sus grandes pechos rebotando. La cara roja por el esfuerzo. Empezó a masturbarse a un ritmo frenético recordando una sesión particularmente intensa de hacía algunas semanas. La chica estaba sola en el mismo lugar que solía entrenar Naruto. No llevaba las vendas que apretaban sus enormes senos bajo su ropa ya que hacía un calor de los mil demonios. Cuando decidió bajar el cierre de su sueter...

Naruto casi eyacula al recordar esa escena.

Hinata bajó ese cierre y lo mantuvo bien abierto un par de minutos mientras estaba acostada descansando.

Sus pechos eran redonditos y perfectos. Blancos hasta decir basta. Y estaban cubiertos por una ligera capa de sudor.

El chico no aguantó más cuando mezcló en su cabeza esas imágenes con la dulce voz de Hinata gimiendo su nombre.

Eyaculó imaginando que soltaba su semilla en los labios de la chica.


Por su lado, Hinata casi no pudo dormir recordando lo sucedido con Naruto. Estaba casi totalmente segura que ya no podría pasar jamás por ese banco sin sonrojarse.

Ni en la más loca de sus fantasías había imaginado que el chico le respondiera así. La había besado ¡Y de qué manera!

Tocó sus labios recordando los de Naruto sobre ellos. Todo había ido muchísimo mejor de lo que ella esperaba.

Vio el reloj en su mesita de noche y se dio cuenta que eran casi las 7 de la mañana. Perezosamente se incorporó sentándose al borde de la cama. Restregó sus ojos y estiró sus extremidades. Caminó hasta su baño e inició su ritual de aseo matutino.

Lavó su rostro, teniendo especial cuidado con sus ojos, poseedores del Byuakugan; peinó su larga melena y cepilló sus dientes.

Tan pronto estuvo lista se dirigió con un inusual ánimo a desayunar con su padre. Aún estaba como caminando en las nubes.

-Buenos días, Otou-san—saludó, inclinándose en señal de respeto hacia su padre—Hanabi-chan—agregó, esta vez solo haciendo una pequeña reverencia con su cabeza.

En cuanto tomó asiento y empezó a tomar su desayuno todos notaron la extraña alegría que destilaba Hinata. Una sonrisa adornaba su rostro desde que había abierto los ojos esa mañana.

Hiashi observó a su hija mayor con recelo. ¿Qué podía tenerla así? Probablemente tenía que ver con la vuelta de ese chico que tenía sellado al Kyuubi en su interior. Él ya había notado desde hacía años la predilección que su hija tenía por ese joven.

A pesar que últimamente Naruto se había ganado el respeto y admiración de todos en la aldea, Hiashi aun desconfiaba del demonio que llevaba dentro. Los Uzumaki habían sido en su momento un clan muy poderoso. El hombre suspiró, volcando nuevamente su atención al plato de comida que se encontraba frente a él.

Esperaría a ver cómo se desarrollaban los acontecimientos. Por ahora, se centraría en un par de asuntos particularmente delicados del clan. Debía recordarle a su hija menor que partirían en la tarde hacia el país del Agua.


-¡Kakashi-sensei! ¡Estamos aquí!—gritó Naruto, haciendo que todos en el restaurant volteasen. Sakura le propinó un fuerte codazo al rubio entre las costillas, haciendo que soltara un gritito de dolor. Kakashi se sentó frente a sus dos alumnos y sonrió.

-Lamento la tardanza, chicos. Cuando venía para acá...

-Te perdiste en el camino de la vida—concluyó Sakura, molesta.

-También pudo haber sido una anciana en apuros—sugirió Naruto.

-Me conocen, chicos—admitió el maestro—Camino a este lugar me preguntó si no tenía nada para darle de comer. Me quedé con él hasta encontrar a sus padres y entonces...

-Kakashi-sensei—murmuró Sakura entredientes—Basta de excusas. ¿Para qué nos pediste que viniéramos a este lugar?

-Bueno, Sakura-chan-suspiró—La verdad es que sólo quería conversar con ustedes.

-¿Sobre qué?—preguntó Naruto, intrigado.

-Sobre nada en particular. ¿Qué hay de nuevo en sus vidas?


Kurenai llegó a la misma hora de siempre a la residencia de los Hyuuga. Hinata había avanzado asombrosamente bien en su entrenamiento en los últimos dos años pero con la llegada de Naruto a la aldea había estado distraída. Muy distraída.

Las sospechas de Kurenai sobre lo que tramaba Hinata desde que el rubio había vuelto habían sido confirmadas por Kakashi cuando le contó lo que había visto el día anterior. Su discípula había aprendido bien en esas clases improvisadas sobre cómo besar chicos que Kurenai le había dado. El problema era lo que vendría ahora.

Si Kami-sama era misericordioso habría hecho que la joven pudiera ver a Naruto a los ojos aún después de haberlo besado pero… ¿A quién quería engañar? Si ni siquiera había podido estar a 10 metros de distancia de ella luego de que le diera la charla sobre dónde vienen los bebés.

Tendría que hablar con Hinata y ayudarla a salir de la situación en la que posiblemente se encontraba en esos momentos.


Gente, muchas gracias por todos los reviews :'D

Animan bastante cuando sientes que no vale la pena seguir escribiendo xD.

No había tenido tiempo de subir este capítulo, había estado muy ocupada por asuntos académicos.

En cualquier caso, ya tendré más tiempo libre porque el viernes salgo de vacaciones y nos leeremos más amenudo.

De nuevo gracias por los reviews *-*.

Nos leemos.


Editado el 23 de enero de 2013. Disclaimer, advertencia y nota al principio del cap agregada. Varios errores ortográficos corregidos. Muchas gracias a Natsumi-NH por hacerme notar que había escrito "Karin" en vez de "Kurenai" varias veces en la última parte xD