Hi hi! Aquí está la segunda parte :) ~Disfrútenla! :D


Nezumi Shi

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Lo que amo y odio de ti

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Sai de Gaara

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Sonrojos

Sai odia los sonrojos de Gaara porque le hacen sentir como a un niño al que acaban de regalarle un cachorrito y está fascinado con él. Odia sus sonrojos porque lo hacen suspirar y porque podría pasarse el día entero mirándolo. Los odia porque hacen que su corazón vaya más rápido y simplemente no lo puede controlar. Odia los sonrojos de Gaara porque le hacen sentir débil.

Sai ama los sonrojos de Gaara porque le hacen ver adorable. Ama cuando se sonroja por comentarios suyos acerca de su cabello, de sus ojos, de su cuerpo y sobre otras cosas. Ama cuando Gaara baja la mirada, tratando de ocultar el adorable carmín de sus mejillas. Ama los sonrojos de Sai porque son inusuales, pero sobre todo los ama porque solo él puede causarlos.

Besos

Sai odia los besos de Gaara porque le hacen sentir una extraña opresión en el pecho y siente que el corazón va a salírsele de lo rápido que late. Los odia porque entonces cae en cuenta de que aún le faltan muchas cosas por aprender y le frustra el no saber cómo expresar lo que en realidad siente cuando está frente a frente con Gaara. Odia sus besos porque le hacen sentir lo que un ambu como él jamás debió haber sentido, y aún así no se arrepiente.

Sai ama los besos de Gaara porque ama ver su rostro, usualmente frío, teñirse de un color que asemeja a su cabello. Los ama porque jura y vuelve a jurar que al besarlo, ve fuegos artificiales y todo se tiñe de un color perfecto. Ama los besos de Gaara porque sabe que sus labios le pertenecen, pero sobre todo ama sus besos porque los anhela a cada minuto y son suyos.

Sus ojos

Sai odia los ojos de Gaara porque lo dejan vulnerable, porque lo desarman y lo doblegan a su entera voluntad. Los odia porque la primera vez que los vio, lo hipnotizaron y desde entonces no lo han dejado ir. Los odia cuando se muestran fríos y distantes, cuando no muestran lo que Gaara siente y cuando se refleja en ellos la sombra de su doloroso pasado. Odia los ojos de Gaara porque son el mar que lo ahoga, son el mar donde naufraga y son el mar indomable que lo mantiene vivo.

Sai ama los ojos de Gaara porque le recuerdan a un mapache. Los ama porque son el contraste perfecto con el ónice de sus ojos y los ama porque son la luz en su oscuridad. Los ama porque, luego de enamorarse de ellos, aprendió a amar dos cosas: al color verde y a los mapaches. Los ama porque su recuerdo se ahoga en esa mirada aguamarina y no le importa siempre y cuando se trate de Gaara. Ama los ojos de Gaara porque son el océano de hielo que se derrite ante él.

Su tatuaje

Sai odia el tatuaje de Gaara porque es la marca de su pasado. Odia ese tatuaje porque ha acompañado a Gaara por mucho tiempo con el mensaje equivocado, porque marcó esa piel con la intención de hacerlo sentir solo. Odia ese tatuaje porque acompañará a Gaara toda la vida, recordándole a los fantasmas y demonios de su pasado. Odia el tatuaje de Gaara porque sabe que él jamás podrá borrar esa herida de su piel, y eso le frustra.

Sai ama el tatuaje de Gaara porque encierra un significado detrás de todo el dolor y la angustia. Ama el tatuaje porque es prueba del sufrimiento de Gaara y es prueba de su fortaleza para salir adelante cargando con él. Ama ese tatuaje porque estuvo ahí en el peor momento de su vida y lo ama porque sigue estando ahí ahora, en el mejor. Ama el tatuaje porque cada vez que lo ve, cae en cuenta de que Gaara está tatuado en su alma, de la misma manera que la palabra amor está tatuada en su frente. Ama el tatuaje de Gaara porque al fin comprende lo que encierra.

La rutina

Sai odia la rutina porque es aburrida. Odia la rutina porque entonces lo único que diferencia a un día del otro es el calendario. La odia porque se le acaban las ideas y la inspiración se le va, la odia porque entonces los recuerdos ya no tienen chiste. Odia la rutina porque siente que Gaara se le escapa de las manos.

Sai ama las mañanas donde el sol se cola por la ventana, cuando se despierta a la misma hora de todos los días. Ama llegar y abrazar por la espalda a Gaara cuando está sirviéndose café. Ama llegar a casa y encontrarlo trabajando, porque la magia recae en la mirada que le dedica y que sólo él puede entender. Es ordinario, simple y cotidiano, le es tan familiar y es típico. Cada día al lado de Gaara no tiene nada de nuevo, pero ama saber que no cambiaría ni un solo detalle y, aunque es rutina, ama saber que no puede vivir sin ello.

Que sea Kazekage

Sai odia que Gaara sea el Kazekage porque entonces él pasa a segundo plano. Lo odia porque Gaara se desvela preparando los informes del día siguiente y lo odia porque impide que acepte su invitación para desayunar juntos. Lo odia porque se pone celoso de las niñas tontas que suspiran por él y no se molestan en ocultar su admiración, aunque él tampoco se preocupa por abrazarlo y besarlo enfrente de ellas y eso le molesta a Gaara. Odia el título porque pone en peligro su vida, porque jamás podrá sentirse tranquilo mientras Gaara esté en la oficina. Pero sobre todo, odia que Gaara sea Kazekage porque no está seguro de si podrá protegerlo y porque no hay una cosa en el mundo que le aterre más que perderlo.

Sai ama que Gaara sea Kazekage porque ha cumplido un sueño. Lo ama porque se ha levantado con sus heridas y ha conseguido ser el ninja más extraordinario de la arena. Ama cuando se detiene a sonreírle a un niño o a darle la mano a algún hombre que lo admira. Ama ver la pasión que pone en su trabajo y ama saber que sería capaz de dar la vida por la aldea. Ama que Gaara sea Kazekage porque entonces se da cuenta que él no es la vida entera para Gaara, pero sí es su parte favorita.

Temari

Sai odia que, de todas las mujeres habidas y por haber, haya tenido que ser Temari la hermana de Gaara. Odia que le mire con esa cara de pocos amigos y odia cuando parece que quiere matarlo cuando él abraza a su hermano. Odia que tenga que ser tan obstinada y terca, y odia cuando discute con ella por tonterías. Pero sobre todo, odia no poder decirle cuñada por miedo a despertar algún día en el bosque de los Nara, medio muerto o enterrado.

Sai ama molestar a Temari. Ama la cara de enojo que pone cuando le hace preguntas acerca de Shikamaru o cuando menciona 'Shikamaru', 'noviazgo', 'boda' e 'Ino' en la misma frase. Ama que se ponga celosa cuando abraza a Gaara y ama besarlo enfrente de ella. Ama, muy en el fondo, su tenacidad y su fortaleza. Sobre todo, ama que saber que Temari ama a Gaara, y ama saber que no pudo haber pedido una cuñada mejor.

Naruto

Sai no odia a Naruto, sólo odia la idea de que Naruto ha hecho más por Gaara que cualquier otro, incluyéndole. Odia saber que Naruto creyó en Gaara, que le tendió una mano cuando nadie más estaba mirando y que lo salvó de sí mismo. Odia que Naruto lo abrace, porque entonces nace en su pecho un extraño ardor y lo único que quiere en esos momentos es golpear a su rubio amigo y abrazar a Gaara contra su pecho. Odia saber que jamás podrá odiar al rubio, pero sobre todo odia darse cuenta de que, por mucho que ame a Gaara, jamás podrá entenderlo tan bien como lo hace Naruto.

Sai ama a Naruto porque es una persona extraña. Lo ama porque al principio le pareció la persona más estúpida, inútil y masculinamente poco dotada. Lo ama porque es capaz de cambiar a la personas y porque cambió a Gaara, y por alguna extraña razón se lo agradecerá toda la vida. Lo ama porque sabe que, sin importar que, estará ahí. Ama a Naruto porque siempre será Naruto, y eso es suficiente para él.

Que le diga Te amo

Sai odia que Gaara le diga Te amo, porque es una de las diez cosas que jamás esperó oír de él. Odia que se lo diga porque se lo dice tan pocas veces, que todo el tiempo está deseando para oírlo de nuevo. Odia que se lo diga porque es la frase que lo aniquila, aunque no lo demuestre. Odia que lo diga porque Gaara pasa a ser entonces como un ave en sus manos, delicado y frágil, y le aterra la idea de que pueda lastimarlo. Odia que Gaara le diga Te amo, porque no puede definir el calor reconfortante que nace en su pecho ni las ganas tan odiosas de sonreír con sinceridad.

Sai ama que Gaara le diga Te amo, porque es la frase más sincera que le ha oído decir. Ama que se lo diga porque es inusual, inesperado y siempre lo toma por sorpresa. Ama que se lo diga cuando están en la cama y Gaara está recargado en su pecho, ama que se lo diga en los días grises y ama que se lo diga acompañado de una tímida sonrisa. Ama que Gaara le diga Te amo, porque lo hace sentir el hombre más afortunado del mundo y porque esas dos palabras son el único escudo que necesita para enfrentarse a lo que venga.

Que haya entrado en su vida

Sai odia que Gaara haya entrado en su vida porque jamás se enfrentó a nada igual. Lo odia porque antes no tenía que lidiar con emociones tan fuertes y sentimientos tan raros. Lo odia porque ahora ya no puede concentrarse en nada porque siempre está pensando en Gaara, lo odia porque ocho de diez de sus pinturas tienen como tema a un chico pelirrojo. Lo odia porque la vida es mucho más complicada ahora. Odia que Gaara haya entrado en su vida porque, aunque no conoce mucho de emociones, sabe que se ahogará en su tristeza el día en que se vaya de ella.

Sai ama que Gaara haya entrado en su vida porque le ha devuelto el color a sus pinturas. Lo ama porque a su lado ha experimentado un sinfín de emociones, porque poco a poco va descubriendo un poco más del amor y porque cada día guarda un nuevo recuerdo. Lo ama porque, si se trata de Gaara, no le importa que todos sus dibujos tengan cabello rojo y ojos verdes. Ama que Gaara haya entrado a su vida, porque nunca antes se había sentido tan feliz.


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