Fragmento 3
Y durante tres días seguidos no supieron nada de Leonardo y lo único que sabían, era que aun seguía en su habitación y sin querer comer.
Aquel tercer día el sensei fue a comprar unas cosas y se llevó consigo a Mike y Rapha.
Donatello en su laboratorio hacia la limpieza gral y al igual que los otros, estaba muy preocupado por el comportamiento de Leo.
-"¿Qué es esto?" -dijo la tortuga de morado al encontrar una pequeña caja blanca debajo de un armario y llena de polvo -"Leo ha estado raro desde que Rapha fue por última vez al bar con Casey" -le sopló a la caja para quitarle el polvo -"¿Leo se habrá molestado porqué Rapha llegó tarde? ¿por qué él no lo respeta como el lider de las tortugas?"..."Lo único que Rapha nos contó de aquel día es que talvez peleó con alguien, porque al bajar con nosotros a la cocina, vio que tenía un poco de sangre en las manos y en el cuerpo" -Donatello abrió la cajita y vio una extraña llave -. Vaya -dijo al verla, ya que era una llave que abría cualquier cerradura.
De pronto tuvo una idea y dejando su laboratorio subió hasta la habitación de Leonardo.
Sin llamar a la puerta introdujo la llave en la cerradura y la abrió.
-¿Leo? -lo llamó y lo vio acostado de perfil y dándole la espalda, Donnie se acercó a él y al verlo no pudo evitar un grito -¡Leo! -con mucho cuidado lo puso boca arriba y quitándole la cobija lo observó sin poderlo creer. Leo estaba realmente en un estado más que deplorable -¡¿Quién te hizo esto?! -Donnie no necesitaba ser ningún adivino para saber que alguien había ultrajado a su hermano y que era motivo suficiente para que se comportara como lo había estado haciendo ultimamente.
Leo no decía nada, no podía hablar. Tenía la voz atragantada y los ojos llenos de lágrimas, Donnie lo abrazó con fuerza y Leo no pudo evitar estremeserse, ya que el cuerpo le seguía doliendo, ya que necesitaba que lo curaran.
-Leo, por favor dime algo...Todos estamos muy preocupados por ti -le suplicó -. incluso Rapha, por favor dime quien fue y no lo perdonaré.
Leonardo hizo un esfuerzo sobre humano para hablar, pero no podía.
-Rapha dice que no sabe por qué estás así, que no sabe nada de tí, esde que él fue al bar no hemso sabido nada.
Ante eso, Leonardo rompió a llorar con más sentimiento.
-Es mentira -le dijo de repente en un susurro- :Si nos vimos... discutimos...y ...
-Y que Leo, por favor, dímelo...
-Dijo... que era yo el que necesitaba disciplina...y...Lo siento Donnie, no pude defenerme, estaba muy asustado -ante eso, Donatello palideceó y abrazó a Leo con más fuerza.
La sangre que Rapha se había visto antes de dirigirse a la cocina aquel día, era de Leo. el maldito al llegar borracho aquella madrugada antes del desayuno, se había atrevido a ultrajar a su propio hermano. Al hermano que más le debía en la vida sus cuidados y cariño cuando aún eran pequeños.
Donnie recostó a Leo con cuidado y le tomó un poco del semen que ya estaba seco en su cuerpo (también notó que tenía fiebre), para unas pruebas y síe era cierto lo que decía, nunca iba a perdonar a Raphael por ello.
-Intenta descansar Leo y cuando llegué el sensei, te curaré -lo arropó con cuidado -Por favor, no vayas a salirte de aquí o intentes algo malo.
Donatello salió de la recámara de su hermano y se dirigió a su laboratorio.
-"Raphael no pudo haber hecho algo así" -pensó Donnie en lo que esperaba el resultado de los análisis -."Pero por otra parte Leo se ve muy alterado y él...jamás ha mentido" -se había cruzado de brazos y tamborileaba con sus dedos en su antebrazo.
Algo parecido a un timbre le anunció que el análisis estaba listo y él tomo las hojas de los resultados. Sintió que todo se le venía encima al ver que Raphael si había violado a Leo. Sólo él y nadie más.
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Fragmento 4
No, no podía ser cierto. Donatello se dejó caer sentado sobre una de las sillas y se masajeó las sienes.
-Maldito bastardo -se dijo la tortuga de antifaz morado entre dientes -, pero me va a oír.
Y sobre un asunto de gran importancia como ese, es mejor no tragarse el coraje.
Donatello dio un suspiro y poniéndose de pie, dejó los resultados sobre una de las mesillas que ahí tenía.
Subió de nuevo hacia el cuarto de su hermano. Sabía que ahora Leo necesitaría de mucho apoyo y Donnie más que nada estaba dispuesto a dárselo.
Después de todo ya era tiempo de devolverle el cariño y los cuidados que él les dio durante todo ese tiempo.
Llegó a la habitación y lo vio acostado.
Con mucho cuidado se sentó en la cama y lo abrazó.
-No te preocupes, yo te voy a cuidar -le dijo y le dio un beso en la mejilla.
Leo volvió a sobreencogerse y lloró con más sentimiento, estaba en una depresión muy grande que hasta le había quitado el apetito.
Donnie le acariciaba la cabeza y los hombros.
-Todo está bien -le dijo y con el pulgar le retiraba las lágrimas.
-Le suplique a Rapha... que me perdonara...pero... ni así se detuvo -le susurró.
-Leo, tú no tenías porque pedirle perdón- lo volvió a abrazar -. Y ahora te juro que haré que se disculpe contigo de rodillas y con lágrimas e sangre -tenía los dientes apretados, Donatello realmente estaba más que furioso por lo sucedido con su muy querido hermano -Que el maldito te pida disculpas hasta el final de sus días.
Cuando le terminó de decir eso, escucharon que la puerta de la vivienda se abrió.
-¡Ya llegamos! -era la voz de Mike.
-Esperame aquí por favor Leo -Donnie se paró de la cama y salió de la habitación.
-¡Maestro Donnie ha visto a Leo! -dijo Mike al verlo salir del cuarto.
Donatello a toda respuesta se dirigió hacia Raphael y sin decir palabra alguna, le golpeó con furia el pómulo izquierdo.
-¡Donatello! -le dijo su maestro y Mike abrió los ojos y boca sorprendido. Rapha sin entender se tocó la mejilla y lo vio fijamente, Donatello lo tomó por el cuello.
-¡Dame una buena razón para no matarte, maldito estúpido! -le dijo y no pudo detener más las lágrimas.
-¿Donnie? -eso extrañó a Mike, Donatello no lloraba tan fácilmente, algo grave estaba pasando y quizás con Leo.
-¡¿Por qué, dime por qué, que te hizo Leo para que le hicieras eso?!
Raphael se puso de pie y logró aprisionar a Donatello por los hombros e inmovilizarlo en el piso.
-No sé que te ocurre, pero escucha bien Donatello,. Al igual que ustedes, no sé nada de Leo, desde que fui al bar, les he dicho que cuando volví no lo ví y hasta la fecha sigo sin verlo.
-Claro que lo viste Raphael. la sangre que te viste antes de bajar al comedor no era de alguna riña que tuviste en el bar, sino que le pertenecía a Leo y ojalá sólo lo hubieses golpeado, pero no... De verdad que no sé como fuiste capaz de llegar a ultrajarlo sexualmente -ante esas palabras el maestro Splinter cayó sentado en el suelo, sin poderlo creer. Raphael veía a Donatello incrédulamente y con la boca abierta en un rictus de horror y Mike estaba pálido-. Creeme que ni Léo y los análisis que le hice mienten y ahora ¡No quiero que te vuelvas a acercar a él ni a tres metros de distancia!
continuará...
