Cronopios de la autor: Lo sé, dije que iba a escribir todo rápido para subirlo pero... comencé dos historias más y de pronto perdí noción de mi propio tiempo, y me vi envuelta en muchos enredos. Lo único que sé es que tengo los nombres y los segmentos esquematizados del fic. Es decir, sí pretendo terminarlo y no dejarlo botado como otras historias mías, je je... Eso, y sumándole problemas laborales (me puse a ilustrar un libro de cuentos infantiles que será publicado, después les presumo el titulo) y problemas académicos (estaba haciendo mi especialidad en narratología). Además de que mudé de casa (me suena a mudar dientes (?)) y me cogí una obsesión por las comunidades y foros de roll :3 Sí saben de algún buen foro de roll, avísenme.
En fin, les mando mil amores mis queridos, amados y sexys lectores, nos estamos viendo, y... ni siquiera prometo con publicar pronto, pero si prometo que la espera no será tan grande como ésta última, además de que agradezco infinitamente y más allá (?) que se tomen su tiempo y lean mi humilde -peropornosa- historia.
Pd. No me odien por las pequeñas insinuaciones que hay a lo largo del fic. Abra un final casi feliz. -MuchoSpoiler-
Yukionna.
Descarga de responsabilidad: Obviamente Sekaiichi Hatsukoi y Hybrid Child, no me pertenecen si no a sus correspondientes autores. Esta versión de la historia, es meramente la recreación en letras de los pensamientos de un escritor aficionado que no pretende lucrar con la misma.
Un "Amigo" para Onodera.
El caso de Yuki.
Capitulo dos. Claro, Llovía.
By Yukiona.
Onodera sostuvo largo rato al niño entre sus brazos mientras que los dos grandes ojos le miraban con impaciencia, como sí esperase que el mayor hiciera algo. Cuando el mayor se dio cuenta que había hecho iba a soltar un gritó horrorizado, pero el pánico de la madera cediendo ante las patadas lo ayudaba a mantenerse en estado de shock. Sus manos se apretaron más entorno al torso del menor quien fruncía el ceño como acto de reflejo del propio Onodera que estaba ya a punto del llanto.
Otra patada más y la madera chilló, entonces fue cuando el estado de emergencia se activo, haciendo uso de la poca cordura que aún le quedaba. Tomó aire y...
...
Por Buda, que sí hubiera gustado quedarse un rato más y ver que sucedía. Por lo visto el editor novato ya tenía en su poder al menudo problema y lo mejor de todo es que Masamune había visto todo. Se sirvió un poco de café en la tasa que Zen le había regalado recientemente. Sacó de la alacena las últimas galletas de mantequilla que quedaban, debía empezar a sonsacar a las chicas del departamento de producción para que presionaran a Ritsu en hacer más de esas estúpidas galletas, de ese modo iba a conseguir joderle la vida más al pobre editor; es decir, la vida de una "mamá" primeriza jamás es fácil, ahora haciendo galletas con un niño, seguro esta vez iban a salir quemadas por desatender la estufa con tal de estar al cuidado de su nuevo bebe.
Sí, era la mejor venganza que jamás se le había ocurrido. Pensaba en ello mientras sumergía las galletas en el café sin azucar que tanto amaba. Su humor era irracionalmente bueno...
"¿Viste eso?" había preguntado Masamune.
"¿Qué? Al pequeño novato jugando en el pasillo... Sí, lo vi..." Contestaba Yokozawa.
" No... bueno sí... pero me pareció ver a un niño"
"A de ser su hermanito, o..."una sonrisa socarrona aparecía en sus labios."Algún hijo perdido..."
Suficientes palabras como para sacar de casillas al moreno y verlo como pretendía derrumbar la puerta del otro editor. Ahora se imaginaba la situación como había continuado sin él. Después de dejar a Masamune echó una cólera había pasado al mini-mercado por comida para Sorata y por un poco de leche, de ahí a su casa a disfrutar de su endemoniada venganza.
Ahora leía con mayor detenimiento las revistas de farándulas él era el claro testigo de que las revistas amarillistas si servían para algo. Y movía los pies en el aire como colegiala enamorada, desde luego, enamorado de sí mismo y su plan jodiendo-a-las-galletas-de-mantequillas-del-idiota-de-Onodera, debía acortar el nombre de su plan. Su teléfono comenzó a vibrar y el tiempo diario que dedicaba para odiar a Onodera se terminó.
...
Sí bien, apenas el castaño había logrado de zafarse del aprieto con Takano con un grito de: "Estoy hablando con mi madre". Ahora tenía otro problema entre sus brazos. El niño no dejaba de temblar y no dejaba de mirarlo como con hambre, o con sueño ¿o con ganas de hacer del baño? Ritsu lo observó y volvió a recorrer todo su departamento buscando en cada rincón algo que pudiera ayudarlo a lidiar con el pequeño inconveniente.
Recordó haber dejado la caja donde el niño venía cerca de la entrada, por lo que con extremo cuidado colocó al infante sobre uno de los sillones de la pequeña sala y corrió hasta donde la caja y la documentación. Por suerte y destino, logró ubicar entre las cientos de hojas que venía el numero de atención a clientes 24/7.
- Buenas noches, gracias por marcar a...
-"Señorita, mi nombre es Onodera Ritsu"- acotó mientras interrumpía de forma apresurada.-",y acabo de recibir un paquete de su compañia"- explicó bastante estresado mientras elaboraba una zanja frente al sillón donde había dejado al menor recargado. Sus ojos grandes y profundos lo miraban como exigiendo algo más que solo caminar en linea de una pared a otra.
- Así es... recibió uno de nuestros modelos per...
-"Sí... ¡Exacto! Aquí dice el modelo y todo pero el problema es que yo no solicité ningún tipo de producto de su empresa... "-explicó entre preocupado, nervioso y un tanto molesto. Comenzaba a irritarse.
-"Vaya... eso debe ser un error, ya que nuestro modelo personalizado es elaborado bajo pedido, ¿O acaso el señor Onodera quiere cambiar de modelo y quiere el nuevo modelo super-personalizado versión Panda "-hizo el anuncio con voz enérgica y Onodera estaba que se tiraba por la ventana.
-"No, señorita. Lo que quiero es que se lleven a ésta cosa de mi casa..."-terminó suspirar, dándose cuenta que "la cosa" lo veía ahora con ojos de llanto, ¿O él lo imaginaba? Mierda... ya comenzaba a decir estupideces.
-"Eso es muy cruel, debería aprender a medir su vocabulario, ¿Qué tal si el niño hibrido lo escucha? De esa manera no va a crecer jamás y se quedará como un muñeco, viendo el tiempo correr mientras se queda sentado en un rincón empolvado"-
Bien, ahora se sentía peor que antes. Tenía un par de ojos tristones mirándolo y una señorita de una fulanita empresa dándole cátedra sobre buenos morales y un mejor vocabulario "Él era editor, él sabía sobre vocabulario". La señorita le dio un sermón de media hora acerca de modales y ética como padre, y que él, sí Onodera Ritsu, sería un pésimo padre en la opinión personal de ella, pero como era asalariada debía de alentar al cliente y decir que sería un fantástico padre. ¿Entonces sería o no un patán si le decía que quería regresar el producto?
-"¡Es lo mejor que puede hacer!"- gritó la señorita.-"Pero como empleada le pregunto ¿Por qué, señor Onodera? ¿No es feliz con su niño híbrido?"-
Onodera puso los ojos en blanco.
-"No, no soy feliz, ahora vengan por él..."- fin de la conversación.
Terminó explicando todo el mal entendido, y la señorita le dijo que iba a procesar su solicitud en la brevedad, pidió "disculpas" por la falta de tacto cuando le dijo a Onodera algo como: "Maldito hijo de puta, van a carbonizar al pobre niño por su responsabilidad", y eso le hizo recordar a Onoder a por qué era Homosexual, aunque eso no significaba que estuviera enamorado de Takano. Por Dios, Takano, ¿Qué le iba a decir a Takano?
-"El sábado por la mañana alguien de nuestra oficinas irá por el niño híbrido"-
-"Pero trabajo"- contestó en automático.
-"Es lo mínimo que le debe al pobre niño después de que será incinerado por su desconsideración de su vena de mal padre"- y la fulana colgó.
Genial, ahora iba a ser padre por una semana. Sería más fácil dejarlo en algún rincón a que se empolvara como había sugerido la amable señorita. Pero... se acercó al menor que sentado sin moverse. Lo tomó en brazos mientras lo alzaba en vilo, examinando cada detalle. Jesús, era como un niño real, sino fuera por la caja y todo el borlote que acaba de suceder diría que era un niño normal, además... los ojos eran tremendamente familiares, como si estuviera cargando a un primo cercano, o peor, a un hermano, o mucho peor... un hijo. Ante el pensamiento, todo fue obscuro.
Muy a lo lejos el teléfono amenazaba con ir en su búsqueda para golpearlo por lo que pesadamente abrió los parpados, sin recordar muy bien que había pasado la noche anterior. Al parecer se había desmayado, como si éso fuera novedad. Se masajeo la sien, y dio un vistazo rápido a su alrededor, era su departamento, ahora estaba tranquilo. Extendió la mano hasta su pantalón para sacar su teléfono móvil, por suerte el teléfono de casa había dejado de sonar. Gracias Dios de los teléfonos. Miró el reloj y... y... Nueve, nueve de la mañana ¿Hace cuanto tiempo había pasado desde la última vez que vio ese nueve seguido de un "AM"? Mucho, mucho tiempo, ya casi un año de estar despertando a las doce del día para ir al trabajo y regresar a altas horas de la madrugada. Pero ahora que mencionaba trabajo, tenía una cita con Masamune y una autor a las diez, aún tenía tiempo... y ahora que mencionaba Masamune...
Había algo que estaba olvidando. Se sentó sobre su trasero mientras despeinaba los cabellos castaños para despavilarse, estiró sus extremidades y giró un poco el rostro, encontrándose con... un par de gotas verdes que lo veían inertes desde el suelo, la piel pálida enfermiza y la cabeza colocada en una posición imposible ¡JESUS! ERA UN NIÑO Y PARECÍA MUERTO Los parpados del menor se veían ligeramente morados, y entonces el mayor se horrorizo. ¿Estaba muerto? ¡Por las faldas de las vírgenes del monasterio! Había asesinado a un niño, y recordó que en realidad era un mitad niño, casi igual que Pinocho. Se acercó lentamente hasta la posición bastante incomoda del infante y los recuerdos llegaban a su mente, cargó al niño esperando alguna señal de vida.
-"¡Niño! ¡Niño!"- gritó, "con cariño" Onodera zangoloteando aún "con cariño" para que éste le respondiera. Pero el rostro del menor aún seguía en un angulo verdaderamente imposible para una cara humana normal. Y Onodera comenzaba a estresarse otra vez. Y quería llorar, y recordó que la tipa del centro de atención a clientes que entré todo el sermón de moralidad había dicho algo sobre cariño y reaccionar o crecer o una cursilería así. Por lo que Onodera giró "con cariño" la cabeza del menor hasta que esta estuvo derecha (y en un angulo normal) algo tronó dentro del cuello del infante, y Onodera lo abrazó con fuerza esperando no haberlo averiado. Pero como respuesta un suave suspiró se escuchó. Lo alejó lentamente de su cuerpo, viendo como los parpados cansados daban muestra de vida y como el pecho subía y bajaba lentamente. Ritsu suspiró tranquilo.
-"Buen chico..."- sonrió peinando los cabellos del menor. Pero el teléfono comenzó a sonar y todo se volvió una locura. Era Masamune que amenazaba con sacarle los ojos y los intestados a golpes sino llegaba hasta la junta, que en realidad era a las nueve, por lo que Ritsu llevaba una hora de retraso.
-"Tienes suerte de que la sensei también venga retrasada, ahora trae tu pequeño trasero aquí ¡YA!"- ordenó Masamune.
-"Sí Takano-san, ya estoy en camino..."- no discutió y eso le extrañó al jefe, pero antes de decir algo, el castaño había colgado.
Onodera corrió nuevamente por todo su departamento buscando sus materiales, así como la ropa más limpia y que mejor combinara, seguía lloviendo por lo que tenía que llevar algo practico que se secara pero que a la vez lo cubriera del frío. Ahora... ¿Qué iba a hacer con el niño?
Ritsu sabía perfectamente que era ilegal dejar a un niño solo, aunque de los años (1) que estaba viviendo en aquel departamento los vecinos jamás habían interferido con su vida. Pero aún así, era muy arriesgado, apenas había leído la mitad del instructivo y entendía que ese niño necesitaba mucha atención como cuidados especiales, era como un bebe recién nacido.
Se sentó frente al niño sobre la mesa y lo veía con atención. Observar todo el acontecimiento desde una perspectiva ajena, debía de ser realmente escalofriante, sin mencionar que siempre había tenido una cierta aversión en contra de los muñecos de ojos brillantes, ojos de pescados, inertes a cualquier sentimiento. No obstante, esos ojos verdes, replicas de los propios (sí, ya había terminado por aceptar que eran idénticos a los suyos), transmitían un sentimiento que ya había experimentado antes.
Solitarios, tristes, melancólicos, tan callados. Esos dos orbes aceituna decían lo que los labios aún no sabía pronunciar, inclusive sospechaba Ritsu que el menor supiera el nombre de lo que estaba sintiendo. Se acercó con precaución al muñeco y tomó asiento sobre la mesita al frente del sillón.
-"Ey..."- llamó la atención de los ojos verdes que se habían quedado clavados en el ventanal que mantenía las cortinas cerradas, pero que por el movimiento de la fría brisa que la nevada de la noche anterior había dejado, éstas volaban suavemente-" Ey... "- volvió a llamar Ritsu, y los orbes verdes se arrastraron hasta él.-"¿Tienes hambre?"- preguntó Onodera con una suave sonrisa. Nunca había sido bueno para los niños.
El menor le respondió con una mirada fija, ni siquiera parpadeo. Su cuerpo tembló débilmente para caer de lado. El castaño se adelantó para cogerlo antes de que el cuerpo rebotara directo en el piso, un poco sobresaltado lo cargó en vilo.
-"¿Te parece si te acostamos en la cama?"- volvió a sonreír. Nunca había sido bueno para los niños... pero la cosa estaba qué... ése ser que tenía en brazos no era un niño, y ahora lo volvía a estrechar contra su cuerpo de forma inconsciente. Y el suave tocar del agua que pegaba contra su ventana le mostraba una canción infantil. Kagome kagome, adivina quien esta detrás de ti...
Y la voz tersa del editor comenzaba a tararearle mientras mecía al infante en sus brazos. Los ojos aún morados luchaban para no caer, se encontraba asustado, pues no sabía como era que su cuerpo funcionaba, y como es que aquellos extraños sonidos causaban un efecto similar al que había experimentado el día anterior en él cuando la luz se había ido y todo se quedó en silencio. Los orbes verdes se abrieron aún más, y su cuerpo seguía siendo tremúlo.
Ritsu percibió el temor que sentía el infante y sonrió.
-"Tranquilo... es normal que tengas sueño..."- informó aún sonriendo.
Los ojos del menor brillaron con emoción, y en sus mejillas dos grandes gotas de agua cayeron. Los labios se entreabrieron también temblando. Los sonidos que salían de la boca de aquel hombre le gustaba como sonaba, además de que lo tranquilizaban. Tomó aire y sintió como la parte frontal de su cuerpo se inflaba. Lo iba a soltar, y Onodera sabía, iba a hablar. Se quedó a mitad del camino con ruta a la habitación. Sabía que ahí iban. Las primeras palabras... la chica de la atención al cliente le había dicho que en cualquier momento iba a soltar alguna palabra pues el modelo al que pertenecía el niño era de los más avanzados y crecían con mayor facilidad.
Los labios se abrieron más y...
-"Mi..."- ¿Qué palabra sería? ¿Solo un morfema? ¿O un fonema? ¿O un articulo? ¿Mi qué? -"Mi... Mierda..."- soltó.
-"¡MIERDA! ¡No digas eso!"- recriminó, y los ojos verdes contrarios lo miraron quieto y después... solo después... descubrió el llanto.
-"¡AH!"- berreó el menor mientras que Onodera volvía a correr por todo su minúsculo departamento con un bebe llorón en brazos.
Era tiempo de llamar a la artillería pesada. Suspiró con pesar, pero el niño no dejaba de llorar, en definitiva, no era bueno para los niños.
Sacó su celular y buscó en la agenda del móvil. Quizás y se iba arrepentir por aquello después, pero de momento...
-"¿Bueno? ¿sí? Es Ritsu al habla..."- se hizo un silencio en el comunicador y el castaño se apresuró.-"Sé que no es justo que te marqué después de todo lo que ha pasado pero... necesito de un favor... y... bueno... únicamente tú me puedes ayudar... pero... necesito que no le digas nada a nadie... será un secreto..."-
...
Observó su reloj de pulso y después el final de la calle. Ya había tardado mucho. Miró de soslayo a la mujer a su lado y se veía sonrojada e impaciente. Como odiaba en ocasiones que las mujeres sintieran afinación a su personalidad, pero con el paso del tiempo había aprendido a manejar esa atracción como un arma en vez de la maldición que era.
Sí, era una maldición. Él era atractivo, o al menos eso decían las mujeres de la editorial, las sensei, las compañeras de colegio que tuvo y hasta su madre se lo había dicho como cumplido una o dos veces en toda su vida (pero vamos, las mamá siempre dicen eso a sus hijos, aunque su madre en particular era un caso muy especial). Y claro, de ser él enteramente heterosexual, lo cual no era, lo agradecería, sin embargo, él era homosexual, y estaba enamorado (perdidamente enamorado) de Ritsu, su primer amor. Pero el muy desgraciado no daba muestras de avanzar.
Es decir, no comprendía en que consistía. Tenía babeando a media editorial pero al idiota de Onodera no. Frunció el ceño totalmente molesto.
-"¡Lo siento!"- gritaron atrás de las dos personas que esperaban. Takano se giró al igual que la mujer. Encontrándose con un agitado y empapado castaño.
-"Hum..."-gruñó Takano observándolo altivo desde su posición con el ceño fruncido y los ojos avellana a punto de cortarle el alma.
-"Este... ¿Él es Onodera Ritsu?"- preguntó la mujer.
-"Sí, este descuidado y desconsiderado muchacho es el novato de la editorial, Onodera Ritsu"- presentó tan cortes como siempre el editor en jefe.
-"¡Takano-san!"- reclamó el menor.
La mujer se acercó sonrojada e hizo una reverencia al menor entregando una tarjeta de presentación.
-"Mucho gusto, yo soy Kotomi Auki, por favor cuida de mí"-
El castaño ya se había tranquilizado de la maratónica carrera. E imitó a la mujer sacando de forma rápida y descuidada su tarjeta de presentación.
-"El gusto es mío, Kotomi-san, yo soy Onodera Ritsu."-
-"Echa las presentaciones, les parece si entramos, la lluvia esta fatal y no me gustaría que sensei enfermara"- comunicó Takano con una coqueta sonrisa a lo que la mujer simplemente afirmó con un sonrojo aún mas fuerte. Onera aún no estaba muy seguro si Takano tenía algún sueño oculto como el de ser Host o algo parecido. Ya que cada que tenía oportunidad, utilizaba esas encantadoras y abrazantes sonrisas suyas.
Una vez adentro. Cada uno solicitó un café.
-"Baka... se te hizo tarde"- regañó Takano a Onodera despeinando (Ó acomodando xD) la castaña cabellera. A lo que regaló un tono carmesí en las mejillas del menor.
-"Señor Takano. Por favor. Compórtate."- gritó Onodera.
Y la escritora no pudo evitar echarse a reír, llamando la atención de los dos editores. La mujer, bastante joven y no muy guapa, se cubrió el rostro sonrojado mientras las suaves carcajadas seguían saliendo. Su risa era contagiosa y bastante graciosa (en el buen sentido de la palabra) a lo que ambos jóvenes sonrieron acompañando el buen humor de la sensei. Takano de modo un más estoico mientras que Onodera por puro reflejo de los nervios.
-"Lo siento, lo siento. Es que verlos así me provoca imaginarlos como pareja..."- soltó y a Onodera le llegó el rojo hasta las orejas a lo que la mujer volvió a estallar en nuevas carcajadas, Takano sólo se quedó ahí disfrutando del tinte carmín en las mejillas del menor.
-"¡Sensei!"- reprendió Onodera pero la autoridad que utilizaba no era suficiente para la visión de fujoshi que desplegaba la mujer sobre ambos editores. Y la mangaka terminó por enlazarlos en más de una situación en la retorcida imaginación que toda chica tiene al contemplar dos atractivos hombres...
Sucedido lo anterior, la junta prosiguió como lo acordado. La escritora, Kotomi Aoki, había estado "desaparecida" hacía tres años después de una terrible depresión después de la muerte de su hijo menor. Había sido una de las escritoras shojo más importante de la editorial y una de las primeras sensei de Masamune. Él conocía la calidad del trabajo de la sensei, y por eso no dudó en revisar la propuesta que traía la mangaka, sin embargo, por cuestiones de trabajo en caso de que el proyecto de Kotomi fuera aceptado, él no podría ser su editor. Por lo que había deliberado delegar dicha tarea a Onodera.
La idea que exponía la editora era realmente nueva e innovadora, ya Takano había logrado ver el futuro impacto que tendría la historia entre el publico joven. Invitaba a la reflexión pero no perdía ese toque de romanticismo mágico y eterno que envolvían a la mayoría de las historias de Kotomi. Pero por desgracia. Dejó los papeles que leía sobre la mesa del restaurante familiar donde se había reunido para hablar.
-"¿Sucede algo, Takano-san?"- preguntó Onodera al ver la expresión pensativa del mayor. Mientras que Kotomi
-"Seré directo, sensei... la historia es bastante buena..."- habló el mayor atrayendo la atención de Kotomi sino también la de Ritsu-"Como dije, la historia es bastante buena pero su tiempo en la revista a caducado y se le debe de dar la oportunidad a los nuevos mangakas de publicar en el espacio que usted dejo desconsideradamente"- eran palabras sumamente crueles. Onodera veía el dolor de la desilusión que se marcaba en el rostro adulto de la creador, sin embargo, todo lo que decía Takano era cierto.-"Pero... tomando en consideración el tiempo que trabajo con nosotros y la historia que nos esta presentando, dejaré que Onodera trabajé con usted para limpiar pequeños detalles que he notado..."- la mirada de la mangaka se iluminó y Ritsu sonrió.
Pero ahora que Masamune lo mencionaba. Onodera regresó la vista al trabajo de la gran sensei, ¿Había algún error? solo algunos ortograficos. Lo revisó detenidamente.
-"Como en la pagina cuarenta y dos, donde la protagonista esta por salir de cuadro, creo que podría quedar mejor un panel de pensamiento que la escena abierta que usted plantea, de ese modo abarca más espacio y crea una sensación de suspenso en los lectores..."- recomendó el editor en jefe. El castaño se sorprendió, ya que había necesitado de dos hojeadas más hasta encontrar el error que a Takano había detectado con una sola repasada. Dios, éste hombre lo sorprendía.
Pero la realidad es que Ritsu sentía celos; a pesar de que había pasado ya un tiempo trabajando con él, no terminaba de acostumbrarse a esa manera tan auto-suficiente y seguro de si mismo con la cual se manejaba con otras personas, y la capacidad de análisis y la tomar decisiones tan autónomas e independientes que lograba eran cosas que lo seguían admirando. El castaño apretó el puño, no por coraje a Masamune, sino de coraje consigo mismo. Estaba por alcanzar la etapa plena de su juventud madura y él seguía siendo tan insignificante como cuando había salido huyendo de la empresa de su padre para lograr ser alguien, y hasta el momento seguía en las mismas. Es decir, si había alcanzado un poco de renombre con las dos publicaciones estrellas que tenía en el ranking de popularidad, pero comparado con Takano Masamune, que literalmente ya era una leyenda, él, Onodera Ritsu, seguía siendo nada.
-"¡Onodera!"- gritó el moreno en el oído del pensativo hombre que saltó cubriendose la misma.
-"¡No me grite señor Takano!"- repuso mientras que la magaka reía animada.
La junta transcurrió totalmente normal, hasta que pasaban de las cuatro de la tarde, se había alargado demasiado aquella reunión. Entre papeleo, proyecciones a futuro y un poco de chismorreo, la mangaka fue la primera en irse dejando atrás a los dos editores con la cuenta.
Ambos salieron del restaurante sin mucha ceremonia. Ritsu sacó su móvil revisando que nada hubiera pasado ene el tiempo en que no había estado en casa. Pero no tenía ningún mensaje ni nada por el estilo, se encontraba aliviado, aunque de todos modos debía de irse ya para cerciorarse por sí mismo.
-"Onodera..."- llamó Takano mientras encendía un cigarro y veía la lluvia que caía.
El mencionado saltó literalmente y giró su rostro hasta su jefe. Los ojos avellana lo derretían con severidad mientras sin decir una sola palabra comenzaba un feroz interrogatorio. La piel se le erizo al menor debajo de la tela insípida de su abrigo tejido y sus mejillas explotaron en un abrazador sonrojo.
-"Yo debo irme, me voy yendo"- gritó Onodera-"Gracias por su trabajo, nos vemos mañana"- explicó sin más y echó a correr antes de que las manos del mayor lo atraparan, antes que las palabras del mayor lo atraparan, antes de que las miradas obsenas del mayor... lo atraparan, como siempre lo hacía.
Huyó. Literalmente huyó de la presión ejercida por Masamune y su estúpida mirada que lo desnudaba. Odiaba sentirse así de débil en presencia del editor en jefe. Por qué no simplemente conseguía a otro juguete, o mejor aún, le pedía a Yokozawa que fuera su pareja (aunque se corría cierto rumor en la oficina de que el encargado de ventas se veía a escondidas con alguien más del departamento editorial de manga, y no precisamente Takano). Llevó la mano hasta su pecho, apretando con fuerza esa área. Sintiéndose miserablemente... ¿enamorado? Y el cielo rugió con violencia. La risotada de la noche se convirtió en un frío viento acompañado de agua quejumbrosa que buscaba su lugar en la frente y piel expuesta del editor. Se quedó parado en medio del transito de los poco pobladores que aún vagaban apresurados por llegar a su destino.
Su respiración agitada y sus rodillas aún temblando. Bajó el rostro hasta sus finos zapatos ya estropeados por la lluvia. Maldito fuera Takano Masamune y todas sus formas para con él. Pretendía seguir ahí, en medio de su propia miseria hasta que la lluvia se llevará todo ese sentimiento innecesario que el editor en jefe le provocaba, o en el mejor y más probable de los casos, enfermara y consecutivamente muriera. Pero joder, ya estaba muerto, era un muerto viviente y todo era culpa de su vecino y su jefe, ambos lo explotaban hasta los huesos, ambos lo amaban hasta los huesos, y él lo sabía... pero jamás lo iba aceptar no nuevamente para no ser lastimado.
Ring, ring...
-"Ricchan... Yuki aprendió a decir "pierna", creo que es su forma de decir "Te quiero", y "sí", y también la utiliza para decir "no"..."- el castaño sonrió aliviado que los oídos inocentes de An-chan cambiaran la "m" por la "p". Aunque la situación sería bastante extraño: "Yuki, ¿Quieres ir al parque?" "Pierna", ó "Yuki, ¿Cómo te fue en la escuela" "Pierna, pierna, pierna pierna..." ¡Esperen! No es como si "Yuki" se fuera a quedar con él hasta la edad en que tuviera que asistir a la escuela. ¿En qué mierda... pierna, pensaba Onodera? Ahora, debía de no "encariñarse", ni siquiera simpatizar con Yuki por qué Yuki s... ¡ESPEREN! -"¿Ricchan?"-
-"An-chan... ¿Le pusiste nombre al niño?"- preguntó viendo como la lluvia seguía cayendo.
-"Sí... le mostré algunos libros que encontré aquí en tu librero y le gustó mucho la portada de "El país de la nieve"... entonces acordamos que se llamaría "Yuki""- respondieron al otro lado de la linea.
-"¿Quienes decidieron?"- interrogó Onodera con un tic nervioso en la ceja.
-"Yuki y yo, le pregunte ´¿Te gusta el nombre de Yuki?´ y él respondió..."-
-"Déjame adivinar"- interrumpió Onodera-"´Pierna´"-
-"Ja ja ja... Ricchan eres tan gracioso... pero date prisa... que debo llegar a casa..."- pidió la chica mientras cortaban la comunicación. Y ahí iba su tiempo de miseria, y sonreía como idiota pensando en la "pierna" de "Yuki", ojala el resto de su vida fuera tan fácil como eso.
...
-"¿Por qué?"- preguntó a la nada. Buscando en el cielo una salvación, que curioso... se daba cuenta que cuando una persona se encontraba en apuros buscaba en el cielo algún tipo de respuesta. Sabía perfectamente que algo no andaba bien con su subordinado, lo conocía lo suficiente para descifrar que algo estaba ocultando. No era de los que ante un poco de presión huyeran, bueno en realidad sí, pero era la primera vez que a un solo llamado se escabullía... Y sí lo analizaba con detenimiento... toda la junta lo había visto agotado y un poco frustrado, como si algo le incomodara, no era posible que su presencia incomodara al mayor, después de tantas sesiones a puerta cerrada el estar juntos ya no era incomodo, de hecho, hacía mucho que el sexo era más fluido, aún no lograba una declaración como tal, pero Masamune iba por buen camino.
Estaba infeliz, y eso no le gustaba. Le faltaba un poco más de sexo ocasional-forzado, y lo necesitaba ya. Maldita lluvia y Maldito Onodera abstemio. ¿Cómo mierda lograba Onodera seguir día a día sino descargaba? Es decir, había un limite para todo, inclusive para la abstinencia y... entonces una alocada idea le vino a su mente, ¿Y sí Onodera no era abstemio? ¿Y si realmente SÍ descargaba con alguien más?, es decir... '¿Me esta engañando?' se preguntó en un hilo de voz interna el editor en jefe. Apretando el recipiente térmico que llevaba en su mano. La lluvia no daba tregua. Estaba gruñendo y la gente se le quedaba mirando, pero a él no le importaba, lo único que le importaba era que sí había un amante, el individuo caminaría entre los vivos como un eunuco. Sin darse cuenta ya había llegado al edificio, totalmente empapado.
Se quedó un rato más bajo la lluvia, esa noche-madrugada, iría a ver a Onodera, lo violaría si fuese necesario y de ahí lo llevaría hasta San Francisco para que se casasen. Sin importar a quien iba a tener que sobornar, tenía suficiente dinero en su cuenta bancaria.
Su plan era magnifico, solo faltaba que Onode...
Uno...
Dos...
Tres...
Cuatro pasos.
-"Gracias, An-chan"-
-"Hasta mañana, Ricchan"- la castaña se detuvo antes de abordar el taxi que esperaba por ella. -"Por cierto, Ricchan, mañana traere las cosas para hacer un poco de cerdo que mamá ha comprado y esta congelado, podríamos hacer Okayu(2) juntos..."-
Ritsu parpadeó y después sonrió con el gesto infantil que varias veces se apoderaba de su rostro, era una buena idea, después de todo no pasaba nada si convivía un poco con An-chan, desde todo el problema del compromiso y el "vecino", An-chan se había alejado de él. Eran buenos amigos, y Ritsu esperaba que volvieran hacerlo, además... le debía el favor. Suspiró con la suave sonrisa plasmada en su boca, inherente a cualquier cosa...
Un inocente beso en la mejilla. Un café derramado que se mezcló con agua de cielo. Había olvidado el detalle de una "prometida". Su corazón se contrajo y su cuerpo estaba empapado, porqué era casi madrugado y An-chan salía vestida de gala con zapatillas en mano de los departamentos en compañía de Ricchan, porqué era casi madrugada y llovía.
Fin...
Por ahora.
Atte.
La santa hermana nieve.
(St. Yukionna)
(1)Años de vivir en el edificio. Éste dato en especifico lo he cogido del manga, según esto, Ritsu lleva viviendo dos o tres años ahí y jamás se había topado con Takano debido al horario de trabajo de ambos, sino me creen, en el siguiente capitulo subo el dato con el numero de episodio y todo, ahorita estoy muy cansada y tengo sueño como para ponerme a buscar (xD)
(2)Okayu. En los extras del arco en que Takano se enferma, Masamune le pide a Ritsu que le cocine Okayu, pero éste se niega, y tenemos a un rogon Takano (xD), a últimas Onodera se compadece y termina por hacerle el dichoso guisado. Por cierto, Okayu es carne deshebrada con arroz y verduras salteadas
Reviews.
Hhoney: Gracias, gracias, gracias por haberte sacrificado y tener que leer el vomito literario que hago llamar historia. Pero ya sabes... la inspirancia, es la inspirancia, y uno debe de responder al llamado. De verdad, no sabes cuanto aprecio que me hayas leído, siempre me encantan tus comentarios, sean buenos o malos, y si son malos, ya sé que son para que mejore. Te amo, nena. Y gracias por leerme.
Therasia: Sí, "Me lleva la mierda" es una buena expresión que puede resumía el estado del pobre Onodera. Y precisamente, no encontraría mejor expresión para describir todo: "No sabe la que le cayó encima". Espero tenerte para los siguientes capitulos. Gracias por leer ésta pequeña historia. Y gracias por el review, son el alimento de mi ego, y mi ego es el que se encarga de la creatividad (?).
Yuki: Gracias por el review. Servida con el siguiente capitulo.
Misterious of silent: Jaja... lo sé, es uno de los pocos fics, de hecho noté que no tiene sección de ese manga; tan buen manga que es, pero bueno. Muchas gracias por el apoyó y disculpa la tardanza, problemas académicos y laborales. Crecer no es tan divertido como te lo dicen cuando eres niño, pero ni que hacerle. Aquí vamos, lentos pero seguros. Gracias por el review y espero tenerte por acá. Saludos.
Guest: Wii... servida/o joven, la continuación aquí la tiene.
Isa no Tenshi: Creo que desde que leí tu comentario salgo a la calle con bastante temor, me digo: "En cualquier momento aparecerá una Fujoshi queriendo asesinarme", como no pude más con el miedo, decidí darle continuación. Jajajaja, "Me lleva la mierda", fue un capitulo corto, ya que así lo estructuré, el siguiente capitulo ésta más divertido y más largo, lo prometo. Muchas gracias por el comentario, definitivamente, fue el que me dio la patada para seguir escribiendo. Como dije, tuve problemas y me era difícil hacerme un espacio para "Un Amigo para Onodera", pero aquí vamos. Espero no me asesines y siga recibiendo tus amenazas por medio de más review. Pd. Yo morí de risa con tu review.
Cerezo21: ¡Gracias! Eres afortunada, no tuviste que esperar tanto por la continuación, je je je, eso quiero creer. Te mando muchos saludos, y gracias por el comentario. Espero quedes satisfecha con la continuación.
Follows: Gracias a los seguidores. Han Yong Soo, Hydrangea´s, , Aki-chan91, Cerezo21, Mysterious of silent y Therasía. Next time, creo que enviaré la respuestas por MP. Je. Saludos y gracias por todo.
Sig. Capitulo: Airaba.
