2.- Fantasmas pasados.
La música hacía eco por todo el lugar, las voces bullían excitadas con conversaciones por todos lados, múltiples suspiros se escucharon por todo el establecimiento cuando una mujer ataviada en un precioso vestido blanco hizo acto de aparición con la sonrisa más radiante que podía expresar su rostro, a continuación un hombre con una sonrisa igual a la de la chica apareció y la tomó de la mano delicadamente, la música cambió drásticamente a un vals suave y la pareja dio inicio a su primer baile como Marido y mujer.
Ron Weasley observaba la escena mientras apuraba su quinto vaso de Whisky sentado en un rincón del salón, no era fanático de las bodas, de todos los eventos sociales este era el que menos le gustaba, sin embargo allí estaba sentado mientras golpeteaba su pie con impaciencia esperando que avanzara rápido el tiempo para que pudiera retirarse sin parecer grosero, no es que a él le importara, sin embargo sabía que su madre no le perdonaría la descortesía.
Lavender sonreía mientras su nuevo esposo, Seamus Finnigan, la hacía girar en la pista al son de la pieza que sonaba, reían y se miraban con complicidad para luego darse besos esporádicos.
Ron estaba decidido a esperar a que la pareja culminara su bailepara acercarse y anunciar su retirada, diría que se encontraba indispuesto, cosa que no era del todo mentira, el whisky estaba empezando a hacer mella en su organismo por lo que sentía que su cabeza daba vueltas levemente. A penas asentó su vaso vació en la mesa este se llenó mágicamente de nuevo, observó la dorada bebida debatiéndose entre beberlo o no, levantó la vista brevemente y observó que a la pista se habían unas cuantas parejas más, entre ellas su hermana y su mejor amigo, suspiró sabiendo que aún tendría que esperar a que los recién casados se apartaran de la pista por lo que decidió a beberse el alcohol, extendió su mano y a penas sus dedos rozaron el frío y húmedo cristal este le fue arrebatado. Con asombro vio como se alejaba de sus dedos, levantó la vista con el ceño fruncido y pudo observar como una chica, una muy bonita, se había adueñado de su bebida y se la tomaba de un solo sorbo.
-Tenía sed- Dijo arrastrando las palabras cuando vio al ceñudo pelirrojo - Mi nombre es Sarah- Comentó sentándose en la silla vacía alado del chico.
Ron la observó, tenía el cabello castaño liso un poco revuelto, sus ojos verdes estaban un tanto opacos y y sus delgados labios tenían a penas rastro de labial. Estaba ebria. Lo notó al instante.
-Déjame invitarte otra bebida - Dijo ella sonriendo al ver que el chico no decía nada, extendió su mano con el vaso que se había vuelto a llenar y se lo ofreció - ¿Y tu eres…? - Dijo.
El pelirrojo la observó una vez más mientras tomaba el vaso, dio un trago antes de responder - Ron Weasley -
-Weasley - Dijo ella sonriendo más ampliamente - Con razón tu rostro se me hacía tan familiar, sales mucho en el periódico ¿eh? - Comentó ella haciendo un gesto con la mano que pretendía ser coqueto, sin embargo con la embriaguez y la falta de coordinación solo logró tirar un florero de la mesa. Ron levantó una ceja y se encogió de hombros como única respuesta. La chica hizo caso omiso al desastre que había provocado y se acercó aún más al pelirrojo apoyando una mano su pierna de manera sugerente. - ¿No te gustaría ir a un lugar más privado? Quiero decir, los dos estamos solos y aburridos - Comentó arrastrando las palabras, pasaba un dedo sugerente por el muslo del chico y se pegaba cada vez más a él - ¿Qué opinas? - Estaba tan cerca que Ron pudo sentir su aliento que olía a alcohol mezclado con algo frutal.
- Ya estoy por irme - Dijo alejándose de ella disimuladamente - Estoy esperando a los novios para despedirme - Comentó tomando nuevamente su bebida y dándole un sorbo más.
-Bueno entonces esperaré contigo, te acompañaré a beber mientras tanto- Comentó ella tomando uno de los vasos que acaban de aparecer.
-Solo serán unos minutos - Comentó el chico intentado hacer que la castaña entendiera su indirecta y se fuera, sin embargo ella simplemente sonrió y tomó el whisky antes de contestar - Prefiero pasar unos minutos contigo que rondando por ahí sola -
Él solo asintió.
Pasaron un momento en silenció hasta que un resoplido vino por parte de su improvisada acompañante.
- Esta boda es aburrida - Soltó la chica con impaciencia - solo estoy aquí porque mi prima es amiga del novio, ¿tú de parte de quien vienes? - Cuestionó ella intentando hacer conversación, harta del silencio del chico.
- Los conozco a ambos - Soltó él - Amigo del colegio y ex novia - Comentó restándole importancia.
- Ex novia ¿Eh? ha de ser incómodo - Atosigó sonriendo.
- En realidad no - Comentó dando por finalizada la conversación, ella asintió y volvió a su bebida.
El baile se prolongó por bastante tiempo más, la copa de Ron se llenaba y vaciaba con velocidad, la chica conversaba fluidamente mientras le hacía toques coquetos, la seriedad del pelirrojo se fue esfumando y poco a poco le iba regalando sonrisas coquetas, Sarah lo tocaba suavemente y lo engatusaba con sus sensuales palabras, al cabo de un rato los toques fueron perdiendo la inocencia y sin importarles el protocolo se saltaron las despedidas y desaparecieron juntos a las afueras del salón.
La puerta del departamento se abrió estruendosamente golpeando contra la pared y rebotando, un par de enredadas figuras se colaron a la habitación a penas iluminada con una lámpara encendida en un rincón de la sala. Ron empujó la puerta descuidadamente cerrándola, sin apartar sus labios del cuello de la chica que soltaba gemidos ahogados, las manos de la castaña recorrían su cuerpo ávidamente haciendo que sus manos se colaran debajo de la camisa del chico sintiendo su firme torso.
Subió la manos con todo y la camisa apremiándolo a que se la quitara, él no objetó y separando sus labios de ella se quitó la prenda arrojándola a un lado de la habitación. La observó rápidamente mientras sentía como todo daba vueltas a su alrededor, la chica tenía la ropa totalmente desarreglada, el vestido lo tenía arriba de los muslos revelando unas bragas azules, tenía los labios hinchados y una marca roja en el cuello. Lo miraba con impaciencia y deseo.
Ron tuvo un destello de una imagen del pasado donde se encontraba en una situación similar con una chica diferente, la única chica que él deseaba que estuviera ahí con él en ese momento, la chica que él había alejado por idiota. Los recuerdos se empezaban a arremolinar en su mente y para acallarlos volvió a besar con furia a Sarah quien lo recibió gustosa, la levantó del suelo haciendo que enredara sus piernas alrededor de su cintura y se aferrara a su cuello, con ella en brazos de dirigió a su habitación dispuesto a dejarse llevar una noche más.
El reloj sonó marcando la media noche, la lluvia repiqueteaba contra la ventana. Hermione soltó un suspiro mientras cerraba su última maleta, estaba preparando los últimos detalles antes de emprender su viaje temprano en la mañana. Dejaba París para regresar a Londres.
Miró a su alrededor y se aseguró de no olvidar nada, tenía todo prácticamente listo, ya había hecho a un lado la ropa que utilizaría para viajar, su bolso de mano ya estaba a su alcance y lo único que quedaba pendiente era el entregar las llaves del departamento al encargado antes de partir. Dejó su última maleta a un lado y tomando su pijama se decidió tomar una ducha antes de acostarse a dormir, caminó con paso perezoso sintiendo como Crookshanks se le enredaba en las piernas provocando casi que cayera.
-Hey- Le dijo tomándolo en brazos, el felino maulló suavemente - Es cierto ¡Olvide darte de comer! - Comentó la chica bajando al gato nuevamente - Lo siento Crookshanks, con todo esto del viaje lo olvidé por completo -
Caminó con rumbo a la cocina con el gato pisándole los talones, le sirvió una generosa porción de comida en su plato y acariciándole cariñosamente la cabeza se alejó de él rumbo al baño.
Había aceptado el puesto de Subdirectora del departamento de aplicación de la Ley mágica que le habían ofrecido, era una gran oportunidad, el ministerio se puso en contacto con ella al día siguiente que envió su carta y le dieron un mes para poner en orden todos sus pendientes antes de partir a Inglaterra, a pesar de que faltaba poco más de un mes para que se incorporara oficialmente a sus actividades Kingsley le dijo que tenía que estar antes para iniciar la capacitación del puesto dos semanas previas a iniciar el trabajo.
La chica dio un largo baño mientras su mente corría rápidamente, Aleric no podría ir con ella ahora puesto que él tenía negocios en París que no podía dejar a la ligera, además de que tenía un importante puesto como coordinador del departamento de Transportes Mágicos, sin embargo acordaron que él arreglaría su traslado para estar con ella en Londres y continuar su vida juntos como pareja, solo serían unos meses de separación.
Hermione dejó escapar un suspiro, le temía a las relaciones a distancia y Aleric lo sabía, él había estado presente cuando su mundo se desmoronó cuando Ronald dejó de escribirle y él había ayudado a recolectar los pedazos de su corazón. Ahora que habían alcanzado estabilidad como pareja y estaban a punto de mudarse juntos ella decide irse de la ciudad.
Al principio, cuando tomó la decisión de dejar París intentó terminar la relación con él alegando que no quería volver a pasar por la misma situación de una relación a distancia que vivió hacía poco más de dos años, sin embargo el chico se lo impidió, la había tomado de las manos y le había prometido que la historia no se repetiría con él. Ella dudó, y seguía dudando, sin embargo aceptó, le quería, era su compañero de vida y no quería que las cosas terminaran con él.
Terminó de ducharse y se puso su Pijama más cálida. Con un movimiento de la varita se secó el cabello y con el otro apagó las luces del departamento dejando solamente encendida la lámpara de la habitación.
Se acostó acurrucándose entre las sábanas dispuesta a disfrutar de su última noche en Francia, Crookshanks saltó a la cama y se colocó a un lado de la castaña, ella le acarició suavemente y lentamente se dejó ir a los brazos de Morfeo.
- Debes irte - dijo el pelirrojo a la adormilada castaña que se encontraba a su lado.
Ella levantó su despeinada cabeza de la almohada y lo miró confundida.
- ¿Me correrás después de lo que acaba de pasar? - Preguntó al cabo de unos segundos.
- Lo siento - Dijo el chico sin mirarla - Pero no me gusta que hayan chicas en mi casa, mucho menos en mi habitación -
La mayor parte del efecto del alcohol se había esfumado en ambos después de una sesión de buen sexo, así que las palabras del pelirrojo le cayeron como una bofetada a la chica que se levantó ofendida.
- Eres un Imbécil - Soltó mientras se vestía rápidamente y salía de habitación.
- Lo sé - Soltó Ron cuando escuchó el sonoro portazo que avisaba que la chica había salido del departamento.
Todo el éxtasis que había sentido momentos antes se había evaporado y no quedada más una sensación de vacío en el pecho, siempre era lo mismo, cada vez que estaba con una mujer la imagen de ella se le venía tan vívida que dolía. Tenía buen sexo con las chicas, no lo negaba, sin embargo después de que todo acabara el vacío se instalaba en él.
Se levantó dando un resoplido de frustración y tomando unos calzoncillos limpios del cajón tomó una ducha rápida para borrar el perfume de su última conquista que aún estaba impregnado en su piel.
No había podido establecer una relación seria desde que decidió terminar con Hermione, no es que no lo haya intentado, tenía citas casuales de vez en cuando, así como sexo esporádico algunas otras, incluso había intentado entablar una relación una vez hacía un año. No funcionó.
Salieron durante a penas dos meses hasta que él dio por terminada la relación, había sido una chica bonita y lista, combinación que no encuentra siempre, Florence era la chica perfecta para cualquier hombre. Cualquier hombre que no fuera él.
Nunca pudo acostumbrarse a acariciar su cabello rubio y lacio, ni adaptarse a acariciar su cuerpo generosamente voluptuoso, ella era perfecta pero no para él. No podía dejar de compararla con Hermione en todos los sentidos y decidió que no podía estar con ella cuando su mente estaba con otra mujer, así que dio por terminada la relación.
Ella no le hizo un drama, ni tampoco lloró como él había temido, solo le dio un suave beso en los labios y salió de su vida tal y como había entrado.
Él no pudo sentirse más que un Imbécil.
Él era un imbécil.
Cerró la ducha y se vistió, se pasó con furia una toalla por el cabello húmedo, miró el reloj de la habitación, eran las dos de la mañana, había perdido el sueño y aún faltaba mucho para el amanecer. Caminó hacia el cajón y sacó una caja pequeña, extrajo de ella un cigarrillo y lo encendió. Se dirigió a la ventana y la abrió, el frío se empezaba a sentir por la ciudad sin embargo a él le agradó sentir el aire soplar contra su torso desnudo.
Le dio una calada al cigarrillo, observó el callejón Diagon donde vivía hacia más de dos años.
Cuando Harry y Ginny se fueron a vivir juntos George le ofreció compartir el departamento donde él vivía, ubicado a tan solo unos metros Sortilegios Weasley, el chico estuvo a punto de rechazar la oferta de su hermano, sin embargo entendió que aunque George no se lo mencionara se sentía solo viviendo en esa casa sin Fred, por lo que aceptó, no obstante un año después de que Ron se mudara con él, George y Angelina se casaron mudándose a una casa más amplia en el centro de la ciudad.
El gemelo le regaló el departamento a su hermano menor en agradecimiento por todo lo él había hecho por él, así que ahora piso le pertenecía.
Dio una última calada al cigarrillo y apagándolo contra el marco de la ventana lo dejó caer viendo como pegaba contra un charco causando ondas que lo hipnotizaron por segundos. Él no solía fumar muy a menudo, solamente cuando estaba nervioso y últimamente se sentía de esa forma, era una sensación que no podía explicar pero le crispaba los nervios era como si algo estuviera a punto de cambiar y trastocar su vida, sin embargo no entendía que era.
Una gota de agua le golpeó en la nariz y observando el cielo pudo notar como una suave lluvia se soltaba en la ciudad. Se alejó de la ventana cerrándola y se metió a la cama con la esperanza de poder dormir unas horas antes de tener que presentarse al trabajo.
Por los altavoces anunciaron la hora de partida del tren, era turno de Hermione de ascender.
-Nos veremos pronto - Le dijo Aleric tomándola por la cintura y besándola - Te llamaré todos los días, ya aprendí a usar el teléfono muggle portátil - Le dijo suavemente.
Ella rió - Te avisaré a penas llegue - Le respondió rodeándole el cuello con los brazos y volviéndolo a besar.
-Te extrañaré - Dijo él cuando se separaron.
-Igual yo a ti, nos vemos pronto - respondió ella.
-Corre bonita, tu tren te deja - Apremió él soltándola.
-No vemos Ale, te quiero-
-Y yo a ti Herm - Dijo él antes de darle un fugaz beso de despedida a la chica y dejarla ir.
Ella le dio el adiós con la mano y se subió al tren, lanzó un suspiro al tomar su lugar y observarlo por la ventana.
Era oficial su vida en Londres comenzaba ahora.
Hola chicos, estoy de vuelta. Me alegra mucho que estén dejando comentarios positivos a cerca de la historia, me hace sentir su apoyo.
Les comento de una vez que las actualizaciones serán una vez a la semana. Posiblemente los días domingo, sin embargo no dudaré en realizar algunas excepciones (Como en este caso) de publicar antes.
Muchos saluditos a todos. Y les repito, ¡Mil Gracias por sus reviews! :)
